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La bitácora personal de Ricardo Martín
Comentando cosas desde 2004
14 de septiembre de 2007

Impresiones personales sobre el Mac

Una captura de mi escritorio de Mac OS X

Llevo ya cinco días con el iMac y ya no echo de menos el PC. El «periodo de transición» casi obligatorio cuando uno cambia de un medio a otro prácticamente no ha existido. Aparte de la increíble sencillez de manejo del Mac OS X para un novato como yo, ayuda bastante el haber utilizado previamente otros sistemas operativos alejados de la filosofía de Windows. Casi desde que tuve un PC trasteé con linux y su entorno gráfico. Las últimas versiones de Gnome y el sistema operativo de Apple se parecen más a cada nueva versión. Sí, es cierto que aún queda mucho camino para igualarlo, sobre todo en el tema gráfico, pero el modo de uso es muy parecido. Por ejemplo el «montar» las unidades (concepto que no existe en Windows), la incorporación de un terminal estilo Unix (que en realidad es lo que es, ya que Darwin, el núcleo de Mac OS X, está basado en una distribución Unix llamada BSD), la barra superior, igual que Gnome, y otros muchos detalles.

Hablaba antes del asunto gráfico. Es sin duda el aspecto más impresionante de Mac OS X. La pantalla tiene una resolución muy buena y un brillo y contraste como nunca antes había visto en un monitor. Hacen que las fotos se vean con un detalle y unos colores que antes no veía. Para algunas aplicaciones he tenido que ampliar un poco el tamaño de las fuentes para no dejarme los ojos intentando leerlas. La calidad del renderizado suave de las fuentes es prácticamente perfecto.

Y si suave son las fuentes, no lo es menos el funcionamiento general del sistema. Las aplicaciones se instalan rápido y arrancan rápido. Nada de brusquedades ni parpadeos ni errores de dibujado de las ventanas. Algo a lo que estábamos muy acostumbrados en Windows. Mac OS X es como un mayordomo victoriano que no te interrumpe, y si lo hace es muy educadamente y sin hacer ruido. Todavía no me ha salido ni un sólo mensaje de error. Nada de ventanas preguntando a cada momento qué es lo que deseo hacer ni interrupciones para actualizar el sistema.

A nivel físico lo más importante y lo que buscaba se cumple con creces. Lo primero el silencio. No se oye prácticamente nada. Cuando la pantalla queda en reposo no sé si el ordenador está apagado o encendido. Ni siquiera realizando las tareas con más carga de procesador o disco duro. Lo segundo, los cables. La antigua maraña de cables (DVI/VGA, alimentación de pantalla y CPU, ratón y teclado) se reducen a dos: alimentación y teclado. El ratón va conectado a uno de los puertos USB que hay en el teclado.

Otro buen detalle es Front Row. El iMac viene con un pequeño mando a distancia para activar una especie de media center que, a través de menús podemos escuchar música, ver nuestras fotos, nuestros vídeos o DVDs.

Las pegas

Aunque pocos, el iMac también tiene algún inconveniente. El principal de ellos es que, en caso de tener un problema técnico (cruzo los dedos), hay que llevarlo a un servicio técnico autorizado, porque no hay forma humana de que un mortal pueda desmontarlo más allá de cambiar la memoria.

Otra pega que quizás no sea tal, es la aparte falta de transparencia en el funcionamiento del sistema. El iMac no tiene más luces que el indicador de encendido de la webcam. Nada de led de disco duro, de encendido, de lectura de CD/DVD o de cualquier otra cosa. Supongo que será cuestión de acostumbrarse.

13 de septiembre de 2007

El sistema político suizo

El otro día, leyendo un artículo en la prensa sobre los partidos políticos en Suiza, me sorprendió ver que, en contra de lo que pensaba, los sistemas políticos democráticos de Europa no son tan homogéneos. El caso suizo es bastante especial. A pesar de ser un país no demasiado pequeño para nuestro continente, los ciudadanos participan muy activamente en casi todas las decisiones importantes que toma su gobierno.

El poder ejecutivo, o sea el Gobierno (denominado Consejo Federal), está formado por los llamados siete consejeros federales que representan todas las peculiaridades y lenguas (recordemos que Suiza tiene cuatro idiomas oficiales) de sus regiones. Los consejeros federales ostentan el cargo de jefes de sus Departamentos Federales (Ministerios). Los departamentos existentes son: Asuntos Extranjeros, Interior, Justicia y Policía, Finanzas, Defensa y Protección de la Población y Deportes, Medio Ambiente y Transportes y Energía y Comunicaciones, Economía).

Estos siete consejeros son elegidos cada cuatro años por el poder legislativo (o sea el Parlamento o Asamblea Federal en el caso de Suiza). A su vez, el Presidente de la Confederación (algo así como el Primer Ministro) es elegido por un año de entre los miembros del Consejo Federal y no puede repetirse, por lo que cada año se nombra un nuevo «presidente del Gobierno».

12 de septiembre de 2007

Charles Fort y ‘El Libro de los Condenados’

El tiempo que tiene uno a lo largo del día es limitado, así que no he podido más que echar una ojeada a un libro que me resulta bastante interesante. Es ‘El Libro de los Condenados’ de Charles Fort. Para todos aquellos que somos aficionados a los fenómenos extraños y a los misterios de la ciencia, Fort es un viejo conocido. En su libro, Fort desgrana los hechos más extraños de la naturaleza de los que tuvo conocimiento. Para ello mantenía un archivo de fichas, asignando una a cada fenómeno anómalo que leía en la prensa o en libros antiguos. Guardaba las fichas en humildes cajas de zapatos y parece ser que llegó a recopilar miles de ellas. Fruto de todo ese minucioso trabajo surgió este manual de los hechos extraordinarios, como perfectamente podría llamarse.

En principio Fort almacenaba aquellos eventos que estaban comprobados por testigos y por científicos, pero que no tenían una explicación convincente. Buena parte de su trabajo lo ocuparon las lluvias extrañas. Lluvias de gelatina, de peces, de arañas, de piedras, de hielo, de «hilos», de polvo amarillo, de bolas de metal, de trozos de carne, de sangre, lluvias negras y un largo etcétera. Cuando se publicó el libro en 1919, muchas de estas lluvias no tenían explicación. Hoy sí la tenemos para algunas, aunque no para la mayoría.

Más allá de una mera recopilación, ‘El Libro de los Condenados’ es también una dura crítica contra los estamentos científicos inmovilistas, incapaces de aceptar hechos inexplicables y condenándolos a no existir oficialmente. De ahí el apelativo de «condenados». La influencia de Fort hoy día es muy grande e incluso existe un organismo llamado Charles Fort Institute que se dedica a la investigación de este tipo de fenómenos. En definitiva, espero dedicarle a este libro el tiempo que sin duda se merece.

11 de septiembre de 2007

¿Quién es Osama Bin Laden?

Imagen de Osama Bin Laden

Hoy se cumplen seis años de uno de los acontecimientos más influyentes de la historia moderna. Los atentados del 11-S han generado ya mucha más literatura, películas y documentales que cualquier otro evento reciente. Unos hechos que han cambiado el mapa del mundo, han servido de excusas para guerras por los recursos naturales, para reorganizar la geopolítica y para recortar derechos ciudadanos en muchos países.

Detras de todo está la figura ya casi mítica de Osama Bin Laden, miembro de una adinerada familia saudí que se codeó durante décadas con lo más granado del poder de occidente, con los Estados Unidos a la cabeza, y que lo utilizaron para detener el avance soviético en Afganistán a finales de los setenta. Dueños de negocios millonarios, la familia Laden llegó incluso a veranear en Marbella como la familia de un jeque árabe más. Sin embargo, casi de la noche a la mañana y a partir de los atentados de Kenia y Tanzania de 1998, Bin Laden se convirtió en el enemigo número uno del gobierno norteamericano.

Yo siempre he visto algo extraño en Bin Laden, algo que no encaja. Por supuesto es una percepción particular que no se basa en ninguna prueba, pero tiene algo de títere, de ser etéreo. Una cara que poner a toda esa maraña terrorista que está por todas partes. Un rostro definido a lo indefinible. Más que el mayor terrorista internacional, Bin Laden tiene cierto aire de malo de cómic o de película de acción. Todo lo que le rodea está sumido en el misterio y la incertidumbre. Durante mucho tiempo no se supo siquiera si estaba vivo o muerto o dónde se esconde. ¿Cómo la mayor potencia militar y tecnológica del mundo puede no saber el paradero de una persona dentro de un área más o menos delimitada? ¿Cómo puede ser que los servicios de información de prácticamente el mundo entero estén detrás de él y no lo localicen? A mi, personalmente, me parece algo muy extraño. Encontrar a Sadam Hussein fue cosa de no mucho tiempo. ¿Y Bin Laden? ¿Conviene encontrarlo? ¿O es que el personaje, tal y como nos lo han vendido los medios, no existe realmente? Yo no lo creo, pero los hechos invitan por lo menos a la duda.

10 de septiembre de 2007

Adiós PC. Hola Mac

Una foto de mi nuevo ordenador

Esta tarde he recibo en casa un paquete. Era mi nuevo ordenador. Y, por primera vez en 12 años no era un PC, sino un Mac. Algunos os echaréis las manos a la cabeza. ¡Un Mac! Pues sí. Era el momento de jubilar a mi achacoso y ruidoso PC. Me ha acompañado durante los últimos cuatro años sin prácticamente ninguna ampliación (salvo la tarjeta gráfica). Estoy contento con él. Pero ahora cambiará de manos.

Hay unas cuantas razones que me han llevado a este cambio. A lo largo de los últimos meses he visitado montones de páginas web de los principales fabricantes de ordenadores. HP, Lenovo, Acer, Sony, buscando una máquina que no ocupara mucho espacio, potente, con el mínimo número de cables (hasta ahora tenía un enorme manojo de cables mal escondidos por ahí), con una pantalla medianamente grande (al menos 19») y silencioso. En un principio pensé en un media center de HP con procesador Intel VIIV. Es bastante pequeño, pero al final iba a tener los mismos cables que antes. Otra opción era el DELL con Core 2 Duo, aunque lo descarté por ser grande y demasiado caro. Lo mismo me pasó con la nueva gama de Sony VAIO de sobremesa. Muy buen ordenador, pero ¡a partir de 2.000 euros!. De Acer es mejor ni hablar. Los acabados y el diseño son bastante malos.

Paralelamente a estoy, los ordenadores domésticos de Apple estaban experimentando una disminución de precio y un aumento en sus prestaciones y en la calidad de sus acabados. Al principio temí por que hubiera algún tema de compatibilidad entre Windows y Mac, pero se evaporaron al comprobar que puede instalarse Windows en una partición o utilizar un emulador como WMWare Fusion.

Tal sólo llevo unas tres o cuatro horas con él y, no os voy a engañar, cuesta un poco adaptarse a una nueva filosofía, pero creo que a la larga será beneficioso. Las primeras impresiones han sido incluso mejores de lo que me esperaba. Es absolutamente silencioso y la pantalla es más grande de lo que pensaba. Pero como digo, la migración será lenta hasta que comprenda totalmente cómo funciona el sistema. A buen seguro que en los próximos días escribiré más sobre esta nueva vida de switcher.

9 de septiembre de 2007

La doctrina del shock

«Sólo una crisis, real o percibida, produce un auténtico cambio.»

La portada del libro en su edición en castellano

Bajo esta premisa del economista Milton Friedman, principal defensor de la teoría neoliberal más radical, se desarrolla el mini documental ‘The Shock Doctrine. The Rise of Disaster Capitalism’ (‘La Doctrina del Shock. El Auge del Capitalismo del Desastre’) presentado ayer en el Festival de Cine de Venecia. Ha sido realizado por la activista y escritoria canadiense Naomi Klein y el realizador mexicano Alfonso Cuarón. En tan sólo seis minutos se expone la teoría de que bajo un estado de shock, ya sea fortuito o provocado, las masas son manipulables y el comportamiento de los individuos se vuelve infantil y temeroso. Las aplicaciones de estas teorías son múltiples, aunque siempre igual de siniestras. Puede aplicarse individualmente como métodos de tortura (el ejemplo paradigmático es Guantánamo) o colectivamente para tomar medidas poco populares, recortes de derechos sociales o libertades adquiridas con esfuerzo a lo largo de décadas.

Pero el documental sólo es la punta de lanza para todo un nuevo movimiento que intenta luchar contra la manipulación masiva por parte de autoridades falsas dirigidas por el poder de las empresas, aplicando tácticas de guerra de la CIA basadas en principios no demasiado éticos. Como decía, el cortometraje es sólo un vértice más de esta concienciación. El próximo 18 de septiembre se publicará en los Estados Unidos el libro del mismo nombre, escrito por Naomi Klein, y sobre el que ya se pueden leer algunas páginas en su sitio web. La edición en castellano llegará en octubre a través de la editorial Paidós. Al igual que con ‘No Logo’, Klein vuelve a darnos que pensar y nos abre un poco los ojos, aunque no esté de acuerdo con ella en algunas de sus premisas y conclusiones.

8 de septiembre de 2007

‘A Taste of Honey’ y el free cinema británico

Los últimos años cincuenta y primeros sesenta fueron los tiempos de la pérdida de la inocencia. En los Estados Unidos, la generación beat agitaba conciencias y reclamaba una nueva forma de entender el mundo y el arte. En Francia, los primeros movimientos sociales y políticos comenzaban a cuestionarse el poder establecido. Surge la nouvelle vague. Y en el Reino Unido los estragos de la segunda guerra mundial desaparecían, aunque las diferencias sociales se acentuaban. El arte se volvía comprometido y buscaba nuevas formas de expresión. Un grupo de directores de cine surgidos del mundo del teatro comenzó a realizar sus películas dentro de lo que posteriormente se llamaría «la nueva ola británica» o free cinema. Al igual que sus colegas galos, su cine bebía de las fuentes de la realidad social. Formalmente rompía los esquemas establecidos, despojando a las películas del cartón piedra de los escenarios artificiales y dando cierta verosimilitud documental a sus obras.

Quizás su principal exponente sea Tony Richardson, que debutó como realizador en 1958 con ‘Look Back in Anger’, una adaptación de la obra teatral del mismo nombre. Desde el principio, Richardson contribuyó a derribar los estereotipos victorianos que aún quedaban en pie dentro de la sociedad británica, mostrando el otro lado de la teóricamente nueva y próspera Inglaterra. Sus personajes siempre rozan la marginalidad y viven al límite en un entorno normalmente hostil y post-industrial. Un planteamiento sorprendentemente moderno si tenemos en cuenta que fueron rodadas hace casi cincuenta años.

Posiblemente el quiebro definitivo del viejo orden vino con el estreno de ‘A Taste of Honey’ en 1961. Para muchos este es el comienzo de la década de los sesenta artísticamente hablando en las islas británicas. He tenido ocasión de verla y supongo que en su momento escandalizó a más de un puritano. No por que haya desnudos ni situaciones sexuales explícitas ni implícitas, sino porque retrataba directamente lo que el Imperio había ocultado siempre debajo de su alfombra. Asuntos espinosos como el racismo, el embarazo no deseado, el alcoholismo, la marginalidad o la homosexualidad son tratados sin ambages, pero con increíble sensibilidad e incluso inocencia. Richardson consigue transitar en el difícil campo de la tragicomedia, entre momentos simpáticos y otros brutales. Cuarenta y seis años después de su estreno sigue siendo impactante.



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