18 de marzo de 2006
No hace tanto tiempo que servidor practicaba esto del botellón. En contra de lo que puede deducirse de las informaciones que salen últimamente en los informativos de radio, televisión y prensa, el llamado botellón no es, al menos desde mis ojos, una reunión de bandas de jóvenes gamberros que destrozan y ensucian las ciudades para divertirse. Ya se que puede ser algo exagerado, pero es más o menos lo que se está diciendo. Esta mañana, en los informativos de Telecinco informaban sobre los altercados producidos en Barcelona y sobre el peligro del alcoholismo. Pero nada desde el punto de vista del joven, de como transcurre su fiesta, de cómo es el botellón desde dentro. Más que el beber por beber (que también existe), puede considerarse como una de las principales actividades sociales juveniles, aunque no la única.
Ya escribí el 23 de septiembre de 2004 sobre este tema a raíz de la aprobación de varias ordenanzas municipales en Madrid y otras ciudades, prohibiendo beber alcohol en la calle. Lo que dije en aquella ocasión fue lo siguiente:
Esta tarde en un espacio de noticias se mostraba un reportaje sobre la ley antibotellón y sus efectos. En la Comunidad de Madrid, la multa por beber en la calle es de 300 €, conmutables por cuatro horas de charla sobre los efectos del alcohol. Se comentaba también que lo único conseguido con esta norma es disgregar los puntos de encuentro de los jóvenes, pero de ningún modo erradicarlo. Era una ley claramente condenada al fracaso. Más todavía cuando no se ataja la raíz del problema. El «problema» es la falta de actividades de entretenimiento asequibles o gratuitos. El cine es caro, los bares suministran bebidas dudosas, los locales a menudo no cumplen las medidas de seguridad, están mal climatizados y son demasiado ruidosos para poder charlar. Eso siempre y cuando no cobren entrada. La ausencia de alternativas es el verdadero problema: hacer un botellón es barato, se puede hacer en cualquier parte e incluso en verano se puede disfrutar de una temperatura agradable. Yo como participante de varios botellones puedo decir que si realiza de manera responsable, es un buen modo de hacer vida social. Si las cosas se hacen bien, todos podremos convivir mejor, aunque parece difícil en una sociedad que no cuida a sus jóvenes.
Poco o nada han cambiado las cosas desde entonces. Los jóvenes se quieren divertir, de forma barata y tener un mínimo espacio vital que en los bares no se tiene. Ni más ni menos. Esta misma noche, en el parque de San Martín están convocados los jóvenes zamoranos para celebrar nuestro particular botellón. Veremos qué es lo que ocurre.
17 de marzo de 2006
Dentro de unos pocos días llegará la primavera, y con ella, un nuevo ciclo de cine. Por eso conviene echar la vista atrás para revisar los films que han integrado mi ciclo de cine de invierno. No me gusta poner notas a las películas ni en general a nada, pero sí confeccionar listas. Arriba estarán las películas que más me han impactado, más me han dado que pensar o simplemente me han entretenido y me han gustado.
Ésta es la lista:
- ‘Primavera, Verano, Otoño, Invierno… y Primavera’ (Corea del Sur, 2003)
- ‘Hierro-3’ (Corea del Sur, 2004)
- ‘Paisaje en la Niebla’ (Grecia, 1988)
- ‘Dolls‘ (Japón, 2002)
- ‘La Flor del Mal’ (Francia, 2003)
- ‘Yo te Saludo, María’ (Francia, 1984)
- ‘Gracias por el Chocolate’ (Francia, 2000)
- ‘Confidencial’ (Francia, 1997)
- ‘Zatoichi‘ (Japón, 2003)
- ‘Hotel Rwanda’ (EEUU, 2004)
- ‘Madre e Hijo’ (Rusia, 1997)
16 de marzo de 2006
Esta tarde a las ocho, la plataforma ciudadana ‘Zamora Exige’, había convocado una concentración en la Plaza Mayor. Las reivindicaciones de esta plataforma eran similares a las que reclamaban en su día Teruel o Soria. La despoblación galopante debido a la falta de expectativas de empleo, la falta de buenas comunicaciones (paliada en parte con la autovía Zamora-Tordesillas) o el problema de las titulaciones de la Universidad de Salamanca son algunos de los motores de esta movilización.
Pero ‘Zamora Exige’ adolece de falta de fuerza, de capacidad de movilización y de saber hacer. En una capital donde la sociedad civil es prácticamente inexistente y la pasividad es la nota predominante, este tipo de iniciativas no calan como deberían. La plataforma no tiene siquiera una página web propia. Da la impresión de estar anquilosada en el pasado y acusa una alarmante falta de ideas originales para que se escuchen sus propuestas. Aún está a años luz del famoso ‘Teruel Existe’, que apareció en todos los medios nacionales, o del ‘¡Soria Ya!’.
El problema no es pedir lo que se necesita, sino cómo y cuando se pide. Y una cosa hay que tener en cuenta: Zamora tiene a la retrógrada oligarquía local en su contra. Jamás apoyarán estas actividades. Y sin su dinero para las inversiones empresariales y su poder de influencia en la sociedad de la ciudad, todo intento por progresar será inútil.
Una concentración o mil como la de hoy apenas tienen reprercusión. Es necesario moverse más. Si no, se corre el riesgo de caer en el patetismo.
15 de marzo de 2006
Apenas he destripado ni investigado nada sobre Imagenio. Lo de la televisión por internet me llama bastante la atención. Lo único que he averiguado es que las emisiones se realizan en modo broadcast con tramas UDP, en formato MPEG-2, y que el router las recoge y las envía al decodificador, que no es más que un pequeño ordenador dedicado con linux como sistema operativo y con un software especial del tipo VideoLAN. Cada uno de los canales emite a través de una dirección IP del host que sirve la señal. Supongo que será algo muy parecido a los servidores de vídeo que se utilizan en los archivos digitales de las cadenas de televisión.
La calidad de la imagen es muy buena, igual a la de la TDT. En un televisor LCD, que es muy sensible a «ruidos» en la imagen, muestra una señal perfecta, sin dobles imágenes y con colores más vivos que la televisión convencional. Mi próxima meta será conseguir ver la televisión en el ordenador mediante el programa VideoLAN y la ayuda de los tutoriales que circulan por internet.
14 de marzo de 2006
Sin duda la eficiencia y la eficacia a la hora de instalar el ‘Trio’ de Telefónica en mi casa ha sido proverbial. Realicé la contratación el pasado sábado, y hoy martes ha venido el instalador. En bastante poco tiempo estaba todo listo (una media hora). Lo que más tardó fue la sincronización del decodificador de televisión. Dejó todos los manuales y claves necesarias para la gestión (del router ADSL, la clave WEP de la inalámbrica…). Lo único que tuve que pedirle fueron las DNS, ya que la configuración por defecto, por lo que parece, supone la asignación automática de IP y por tanto también de DNS.
Lo que quizá me decepcionó un poco fue la televisión. La calidad de la imagen es mucho mejor que la del cable (por lo menos del analógico) de ONO, y los temores que tenía por los cortes en la imagenes se disiparon en seguida. Pero he encontrado un inconvenientes que no me parece menor: la lentitud de respuesta desde que se pulsa el botón del mando hasta que se hace efectiva la acción. Por ejemplo en el cambio de canales. Al acceder a los servicios complementarios (guía de programación, trailers, etc) también se puede comprobar un molesto retardo.
13 de marzo de 2006

… es también el nombre de una banda castellonense. Sus componentes no son nuevos en esto. La cabecilla del grupo no es otra que Patricia Escoín, la vocalista de Los Romeos. Completan el trío Félix Ribes y Adela Arrufat. El sonido de Lula se basa en la potencia de las guitarras y en las melodías, que sin duda son su punto fuerte. Tienen el «toque» necesario para dotar a sus composiciones de un halo especial. Tal vez sea la voz característica y personalísima de Patricia o las tendencias setenteras y punk-rock.
Pues precisamente hoy presentaron en Madrid su larga duración de debut, llamado ‘Zapatos Nuevos’ (publicado por Lucinda Records), en la sala Costello. Hasta el momento sólo he podido escuchar su sencillo ‘California’, pero ya espero impaciente que caiga en mis manos el disco completo. Promete bastante.
12 de marzo de 2006

Desde hace un tiempo, todas las tecnologías que hacen uso de métodos digitales para el procesamiento de la información, se han ido incorporando poco a poco a nuestras vidas cotidianas. Quizás uno de los más populares y que han experimentado un mayor crecimiento en los últimos dos o tres años sean las cámaras fotográficas digitales.
En contra de lo que pueda pensarse, este invento no es algo nuevo. Ya en los años setenta se patentaron los primeros mecanismos que permitían registrar imágenes por medios electrónicos. En 1972, Texas Instruments presenta la primera patente sobre captación de imágenes electrónicas sin película. En 1973 se comercializó el primer sensor de imagen CCD, que era de 100 x 100 píxeles. Estas tecnologías fueron utilizadas, en primer lugar, por la industria espacial. En 1975, Kodak presentó el primer prototipo de cámara digital con sensor CCD.
Pero el auténtico punto de inflexión en la historia de la imagen digital tuvo lugar en 1981. El 25 de agosto de aquel año, la compañía Sony presentó la primera cámara digital comercial, bautizada como MAVICA (Magnetic Video Camera). Llevaba un CCD de 570 x 490 píxeles. Las imágenes eran almacenadas en unos discos magnéticos especiales de dos pulgadas. En 1986 se lanzó un modelo mejorado de esta cámara, con un nuevo CCD de 380,000 píxeles.
La primera cámara digital más o menos popular es la Canon ION, lanzada en 1988. Personalmente, recuerdo esta cámara y sus anuncios. Era cuando el gran público descubrió la fotografía digital. Su precio era de unas 120,000 pesetas de la época. Sólo estaba al alcance de unos pocos. Las imágenes aún dejaban mucho que desear.
A partir de aquí los avances fueron contínuos. Los sensores CCD mejoraron y se abarató su producción. Sony encabezó estos avances en la mayoría de los casos. Fue a finales de los noventa cuando los precios de las cámaras permitieron su popularización. En aquella época los sensores ya tenían una calidad bastante buena (sobre 800,000 píxeles) y se sustituyó el uso de discos de dos pulgadas por los estandarizados disquetes de 3,5 pulgadas. En los años sucesivos, los avances fueron exponenciales y la resolución de los sensores fueron aumentando por megapíxeles y su precio continuó abaratándose… Hasta llegar al día de hoy.