Seguro que muchas veces habéis escuchado aquello de que el ordenador que llevó el hombre a la Luna tenía una potencia no sé cuántas veces menos potente que nuestros teléfonos móviles, o que nuestra PDA, etc. Ayer mismo leí por ahí las características concretas de aquella máquina histórica que permitió realizar los cálculos de vuelo y llevar al módulo lunar hasta nuestro satélite. El ordenador, llamado AGC (Apollo Guidance Computer) acompañó a las misiones de la NASA entre 1969 y 1972. Su procesador tenía 1 Mhz de potencia de cálculo, 1 Kb de memoria RAM y 12 Kb de memoria ROM (de sólo lectura) que contenía almacenado el programa de control de vuelo Colossus 249.
El AGC fue desarrollado a principios de los años 60s por el Laboratorio de Instrumentación del MIT y se convirtió en el primer sistema informático interactivo, ya que el piloto introducía los parámetros e instrucciones necesarias y el AGC proporcionaba una respuesta inmediata. Hasta la fecha, la computación se realizaba por lotes. Es decir, la información se introducía toda en una fase y después de un tiempo se obtenían los resultados en un proceso en el que no se podía interactuar. Fue sin duda un gran logro para la informática y en general para la tecnología.
El interfaz del AGC era muy sencillo. Contaba con un pequeño teclado númerico, como el de una calculadora a través del que se introducían los números de las instrucciones. El teclado se completaba con una tecla de «enter», otra de «reset» y alguna más para facilitar la tarea de operar por el ordenador. La pantalla se componía de unos displays digitales donde se indican los códigos de las operaciones que se están realizando, los contenidos de los diferentes registros que guardaban los resultados de las operaciones. Junto a estos displays, unos leds marcaban el funcionamiento del ordenador, como por ejemplo los errores, la actividad del AGC, etc.
En internet hay un montón de información sobre el AGC. Por ejemplo podemos encontrar toda la documentación original sobre el tema en la web del CalTech. También he encontrado una iniciativa que pone a disposición de todo el mundo un emulador del AGC disponible para todas las plataformas.
O al menos nuestro sistema financiero. El Banco de España es quizás uno de los más estrictos a la hora de imponer las condiciones que ha de cumplir una entidad financiera para poder operar en nuestro país. Es además, el árbitro y garante de que se no se cometa ninguna barrabasada, al menos a gran nivel (los usuarios de la calle somo otra cosa).
Aunque sin duda es excesivo aplicar la famosa frase que pronunciara en su día nuestro presidente Aznar, si nos comparamos con el resto de Europa y Norteamérica, aguantamos el tirón mejor que ellos. Nadie está libre de desplomarse, mucho menos en unos tiempos de tanta incertidumbre como los actuales, pero sorprende la fortaleza de nuestros bancos. Y mucho más me ha sorprendido ayer la portada del diario británico The Times, cuyo principal titular hacía referencia a la compra por parte del Santander («el gigante bancario español» según este periódico) de la octava entidad inglesa Bradford & Bingley. A Botín le gusta el Reino Unido. En poco tiempo ha comprado el Abbey y más recientemente el Alliance & Leicester.
El pasado día 24 de septiembre, el presidente Zapatero dijo ante inversores norteamericanos que España tenía el sistema financiero más sólido del mundo. Al hilo de este tema conviene leer un documento [PDF] del Aula Virtual del Banco de España que trata sobre el sistema financiero en general y sobre el español en particular de forma muy didáctica y sencilla de entender.
Sí amigos, de nuevo ha triunfado el «buen rollito». Cáceres se está convirtiendo en la meca de los festivales que no me interesan. Vale, podemos exceptuar el humildísimo minifestival Cáceres Pop Art que acaba de terminar, pero a un precio de 36 euros por ver a bandas pseudomaqueteras (menos Los Planetas, Russian Red o La Casa Azul, que se cayeron del cartel en el último momento). El caso es que durante los cuatro fines de semana de octubre se celebrará en dos escenarios de la zona antigua de la ciudad el Festival Internacional de Música de Cáceres (o Play Cáceres). Este año se celebrará la primera edición y nace ya entre polémicas. La primera es el presupuesto de más de un millón de euros y la segunda que la iniciativa surge como competencia al Womad que tiene lugar en mayo y que este año estuvo a punto de no celebrarse. La organización corre a cargo del Ayuntamiento de Cáceres y de la Consejería de Cultura y Turismo de la Junta de Extremadura. Vamos, que se trata de algo institucional.
Pero al ver el cartel se me cae el alma a los pies: Albert Plá, Diego «El Cigala», Carlinhos Brown, Chambao, Noa, Orishas, Raimundo Amador y unos cuantos más. Es decir, riesgo cero, pero sin renunciar a ese toque étnico-comercial-comodón que tanto odio. Todos los conciertos serán gratuitos, así que se montará un jaleo que mejor ni pensarlo. En fin, al que le guste que vaya, pero me parece que las instituciones deberían gastarse el dinero en eventos un poquito más variados, para otros públicos, y no concentrarlo todo en un solo estilo.
Después de ver ‘Storytelling’ (EEUU, 2001) me ha quedado la misma sensación que cuando vi ‘Juno’. O al menos la misma reflexión: una película independiente que pudo hacerse en Hollywood. La película dirigida por Todd Solondz es lo contrario al riesgo, está repleta de convencionalismos y no aprovecha adecuadamente las pocas buenas ideas que tiene. Para empezar, el argumento está dividida en dos partes, independientes una de la otra. La primera, llamada ‘Fiction’ es bastante resultona y pasable, sobre todo el trabajo de Selma Blair. Quizás la historia pedía algunos minutos más. La segunda, ‘Non-fiction’, tiene un argumento deshilachado, sin mucho sentido ni gracia.
‘Fiction’ cuenta la historia de Vi, una chica que acude a un taller de escritura con un novelista de éxito como profesor. Pronto se tendrá que debatir entre la atracción que le produce y su novio discapacitado. ‘Non-fiction’ es la historia de Toby, un apocado aspirante a cineasta que se ha decidido a rodar un documental sobre adolescentes. Elige a Scooby, un joven rebelde y apático, y a su familia para retratar la que se supone que es el prototipo de familia media americana y los problemas de convivencia que surgen en el día a día.
Como ya he dicho, si la primera parte tiene cierto empaque, con un esquema más o menos lógico, la segunda parte es todo lo contrario. Aún no sé exactamente lo que Solondz quiso transmitir en ella. La impresión que da es la de un trabajo inacabado, al que le falta una conclusión, un final. Tenía ganas de ver ‘Storytelling’, pero ha resultado ser una decepción. Además la banda sonora de Belle & Sebastian suena poquísimo…
El tema que trata la última película de Javier Fesser, ‘Camino’, se aleja radicalmente de sus anteriores trabajos. Particularmente me resulta un tema muy atractivo, y tras su proyección en el Festival de San Sebastián parece que ha tenido buena acogida. Pero no voy a hablar ahora de una película que no he visto, sino de todo lo que la está rodeando. Se ha armado un cierto revuelo, especialmente en los entornos ultracatólicos del Opus Dei, sobre el trasfondo y la forma en la que se trata el tema.
‘Camino’ llega en un momento de polémicas en torno a las sedaciones de enfermos terminales, eutanasias y demás. La película está inspirada en el caso de Alexia González Barros, una chica que creció en esta secta ultracatólica (entiéndase secta como grupúsculo y sin ánimo ofensivo) y que llevó la religión hasta sus últimas consecuencias. El motivo principal de la polémica es si los sufrimientos que padeció desde que se detectó un cáncer con 13 años hasta su muerte diez meses después estuvo influida por sus propios padres. Alexia no recibió los cuidados paliativos que cualquier otro enfermo hubiera recibido, argumentando cuestiones puramente religiosas.
A través del artículo que Público colgó en su web supe que Alexia tiene una página póstuma con todo tipo de información, fotografías y vídeos sobre ella y sobre su sufrimiento a mayor gloria de Dios. Una de las misiones que tiene el sitio es promover su beatificación. La web tiene algo de siniestra, de recreación en el dolor… La verdad es que me resulta extraordinariamente difícil entender a esta gente, que antepone sus ideas sobre cualquier otra cosa y después exalta el padecimiento de un enfermo terminal en una suerte de concurso macabro hacia la canonización.
Con razón o sin razón, lo cierto es que el Opus Dei se ha volcado en desacreditar la película de Fesser cuando, igual que yo, ninguno de ellos la ha visto todavía (se estrena el 17 de octubre). Lo mejor sería que todo el mundo se calmase, viera ‘Camino’ y después que se opine. No es bueno adelantar acontecimientos y mucho más con un asunto tan delicado.
Este estudio pretende ser un state of the art, un panorama de cómo se encuentra la implantación de aplicaciones y sistemas de fuentes abiertas en la gestión de lo público. Leyéndolo me he llevado algunas sorpresas y he aprendido unas cuantas cosas. Como no quiero extenderme mucho, me remitiré sólo a lo que nos pilla más cerca: el software de código abierto en la Junta de Castilla y León y en Zamora.
En 2007 se publicó un informe llamado ‘Software Libre: fuente de desarrollo para la Sociedad del Conocimiento’ [PDF]. Me ha llamado la atención un dato. Según este informe, un 15% de los Ayuntamientos de la comunidad usan algún tipo de software de fuente abierta y destaca los consistorios de Ávila y Zamora. Dentro de ese «algún tipo» cabe casi cualquier cosa. Lo cierto es que desconozco si esa penetración del software abierto va más allá del uso de aplicaciones «gratis» para Windows del estilo Mozilla Firefox o si de verdad se comienza a prescindir de paquetes ofimáticos bajo licencias muy caras como Microsoft Office, sustituyéndose por OpenOffice. Ya no digamos la utilización de sistemas operativos ajenos a Windows… En cualquier caso resulta interesante echar un vistazo a este estudio del CENATIC.
Los que pensamos que ‘Acción Mutante’ es la mejor película de Álex de la Iglesia estamos de enhorabuena. Anoche se estrenó en La 2 de TVE una nueva teleserie llamada ‘Plutón BRB Nero’, una sitcom cañí-interestelar dirigida por el realizador bilbaíno. Acabo de ver el primer episodio y es innegable que esta producción televisiva tiene muchas similitudes con la ópera prima de De la Iglesia.
La primera impresión dicen que es la que cuenta y en mi caso me ha generado sensaciones contradictorias. Por una parte bien por el atrevimiento de hacer una serie de ciencia-ficción, friki y estrafalaria y que Televisión Española haya apostado por ello, pero por otro lado tengo la impresión de que, al menos en este primer capítulo, el resultado está conseguido sólo en parte. Pero es una impresión muy temprana. Habrá que esperar a que nos familiaricemos con los personajes.
El elenco cuenta con una baza importante, el «chanante» Carlos Areces (para mi gusto el mejor) en el papel del Teniente Querejeta. El personaje le queda que ni pintado. Junto a él, el Capitán Valladares (Antonio Gil), un poco soso en su papel. El resto de la estrafalaria tripulación del BRB tampoco tiene desperdicio, especialmente el androide Wollensky (Manuel Tallafé) y Roswell, un marciano encontrado en el desierto de Texas en el siglo XX, vive congelado y al que toda la tripulación teme por su ferocidad. Todos juntos (y revueltos) intentarán cumplir su misión de encontrar un planeta habitable a donde pueda trasladarse la humanidad tras haber destruido la Tierra.
Está claro que TVE quiere que ‘Plutón BRB Nero’ sea una serie de culto, con seguidores al estilo de otros éxitos de «humor alternativo» de La 2 como ‘Muchachada Nui’. Para ello han montado una web muy completa donde podrán verse todos los capítulos, fotos, información detallada de los personajes, foros, el blog de Álex de la Iglesia y descargas varias. Aún es pronto para saber si este esfuerzo se convertirá en un nuevo campanazo de la segunda cadena o se quedará en un intento más que interesante.
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