‘El Perro Mongol’ narra la historia de una familia de pastores nómadas que se desplazan por las amplias praderas de los valles de Mongolia. Su modo de vida, amenazada por la llegada del progreso y la irresistible llamada de la gran ciudad, es duro y complicado. El aislamiento entre los poblados y la escasez de seres humanos hace que la relación con los animales sea algo natural y que los más ancianos cuenten leyendas sobre ellos en las que se mezclan las creencias budistas sobre la reencarnación y las animistas.
La gran baza con la que juega Byambasuren Davaa son los niños, que son los que realmente establecen la complicidad con el público y arrancan más de una sonrisa. Porque ‘El Perro Mongol’, a pesar de todo, es una pelÃcula amable y simpática y que elude siempre cualquier atisbo de dureza. Y no sólo eso, sino que esa amabilidad no resulta en ningún momento impostada. Esa es otra de las claves de la pelÃcula: la naturalidad. No hay nada a lo largo del metraje que nos haga pensar que lo que estamos viendo no es un documental. Como guinda querÃa referirme a la estupenda fotografÃa, aunque con esos paisajes no es difÃcil… Os la recomiendo.
SÃ, 1958, cuando aquà en España nadie tenÃa televisor y el color, más que para experimentar, era para usarlo en las superproducciones de Hollywood. Esta pieza fue ideada para el pabellón Philips (por cierto, impresionante edificio diseñado por Le Corbusier y Iannis Xenakis) de la Exposición Mundial de Bruselas de aquel año. Durante su exhibición en el evento se colocaron 425 altavoces por todo el pabellón que acompañaban a la proyección.
Que Europa camina con paso firme hacia una cada vez mayor interculturalidad no es ningún secreto. Gentes de todo el mundo acuden al viejo continente para ganarse la vida, trayendo consigo sus culturas de origen. Muchas veces esa convivencia en el paÃs de acogida no es fácil y en otras produce historias como la que trata Fatih Akın en ‘Al Otro Lado’, una producción germano-turca realizada en 2007. El propio origen de Akın está, al igual que el de otros muchos alemanes, en TurquÃa.
El cine británico tiene ya una larga tradición acerca de los temas sociales. Desde los tiempos del free cinema de Tony Richardson, el desarraigo, la orfandad, la violencia, la explotación ha tenido cabida en la cinematografÃa de las islas. En muchas ocasiones, estos argumentos tienen un fuerte carácter generacional, de defensa de una identidad propia y genuina. En ‘This is England’ nos encontramos con un ejemplo de manual. Dirigida en 2006 por Shane Meadows, se trata de un film duro que destruye estereotipos sobre el movimiento skin, sobre todo visto desde España.
Corre el año 1983. Shaun es un chico de 12 años que vive en un barrio obrero marginal con su madre. Su padre ha muerto recientemente en la guerra de Las Malvinas. Cierto dÃa se encuentra con unos skins con los que rápidamente entabla amistad. Todo va bien hasta que un viejo amigo de uno de ellos, Combo, sale de cárcel. En seguida sus ideas nacionalistas y racistas provocarán una brecha insalvable en el grupo.
Cualquier blog ultra-friki, de cultura basura, de serie Z o como lo queramos llamar que se precie ha tenido que dedicar uno de sus posts a una pelÃcula de tÃtulo ‘Dünyayı Kurtaran Adam’. Dicho asÃ, a nadie le dirá nada. Ni siquera si hacemos la traducción del turco al castellano (’El Hombre que Salva el Mundo’) nos dirá nada. Dentro de los cÃrculos trash se la conoce como el “Star Wars turco” por su plagiante parecido con la saga de George Lucas.
A veces a uno le cuesta imaginar que hay algo más allá de la polÃtica o de la comedia en el cine italiano de hoy. Todos conocemos a gente como Nanni Moretti o Marco Bellochio, pero no a Gianni Amelio. Lejos de la fama internacional, el cine de Amelio es sencillo, honesto y sin concesiones. Al menos asà es ‘Las Llaves de Casa’ (2004).
No podemos llamarla “cine social” con las connotaciones tradicionales de este tipo de pelÃculas, pero se puede intuir un trasfondo de crÃtica a la sociedad de hoy, donde todo lo que no se ajusta a lo que se considera “normal” se esconde o se maquilla con eufemismos o falsos sentimientos. En ‘Las Llaves de Casa’ esta crÃtica esta implÃcita en algunos momentos del film.
Paolo es un chico de quince años con daños cerebrales y fÃsicos a causa de un parto traumático. Su madre murió en aquel trance y su padre Gianni lo abandonó al saber que no serÃa un niño como los demás. Pero cierto dÃa, Gianni decide hacerse cargo de Paolo para llevarlo a un hospital alemán para seguir un tratamiento de rehabilitación. Durante su estancia allà ambos establecerán una relación peculiar, indefinible y compleja. Por un lado no sabemos si el sentido de culpa de Gianni es lo que le hace desvivirse por Paolo o si de verdad está arrepentido por haberlo abandonado al nacer.
Uno de los aciertos de ‘Aleksandra’ es mostrar un aparente estado de calma, una tranquilidad casi absoluta, una rutina sórdida y silenciosa. Sólo de vez en cuando se ve un helicóptero lejano o una ametralladora lejana. La apologÃa del pacifismo que hace Sokurov es bastante evidente a lo largo de toda la pelÃcula. Las figuras de la abuela y el nieto militar son gigantescas metáforas de la conciencia del pasado irremediablemente condenado a repetirse y de la sinrazón de la guerra.
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