16 de noviembre de 2006

En mi página personal rmweb muestro mi afición por las listas. Las típicas listas de lo mejor. Los mejores discos, las mejores canciones, las mejores películas y un largo etcétera. Las revistas musicales y a veces no sólo las musicales, publican de vez en cuando sus propias relaciones de los mejores discos de pop-rock de la historia.
Recuerdo las listas de Rolling Stone con los 500 mejores discos, bastante añejos en su mayoría, la del canal británico Channel 4, realizada por votación popular y por tanto con demasiados discos de los noventa y ochenta y escorado hacia la música de las islas o la que publicó Rockdelux hace cuatro años, bastante equilibrada, pero poco popular.
Los penúltimos en publicar una lista es la prestigiosa revista de información norteamericana Time. Sorprendentemente es la más original, porque no las ordena y están clasificadas por décadas. También es chocante encontrar en lo mejor de la actual cuatro recopilaciones de «glorias» norteamericanas de los cincuenta. El resto lo componen ‘Kid A’ (2000) de Radiohead, ‘Stankonia’ (2000) de Outkast, el disco menor de PJ Harvey ‘Histories from the City, Stories from the Sea’ (2000) o ‘The Marshall Matters’ (2000) de Eminem, el único que creo que merece estar en la lista.
Si retrocedemos en el tiempo y vamos a los noventa encontramos el ‘OK Computer’ (1997) de Radiohead que aparece en prácticamente todas las listas de lo mejor, el ‘Nevermind’ (1991) de Nirvana (otro clásico), el ‘(What’s the Story) Morning Glory?’ (1995) de Oasis, ‘Achtung Baby’ (1991) de U2 o ‘Out of Time’ (1991) de REM. Una década de clásicos.
En el resto de las décadas la selección es bastante acertada y, a pesar de que Time es una publicación del otro lado del Atlántico, sí incluye muchos discos europeos, principalmente británicos, sin sobrevalorar ni infravalorar su influencia en la música pop-rock. Si exceptuamos la década actual, que es un desastre, me parece que es la lista más acertada de los últimos tiempos.
13 de noviembre de 2006

Como ya he tenido oportunidad de contar por aquí en la pequeña serie sobre mis videojuegos favoritos, siempre me han gustado las aventuras conversacionales y las aventuras gráficas. Incluso en mis «tiempos jóvenes» hice mis pinitos programando algunas, como la legendaria ‘Castle’, una aventura en modo texto programada en Pascal y bastante compleja. O mucho antes, otra con gráficos en 256 colores para mi MSX2, programada en Basic.
Entre mis planes estaba sopesando utilizar la web como plataforma para desarrollar una aventura gráfica aprovechando las ventajas de los modernos ordenadores y la facilidad para hacer fotografía digital. No pensaba que fuera una idea original, pero esta tarde he descubierto una aventura gráfica basada en web, programada en PHP y que como mínimo es curiosa. Su título es ‘La Villa del Seis’ y su creador es Joan Alba Maldonado, que cuenta en su haber con un buen puñado de juegos de todo pelaje.
En ‘La Villa del Seis’ es autodenominada como «aventura de terror psicológico» y cuenta, para mejorar la ambientación, con gran cantidad de fotografías digitales que le aportan realismo. Para jugar podemos utilizar el ratón o el teclado (o ambos). Contamos con una serie de acciones posibles sobre los objetos que aparecen en cada escena o tenemos en nuestro inventario. A mi personalmente me ha llegado a enganchar.
Enhorabuena a Joan (y también a su novia Yasmina, que ha colaborado en el desarrollo) por este tipo de videojuegos y que seguro que anima a otros muchos (espero que a mi también) a diseñar y programar una aventura gráfica sobre web.
3 de noviembre de 2006
Seguro que muchos de vosotros habéis querido alguna vez editar un libro que tuviera un acabado totalmente profesional. Un proyecto fin de carrera, unas ilustraciones, unos diseños, un ensayo o una novela. Hasta hace muy poco, realizar estas ediciones era bastante costoso y la tirada mínima debía ser forzosamente grande. Pero el progreso de la tecnología ha abaratado mucho estos costes a la vez que ha aumentado la versatilidad y flexibilidad de los formatos utilizados.
Lulu.com ayuda a todo aquel que lo desee a editar sus propias publicaciones con un montón de ventajas. Para comenzar no tendremos que rascarnos el bolsillo, ya que el coste por ejemplar puede partir de, por ejemplo, unos seis o siete euros para un libro de 60 páginas y pastas blandas a todo color. Otra ventaja es que se puede editar el número de ejemplares que se quiera, incluso si queremos uno sólo.
Otra baza importante es la cantidad de formatos diferentes, tipos de encuadernación, papel y pastas, así como el total control del diseño. Nosotros maquetamos el documento a publicar y la enviamos en cualquier formato (doc, PDF y muchos otros) y también la portada con libertad total. Para orientarnos, Lulu.com cuenta con multitud de asistentes y abundantes consejos que clarifican y facilitan mucho todo el proceso.
Por último, y quizás interesante para mucha gente, es que Lulu.com tiene una tienda online donde también vende los libros que publica con una comisión del 20% del precio total. La editorial está también en contacto con Amazon o Barnes and Noble, formando una red de distribución de publicaciones a través de internet más que atractivo.
Me he centrado en los libros, pero Lulu.com también publica CDs de música, calendarios y folletos.
1 de noviembre de 2006

A menudo me gusta navegar sin rumbo por Google Maps. Muchas veces se encuentran cosas curiosas, y también se aprende geografía, que nunca está de más. Dando una vuelta por los Países Bajos he descubierto un enorme dique en el país de los diques. Esto no sería ninguna novedad, pero si digo que el dique tiene una longitud de 32 kilómetros y que hay una autopista (la E-22) sobre ella las cosas cambian. Se trata del dique Afsluitdijk, situado entre las provincias de Holanda del Norte y Friesland. Desde luego, ver tal obra de ingeniería pública al natural debe de ser impresionante.
El dique fue construido entre 1927 y 1933 dentro de la política de ganar terreno (Zuiderzeewerken) y controlar las subidas del mar. El dique sólo supera en 7,75 metros al nivel del mar y cuenta con una anchura de 90. La carretera que hay sobre ella une las ciudades de Den Oever y Zurich (no confundir con la Zürich suiza).
29 de octubre de 2006
La Ley 1/1977 de 4 de enero para la Reforma Política es la pieza clave, jurídicamente hablando, de la transición española. Fue aprobada primeramente por las Cortes franquistas el 18 de noviembre de 1976 y sometida a referéndum popular el 15 de diciembre. La participación fue altísima y el porcentaje de votos favorables a la reforma llegó al 80%.
El texto de esta ley es tan escueto (sólo cinco artículos) como trascendente, porque en ella se perfilan los cambios que han de producirse para pasar de una dictadura a una democracia moderna.
Las novedades quedaban claras desde su primer artículo:
Artículo Primero
Uno. La democracia, en el Estado Español se basa en la supremacía de la ley,expresión de la voluntad soberana del pueblo. Los derechos fundamentales de la persona son inviolables y vinculan a todos los órganos del estado.
Dos. La potestad de elaborar y aprobar las leyes reside en las cortes. el Rey sanciona y promulga las leyes.
Se establece el sistema bicameral (Congreso y Senado) en su artículo segundo:
Artículo Segundo
Uno. Las Cortes se componen del congreso de diputados y del senado.
Dos. Los diputados del Congreso serán elegidos por sufragio universal, directo y secreto de los españoles mayores de edad.
También se establecían algunas de las bases que posteriormente se incorporarían a la Constitución de 1978.
Personalmente, aún me pregunto cómo consiguió Suárez obtener una mayoría absoluta (era Ley Fundamental, algo así como las actuales Leyes Orgánicas) de unas Cortes elegidas prácticamente «a dedo» con gran abundancia de elementos ultras y afectos al antiguo régimen y que suponían el fin de esas mismas Cortes, para dar paso a unas cámaras representativas de la voluntad popular.
En sus disposiciones transitorias se establecen las normas para las primeras elecciones democráticas y para la formación de las Cortes Constituyentes que redactarían y aprobarían la Constitución.
Pronto se cumplirán 30 años de la aprobación de esta ley tan trascendental y a buen seguro que veremos en televisión noticias al respecto.
27 de octubre de 2006

La historia que os voy a contar no es nueva, ni tampoco es, ni mucho menos, la primera vez que se cuenta en un blog. Es más, la he leído en multitud de bitácoras (la mayoría en inglés), pero la he creído lo suficientemente curiosa como para contarla aquí.
El comienzo tiene lugar a principios de los años ochenta, en 1982. Por aquellos tiempos la película de Steven Spielberg estaba causando estragos en las taquillas de medio mundo con ‘E.T. el Extraterrestre’. Atari, que por entonces fabricaba una de las consolas de videojuegos más populares adquirió los derechos en exclusiva para desarrollar un juego basado teóricamente en la película. Estos derechos costaron ni más ni menos que 21 millones de dólares. Aún estaba reciente el exitazo del ‘Pac-Man’ (‘Come-Cocos’ en España) y se buscaba algo similar. Los desarrolladores de Atari apenas tuvieron tres meses para tener listo el videojuego y se fabricaron miles y miles de cartuchos, más incluso que consolas había en el mercado, con la idea de que E.T. llevaría a los niños de Estados Unidos a adquirir la consola para poder jugar.
Pero como la ciencia de la mercadotecnia no es exacta, el tirón de la película no llevó a la venta del videojuego. Y con razón, porque el videojuego era una auténtica chapuza. Tanto que hoy es considerado uno de los peores de la historia. El stock al que Atari tuvo que hacer frente era enorme (se calcula que unos cinco millones de unidades). Toneladas y toneladas de cartuchos que no había manera de vender. La compañía de consolas ni siquiera podía hacer frente al coste de almacenamiento de todo ese material, así que se tomó una decisión drástica. Se llevarían los juegos al desierto de Nuevo México y se enterrarían allí.
Pronto se filtró la noticia y miles de personas fueron a la búsqueda de cartuchos gratis de ‘E.T.’. Al final, se decidió apisonar todo el material y cubrirlo con una capa de hormigón, como si se tratara de un residuo radioactivo, para evitar los saqueos.
‘E.T.’ estuvo a punto de terminar con Atari, que arrastró numerosas pérdidas de las que seguramente nunca llegó a recuperarse. Pero es que el juego era malo, malo, malo, incluso para la época.
22 de octubre de 2006

Fue un 2 de marzo de 1974 cuando el militante anarquista Salvador Puig Antich fue asesinado mediante el garrote vil en la prisión de Barcelona, ejecutándose así la última pena de muerte del franquismo. Al mismo tiempo también fue ajusticiado en Tarragona un joven polaco sin familia ni amigos llamado Heinz Ches, acusado de asesinato. Sobre aquel se han escrito miles de páginas y recientemente una película (‘Salvador’).
Pero sobre el polaco Ches cayó una cortina de silencio. Las autoridades mantuvieron el mutismo hasta que el equipo de investigación de Raul Riebembauer y Joan Dolç dio con la que es la auténtica verdad: Heinz Ches no era el verdadero nombre del polaco. Ni siquiera era polaco. Su verdadero nombre era Georg Michael Welzel y había nacido en la antigua República Democrática Alemana. Además tampoco era cierto que no tuviera familia. A lo largo de la investigación se consiguió dar con sus hermanos e hijos en Alemania.
El resultado de esos cuatro años de investigación se plasmó en el documental largometraje ‘La Muerte de Nadie’ (2004), producido por TVE y TV3. Un trabajo que demuestra que el periodismo de investigación no necesita de trucos sucios, cámaras ocultas y adornos sensacionalistas cuando delante se tiene un asunto interesante y el trabajo se hace honestamente y en silencio.