8 de enero de 2014
Hoy hace tres años que vi –y escribí sobre ello– por primera vez ‘Sherlock’, la serie de la BBC. Había sido emitida originalmente el verano del año anterior (2010), y la descubrí buscando información sobre las mejores series de la temporada. Por entonces ya fue calificada como una de las mejores producciones de ficción de la BBC en mucho tiempo. Y desde luego a mi también me lo pareció. Desde aquel día de enero, los que somos fans esperamos mucho y vemos poco. Los tres episodios por temporada saben a muy poco, pero tal vez sea eso lo que nos hace esperarla con tanto interés. En enero de 2012 se emitió la segunda temporada y –para no variar–, dos eneros después nos llega la tercera.
Este primer capítulo –de título ‘The Empty Hearse’— ha sido especialmente esperado por el final de la anterior, donde vemos a Sherlock Holmes como se arroja al vacío desde la azotea del Saint Bartholomew’s Hospital de Londres. Sabemos evidentemente que sigue vivo, pero no cómo demonios se las ha ingeniado para engañar a todos. El riesgo de defraudar a la afición es un riesgo que una serie como ‘Sherlock’ siempre ha esquivado. Encontrar una explicación convincente al simulacro de suicidio es quizás el reto más complejo a la que haya tenido que enfrentarse. Y lo cierto que los guionistas Mark Gatiss y Steven Moffat resuelven convincente e inteligentemente y sin trampas, firmando un episodio ingenioso, irónico, ágil y muy entretenido.
Como siempre, la realización es impecable y la trama perfecta. Puede que el capítulo hubiera dado un poco más de sí con un argumento central algo más profundo al margen de la reaparición de Sherlock Holmes, pero eso lo dejamos para los dos episodios siguientes…
2 de enero de 2014

Llevaba bastante tiempo queriendo rediseñar la plantilla de rmbit. Mi intención era construir una nueva plantilla de WordPress para el blog, más sencilla –de una sola columna–, pero conservando una estética similar a las cuatro plantillas anteriores. Finalmente en un par de días y coincidiendo con la entrada de este nuevo año, me decidí a ponerme manos a la obra. Posiblemente existan pequeños fallos de maquetación, pero los iré corrigiendo según vayan saliendo a la luz.
30 de diciembre de 2013
Aunque se ha empezado a hablar de Ulrich Siedl hace poco tiempo, a raíz del estreno de su trilogía ‘Paradies’, el realizador austríaco ya nos ha dejado algunas obras dignas de mención que hemos visto por aquí, como la brutal ‘Import/Export’, donde denunciaba el comercio de seres humanos en un amplio sentido de la palabra. Siempre guiado por un afán documentalista y social, Seidl utiliza en sus películas actores no profesionales que imprimen a su obra una dosis extra de veracidad. ‘Paradies: Hoffnung’ (2013) cierra la trilogía que comentaba antes, y que completan ‘Paradies: Liebe’ (2012) y ‘Paradies: Glaube’ (2012). Es decir, amor, fe y esperanza.
Toda la acción transcurre en un campamento para jóvenes que quieren perder peso. El lugar, de aspecto algo oscuro, siniestro y casi filofascista, será testigo de las aventuras y desventuras de estos adolescentes que sufrirán con un tratamiento de dudosa efectividad. En el desarrollo de la cinta comprobaremos como sus problemas van más allá del sobrepeso, y éste quizá sólo es un síntoma de algo más profundo.
Al igual que en sus trabajos anteriores, la cámara de Ulrich Siedl se mantiene siempre al margen de lo que le ocurre a los protagonistas, siendo un mero testigo de los hechos, sin predisponer al espectador. Esta manera de narrar del austríaco, tan fría como delicada, puede irritar a muchos, pero también ofrece muchas visiones e interpretaciones de los mismos hechos. Se intuye claramente una fuerte carga de denuncia social –soterrada, disimulada– hacia un entorno que, en todos los ámbitos de la vida, está continuamente presionando para conseguir un determinado modelo estético y de comportamiento, uniforme y falso. Aunque no es una grandísima película, sí es una obra con muchos matices y detalles para reflexionar después de ser vista.
26 de diciembre de 2013
‘Gravity’ ha sido una de las películas más vistas de la segunda mitad del año. No en muchas ocasiones crítica y público ha coincidido de forma tan contundente. Quien ha conseguido tal logro es el mexicano Alfonso Cuarón. Este viejo conocido para los cinéfilos de habla hispana lleva unos años nadando sin ahogarse en las procelosas aguas de Hollywood. Es extraño que en una película de producción norteamericana no saque a relucir las bondades del país de las barras y estrellas, ni haya gestas heroicas imposibles. Quizás sólo un extranjero pueda poner distancia y salir de los tópicos del cine de ¿ciencia-ficción? estadounidense.
Casi la totalidad de la película transcurre en ingravidez, orbitando en torno a nuestro planeta. Los protagonistas cumplen una misión de reparación de un telescopio espacial. Poco pueden imaginar que su tranquila tarea va a ser interrumpida por una catástrofe que los dejará indefensos en un entorno hostil. Sólo el ingenio y el arrojo podrá salvarlos en un argumento que parece –salvando las distancias– una mezcla de ‘2001: A Space Odyssey’ y ‘Apollo 13’.
A lo largo de todo el metraje la idea de la fragilidad humana y su supervivencia en un entorno extraño es una constante que flota en el ambiente. Salvo alguna escena, las situaciones son creíbles y Cuarón ha conseguido un ambiente espacial bastante realista y un guión sólido, sin trampas ni giros imposibles y bien llevado. La cinta transmite la angustia de los protagonistas, su impotencia y sus esperanzas. En buena parte gracias al trabajo de George Clooney y sobre todo el de Sandra Bullock, que son de primera calidad, y ha conseguido romper los prejuicios que tenía antes de ponerme delante de la pantalla. Y eso no es nada fácil.
Creo que ‘Gravity’ se ha merecido con creces estar entre las mejores películas de este 2013. Recomendable.
23 de diciembre de 2013
Como suele ser habitual en estas fechas de vacaciones navideñas, me pertrecho de las que –según diferentes críticos de varios medios y países y a grandes rasgos– son las mejores películas del año. Uno de esos largometrajes que están en todas las listas es ‘La Grande Bellezza’, una producción italiana realizada por Paolo Sorrentino. No es mi intención polemizar con los críticos, pero no he encontrado nada en ella digno de tal valoración.
Ni que decir tiene que este humilde aficionado al cine ni tiene los conocimientos ni la sensibilidad necesaria para poder paladear semejante película, pero he visto ya muchos clásicos y grandes películas y creo saber reconocer cuando me encuentro ante una gran obra. Tal vez al comenzar el visionado esperaba otro tipo de registros. No lo sé. Leyendo críticas –todas ellas positivas– veo comparaciones con el surrealismo de Fellini. Cierto que tiene bastantes toques surrealistas y que el planteamiento global de la cinta puede recordar al grande de Rímini, pero los parecidos terminan aquí. Se ha dicho también que es un trabajo rompedor. Nada más fácil que hacer algo rompedor. Lo complicado es dotarlo de un alma, de un punto de vista que la haga especial y sea de interés para el espectador. ‘La Grande Bellezza’ no creo que lo tenga.
El discurso de la película tampoco es original. Ricos extravagantes y decadentes montan fiestas nocturnas en los lugares más selectos de Roma o discuten en conversaciones previsibles. El protagonista, un ricachón con ínfulas de escritor, comienza a tener ataques de nostalgia. Y punto. Sorrentino tiene talento visual, eso es innegable, vistiendo a la obra de unas secuencias y unos planos estéticamente espectaculares. Pero eso puede ser más aprovechable para un anuncio de perfumes o un videoclip del artista de moda que para una película de dos horas y cuarto.
En definitiva, una película bastante inconexa, sosa, aburrida y pretenciosa, aunque estéticamente impresionante. Nada más.
21 de diciembre de 2013




Cuatro nuevas galerías se incorporan a mi web de fotografías Cromavista, todas ellas relacionadas con Sevilla. He retratado la Catedral, los Reales Alcázares, la Plaza de España, la Casa de Pilatos y otra con imágenes variadas de la capital andaluza.
16 de diciembre de 2013

En el plano nacional, el panorama ha sido, como siempre, muy variado. Pero esta temporada cuesta encontrar un denominador común, una tendencia clara o, si lo preferimos, una «moda» musical. Tal vez la electrónica ha tenido un año de madurez, siguiendo los sonidos que llegan de fuera. Pocos como Delorean o Grises han sabido digerir toda esa corriente de los sintetizadores ochenteros y ritmos con cierta tendencia a lo étnico. De hecho, Grises ha sido para mi gusto una de las revelaciones del año junto, por supuesto, con León Benavente.
Mis discos nacionales favoritos de 2013

Delorean ‘Apar’. La banda de Zarautz siguen creciendo, evolucionando, limando su sonido… Tras la senda de su gran trabajo ‘Subiza’, este año nos presentaron ‘Apar’, un conjunto de canciones más etéreas, donde el sonido sintético –esas voces sampleadas son bastante evocadoras– se mezcla con el analógico dando como resultado unos temas bastante elegantes. Muchos ecos de los ochenta pero sin dejar de mirar al presente con los ligeros toques africanistas que ya comenzamos a ver en su disco anterior.

Grises ‘No Se Alarme Señora, Soy Soviético’. Una de las sorpresas de la temporada. Los donostiarras presentaron su segundo disco largo a comienzos de año. Unas canciones imparables en su vitalismo y optimismo, con toques épicos, guitarras potentes y toques electrónicos. De nuevo, igual que veíamos en Delorean, teclados ochenteros y toques étnicos. Aún estamos esperando su mejor disco.

Lori Meyers ‘Impronta’. Qué podemos decir a estas alturas de los granadinos… Ya convertidos en clásicos del indie patrio, estos chicos son habituales en mis listas de lo favorito del año. Disco a disco, su sonido evoluciona hacia sonidos más contemporáneos y menos sesenteros, pero dejando de un lado el exceso de electrónica que nos les sentaba excesivamente bien. En esta ocasión nos muestran un conjunto de canciones sólidas e incontestables, muy accesibles e incluso diría que bastante comerciales. De hecho la promoción de ‘Impronta’ ha salido de los circuitos independientes para presentarse en radios y televisiones generalistas.

Triángulo de Amor Bizarro ‘Victoria Mística’. Para mí son la eterna promesa del pop-rock independiente nacional, los gallegos han estado a punto de convertirse en la confirmación definitiva. Este arrollador trabajo de nueve canciones son como un tornado que no admite medias tintas. Si entras dentro ya no podrás salir. Guiños a Esplendor Geométrico abriendo el disco en su tema más kraut-rock. Enigmáticos, crípticos, salvajes, inteligentes… Triángulo no hace concesiones. La voz de Isabel en la mayoría de las canciones es otro de los grandes aciertos. Grandes.

León Benavente ‘León Benavente’. El debut del año tiene nombre de dos ciudades en medio de la nada, un cruce de caminos como los componentes de la banda, que provienen de varios rincones de España y de grupos como Schwartz, Nacho Vegas o Tachenko. Hace poco escuché que los nuevos movimientos sociales –vulgarmente conocido como 15M– no tenían banda sonora ni artistas que cantaran ese descontento. Estaban equivocados. Junto a la iniciativa de la Fundación Robo también están León Benavente, con sus letras generacionales y reivindicativas, echando a veces la vista al pasado para saber de dónde venimos. Un trabajo sin desperdicio en el que mucho nos podemos sentir identificados o quisiéramos hacerlo. En definitiva, un disco de nuestro tiempo, de nuestra generación. 2013 suena a León Benavente.
Mis canciones nacionales favoritas de 2013
- Gasca ‘Verano del 95’
- BLA ‘Himno reaccionario’
- Espiritusanto ‘Femenino’
- Joe Crepúsculo y Russian Red ‘Leyenda’
- Grises ‘Cactus’
- Band À Part ‘Franny y tú’
- Alborotador Gomasio ‘Las sombras’
- Lori Meyers ‘Una señal’
- León Benavente ‘Ánimo, valiente’
- Triángulo de Amor Bizarro ‘Estrellas místicas’
Para terminar, los videoclips: