rmbit - La bitácora personal de Ricardo Martín
La bitácora personal de Ricardo Martín
Comentando cosas desde 2004
4 de febrero de 2008

Candidatos indies a Eurovision 2008

Ayer leí en Je Ne Sais Pop una buena noticia para aquellos que nos gusta la idea de Eurovision, pero no sus intérpretes. Ya comenté que la elección del candidato de TVE que nos representará en Belgrado se iba a realizar vía MySpace, al menos la primera fase. Cualquiera con una canción puede presentarse y puede ser seleccionado si obtiene los votos populares necesarios. Pues bien, la muchachada indie ya puede votar por sus grupos favoritos. En concreto han presentado o van a presentar su candidatura tres bandas de todos conocidas:

Los madrileños L-Kan son candidatos con ‘Bailan’, un tema de su último trabajo. Mientras esperamos el vídeo de la canción, aquí está la presentación de su candidatura:

También desde la Barcelona más pop hay interés por participar en el añejo festival. La Cola Jet Set presentarán su tema ‘Sueño de mi Vida’, que incluirán en su próximo disco que se publicará pronto. Aquí su presentación:

Y ahora llegan los que sin duda son los favoritos de todo indie que se precie. Me refiero al proyecto de Guille Milkyway La Casa Azul, que presentará ‘La Revolución Sexual’ en una edición especial más corta pensada exclusivamente para el concurso. A mi juicio cuenta con la mejor canción, que puede traspasar la siempre dura barrera de los medios de masas. Recordemos que Guille ha trabajado ya con Televisión Española creando sintonías. Su experiencia está más que probada. Así que cuando el 11 de febrero se abran las votaciones en MySpace, mi voto irá para La Casa Azul. Aquí su vídeo:

Los tres temas candidatos pueden escucharse en sus respectivas webs de MySpace para que voten en conciencia a partir del día 11.

3 de febrero de 2008

‘4 Meses, 3 Semanas, 2 Días’

Que estamos asistiendo a una explosión del cine rumano es un hecho. En mi lista de películas pendientes de ese país hay títulos como ‘12.08 Al Este de Bucarest’, ‘La Muerte del Señor Lazarescu‘ o ‘Love Sick’. De momento el primer episodio de este particular ciclo de cine rumano es la sensación europea de 2007 y quizás también de 2008. Me refiero a ‘4 Meses, 3 Semanas, 2 Días’ (2007), dirigida por Cristian Mungiu. Se ha hablado muchísimo de esta película y es ganadora de la Palma de Oro del último Festival de Cine de Cannes y del premio FIPRESCI a la mejor película del año en el Festival de San Sebastián entre otros muchos. Sin duda, la cobertura mediática que ha recibido la cinta es directamente proporcional a la sobriedad de su factura y a la crudeza con que Mungiu ha dotado a la obra.

He dicho sobriedad y crudeza. A estos adjetivos habría que añadirle algunos más: sensibilidad, angustia, decadencia o ruina moral. Gabi es una joven estudiante que se queda embarazada. Desde un primer momento decide abortar en la Rumanía del régimen agónico de Ceaucescu, un sistema decrépito y reaccionario que prohíbe y pena con cárcel la interrupción del embarazo. Pero al igual que con otras mercancías y servicios, en el mercado negro existen médicos que no dudan en arriesgar su carrera por un puñado de billetes y practicar abortos sin medios ni medidas higiénicas.

Cristian Mungiu no tiene ninguna piedad a la hora de retratar el pasado de su país. Las chicas protagonistas se mueven en un mundo de arrabales embarrados y bloques de pisos ruinosos. Sorprende que el director no utiliza apenas primeros planos, distanciándose así de los personajes y relegando a la cámara al papel de espectador neutro. Mungiu no se apiada de Gabi, pero sí la considera una víctima del sistema. ‘4 Meses, 3 Semanas y 2 Días’ es una película de secuencias que cortan el aliento, que alteran nuestro estómago y que, en general, provoca desasosiego casi en exclusiva con el poder de la sugerencia y con una parquedad admirable. En definitiva, posiblemente sea una de las más impactantes y mejores películas europeas de los últimos años.

2 de febrero de 2008

Woody Allen y la EF Windsor Elongated

Un rótulo de una película de Woody Allen

Ayer leí en Boing Boing un interesante artículo que me lleva a otra entrada de Kit Blog y que une dos asuntos que me gustan bastante. Por un lado el cine de Woody Allen y por otro la tipografía. El curioso post comenta algo de lo que ya me había dado cuenta después de ver todas sus películas. Si las habéis visto, posiblemente os habréis percatado de que los rótulos de crédito son siempre muy parecidos (cuando no iguales) y usan la misma tipografía. De hecho es una de las señas de identidad de Allen junto con las bandas sonoras de jazz antiguo y las legendarias gafas negras.

Pues bien, la tipografía en cuestión se llama Windsor Elongated, de la fundición Elsner+Flake. La Windsor original fue diseñada en 1905 por Stephenson Blake. ¿Por qué eligió Woody Allen la Windsor para rotular todas sus películas? Pues parece ser que la cosa es de lo más casual. Resulta que Ed Benguiat, un conocido impresor y diseñador de tipos neoyorkino, desayunaba a menudo en el mismo local que Allen. En una ocasión, el director le preguntó a Benguiat por una buena fuente para los créditos de sus películas. Benguiat le respondió que la Windsor. Y desde entonces no la ha dejado de usar. Esto ocurrió, según se comenta, hacia mediados de los años setenta.

Un asunto curioso, pero no el único caso de director-tipografía. Parece ser que Stanley Kubrick también tiene lo suyo con la Futura Extra Bold

1 de febrero de 2008

Momento «friki» MSX

Permitidme un momento «friki». Es increíble lo que se podía conseguir con una máquina que tenía un procesador Z80 de 4 Mhz, 64 Kb de memoria RAM (como mucho) y ¡16 colores en pantalla!. Esa máquina era el MSX, el sistema con el que empecé en esto de la informática.

Aquí el ‘Nemesis’, uno de los juegos clásicos:

Y un simpático anuncio japonés sobre un MSX de Sony hacia el año 1984 aproximadamente:


Podría poner cientos de vídeos sobre el MSX, pero bueno, tampoco se trata de aburrir…

1 de febrero de 2008

«Deus ex Machina» y la «Suspensión de la Incredulidad»

Buscando artículos por internet sobre la serie Lost (Perdidos) a la que me estoy empezando a enganchar me encuentro con dos conceptos, que no sé si llamar filosóficos o cómo, que me han llamado la atención. El primero de ellos es uno que seguro que habéis oído muchas veces: «Deus ex Machina«, literalmente «Dios desde la máquina» que a su vez deriva de otra expresión griega. Hoy entendemos este concepto como cualquier intervención externa que soluciona un problema o una situación a priori irresoluble que podría atribuirse a la casualidad.

Es el típico ejemplo de cualquier película de aventuras en la que el bueno llega justo en el momento en que van a secuestrar a la chica de turno o cuando una mano salvadora evita que el protagonista caiga por el acantilado. Lo verdaderamente curioso es el origen de «Deus ex Machina«. Según la Wikipedia, proviene del teatro griego, en el que el papel principal era salvado en los momentos más comprometidos por una deidad que era introducida en el escenario por una especie de grúa o artilugio (de ahí lo de machina). En los últimos tiempos también se ha utilizado para referirse a un Dios-máquina, al estilo Matrix o Terminator.

El otro concepto, y que está ligado al anterior es el de la «Suspensión de la incredulidad«, unas palabrejas que todo guionista de cine o novelista ha de tener siempre presente. Más o menos viene a ser hacer creíble ante los lectores o espectadores aquello que es imposible fuera de las reglas creadas en un mundo imaginario, como por ejemplo aceptar como normal que existen varias razas de extraterrestres dentro del mundo de Star Trek o de Star Wars. Por supuesto que hay tener mucho talento e imaginación para hacerlo verosímil y en parte esa es la diferencia clave entre una buena y una mala obra de ficción.



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