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La bitácora personal de Ricardo Martín
Comentando cosas desde 2004
12 de junio de 2012

Vídeo: ‘Minas de Riotinto’

En mi viaje a Huelva no he grabado demasiado vídeo. Me he centrado en las fotografías. Pero esto no ha sido obstáculo para que haya podido sacarme de la manga un clip sobre las Minas de Riotinto, la mayoría grabada subido al tren minero que transcurre junto al río Tinto, aunque también hay alguna secuencia tomada desde tierra firme. La banda sonora la pone el guitarrista Niño Miguel y el tema (es un poco obvio) se llama ‘Minas de Riotinto (tarantos)’. Espero que os guste.

11 de junio de 2012

Harry Beck, el revolucionario de los mapas de metro

Puede que actualmente el metropolitano de Londres no sea el mejor del mundo, pero fue el pionero y el que ha implantando primero casi todas las innovaciones, tanto técnicas como estéticas o de comodidad para los pasajeros. Uno de esos elementos que ha facilitado la vida del usuario del suburbano es el mapa de la red. Sin él muchos estaríamos perdidos en esa maraña de líneas de colores y sería imposible la planificación de nuestros viajes. Ocurre que, en sus inicios, estos planos de metro eran complicados de entender y poco prácticos.

Consciente de ello, en 1933 al ingeniero electrónico y trabajador del Underground londinense Henry Beck se le ocurrió diseñar por su cuenta un nuevo plano inspirándose en los circuitos eléctricos. La revolución consistía en que las estaciones y los trayectos de las líneas eran una esquematización y no necesariamente se basaban su situación geográfica real. Además asignó un color a cada línea. De este modo, el plano era una abstracción donde solo se mostraban los datos imprescindibles, como estaciones o trasbordos. Sólo se hacía una concesión, situando sobre el mapa el río Támesis, para orientar a los viajeros. Aunque al principio las autoridades del metropolitano fueron escépticos ante el trabajo de Beck, en poco tiempo el diseño fue un verdadero éxito.

Su modelo ha sido seguido con más o menos variantes, en todos los metros del mundo. Lo que sorprende es que no fuera implantado en el Metro de Madrid hasta marzo de 1982, aprovechando un cambio general de la señalética o en el de Barcelona, también a comienzos de la década de los 80s.

9 de junio de 2012

Nueva (y gran) actualización de Cromavista

Siete meses después de haber estado allí, por fin están en Cromavista las fotografías de Londres. Son 238 imágenes que no van solas. Desde que actualicé el servidor de 1 a 5 Gb he ampliado en unas cuantas galerías. Concretamente han sido 12 nuevas temáticas que corresponden a Londres, La Biblioteca Nacional de España, el Teatro Real, varias sobre el Algarve portugués (Faro, Lagos y el Cabo de San Vicente), de Huelva (Huelva capital, Minas de Río Tinto, Niebla, Moguer y Monasterio de La Rábida) y por último la correspondiente a la exposición ‘La Aventura del Espacio’. Son más de 300 nuevas imágenes que se suman a las más de mil con que ya contaba Cromavista.

Esta actualización casi coincide con el décimo aniversario de la web. Fue el 19 de julio de 2002 cuando comenzó la aventura de crear un expositor para mis fotografías digitales realizadas con mi por entonces nueva cámara Kodak. Hoy día ya es un monstruo que se «come» cerca de 1 Gb de espacio y genera un tráfico bastante intenso de todos los rincones del mundo, hasta el punto de convertirse en mi web más visitada.

8 de junio de 2012

Datamosh, el error hecho arte

Desde hace décadas, los errores han formado parte del arte, convirtiéndolo en un modo de expresión sobre todo en estos tiempos de sobreinformación visual y de reciclaje en el que se busca constantemente nuevas formas estéticas. Pero tal vez en los últimos años, con el desarrollo de los sistemas de postproducción digital, esto se ha elevado a la enésima potencia.

Hace unos dos años vi por primera vez el videoclip ‘Siento que muero’ de Joe Crepúsculo y obra del colectivo Canada. Su principal peculiaridad, además de ser un clip visualmente apabullante, era el uso de un curioso efecto que jugaba con los clásicos errores de compresión MPEG cuando falta un fotograma clave o intra-frame (los que almacenan la información completa de esa secuencia). Esto provoca una transición entre imágenes muy particular de forma que las distintas secuencias se funden en el sentido literal de la palabra. A este efecto se le llama datamosh.

Hasta la fecha no existe ninguna herramienta o plug in que permita realizar este proceso de forma «elegante». La única solución imagino que sea pegar los vídeos a bajo nivel, para que el resultado no sea recomprimido y se creen de nuevo los fotogramas clave. El resultado la verdad es que es bastante interesante y estéticamente desconcertante. Os dejo con un pequeño ejemplo:

7 de junio de 2012

‘CT o La Cultura de la Transición’: El problema de meterlo todo en el mismo saco

Ayer leí un artículo que publicaba Elena Cabrera en lainformación.com comentando la temática del libro ‘CT o La Cultura de la Transición’, una obra colectiva donde diversos autores escriben sobre los diversos aspectos de la «cultura oficial» a lo largo de los últimos 35 años. Quiero que quede claro de antemano que mis críticas van sobre todo hacia este artículo, puesto que del libro no he leído más que las pocas páginas que me permite Google Books (no hay tiempo ni dinero para comprarlo y leerlo). Puedo estar de acuerdo con el planteamiento general y que el concepto de «cultura oficial» adoctrinadora ha hecho mucho daño a la ciudadanía y a todos aquellos que siempre hemos reivindicado una cultura alternativa con unos patrones estéticos o de contenidos no estándar.

«Con el objetivo de conseguir una Transición suave, sin ira, la cultura conflictiva fue desactivada, dejando la hegemonía cultural en manos de La Movida, las chicas Almodóvar, los cantautores, los conciertos-mítin del PCE, los nuevos flamencos, Amenábar, Soldados del amor y el indie español de los noventa con letras en inglés

En ese párrafo puede resumirse el espíritu del artículo: la mezcla de conceptos que nada tienen que ver. Y en negrita, la fuente de mi indignación. ¿Olé Olé, Amenábar o Almodóvar en el mismo saco que los indies de los noventa? A la cabeza me vienen Manta Ray (de donde después salió Nacho Vegas), Penélope Trip, Cancer Moon, Automatics y otros, aunque extrañamente me vienen también bandas cantando en castellano como Los Planetas o Nosoträsh. ¿Qué pensarán ellos de todo esto?

Si nos vamos al libro, en un párrafo se comenta lo siguiente:

El pelotón de grupos cool no parece capaz de incomodar a nadie. Incluso seduce al mundo corporativo: las grandes agencias de publicidad recurren a divas indie para vender trapitos de Purificación García, la cerveza San Miguel o el SEAT Ibiza Spotify. […] El antiguo underground se ha convertido en el nuevo mainstream.

De nuevo la incapacidad para diferenciar el grano de la paja. La diva indie a la que se refiere el texto es Russian Red, que no es precisamente santo de mi devoción ni representativa del mundo indie. Poco tiene que ver con otros (estos sí) muy interesantes como Nudozurdo, La Bien Querida, La Estrella de David, El Guincho, Comando Suzie u Ornamento y Delito por decir solo unos pocos. Conclusión 1: eso del indie cool es el indie de escaparate que no es representativo del heterogéneo movimiento del pop independiente español. Conclusión 2: El underground de ayer no es el mainstream de hoy. No al menos en «indielandia». Afortunadamente lo independiente no es una corriente acotada en el tiempo y, por tanto, que se agote. El indie de ayer sigue siendo el indie de hoy. Precisamente una de las características de los underground de los noventa es que en su mayoría no levantaron la cabeza comercialmente, y si lo hicieron (como Los Planetas) mantuvieron su actitud (recordad la censura «antidroga» de ‘Un buen día’ en los 40 Principales).

Para terminar decir que el fin de la llamada «Cultura de la Transición» quizás tenga más que ver con el relevo generacional, con la crisis económica y con el derrumbamiento de la industria cultural tal y como la entendemos que con un hecho puntual (y muy importante) como es el movimiento 15M, que es lo que se deja entrever en el artículo y (presumo) también en el libro. En cualquier caso, si el libro cae en mis manos lo leeré con interés.

6 de junio de 2012

La Isla de las Rosas

Si ya de por sí el tema de las micronaciones es curioso y rocambolesco, lo de la Isla de las Rosas ya no tiene nombre. Es simplemente digno de una película. Ya he contado en el blog las historias de Seborga y, de pasada, la de Sealand. Precisamente la historia del microestado de la Isla de las Rosas es similar a esta última, solo que en vez de estar en el brumoso Mar del Norte está en el soleado mar sureño del Adriático, a 11 kilómetros de la costa italiana de Rímini. Pero vayamos por orden.

Giorgio Rosa, un ingeniero boloñés, solictó en 1958 un permiso especial para probar un nuevo método de construcción de plataformas petrolíferas marítimas mediante tubos de acero. Las pruebas de construcción duraron ocho años, hasta 1966. Fue entonces cuando Rosa solicitó continuar con la construcción de un segundo piso adicional a los 400 metros cuadrados de superficie que ya tenía la instalación. Pero las autoridades lo denegaron y se le invitó a que procediera a su desmantelamiento porque podría suponer un peligro para la navegación marítima y porque el terreno donde se encontraba pertenecía a una concesión de la petrolera Eni. El ingeniero hizo oídos sordos a este requerimiento y continuó su «obra».

El 20 de agosto de 1967 se abrió la plataforma al turismo, habilitando en su superficie diversos establecimientos hosteleros, tiendas de souvenirs, una oficina de correos, etc. Incluso contaba con su propio suministro de agua dulce procedente del subsuelo marino. Todos aquellos curiosos que disponían de un barco se acercaron aquel verano hasta allí para echar un vistazo y pronto la Isla de las Rosas se convirtió en la sensación del momento. Buscando fotografías por internet sobre el lugar, no es difícil observar como se halla rodeada de embarcaciones en muchas de ellas.

Las autoridades italianas llevaban tiempo ya con la mosca detrás de la oreja. Terminaron de alarmarse cuando Rosa dió una nueva vuelta de tuerca proclamando la independencia de la isla el 1 de mayo de 1968, estableciendo el esperanto como idioma oficial (el nombre oficial del país fue Insulo de la Rozoj) y el mill como moneda. Aunque no se tiene constancia de que se acuñara moneda, sí se publicaron algunos sellos. Giorgio, ya como presidente autoproclamado, se enfrentaba a varios delitos de evasión fiscal (todos los ingresos de los negocios establecidos en la isla no pagaban impuestos a Italia). El fin no tardaría en llegar. El 25 de junio de 1968 la policía italiana y los inspectores de hacienda desembarcaron en la isla y, tras un largo procedimiento administrativo, fue volada por el ejército en abril de 1969. Probablemente, Rímini y toda Italia se quedó sin uno de los atractivos turísticos más curiosos que se pueden tener.

5 de junio de 2012

¿Un coche de aire comprimido?

Hará unos dos meses que recibí uno de esos correos electrónicos con mensajes increíbles, casi conspiranoicos y, por supuesto, increíbles. Trataba sobre un pequeño coche que funcionaba a base de ¡aire comprimido!. También se comentaba (y aquí viene la parte de conspiración) que las grandes corporaciones de la industria del automóvil habían intentado silenciar la noticia de tan importante hallazgo. Me picó la curiosidad y me puse a buscar.

La noticia del correo electrónico era básicamente cierta. Esa fue la primera sorpresa. La historia es más o menos la siguiente: Guy Nègre, antiguo ingeniero francés de Fórmula 1 fundó en 1991 la compañía MDI (Motor Development International) para el desarrollo de tecnologías alternativas al petróleo para impulsar los vehículos. De ahí salió el motor de aire comprimido. En 2007, Tata Motors, la compañía india de automóviles, firmó un acuerdo con MDI para crear un automóvil que funcionara mediante este sistema.

Uno de los frutos de esa colaboración (que no el único) es el Tata Mini Cat. Se trata de un vehículo con una ligera carrocería de fibra y que alcanza una velocidad máxima de 105 km/h. Tan sólo es necesaria una recarga cada 300 kilómetros. Evidentemente, aunque hasta ahora todo os suene bien (¡un coche que funciona con aire!), también tiene importantes pegas. Lo primero es, según los que lo han probado, el ruido. Parece que el motor de aire comprimido es bastante más ruidoso que uno de combustión normal. También la seguridad de llevar un depósito de aire comprimido puede ser un inconveniente en caso de accidente. Podría llegar a explotar si recibe un golpe fuerte. Además, este depósito pierde fuerza con el tiempo y quizás fuera necesario cambiarlo cada cierto tiempo. En principio eso es lo que se comenta ante la imposibilidad de que alguien lo pruebe de primera mano.

Y aquí viene la parte inquietante. Se lleva hablando de este coche desde 2007 pero parece que algo no termina de funcionar. Los coches no llegan, ni siquiera un prototipo para que los medios especializados puedan probarlo. La mayoría de la información proviene del propio fabricante, lo cual es siempre sospechoso. Hay muchos artículos desde entonces anunciando la inminente comercialización del Tata Mini Cat. Algo que nunca termina de suceder. Sólo nos queda esperar que en un futuro próximo por fin nos lleguen noticias nuevas.



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