26 de enero de 2014
Hay veces cuando uno ve una película en las que piensa en lo mal aprovechadas que están a veces las buenas ideas. ‘Gente en Sitios’, la película de Juan Cabestany realizada en 2013 y todavía en cartelera, es un buen ejemplo de ello. Cabestany plantea un puzzle en principio inconexo de situaciones de lo más diverso y absurdo, con el denominador común de la paranoia social y personal que vivimos en la actualidad.
Esa es la excelente idea a priori. Por desgracia, el resultado final, está muy lejos de esas intenciones. Cierto que hay pasajes más logrados que otros, pero el conjunto general es a veces ridículo, otras incomprensibles, otras sin rematar y otras fallidas. El aspecto de amateurismo que muchos han criticado a mi no me resulta molesto, es más, es de las pocas cosas acertadas de la película porque le aporta frescura y un toque de espontaneidad. Para el reparto, Cabestany ha contado con la flor y nata del panorama nacional, con caras muy conocidas como Ernesto Alterio, Adriana Ugarte, Coque Malla –en uno de los pasajes más logrados–, Maribel Verdú, Ernesto Sevilla o Eduard Fernández.
Es verdad que necesitamos ver en el cine español más películas diferentes a lo que estamos acustumbrados, pero aquí se echa de menos un poquito más de elaboración, de ingenio y –tal vez– de talento en el guión. Una lástima.
24 de enero de 2014

A lo largo de los últimos meses y a través de diferentes medios como el New Musical Express, The Guardian y en España Je Ne Sais Pop o el podcast de Viaje a los Sueños Polares, he leído y escuchado algunas cosas sobre Temples, una banda británica fundada en 2012 en Kettering. Llevan publicando sencillos –hasta la fecha cuatro– desde 2012. Se han convertido con mucho en la referencia para la prensa de las islas del enésimo revival de la esencia del pop británico, del brit-pop, neo-cool-britannia o como lo queramos llamar.
Dentro de muy poco –el 10 de febrero– lanzarán su primer larga duración, de título ‘Sun Structures’. Yo he podido escucharlo ya con detenimiento. Para alguien como yo, que siempre ha seguido con afán la escena musical británica, el disco sorprende porque consigue exprimir el limón ya exhausto del clásico sonido de la psicodelia más primitiva, aquella que comenzaron a explorar con paso aún titubeante los Beatles de ‘Revolver’ o de ‘Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band’ o los Kinks. El disco contiene grandes melodías, algunas verdaderamente espectaculares como la de ‘The Golden Throne’, que hacen que sea irresistible. Pero en ese mismo paquete va incluida una buena dosis de mirada atrás, que suena a extraño refrito puesto al día con un sonido y una producción de esta década. Algunos temas recuerdan increíblemente a Beady Eye, la banda de Liam Gallagher. Simplificando, Temples son una curiosa mezcla de los mejores Kula Shaker con los psicodélicos de nuevo cuño Tame Impala. Teclados suntuosos, coros evocadores y secciones de cuerda visten de maravilla los temas.
El veredicto no es sencillo en una banda tan nueva, sin apenas historia que revisar. En principio hemos de darle la oportunidad de la duda. Repertorio interesante tienen, pero también llevan a sus espaldas el lastre del brit-pop, extinguido hace más de una década. Está claro que no van a revolucionar la música pop, pero no es menos cierto que tienen en su haber algunas canciones simplemente increíbles. Para terminar os dejo con los clips de sus cuatro primeros sencillos: ‘Shelter song’, ‘Colours to life’, ‘Keep in the Dark’ y ‘Mesmerise’:
22 de enero de 2014
Ayer terminé de ver ‘El Tiempo Entre Costuras’, la gran serie de Antena 3 para esta temporada, basada en el best-seller de María Dueñas. Para empezar decir que no he leído la novela, por lo que la consabida comparación entre lo escrito y lo llevado a la pantalla no puedo hacerla. No hay duda de que la cadena de Planeta ha echado el resto a la hora de poner el dinero de esta producción. Todo lo invertido se nota, desde las localizaciones hasta los detalles más pequeños. Todo el apartado técnico es muy superior a otras series nacionales de este calibre.
Pequeños fallos de ambientación aparte, es ese envoltorio fastuoso (fotografía, decorados, vestuario, música…) el que encandila a todo aquel que se acerca a su primer capítulo. Los directores Ignacio Mercero, Iñaki Peñafiel y Norberto López Amado han elaborado un sofisticado cuento de hadas, edulcorado y aséptico, digno de todos los públicos, que entretiene y engancha, y donde el riesgo no termina de ser del todo creíble. Especialmente en el último episodio, donde la trama roza el folletín barato.
El trabajo de los actores es desigual. Mientras Adriana Ugarte borda su papel protagonista, otros no están a la altura y hacen que sus personajes resulten poco creíbles y demasiado «teatrales» (por ser suave). Afortunadamente, el guión adaptado es lo suficientemente sólido y resultón –aunque tramposo– como para soportarlo casi todo y que, en el fondo, hagamos la vista gorda en favor del entretenimiento puro y duro.
En definitiva, una serie diseñada para hacernos escapar de la triste realidad cotidiana, de buena factura para lo que es una serie nacional y bastante entretenida. Nada más.
18 de enero de 2014
Uno de los aspectos más importantes que hay que tener en cuenta cuando uno se dedica al tema de la fotografía es tener una estrategia a la hora de guardar el resultado de nuestro trabajo. Por experiencia sé que ese es uno de los aspectos que más se descuida y, en mi opinión, absolutamente básico si queremos conservar las fotografías que hacemos. Existen muchas formas, tantas como personas. Cada uno tenemos nuestro método más o menos eficaz. Os voy a contar el mío particular, que no tiene por qué ser el mejor. En quince años trabajando con fotografía digital no he perdido una sola imagen que quisiera conservar.
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El primer paso es descargar las fotos de la cámara al ordenador, manteniendo una copia en la tarjeta original. Es posible que en ese momento ya haya borrado algunas directamente de la cámara, sobre todo si necesitaba espacio en la tarjeta de memoria. Una vez en el ordenador, es el momento de eliminar aquellas que están borrosas, subexpuestas o sobreexpuestas, repetidas o tomadas accidentalmente. Suelo abrir una ventana de mi Finder (o Explorador de Archivos en el caso de Windows) en modo miniaturas grandes para hacerlo más rápidamente. Así muchas veces no tengo ni siquiera que abrir la foto. En otras me valgo del visor rápido de OS X (pulsando la barra espaciadora con la foto seleccionada). Existen visores de archivos RAW (CR2 en el caso de Canon) para Windows. En Mac es una función nativa que viene con el sistema operativo:

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Una vez tenemos las fotografías que queremos conservar, creo carpetas con la fecha y el evento, motivo y lugar de lo que van a contener. El formato, por ejemplo, es más o menos así: 20140118 Casco Antiguo de Cáceres para archivar las fotos hechas hoy día 18 de enero de 2014 en el casco antiguo de Cáceres. Puede haber más de un evento el mismo día. No hay problema. Crearemos otra carpeta con la misma fecha y el nuevo evento. Dentro guardaremos las fotografías sin cambiar el nombre. Si son muchas resulta muy engorroso cambiar el nombre a todas y al final os cansaréis de hacerlo.
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Es el momento de hacer las copias de seguridad. En mi caso cuento con dos discos duros externos donde almaceno las fotos. Actualmente ambos son de 3 Tb. Uno es un disco duro externo normal y corriente y el otro está instalado dentro de un dispositivo de almacenamiento en red (NAS). Ambas copias son exactas.
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Por último sólo queda el retoque de las imágenes. Yo prefiero llamarlo procesado. Utilizando el plugin para Adobe Photoshop Camera RAW, corrijo los valores de las fotografías que en su momento no me gustaron. No es recomendable que el resultado de esas modificaciones se guarde en las propias fotografías. Yo prefiero guardarlas en un archivo xmp adjunto. No recuerdo si esta opción es la activada por defecto, pero entrando en las preferencias del plugin lo podemos modificar (En Mac Photoshop - Preferencias - Administración de archivos - Preferencias de RAW de cámara - Guardar ajustes de imagen en: Archivos sidecar ".xmp"):

- Una cuestión al margen que también afecta al almacenamiento de las imágenes y que veo que mucha gente se planea es si guardar los JPG resultantes del procesado de las fotografías. En mi caso, después de procesar y convertir a JPG para incluirlas en alguna de mis webs, las borro. Hay que tener en cuenta que la combinación de RAW (archivo de foto original) y de XMP (archivo de ajustes de la foto) nos da cuando queramos de nuevo la imagen resultante.
Creo que con estas humildes recomendaciones –sobre todo hacer al menos dos copias en dispositivos diferentes– conservaréis muchos años vuestras fotografías.
15 de enero de 2014
Después de algunos contratiempos y de las vacaciones navideñas, al fin he podido montar el vídeo de nuestro viaje a Sevilla. Debido a la avería de mi cámara los dos últimos días, el material con el que contaba no fue tan extenso como quisiera. Afortunadamente tenía mi móvil, con el que se han grabado algunas de las tomas de este clip. La banda sonora corresponde al tema ‘Gitanillo de Triana’ interpretado por Paco de Lucía. Espero que os guste:
12 de enero de 2014

Con un poco de retraso –lo grabé el pasado 14 de diciembre– os traigo Muestra Musical 101. Después de los números redondos toca continuar. Esta nueva edición supone otra efeméride. Coincide casi exactamente con los 15 años de mi primera recopilación. El tiempo pasa muy rápido y parece mentira que en mi estantería supere ya el centenar de cedés con la banda sonora de mi vida. Pero no miremos atrás, porque el presente es siempre interesante. La última compilación de 2013 trae como siempre nuevas bandas y viejas glorias. He aquí el listado de temas:
- London Grammar – Nightcall
- Arcade Fire – Normal person
- Azure Blue – The road I know
- The Magic Theatre – It was glorious
- Makthaverskan – Asleep
- The Yearning – Everybody knows (I’m still in love with you)
- Girl Called Johnny – Hey Jackie
- Les Sueques – Terrorista
- León Benavente – Avanzan las negociaciones
- Axolotes Mexicanos – Infectados
- BLA – Himno reaccionario
- Zipper – La casa rural
- Puzzles y Dragones – Fin de semana en Londres
- Parade – La vida tal cual
- Brighter Later – The woods
Y, por supuesto, los clips que he encontrado de estos temas:
10 de enero de 2014
Este es el ejemplo perfecto de cómo un –en principio– anodino paseo puede convertirse en un pequeño descubrimiento por una simple casualidad. El pasado lunes, día de Reyes, aprovechando mi estancia en Madrid y que museos y comercios estaban cerrados, decidimos dar una vuelta por la Dehesa de la Villa. El día estaba algo oscuro y desapacible, pero nos animamos a caminar un rato. Para quien no lo sepa, la Dehesa de la Villa es un pequeño bosque urbano situado al norte de la Ciudad Universitaria y al oeste del barrio de Tetuán y Valdezarza. A pesar de que está formada por cerros, montículos y valles, es posible dar una vuelta en terreno razonablemente llano siguiendo una vieja carretera reconvertida en pista para caminantes y corredores.

Mientras nos adentrábamos en aquella zona de vegetación no demasiado espesa recordé que aquel lugar apacible había sido uno de los escenarios de la guerra civil española. No estaba seguro, así que lo confirmé consultando por internet. Así fue como di con un par de blogs (Arqueología de la Guerra Civil Española y Caminando por los Restos de la Guerra Civil Española) que nos ayudaron mucho en la búsqueda. En principio, y como no estábamos familiarizados con los nombres de los lugares –Curva de la Muerte, Curva del Peralte, Cerro de los Locos y otros– la primera parte de nuestra incursión fue completamente a ciegas. La pequeña investigación no daba frutos. Lo que no sabíamos es que estábamos pasando justo por aquellos lugares sin saberlo.

Casi cuando era hora de volver –la luz no duraría mucho tiempo más– encontramos la primera referencia: el techo de un antiguo búnker de hormigón con el que nos topamos. Apenas era visible y en aquel momento no estábamos muy seguros de nuestro hallazgo. Seguimos avanzando campo a través sin más resultados durante un buen rato. Pero poco después llegamos e identificamos el Cerro de los Locos. A partir de aquí comenzamos a descubrir que el terreno se volvía muy irregular hacia las laderas del cerro. Habíamos dado con algunas antiguas trincheras. Un surco todavía muy visible se extendía por la loma, se bifurcaba, y desembocaba en un pequeño recinto junto a una torre de forma prismática con varias antenas. Un poco más abajo dimos con los restos de lo que nos pareció un búnker. Y más trincheras. Parte de estos restos habían sido transformados lamentablemente en tramos de un circuito de motocross. Ya con poca luz y apretando un poco el paso para no quedarnos a oscuras en medio del bosque encontramos un nuevo recinto en ruinas que parecía otro búnker.
Salimos ya a oscuras con la sensación de que aquellos restos históricos se estaban borrando poco a poco. Al igual que mucha otra gente que aprecia la historia, nos parece increíble que los vestigios de un capítulo importante de la guerra civil como fue la batalla de la Ciudad Universitaria, no tengan la consideración que se merece. Lo mínimo que se podría hacer es colocar unos letreros informativos sobre la ubicación de las trincheras y de los búnkeres. Posteriormente, ya en casa, encontré este interesante artículo de título «Guerra en la Universidad: Arqueología del Conflicto en la Ciudad Universitaria de Madrid».