Hacía ya unos años que no leía ninguna de las nuevas novelas del siempre polémico autor francés Michel Houellebecq. En parte porque ‘La Posibilidad de una Isla’ (2005) no me entusiasmó, y ya en su momento –hace trece años– pensé que su capacidad de sorprender y hacer reflexionar estaba muy mermada y que los clichés houellebecquianos comenzaban a desgastarse por el abuso y la repetición. Podríamos pensar que seguir abundando en la polémica, hundiéndose cada vez más en el barro de la ofensa gratuita y la provocación sin fundamento eran buenas ideas para continuar su carrera de una forma honrosa. Pero la verdad es que –en mi opinión– creo que se ha confundido, aunque era una posibilidad lógica visto lo visto en sus últimas obras.
La novela se sitúa en un futuro cercano, dentro de unos pocos años. François es un misántropo, cínico y nihilista profesor universitario de literatura y experto en un autor olvidado del siglo XIX llamado Joris-Karl Huysmans. Casi como un émulo de éste, François –y el propio Houellebecq— aborrecen el mundo y la sociedad contemporánea y sus valores que parecen los culpables de haberle desplazado fuera de las élites. De trasfondo, en Francia un partido musulmán consigue hacerse con la presidencia de la República tras varios acuerdos para dejar fuera al Frente Nacional. Poco a poco, las principales instituciones públicas van siendo islamizadas. François, aunque inicialmente contrariado, conseguirá finalmente sacar partido profesional y personalmente de esta nueva situación.
‘Sumisión’ es un producto de su época. Fue publicado en 2015, pocos días antes del atentado del Charlie Hebdo y que abría la ola de ataques terroristas que continuarían a lo largo de los dos años siguientes. No he encontrado en la novela, sin embargo, nada especialmente provocador ni escandaloso que no se expusiera ya en otras de sus obras. Ni tampoco nuevos argumentos ni situaciones. Sí, es una lectura bastante entretenida, y sus trescientas páginas se despachan rápido, e igual de rápido se olvidan. 5,5/10.
‘Informer’ es una típica serie británica de la última hornada. Realizada para la BBC en 2018 por John Campbell y con guión de Rory Haines y Sohrab Noshirvani, muestra con una estética atractiva y moderna (al principio cansa un poco esos tonos tan alterados) la actividad policial antiterrorista en los barrios multiculturales de Londres. El formato británico ya clásico de series de pocos capítulos aquí se ajusta como un guante a la temática y al desarrollo de la serie, y permite concentrar la intensidad en cada entrega.
Raza es un joven de origen paquistaní que, por un error, es detenido por la policía. Pronto, desde la brigada antiterrorista reconocen su potencial para actuar como informante. A pesar de su inexperiencia, se infiltrará en grupos de musulmanes radicalizados. Por otra parte, del lado policial, Gabe, un policía encargado de coordinar las operaciones de infiltración, luchará contra su pasado y por que el fantasma de éste no vuelva al presente para arruinarlo todo. El tercer vértice es Holly, la compañera profesional de Gabe. Bajo su apariencia de novata inexperta se esconderá una implacable investigadora.
Toda la trama transcurre en un enorme flashback a partir de un presente donde se produce un atentado terrorista. Al comienzo de cada capítulo iremos conociendo más datos sobre estos hechos que son el desencadenante de todo lo que se narra a lo largo de la serie. Una apuesta arriesgada pero interesante. El enfoque de la temática también huye del maniqueísmo (nada que ver con ‘Homeland’), sin malos de cómic y donde el enemigo a batir es difuso. Los actores, no hace falta decirlo, son de una solidez y una credibilidad impresionante. Y el guión, un mecanismo de relojería bastante complejo que sabe mantener la tensión en los momentos clave. En definitiva, una gran serie a tener en cuenta. 8/10.
Años atrás comenté por aquí ‘Deutschland 83’, una serie –como dice su título– germana que repasaba a través de sus dos protagonistas la guerra fría de los ochenta entre los bloques oriental y occidental. Esta producción resultaba algo irregular, pero en todo caso interesante. En ‘Deutschland 86’, su segunda parte, la historia continúa tres años después en otro escenario y con algunos protagonistas nuevos. La acción se traslada a Sudáfrica durante los últimos años del apartheid, donde la resistencia contra el régimen racista se alía con los países del bloque comunista. Pero esta relación resulta no ser demasiado sencilla.
La acción está asegurada en cada capítulo y también el gusto por la estética vintage de la Alemania Oriental, en la que se recrean ampliamente. La ambientación resulta bastante convincente. Sin embargo los guiones tienen cierta facilidad para caer en los tópico del género y las tramas no terminan de enganchar. 6/10.
En los últimos días también he tenido ocasión de ver ‘Koselig Med Peis’ (algo así como ‘Acogedor con Chimenea’), una serie tragicómica noruega original y resultona. Esta producción cuenta la historia de una familia desestructurada compuesta por dos padres separados –él un borracho demente y ella con su nueva pareja amante de la new age–, dos hijos que no se llevan demasiado bien (uno rebelde y otro preocupado por el bienestar del grupo). En torno a ellos muchos otros personajes y un puñado de situaciones incómodas, dramáticas, irónicas y demás que quizás aquí en el sur no terminamos de entender o de pillar la gracia.
En cualquier caso una serie bastante bien realizada, con buen guión y buenos actores. El conjunto es bastante creíble y a la vez inverosímil. Interesante y diferente. 7/10.
Acabo de terminar el que posiblemente sea uno de los libros más largos que haya leído nunca. Desde que terminé ‘Offshore’ a finales de julio del año pasado, he dedicado parte de las tardes de los domingos a leer la obra magna del escritor chileno Roberto Bolaño. ‘2666’, publicado en 2004 un año después del fallecimiento del autor, son en realidad cinco libros –así fueron concebidos por el autor en un principio– compilados como una única novela de más de mil cien páginas por decisión editorial.
Estas cinco partes, aparentemente inconexas e independientes, se van entrelazando hasta dar sentido a un micromundo que gira en torno a un enigmático y minoritario escritor alemán de postguerra llamado Benno von Archimboldi. Cada bloque es una cara, un aspecto relacionado más o menos con este autor. Mi impresión personal, la de un lector ocasional, es que se trata de una novela peculiar, única y de gran valor, ensombrecida por algunos pasajes insulsos que no aportan absolutamente nada a la historia (véase, por ejemplo, la parte en la que se enumeran los asesinatos de mujeres en la ciudad de Santa Teresa, o la llamada ‘Parte de Fate‘, donde apenas se roza muy tangencialmente el argumento troncal).
No sabemos si Roberto Bolaño hubiera publicado ‘2666’ en cinco libros independientes como pretendía, o si los hubiera adelgazado para encajarlos digamos en una trilogía, pero lo cierto es que el lastre de la extensión supone un hándicap a la hora de ponerse a leer el volumen. En mi opinión es una novela sobrevalorada en su momento y que poco a poco está siendo apreciada en su justo término. 6,5/10.
Parece que Oslo es una de las ciudades más horadadas del mundo. A las líneas del metro han de unirse la construcción de innumerables búnkeres para el refugio de la población civil durante la segunda guerra mundial. Bajo esta premisa se construye ‘Valkyrien’. Por una parte, el temor a una catástrofe –ya sea natural o provocada por el ser humano– y por otro el submundo que existe bajo el asfalto de las calles y los cimientos de los edificios.
Leif es un encargado de seguridad municipal que se dedica a supervisar y administrar estos espacios subterráneos. Además es un obseso de la seguridad y de las teorías más catastrofistas. Lleva años preparándose para el gran cataclismo. Pero mientras tanto llega a un acuerdo con Ravn, un médico que busca una cura desesperada para su mujer, enferma y en coma, para construir un laboratorio donde pueda investigar y dar con la solución para devolverla a la consciencia. Pero este secretismo se verá pronto comprometido cuando tras un atraco fallido, un nuevo habitante se refugiará en el búnker.
A pesar de que el argumento parece disparatado –no nos engañemos, lo es– la gran virtud de esta producción noruega es la de hacer que parezca verosímil. Todo transcurre con tal fluidez, los personajes actúan con tal profesionalidad que nos olvidamos de uno u otro giro del guión (hay muchos) es o no creíble. Original y entretenida. 8/10.
En los últimos años, las series nórdicas se han convertido en un género en sí mismo. Prácticamente todas las producciones que nos llegan de los países del norte de Europa son oscuras, policíacas, de suspense y crimen. Pero lo cierto es que no llegan a tocar el mundo de los sobrenatural y el terror. ‘Jordskott’ (2015) es uno de esos seriales que ha roto récords de audiencia en Suecia y que sus dos temporadas han llegado a España un poco de tapadillo a través de las plataformas de vídeo bajo demanda.
La historia comienza cuando Eva Thörnblad llega a su pueblo natal para acudir al funeral de su padre y hacerse cargo de su abundante herencia por su condición de magnate de la minería y la celulosa. Pero su muerte resulta extrañamente sospechosa, incoherente. Valiéndose de su condición de policía, decide pedir el traslado para tirar del hilo y descubrir un mundo oscuro y donde las fuerzas de la naturaleza (luminosas y también oscuras) son cotidianas e influyen en la realidad.
Es esa especie de «realismo mágico» a la sueca lo que sorprende en los primeros episodios y la mezcla con la investigación puramente policíaca. Esa originalidad (vale, ya vimos algo así en ‘Twin Peaks’, aunque aquí sin el componente de surrealismo) hace que ‘Jordskott’ sea atractiva y enganche. En definitiva, una de las series no ya suecas, sino europeas, mejor realizadas de los últimos tiempos. 8/10.
Todo lo que comienza ha tener un final. Y el final de los vídeos de nuestras últimas vacaciones llega con Bolonia. La tercera escapada fuera de Florencia y de la Toscana nos llevó a través de muchos túneles (en nuestro trayecto en tren de alta velocidad entre las dos ciudades apenas vimos el mundo exterior) a la capital universitaria de Italia. Bolonia cuenta con el Archiginnasio, la universidad en funcionamiento más antigua del mundo. Esto, junto con la famosa salsa boloñesa (en Italia se llama ragú) son dos símbolos reconocibles para un extranjero que se aproxima a la ciudad de la Emilia-Romaña.
Pero evidentemente hay muchas otras cosas que hasta que no hemos estado allí no hemos descubierto. Lo más curioso son, quizás, las enormes torres medievales que se levantan aún (algunas peligrosamente torcidas) en el centro y pasan por ser las construcciones medievales civiles más altas del mundo con casi cien metros.
Otra curiosidad es que la catedral de San Pedro no es el templo más importante de Bolonia. Rivalizan con él otros dos. Por un lado la Basílica de San Petronio (de la que no hay imágenes en el vídeo al no poderse grabar en su interior) que fue donde Carlos I de España fue coronado emperador en 1530 y la Basílica de San Esteban, que en realidad es un cúmulo de siete iglesias, algunas de ellas con origen en la era romana (siglo IV) y que han sufrido pocos cambios desde entonces…
Para finalizar otra curiosidad sobre la ciudad boloñesa que tampoco aparece en el vídeo: las tres flechas. Se supone que en un antiguo edificio de origen medieval –el Palacio Isolani— se conservan unas flechas lanzadas en su momento sobre una techumbre de madera. Desconozco a día de hoy si esto tiene alguna verosimilitud o es una treta turística para atraer a los visitantes. Lo único que supimos es que el aspecto que presenta hoy el edificio es una restauración de 1989, ya que la fachada se encontraba oculta bajo otro edificio. Eso ya nos hace sospechar.
Espero que este último clip os guste y nos veremos en el siguiente viaje…
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