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La bitácora personal de Ricardo Martín
Comentando cosas desde 2004
3 de septiembre de 2007

La filosofía de ‘Matrix’

Sin duda lo mejor que tiene la película ‘Matrix’ es que te hace pensar cuando sales del cine. ¿Quién no se ha planteado, aunque sea por un momento, qué es la realidad después de verla? Los filósofos también se lo han planteado. Desde Demócrito o Platón hasta Descartes, a lo largo de la historia de la filosofía, muchos son los que han elaborado teorías sobre qué es la realidad, como la percibimos o si ésta puede falsearse.

En el pasado siglo, el teórico norteamericano Hilary Putnam elaboró partiendo de las ideas de su colega Jonathan Dancy una teoría bastante controvertida. La hipótesis conocida como ‘Cerebro en una cubeta’ fue definida por Dancy en su obra ‘Introducción a la Epistemología Contemporánea’ (1985):

«Usted no sabe que no es un cerebro, suspendido en una cubeta llena de líquido en un laboratorio, y conectada a un computador que lo alimenta con sus experiencias actuales bajo el control de algún ingenioso científico técnico (benévolo o maligno, de acuerdo a su gusto). Puesto que, si usted fuera un cerebro así, asumiendo que el científico es exitoso, nada dentro de sus experiencias podría revelar que usted lo es; ya que sus experiencias son, según la hipótesis, idénticas con las de algo que no es un cerebro en la cubeta. Como usted sólo tiene sus propias experiencias para saberlo, y esas experiencias son las mismas en cualquier situación, nada podría mostrarle cuál de las dos situaciones es la real.»

Putnam la desarrolló y la convirtió en una teoría aún más siniestra y de pura ciencia-ficción en ‘Razón, Verdad e Historia’ (1988):

«En lugar de tener sólo un cerebro en la cubeta, podemos imaginar que todos los seres humanos (o todos los seres con sensaciones) son cerebros en la cubeta (o sistemas nerviosos en la cubeta en el caso en el que seres con sólo sistemas nerviosos cuenten como seres con sensaciones) ¿Por supuesto, el científico malvado tendría que estar afuera, o no? tal vez no haya ningún científico maligno, tal vez (aunque parezca absurdo) el universo consista solamente de maquinaria automática atendiendo una cubeta llena de cerebros y de sistemas nerviosos. Ahora supongamos que esta maquinaria automática esta programada para darnos a todos una alucinación colectiva en lugar de un cierto número de alucinaciones aisladas. Así cuando me parece que le hablo a usted, a usted le parece estar oyendo mis palabras… Ahora quiero hacer una pregunta que parecerá muy tonta y obvia (al menos para algunas personas, incluyendo algunos filósofos muy sofisticados), pero que nos llevará a verdaderas profundidades filosóficas con cierta rapidez. Supongamos que toda esta historia fuera realmente verdadera, ¿podríamos, si fuéramos cerebros en la cubeta de este modo, decir o pensar que lo somos?»

¿Realmente, como dicen Dancy y Putnam, no sabríamos distinguir entre realidad percibida y realidad inducida en una situación así? Yo soy muy escéptico al respecto. La tramposa teoría de lo «no comprobable» juega siempre con ventaja. «Ahí fuera» es un lugar donde la imaginación puede campar a sus anchas. Podremos imaginar el más fabuloso de los mundos, sabiendo de antemano que jamás lo comprobaremos ni tendremos indicios de su existencia. Aún así, como hipótesis es de lo más atractiva e inspiradora.

2 de septiembre de 2007

¡Sí, Ministro!

Imagen de la cabecera de la serie

No se puede decir que el género de la comedia política sea muy habitual. Mucho menos si la situamos en una teleserie. Sólo los británicos con su peculiar humor podían conseguirlo con resultados tan buenos como en ‘Sí, Ministro’ (‘Yes, Minister’). Ideada por Antony Jay y Jonathan Lynn, fue emitida por la BBC 2 entre las temporadas de 1980 y 1984. Por lo que he leído fue muy popular entonces y casi se convirtió en un fenómeno social que alcanzó incluso a la primera ministra, Margaret Tatcher, que no se la perdía nunca. No tengo noticia de que se haya emitido en España, pero los 21 capítulos pueden conseguirse en DVD.

‘Sí, Ministro’ es una típica comedia de situación británica que narra las desventuras de James Hacker, un funcionario con gran experiencia en el mundo de la gestión administrativa que es nombrado Ministro de Asuntos Administrativos (aquí sería algo así como el Ministro de Administraciones Públicas). A lo largo de todos los episodios luchará por dirigir su propio ministerio, enfrentándose a sus, en teoría, subordinados. Por un lado el maquiavélico y sibilino Secretario Permanente Sir Humphrey Appleby, un perro viejo que sabe mover los hilos para calmar las ansias reformistas de su superior y que todo siga como está y por otro Bernard Woolley, el Secretario Privado Principal del Ministro. El paralelismo con la vida política británica de la época es evidente, con multitud de guiños a la actualidad nacional de aquel tiempo. Algunos años después tuvo una continuación llamada ‘Sí, Primer Ministro’ (‘Yes, Prime Minister’).

El estilo no puede ser más inglés. Jerez en botellas de cristal tallado, chimeneas, despachos victorianos, funcionarios trajeados, taxis londinenses y la tan típica mezcla de vídeo para las escenas de interiores y cine para las exteriores. Eso sí, la serie sólo es recomendable para aficionados a la política y a los tejemanejes e interioridades de un Gobierno. El resto sólo verá diálogos aburridos y escenografía obsoleta.

1 de septiembre de 2007

Sigur Rós, una carrera musical irregular

Escuché a Sigur Rós por primera vez hacia el otoño de 2000, cuando me compré su disco ‘Ágætis Byrjun’ (PIAS, 1999) un poco a la aventura. Apenas había oído nada suyo, sólo su primer sencillo ‘Svefn-g-englar’ (1999), que me pareció y me sigue pareciendo increíble. Y acerté con mi adquisición, porque el álbum está muy bien y su sonido era muy diferente a cualquiera que hubiera escuchado antes. Largos desarrollos, guitarras que sonaban como truenos lejanos, secciones de viento. Todo formando un equilibrio perfecto que no han conseguido, para mi gusto, en sus trabajos anteriores ni posteriores.

Y es que la carrera musical de Sigur Rós, siempre desde mi discutible criterio, está llena de altibajos. Su primer disco ‘Von’ (Smekkleysa Records, 1997) me resulta demasiado experimental y monótono y los dos posteriores ‘()’ (Smekkleysa Records, 2002) y ‘Takk…’ (EMI-Chrysalis, 2005) decepcionantes y sin brillo. Sabían a poco después del espectacular ‘Ágætis Byrjun’. Creo que no han sabido reinventarse después del éxito y han repetido la misma idea una y otra vez.

Así que me quedo con ‘Ágætis Byrjun’ como su obra magna y con dos de sus sencillos hechos videoclip ‘Svefn-g-englar’ y ‘Viðrar vel til loftárása’. Dos vídeos que son para contemplarlos detenidamente. De lo mejorcito que he visto hasta la fecha. Y si os han gustado, en breve editarán un DVD llamado ‘Heima’ que promete paisajes islandeses impresionantes y tomas de sus conciertos.


31 de agosto de 2007

La «nueva» temporada televisiva que nos espera

A lo largo de los últimos días, las cadenas de televisión preparan sus motores para comenzar la carrera por la audiencia de esta temporada. Yo, sufrido televidente (muy) ocasional, miro cada vez con más recelo la «caja tonta». Y creo que con razón al comprobar las nuevas propuestas que los canales generalistas nos tienen preparados a partir de septiembre. No hay innovaciones, no hay riesgo. Sólo los mismos programas con distintos nombres, reediciones de viejos éxitos, convencionalismos que triunfan por inercia.

La televisión está sufriendo un lento pero inexorable proceso de degeneración y de falta de ideas. En definitiva, un conservadurismo en los contenidos que roza el insulto. La única que se salva un poco de la quema es La 2, no por innovadora, que ya no lo es, sino por que es el único reducto (aunque dañado) de televisión real. Del resto apenas puedo ver diferencias destacables. Nuestra última esperanza era Cuatro. La cadena de Sogecable sigue teniendo algunos buenos programas (‘Callejeros’ por ejemplo), pero también ha ido incorporando otros como el engendro machista y vacío de ‘Supermodelo’ y otros espacios que, si en un principio fueron novedosos, al final se han acondicionado a la norma.

Y como he repetido más de una vez, mis críticas no vienen porque confunda grandes audiencias con telebasura (ni telebasura con programas sin imaginación ni interés), porque no creo en ello. Un buen programa puede tener audiencias millonarias sin recurrir a tópicos ni a fórmulas fáciles y usadas millones de veces. Aún defiendo esa opinión. Es precisamente por eso que me molesta especialmente el recurso facilón para obtener espectadores (humor de brocha gorda, sexo y cotilleo público o privado). Pero ni las productoras ni las cadenas necesitan ya romperse la cabeza para triunfar. Basta con repetirse y copiarse.

Es por esto que me alegro más que nunca de que existan los canales temáticos, internet y sobre todo el eMule. Y por suerte somos cada vez más los que llevamos años «migrando» de la televisión convencional hacia la red de redes. Al menos en mi casa, antes que la antena prefiero mi pequeño reproductor de DivX.

30 de agosto de 2007

La candidatura de Madrid 2016 elige su logo

Los logos candidatos para Madrid 2016

El ayuntamiento de Madrid se ha puesto manos a la obra para elegir el logo que representará a la candidatura de la capital española para celebrar los juegos olímpicos del año 2016. Aún queda mucho tiempo y en la memoria aún está la decepción de quedar finalistas para el 2012. A nueve años vista, los preparativos para presentar la candidatura para la siguiente cita olímpica están en marcha. Diez son los logotipos finalistas. La novedad es que serán los ciudadanos lo que elijan el que más les guste, votando cualquiera de ellos a través de la web del ayuntamiento madrileño o de los puntos que se han establecido para dejar la papeleta.

He estado mirando detenidamente los logos y la verdad es que no hay ninguno que me entusiasme. No parecen muy elaborados ni cuidados. En la mayoría las tipografías son muy típicas y mal integradas y en otros, los anagramas son demasiado rebuscados. En general falta frescura e imaginación. Por eso es difícil quedarse con uno. Quizás el de las manos abiertas sea el más acertado, pero la fuente helvética utilizada es demasiado formal. Otro de mis candidatos favoritos es el primero, con el bucle y la estrella, pero de nuevo la tipografía falla. Me parece horrible. Aunque para gustos los colores, claro. Veremos quién gana finalmente.

29 de agosto de 2007

La interconexión poética de ‘Las Afinidades Electivas’

En los últimos tiempos estamos observando como un simple blog puede utilizarse de muchas maneras: individualmente, como una colectividad, como punto de encuentro o como una plena interactividad entre autor y comentaristas. En el caso de ‘Las Afinidades Electivas’, el blog se utiliza como antología en permanente actualización de poetas contemporáneos de habla hispana.

Hasta la fecha, en sus archivos cuentan con poemas de 313 autores. Entre ellos predominan los más jóvenes, que no superan la treintena, y, en cualquier caso forman la primera línea del panorama del verso en España. No faltan ni Andrés Neuman, ni Ana Gorría, ni por supuesto Elena Medel, por poner algunos ejemplos. Cada uno de los poetas cuentan con un post que incluye una biografía real o inventada, una trayectoria profesional y una muestra de su obra. En algunas ocasiones también hay un enlace a la bitácora o a la web personal del referenciado.

El artífice de esta iniciativa es Agustín Calvo Galván (Barcelona, 1968), poeta con ya cuatro libros en su haber. También es el autor de otro blog sobre poesía visual llamado ‘Visual Poetry’. Pasarse por ‘Las Afinidades Electivas’ es una buena manera de ponerse al día en cuanto a la poesía que se hace ahora y dejar de un lado (para quien los tenga) los manidos tópicos que rodean esta disciplina literaria.

28 de agosto de 2007

Recuperando a Louis de Funès

Fotograma de El Loco, Loco Mundo del Gendarme junto a Michel Galabru

Louis de Funès es sin duda uno de lo más grandes y más populares actores franceses de comedia. De origen español, traspasó fronteras con su peculiar humor y aquí fue muy célebre en los años sesenta y setenta. A lo largo de estas últimas semanas he estado viendo algunas de sus películas más clásicas. El papel que le llevó a la fama fue el del gendarme malhumorado Cruchot, que interpretó en inumerables ocasiones desde 1964 con ‘El Gendarme de Saint Tropez‘ hasta 1982, un año antes de su muerte, en ‘El Loco, Loco Mundo del Gendarme’. Pero su papel estelar se apoyaba también el otros personajes, como Michel Galabru, actor que interpretaba a su superior en toda la serie. Aparte también realizó otras comedias de éxito como ‘Fantomas’, que tuvo dos secuelas muy populares.

No se puede decir que las películas de De Funès fueran de trazo fino ni siempre acertadas, pero es imposible que no arrancaran una carcajada en algún momento. Puede entreverse una cierta parodia soterrada sobre el modo de vida de la Francia profunda, extrapolable a otros países como el nuestro. Quizás esa sea también la clave de su éxito aquí. Su humor estaba basado en los gestos, las repeticiones de situaciones y los contextos disparatados llegando al surrealismo en muchas ocasiones. A veces nos recuerda incluso al cine mudo cómico de Buster Keaton o de Charlot. Precisamente Louis de Funès recibió el calificativo, quizás excesivo, del «Charlie Chaplin francés».

La verdad es que me ha sorprendido que en internet no exista apenas información sobre él, tan sólo una página «oficial» con su biografía, filmografía y algunas fotos. Sin duda, De Funès es un valor a recuperar para las nuevas generaciones.



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