24 de marzo de 2007

Televisión Española junto con Radio Nacional de España tiene previsto estrenar el próximo martes día 27 de marzo a las 21.30 horas un nuevo espacio de los servicios informativos en el que 100 ciudadanos elegidos demoscópicamente por Sofres formularán preguntas a un personaje de relevancia durante 90 minutos. El primero en pasar por ‘Tengo una Pregunta para Usted’ será el Presidente del Gobierno.
El formato de este espacio está inspirado en ‘J’ai une Question à Vous Poser’ de la TF1. En él los ciudadanos de la calle han lanzado sus preguntas a Nicolas Sarkozy o a Ségolene Royal, despertando gran expectación. Expectación que ha caído en sucesivas emisiones.
El programa ideado por TVE contará con un escenario circular y gradas donde se sentarán los participantes. En el centro el presentador (Lorenzo Milá) y el protagonista. Si el boicot del Partido Popular no se extiende a la cadena pública, está previsto que Mariano Rajoy acuda el 16 de abril. De momento no se conocen más datos.
En principio la idea tiene gancho y a buen seguro que logrará buenos índices de audiencia. En cuanto a la utilidad real del programa, soy más escéptico y no creo que sirva más que para convencer a los ya convencidos. Los líderes políticos caerán en la retórica y en las promesas electorales clásicas. Sólo tendrá verdadero interés si las preguntas formuladas son realmente interesantes. Eso está por ver en una sociedad donde los matices no existen y el simplismo es la norma. Ojalá nos sorprendan.
21 de marzo de 2007
Los debates al margen de la realidad o los que aprovechan la ignorancia de los ciudadanos en cuestión de leyes es algo a lo que, por desgracia, ya nos estamos acostumbrando. La última es sobre Navarra y su hipotética anexión al País Vasco. La sola mención de esta propuesta supone un despropósito y un ejercicio imprudente de política-ficción. Pero increíblemente desde el Partido Popular y Unión del Pueblo Navarro se ha agitado el fantasma. Incluso en la ya clásica manifestación de los sábados se introdujo este tema como lema de agitación.
Es cierto que se contempla la anexión del territorio foral a la comunidad vasca. La Constitución lo dice en su Disposición Transitoria Cuarta:
En el caso de Navarra, y a efectos de su incorporación al Consejo General Vasco o al régimen autonómico vasco que le sustituya, en lugar de lo que establece el artículo 143 de la Constitución, la iniciativa corresponde al Órgano Foral competente, el cual adoptará su decisión por mayoría de los miembros que lo componen. Para la validez de dicha iniciativa será preciso, además, que la decisión del Órgano Foral competente sea ratificada por referéndum expresamente convocado al efecto, y aprobado por mayoría de los votos válidos emitidos.
Esta claúsula parece que fue incluida como fórmula para contentar a los partidos nacionalistas vascos que aspiraban a construir una comunidad con los dos territorios. Se decidió que fueran los propios navarros quienes decidieran en un hipotético referéndum su anexión. De momento ese referéndum no se ha celebrado ni hay intención de celebrarlo en el futuro.
Por tanto el temor sobre este tema que algunos intentan despertar en los navarros y en mucha gente del resto de España es, además de un acto irresponsable, una falacia y una forma de agitar las bajas pasiones de los más fanáticos, se hayan leído o no la Constitución. Navarra y su condición de Comunidad Foral está perfectamente regulado (y protegido) no sólo por la Constitución, sino por su propio Estatuto de Autonomía.
20 de marzo de 2007

Microsoft siempre nos hace caer en la misma trampa. Más del 95% de los ordenadores personales del mundo tienen alguna versión de Windows, incluídas la mayoría de las Administraciones Públicas. Esto supone una enorme dependencia de esta plataforma y un hándicap a la hora de migrar hacia otros sistemas como, por ejemplo, GNU/Linux.
Al final todos los usuarios que actualmente tienen Windows XP caerán en Windows Vista tarde o temprano. Esto no tiene nada de malo si no fuera porque esta actualización de software implica una actualización de hardware si queremos ver las «maravillosas» características del nuevo sistema operativo de Microsoft. En mi caso con 512 Mb de RAM y 256 Mb de tarjeta gráfica no pienso aumentar ni un solo «mega». A cambio el rendimiento de Windows Vista es sensiblemente menor que con XP, aunque se puede trabajar perfectamente con él. Abrir aplicaciones como Outlook 2007 es algo engorroso y tarda más de lo que debiera.
Otro asunto también es el de las excesivas protecciones contra el software maligno y las restricciones del administrador. Desactivar todos estos mecanismos es algo tedioso. Dejar el sistema personalizado a gusto de uno lleva más trabajo que con Windows XP.
El aspecto visual es quizás uno de los que más han cambiado con el nuevo Windows. El interfaz Aero cumple con discrección la función de embellecer y dar dinamismo a un escritorio tradicionalmente muy estático, mucho más que en MacOS X e incluso GNU/Linux con Beryl. Los efectos de minimizar y maximizar ventanas son suaves, rápidos y nada ostentosos. El efecto «exposé» que muestra todas las ventanas abiertas en el escritorio es una de las novedades (robada a MacOS X), al igual que la Windows SideBar o barra lateral donde podemos anclar «gadgets» (de nuevo la copia a MacOS y sus «widgets»).
En definitiva y tal como dije el otro día, si estamos contentos con nuestro Windows XP hay que pensárselo dos veces antes de actualizarse si no tenemos una máquina realmente potente. Vista no supone una gran ventaja respecto a su predecesor y desde luego no justifica esta larga espera de seis años.
19 de marzo de 2007
Aprovechando que hoy se cumplen cuatro años de la famosísima y para algunos ya obsoleta foto de las Azores, es buen momento para volver a hacerme la misma pregunta que me hice en su día y a la que no hallé respuestas convincentes. Vale, es verdad que a veces hablar del trío de las Azores y todo eso es algo cansado por tanta repetición, pero no por ello le resta gravedad al asunto. Y sigo preguntándome lo mismo: ¿Por qué España apoyó incluso con la presencia física de su presidente la invasión de Iraq?.
Recuerdo por aquella época que, mientras se tomaba la famosa foto, los inspectores de la ONU pedían más tiempo para seguir en Iraq en busca de indicios sobre las (inexistentes) armas de destrucción masiva de Sadam Hussein. Pero la presión de Bush sobre la ONU era patente. Con el veto de los estadounidenses, cualquier propuesta de las Naciones Unidas contraria a la invasión sería automáticamente deshechada.
Puedo comprender que países depredadores como Estados Unidos o estratégicos como Gran Bretaña intenten reorganizar la geopolítica con un «reequilibrio» de fuerzas en oriente próximo. Incluso comprendería que Francia hubiera intervenido también. Pero lo que mi humilde mente no alcanza a entender es por qué España quiso jugar a estar con los grandes siendo una potencia de tamaño medio. ¿Qué contrapartida había a cambio? ¿Qué hemos ganado realmente (a parte de un atentado gigante) con nuestra participación en la guerra de Iraq? Si alguien lo sabe, por favor que me lo explique.
16 de marzo de 2007
Siempre he estado dispuesto a dar una nueva oportunidad a Microsoft en cuanto a sistemas operativos se refiere. Con Windows 95 y 98 salimos ganando. Windows ME no fue más que una chapuza. Recuperé la fe con Windows 2000 y XP. Pensé que las chapuzas habían quedado atrás, que eran cosa del pasado. Ha tenido que llegar Windows Vista para darme cuenta de que es muy fácil caer en los antiguos errores.
A priori no tenía prejucios cuando comencé a instalar el nuevo sistema operativo de Microsoft. Todo fue relativamente rápido, pero en seguida tuve la desagradable sensación de que el supuestamente bonito interfaz (que a mí me resulta horrible, pero es cuestión de gustos) era sólo una fachada y que detrás estaban las típicas y eternas ventanas Windows de toda la vida. Ocurrió cuando apareció una ventana a la antigua usanza detectando nuevo hardware.
Las novedades de Windows Vista son más bien anecdóticas e innecesarias. Al menos a mí me ha resultado muy poco intuitivo y algo confuso en cuanto a conceptos. Por ejemplo, aún no he encontrado cómo instalar el interfaz gráfico Aero o encontrar el explorador de Windows.
He notado un sistema operativo pesado y complejo que intenta ser sencillo al usuario sin conseguirlo. Por no hablar de la obsesión casi enfermiza por los mecanismos antipiratería (que no sirven de nada). Una de las novedades más importantes es la barra lateral. Un accesorio que, por suerte, se puede desactivar. Me parece de lo más inútil.
En definitiva, Windows Vista es un «nuevo» sistema operativo de Microsoft que requiere cantidades ingentes de recursos. Hay que pensárselo dos veces a la hora de actualizar nuestros ordenadores. Vista no ofrece nada realmente nuevo que nos motive para cambiar. Linux y MacOS X están al acecho…
14 de marzo de 2007
Ayer se reveló que el Gobierno tiene en la cartera un proyecto de ley para que aproximadamente el 10% de los trabajadores públicos puedan desempeñar sus tareas desde casa. El proyecto está actualmente en el Consejo Económico y Social. Se espera que pueda entrar en vigor hacia finales de 2008. Con esta iniciativa se da un paso más hacia la conciliación familiar y laboral, algo cada vez más importante sobre todo si se tienen personas dependientes o hijos pequeños a cargo. No es, como seguro que muchos están pensando, una nueva excusa para que los «vagos funcionarios» trabajemos todavía menos. El número de horas semanales dedicadas al teletrabajo no excederá en ningún caso el 40%.
Para acogerse a esta medida en un principio no se exigirá más que tener conocimientos de informática, tener una antigüedad de al menos dos años y haber realizado un cursillo sobre teletrabajo. De lo que no se habla es de si la línea de comunicación o el equipo informático son sufragados por el Estado o es el funcionario quien debe acarrear con los gastos.
Me parece una idea muy buena, aunque yo soy más partidario del trabajo presencial. Cuando el trabajo entra en casa y tu oficina es la sala de estar es como si la vida privada estuviera «invadida». Aunque quizás sea cuestión de acostumbrarse.
12 de marzo de 2007

No ocurre muy a menudo, pero pasa. Cada diez o veinte discos mediocres que escucho llega uno que sobresale de los demás. Es entonces cuando comienzo a prestarle más atención y a interesarme por obtener más información. Algo así me ha pasado con Prin’ La Lá, una banda de tres chicas cordobesas apadrinadas por su primo Fernando Vacas (alma de Flow). En realidad él es el «cerebro en la sombra» y artífice de esta estupenda aberración musical.
Isabel, Macarena y Blanquita apenas suman cuarenta años entre las tres, pero han publicado posiblemente uno de los discos nacionales del año. ¿Por qué? Por unas letras ingeniosas y diferentes y unas melodías endiabladas y pegadizas a medio camino entre el folk, el pop más pop y la música clásica. Toques angelicales para un disco con dobles intenciones, que, como los cuentos de hadas, mantiene una pincelada de crueldad y sordidez soterrada. El nombre con que Fernando las bautizó hace referencia al perro imaginario del delirante mundo de los hermanos Leopoldo María y Michi Panero. Nada es casual.
También me enteré de que hace unos días, el suplemento de tendencias EP3 de El País las sacó en portada y les dedicó un extenso reportaje que acabo de leer y que creo que no les hace justicia por buscar la anécdota y la lectura fácil más que interesarse realmente por la música.
Aunque todo el disco es más que notable, desde mi punto de vista hay varias cumbres. ‘Naves que dan vueltas a un balón’, con su melodía casi espectral, ‘En los pantanos de la memoria’, ‘Verano fatal’ (el contrapunto extrovertido y alegre) y ‘Con sentido y sin sentido’.