Promoción del 50 aniversario de TVE
Me gusta este anuncio promocional de los 50 años de TVE, como concepto y por supuesto también por la canción de David Bowie ‘Life on Mars?’. Una buena elección para una publicidad con buen gusto.
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Una década en informática es una eternidad. En internet lo es prácticamente todo. Entre 2001 y 2003 se produjo la primera explosión de los weblogs, blogs, o bitácoras, un método fácil de mantener una página web y a la vez preocuparse sólo de escribir buenos artículos con cierta periodicidad. No voy a contar aquí lo que es una bitácora, sino cuáles fueron sus orígenes y sus pioneros. Echar un vistazo atrás produce vértigo, sobre todo sabiendo que abrí mi primera cuenta de Blogger en 2003 para actualizar rmweb.
No es fácil saber cuál fue el primer blog de la historia de internet. El primer problema radica en considerar a las webs de noticias como blogs. A veces la línea entre sitios de información actualizada periódicamente y los sitios personales es relativa. Si tuvieramos esto en cuenta, deberíamos remontarnos hasta 1993, sólo dos años después de la creación de los documentos HTML y de la World Wide Web. En la web del CERN (el primero de la historia), la cuna del internet moderno, se lanzó aquel año un servicio de noticias que se iban siendo actualizadas por un webmaster ¿Un weblog primitivo?.
Lo que es indiscutible es que uno de los pioneros de los blogs es Dave Winer, un programador californiano que comenzó a escribir noticias sobre informática en su página web Scripting News allá por 1994. Concretamente su primera entrada data del 7 de octubre de 1994. ¿Qué estábamos haciendo nosotros por entonces? Parece increíble, pero algunos ya estaban «posteando».
Me llama mucho la atención que, por lo general, todos esos sitios pioneros y que todavía siguen funcionando y siendo actualizados son de lo más sobrio, por no decir cutre. Nada de decoración. Sólo información. Nada de superficialidad. Tal vez como debería ser. ¡Aprendamos de los venerables pioneros!

La plaza del Maestro Haedo es uno de los máximos exponentes de lo que podríamos llamar la típica nueva plaza zamorana. Es decir, «explanada de losetas con parque para niños y farolas extrañas». Una vez más se repite el mismo esquema que en la plaza de Castilla y León: una zona llana con pavimento de granito, unas farolas que para nada concuerdan con las del resto de calles o plazas adyacentes y un (de momento) triste parque con atracciones para los más pequeños. De nuevo nada de hierba. Lo único «vegetal» que puede verse son los famélicos arbolitos sin hojas que se han plantado y que tardarán 30 o 40 años en parecerse un poco a los que había, que fueron talados indiscriminadamente por alguna razón que se me escapa.
La manía de deforestar la ciudad está acabando con la habitabilidad de las plazas. En verano no habrá humano que se atreva a sentarse en los bancos bajo un sol de justicia, a menos que se instale uno de esos artefactos que da sombra a medias.
Otra vez el poco cuidado en las obras públicas municipales está dejando lugares que antes eran transitables en verdaderos rincones horribles, y lo peor de todo, sin remedio. ¿Quién puede devolvernos esos árboles frondosos y tan hermosos que había antes?
El «eje de las plazas chapuzas» (San Martín-Maestro Haedo-Castilla y León) queda pues completado.

No dejo de maravillarme al ver esas ilustraciones técnicas que nos muestran un automóvil, un tren, una cámara fotográfica o cualquier otro aparato cortado imaginariamente para que podamos ver sus componentes. Algunas de estas ilustraciones llegan a una perfección y un detallismo increíble. La minuciosidad con la que están realizados es admirable.
A través del blog Microsiervos (que a su vez lo saca de Things Magazine) descubrí varios webs sobre este tipo de ilustraciones y algunos de los genios que se dedican a este arte. Se menciona a Makoto Oguchi, en cuya web pueden verse algunos de sus mejores trabajos. Otro de los grandes es Kevin Hulsey, en cuyo sitio podemos acceder a varios (muchos) tutoriales de Adobe Photoshop e Illustrator orientados al diseño de ilustraciones técnicas.
Buscando por mi cuenta he encontrado algunos más, como el sitio de Hide Nakajima, aunque la verdad es que son difíciles de buscar, ya que muchos de ellos están en japonés, una lengua que (todavía) no domino.
Wu Tianming dirige en 1996 la interesante película de producción china ‘El Rey de las Máscaras’, un drama ambientado en los primeros años del siglo XX en el país asiático, en un mundo en el que todo está cambiando y las viejas artes tradicionales están quedando relegadas en favor de los nuevos entretenimientos. Un anciano recorre la ciudad de Shichuan mostrando su habilidad con las máscaras. Se trata de un arte ancestral que está a punto de extinguirse con él. Para intentar que la tradición no se pierda, el anciano busca desesperadamente alguien a quien donar todo ese conocimiento. Sólo hay una salvedad: debe ser un varón.
La película transcurre en el ambiente sórdido de los callejones húmedos y en los mercados clandestinos de niños, que sus padres venden para poder sobrevivir. En la tradición china, las mujeres siempre estuvieron discriminadas e incluso fueron consideradas durante siglos como una maldición, quedando relegadas prácticamente a la condición de animales. Paradójicamente, uno de los personajes claves de la película (un actor de teatro) se gana la vida interpretando papeles de mujeres.
Al margen de la típica puesta en escena oriental, el film entretiene, mantiene la tensión y el drama sin caer en el tremendismo. También los giros del argumento ayudan a mantener la atención. La intensidad va en aumento según avanza el metraje hasta estallar en el inesperado desenlace.

Ayer, cuando abrí el Google Earth me puse a buscar puentes, los puentes más largos del mundo. En un principio pensé que estaría en Japón, en China o en Escandinavia. Pero no, el puente más largo del mundo está en los Estados Unidos y conecta la ciudad de Nueva Orleans con la de Mandeville, ambas en Louisiana y separadas por el gran lago Pontchartrain sobre el que se eleva el puente.
Esta gran obra pública fue comenzada a construir en 1956, cuando se abrió uno de los carriles. Hasta 1969 no se abrió un segundo carril. La longitud total supera los 38 kilómetros sobre el agua y está sustentado por más de 9.000 pilares. La construcción parece ser bastante resistente, puesto que apenas sufrió daños tras el paso del huracán Katrina en agosto de 2005. Por él circulan más de 3.500 automóviles por hora. Como curiosidad, el peaje por pasar era de un dólar y se mantuvo inalterado desde su inauguración hasta 1995 cuando se aumentó 50 céntimos.
Desde Google Earth, el puente puede verse sin ningún problema y es la forma más de clara de comprobar su verdadera magnitud.

Se puede decir que ‘Wish you were Here’, de la banda británica Pink Floyd, es mi primer disco favorito. Lo escuché por primera vez hace ya bastantes años y desde el principio me impresionó. Siempre pensé que era un disco «raro», diferente a cualquier otro. Y así era. La banda acababa de publicar ‘The Dark Side of the Moon’ (1973), el disco que les lanzó a la fama y les hizo millonarios. Para hacernos una idea estuvo en las listas de ventas durante 14 años, hasta 1987. El disco de la emblemática portada del triángulo de cristal descomponiendo un rayo de luz era difícil de superar.
Pero en mi humilde opinión lo superaron con creces dos años después con una obra dedicada a Syd Barrett, miembro fundador de Pink Floyd y expulsado del grupo debido a su enfermedad mental. Siempre he creído que ‘The Dark Side of the Moon’ sentó las bases técnicas y artísticas de lo que después sería ‘Wish you were Here’: largos solos de guitarra, uso de sintetizadores analógicos, atmósferas enigmáticas. El disco como concepto único sigue desarrollándose y este álbum puede considerarse como una pieza, con todos sus temas unidos. Buena prueba de ello son los dos «movimientos» de ‘Shine on you Crazy Diamond’ al principio y al final de disco.

‘Wish you were Here’ fue grabado durante 1975 en los famosos estudios de EMI en Abbey Road (Londres) con Alan Parsons como ingeniero de sonido. El perfeccionismo técnico rayano en lo maniático de Pink Floyd hacen que este disco tenga uno de los sonidos más perfectos conseguidos hasta la fecha. Algo muy meritorio teniendo en cuenta la tecnología de la época.
Pink Floyd también cuidaron siempre el artwork del disco, tanto la portada como la carpeta interior, incluyendo imágenes perturbadoras o provocadoras. Para ‘Wish you were Here’, el colectivo londinense Hipgnosis diseñó una portada sin rótulos (igual que en ‘The Dark Side of the Moon’ en la que se mostraba a dos hombres trajeados dándose la mano mientras uno de ellos ardía, una poderosa imagen que no dejaba a nadie indiferente. Para el interior se reservó una ilustración que se ha hecho célebre: Dos brazos robóticos dándose la mano sobre un fondo que representa los cuatro elementos.
Otros datos más personales: Este disco siempre estuvo en mi casa, no recuerdo cuando lo escuché por primera vez. Mi canción favorita son las dos partes de ‘Shine on you Crazy Diamond’.