Sábado, 29 de Noviembre de 2008
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No hace tanto tiempo que llevamos un móvil en el bolsillo. La inmensa mayorÃa de nosotros tuvo su primer celular hace unos diez años, en 1998, cuando se liberalizó el mercado, aparecieron las nuevas operadoras y los costes se abarataron. Buscando por la hemeroteca de La Vanguardia he seleccionado seis anuncios publicitarios de antes del boom. Son anuncios de Telefónica que van desde los años 1987 a 1995 y que son los que me han resultado más curiosos. En aquella época poca gente necesitaba un móvil y en general se orientaban hacia comerciales y otros trabajadores que necesitaban movilidad a la vez que estar conectados con su empresa.

Este es el primer anuncio de telefonÃa móvil como tal que he encontrado. Se publicó en octubre de 1987 y hace referencia a la ampliación de la cobertura de telefonÃa analógica de Telefónica en las provincias vascas. Según esta publicidad en aquellos tiempos la cobertura incluÃa a Madrid, Barcelona, Segovia, Toledo, Cádiz y Málaga. Junto a él, en 1989, fecha de este anuncio, se publicita un enorme teléfono móvil Alcatel bajo el eslogan de “Mientras no haya cabinas móviles… teléfono móvil Alcatel”:
En 1993 el mercado se iba consolidando, aunque todavÃa la publicidad sobre móviles era muy escasa. En este anuncio de MoviLine pueden verse algunos de los teléfonos que la compañÃa Telefónica ofrecÃa por aquellos tiempos:

Hacia 1995, la telefonÃa digital GSM comenzaba a despuntar. Y también lo hacÃa la competencia a Telefónica. A la derecha uno de los primeros anuncios de Airtel:

Viernes, 28 de Noviembre de 2008
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No puedo dejar de mirar las fotos que, con motivo del décimo aniversario de la Estación Espacial Internacional, publica el diario norteamericano Boston Globe en su web. Concretamente se trata de una interesante sección llamada Big Picture donde se cuentan las noticias a través de imágenes espectaculares. Es muy recomendable. En esta selección pueden verse fotos tomadas entre diciembre de 1998 y noviembre de 2008.
Martes, 18 de Noviembre de 2008
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Hace meses que llevo sufriendo lo que se llama spam telefónico. Aunque usa un medio tan antiguo como la comunicación por voz, se trata de un fenómeno relativamente nuevo. Quién no ha recibido alguna vez una llamada en la que una operadora nos relata las bondades de tal o cual compañÃa de internet. Yo desde luego muchas… muchÃsimas. Ocurre desde hace ya unos cuantos meses. Especialmente insistentes (e intempestivas) son las llamadas desde un número de teléfono concreto, el 917719500. Al principio ni me fijaba en el número que aparecÃa en la ventanita, pero ante la insistencia comencé a fijarme. Las cosas se volvieron todavÃa más raras cuando me colgaban nada más contestar. Otras veces simplemente descolgaba y me quedaba callado y nada, silencio al otro lado durante unos segundos antes de colgar.
Pero tranquilos, parece que no se trata de ningún psicópata, sino de Jazztel. Lo he descubierto pegando el número en Google. Aparecen decenas y decenas de páginas quejándose de lo mismo que yo. Incluso ya se han escrito entradas en blogs quejándose de esta práctica que casi roza lo mafioso. En cuanto pueda pienso bloquear este número para que no me llamen nunca más.
Lo que no comprendo es qué mentes pensantes han ideado este sistema tan innovador de telemarketing basado en el acoso y la molestia continua. Si algo tengo claro es que jamás voy a contratar nada con Jazztel y espero que muchos como yo hagan lo mismo. Ojalá pronto se den cuenta de su error.
Miércoles, 12 de Noviembre de 2008
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He de reconocer que nunca me llamado especialmente la atención el mundillo de los teléfonos móviles. Será porque ni hago ni recibo muchas llamadas por él. Aún asà hace dos años y pico me embarqué en un contrato con Orange para conseguir el Sony Ericsson K610i que tengo ahora mismo y con el que estoy muy contento. Pero claro, han pasado meses desde que terminó la permanencia en la operadora, asà que estoy obligado a dar por amortizado mi terminal.
En los últimos dÃas me he intentado informar sobre por dónde van los tiros en el mercado actual de los móviles. Lo primero de todo es que he llegado a la conclusión de que ninguna compañÃa teléfonica premia la fidelidad o la permanencia de un cliente. La prueba es que Orange no me ofrece ningún teléfono medianamente decente. Y lo segundo es que la tecnologÃa aplicada a los móviles sigue siendo una de las más avanzadas. No les queda otro remedio. Si los fabricantes de teléfonos móviles quieren que sigamos consumiendo sus productos (y por cierto, deshechando los que tenemos ahora, que son máquinas potentÃsimas con las que hace cinco años ni siquiera hubiéramos soñado), estos tienen que aportar cada vez más prestaciones para hacerlos realmente apetecibles, tanto como para tirar nuestro teléfono actual. Y por lo que he podido leer, estos avances van por cuatro caminos: las capacidades WiFi, los sistemas de geolocalización GPS, los interfaces táctiles (por influencia del iPhone, que ha hecho que los demás tengan que ponerse las pilas) y las prestaciones multimedia (vÃdeo y foto cada vez de más calidad).
Hace años que los móviles no son sólo móviles, sino pequeños ordenadores con los que se puede hacer casi cualquier tarea. El dilema es el de siempre: prestaciones versus estética. Y una vez más nos tocará elegir entre las prestaciones de Nokia o la estética de Sony Ericsson… En definitiva puede que lo mejor ahora mismo sea esperar un poco porque la maquinaria tecnológica nunca se detiene y siempre estará ahà para tentarnos… incluso a los que llamamos muy poco.
Viernes, 31 de Octubre de 2008
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Hoy hace precisamente diez años desde que grabé mi primer CD con mi propia grabadora. Asà dicho no parece gran cosa, pero lo cierto es que fue el comienzo de una nueva etapa tecnológica que estaba llegando, y que junto con el mp3 y sus reproductores portátiles, internet e inventos “diabólicos” como el eMule, el Napster o el Audiogalaxy, formó parte de la revolución de la música digital.
Aquella primera “tostadora” me costó al cambio casi 300 euros. Si no recuerdo mal era la más o de las más baratas del mercado y supusieron el principio de la democratización de la grabación en CD. Hasta la fecha, si querÃamos grabar un CD, o bien nos buscábamos algún afortunado amiguete o conocido que tuviera una o directamente nos Ãbamos a cualquier tienda de informática, donde a un precio cada vez menor (a mediados de 1995 grabar un CD me costó 4000 pesetas y justo antes de comprarme la grabadora costaba menos de mil) se llevaban los archivos como buenamente se podÃa, generalmente en un disco duro (interno, nada de externo).
Todo eso terminó aquel dÃa que estrené, no sin problemas, mi regrabadora Philips a 4x. El ordenador que tenÃa se quedaba algo corto de prestaciones (si no me falla la memoria era un Pentium 200 con 8 Mb de RAM y 4 Gb de disco duro) y el búfer de grabación a menudo se quedaba vacÃo, lo que provocaba la pérdida irremediable del disco virgen. Ayer, echando un vistazo a los discos viejos, descubro cuales fueron aquellos primeros CDs grabados: el primero (y único) de los Space Monkeys y el ‘TNT’ de Tortoise… Hoy dÃa ya nadie repara en las grabadoras de CD/DVD. Son algo que damos por superado y “tostamos” los discos mientras realizamos otras tareas con el ordenador, algo imposible en los viejos tiempos.
Pero los tiempos cambian, y los formatos también. Los discos brillantes de plástico, ya sean CDs, DVDs o Blu-Ray tienen los dÃas contados frente al auge y la comodidad de las memorias flash USB, los discos duros portátiles y los media centers…
Miércoles, 29 de Octubre de 2008
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Aunque las emisiones de TDT comenzaron ya hace unos años, yo aún no tengo sintonizador. La verdad es que apenas veo la televisión, y lo poco que he visto de los canales de TDT me reafirman en una idea: la televisión en España es penosa. La digital terrestre y la analógica. Sobre los canales analógicos ya he hablado en alguna ocasión. Echando un vistazo a la TDT española, apenas se salvan unos pocos canales. Me quedo con los de TVE (La 1, La 2, Clan, TDP, Docu y 24 Horas) y los de Cuatro (Cuatro, CNN+, 40 Latino). El resto, a la hoguera. Sólo me encuentro con canales chuscos de teletienda o reposiciones de series que ya nadie quiere ver. Parece que estuvieran rellenando canales con cualquier cosa porque no tienen nada que ofrecer.
Por eso me da envidia la televisión de paÃses como Reino Unido o Francia. En el primero, la plataforma Freeview (formada por BBC, ITV, Channel 4 o Sky entre otros) ofrece cuarenta canales gratuitos de televisión, radio e interactivos a través de TDT… y el año que viene emitirán en alta definición. En el caso de Francia, France 2, M6, Arte y TF1 comenzarán a emitir en HD a partir de ¡mañana!. Efectivamente el 30 de octubre es la fecha elegida para que la programación de estos canales se vea en los hogares franceses Ãntegramente en alta definición.
Conclusión: seguimos siendo unos cutres. Ni lo público ni lo privado apuesta un euro por el futuro, por la tecnologÃa, por nada. Pero tampoco hemos de echarle la culpa únicamente a las empresas. Los televidentes tampoco parecen interesados. Han tenido que entrar en juego las subvenciones estatales a los sintonizadores de TDT y la promoción del Ministerio de Industria (cutre, tanto como la penosa web oficial de la TDT española) para que los ciudadanos compren (escépticos) sus receptores y adapten sus antenas. Y ¿para qué, si no hay casa nada que ver? Para que la telebasura y los programas de saldo se multipliquen por cuatro. Lamentable.
Martes, 28 de Octubre de 2008
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Comienzan ya a sernos familiares las siglas Full HD, 1080p, HD Ready y otras similares. Por fin la tecnologÃa de la alta definición se implanta definitivamente en nuestras casas. Es verdad que aún queda algún año que otro hasta que todos los canales de televisión emitan en este formato y los DVDs den paso a otro formato todavÃa desconocido (¿alguien apuesta todavÃa por el Blu-Ray?). Pero el camino hacia la alta definición ha sido largo y tortuoso. Por pura curiosidad he buscado en la hemeroteca de El PaÃs y de La Vanguardia las primeras informaciones, hace décadas ya, sobre esta tecnologÃa que ahora nos parece tan novedosa.
Parece increÃble, pero la primera referencia a la alta definición tal y como la entendemos la encontramos en un artÃculo de La Vanguardia del 2 de mayo de 1981 que trata sobre el deterioro y la necesaria conservación de las obras maestras del cine:
La solución radica en la electrónica, o sea transferir el material al video, pero esto comporta el problema de hallar rápidamente -mejor serÃa decir divulgar, ya que se ha llegado ya a realidades en este sentido en los laboratorios japoneses- imágenes de alta definición que posibiliten el paso del cine al vÃdeo
Hasta prácticamente dos décadas después, el vÃdeo no ha podido competir con las cámaras de cine de 35mm… Pero no serÃa hasta el 19 de julio de 1983 cuando el diario catalán titulaba un artÃculo “El HDTV, un sistema japonés que revoluciona la televisión”. Curiosamente este mismo artÃculo, con el mismo texto aparece también en la edición de El PaÃs de aquel dÃa (se trataba de una información de agencias, en concreto de la Agencia EFE):
Japón ha desarrollado un nuevo sistema de televisión que, por sus caracterÃsticas de calidad y cromatismo, superior al de las fotografÃas de 35 milÃmetros, está llamado a revolucionar el mundo de la imagen: la televisión en alta definición.
La extraordinaria calidad de las imágenes de esta televisión, bautizada por sus siglas en inglés como HDTV, se consigue gracias a la introducción de 1.125 lÃneas de señales electrónicas en la pantalla del televisor, frente a las 525 y 625 tradicionales, según los sistemas.
Leyendo estos artÃculos uno se da cuenta que hay tecnologÃas que les cuesta llegar. Desde que comenzamos a escuchar noticias sobre cualquier asunto aplicable a la vida diaria, es posible que tarden décadas en llegar o que no lleguen nunca. El caso de la alta definición es uno de los mejores ejemplos.