Resulta curioso que tan sólo unos días después de comentar la decepción que ha supuesto la TDT y lo poco que espero ya de la televisión, toque recordar una efeméride televisiva que nos llenó a todos de ilusión. Resulta que ayer se cumplieron veinte años del inicio de las emisiones regulares de Antena 3 TV y con ello el inicio de la andadura de las cadenas de propiedad privada en España. Las tres licencias fueron adjudicadas por gobierno el 25 de agosto de 1989 a las tres sociedades de las cinco que se presentaron. Fuera se quedaron Univisión Canal 1 (proyecto del empresario Antonio Asensio junto a Rupert Murdoch) y Canal C.
Con motivo de este aniversario me he puesto a revisar vídeos en YouTube sobre aquellas primeras emisiones. Es evidente que Antena 3 tenía una alarmante carencia de medios técnicos y profesionales que hoy día hubieran sido intolerables. Aquellos primeros momentos me han resultado vistos hoy día (no las pude vivir en su momento porque en Zamora la señal de las privadas no llegó hasta abril de 1991) cutrísimos y han envejecido muy mal. La parte estética y gráfica es penosa. Aquí está el vídeo:
Ese mismo usuario tenía también las primeras emisiones de las otras cadenas privadas de aquella primera hornada. Telecinco comenzó sus emisiones el 3 de marzo de 1990 con (no podía ser de otro modo) una de las galas que lo harían famoso. La tele de Berlusconi nos deslumbró con su colorido, su descaro (por llamarlo de alguna manera) y sus «mamachichos». Aquí el vídeo:
Por último, el más tardío en comenzar las emisiones fue Canal+. Aquí la cosa cambia. Me he quedado asombrado al ver los primeros minutos de aquel 8 de junio de 1990. Siguen pareciéndome buenísimos e incluso podrían usarse hoy día para cualquier canal de televisión. Si entonces eran sinónimo de elegancia y vanguardia audiovisual, vistos hoy aguantan perfectamente el paso del tiempo. Nada nos hace pensar que fueron ideadas hace veinte años… Y es que, dependiendo de para quién, los años son un lastre:
Hace casi dos años escribí un artículo sobre la energía nuclear. No me posicioné ni a favor ni en contra (no tengo ninguna de las dos posiciones), sino a favor de la información veraz y transparente sobre este tipo de energías que no entendemos muy bien como funcionan y sobre la que se extiende un secretismo (y la vez un alarmismo) que debe aclararse. Pero lo que hay que ser es consecuente. A raíz de la elección del lugar para establecer un cementerio de residuos nucleares (ATC o Almacén Temporal Centralizado), se ha destapado la caja de los truenos, una más junto con la de las propias centrales. Aquí las consignas de partido se resquebrajan para rozan la contradicción más absoluta.
¿Por qué digo esto? El Partido Popular es bastante más favorable que el PSOE a las energías nucleares. Creo que esto es así. Y si no lo es, me lo ha parecido a la vista de la crítica a la política energética del Gobierno de Zapatero. Sin embargo los alcaldes de su color, al solicitar ser la sede del ATC, han sido desautorizados. El PP a nivel nacional no quiere que sus municipios alberguen el cementerio. ¿Es que acaso los residuos no son un resultado inevitable de la actividad nuclear? Al revés también ocurre. Hay alcaldes socialistas, partido claramente no favorable a este tipo de energía, que también han pedido para sus localidades la instalación del almacén. Evidentemente la dirección general del partido los han desautorizado.
¿Por qué no somos un poco más serios? Si queremos energía nuclear, hemos de cargar con los residuos. La realidad es esa.
Es como mínimo sorprendente que una desconocida película checa tenga el mismo título que una cinta de segunda categoría del cine bélico. Ambas se llaman ‘Tobruk’ y ambas tratan la misma batalla de la segunda guerra mundial entre los aliados (ingleses, australianos, indios y checoslovacos) y las potencias del eje con presencia en África (alemanes e italianos). No he visto el ‘Tobruk’ de 1967, pero imagino que poco tendrá que ver con este que acabo de ver. El ‘Tobruk’ checo es una producción de 2008 dirigida por Václav Marhoul e inspirada (muy) libremente en la famosa novela antibelicista ‘El Rojo Emblema del Valor’ (1896) de Stephen Crane.
La acción transcurre en Egipto, cerca de la localidad de Tobruk, un lugar estratégico que se disputan tanto las tropas del Afrika Korps de Rommel como las del conglomerado que forman los aliados. De entre todos estos aliados un grupo de soldados checoslovacos (en torno a 700) forman parte del contingente. A pesar de que la situación del país checo en 1941 era muy compleja, el gobierno en el exilio decidió enviar un número casi simbólico de efectivos para luchar contra el fascismo. Los jóvenes soldados conocerán pronto la brutalidad de la guerra, tanto la ajena como la propia, donde nada tiene sentido…
Marhoul firma una película irregular. Con un buen planteamiento inicial, el argumento falla. El espectador no consigue empatizar con ninguno de los personajes, que se muestran demasiado distantes, demasiado fríos y artificiosos. La trama se dispersa en exceso, no consiguiendo captar la atención con un hilo argumental claro y definido. ‘Tobruk’ entretiene, pero en su concepción como superproducción a la europea se ocupa demasiado por las formas, que son impecables, y yerra en aspectos esenciales de la narración. Una pena, porque el tema podría dar mucho más de sí. Una película entretenida sin más.
Julián Ruiz es uno de esos clásicos incombustibles de la música en España. Productor musical y comunicador radiofónico, se le pueden reprochar muchas cosas. Se puede estar o no de acuerdo con él, pero de lo que no hay ninguna duda es de que tiene criterio propio, al margen de las modas y de lo que digan los demás. No hay más que leer sus críticas demoledoras a Animal Collective (que comparto sólo en parte), nadando claramente contracorriente. Olé por él. Durante muchos años le escuché en su programa, uno de los más emblemáticos de la radio musical. Me estoy refiriendo a ‘Plásticos y Decibelios’. Gracias a él pude escuchar un montón de grupos y canciones que, en una época donde aún internet no estaba extendido y no podía comprarme todos los discos que quería, era un soplo de aire fresco. En su programa sonaron canciones de Suede, Bowie o Lenny Kravitz, con esos comentarios tan particulares y sabios.
Traigo hoy al bueno de Julián porque el lunes comienza la emisión de ‘Vídeos y Decibelios’ en 40 TV. Este espacio pretenderá ser un recorrido por la historia del pop y del rock contada por él, con anécdotas, recuerdos y, por supuesto, videoclips. Será diario y podremos (podrán los que tengan Digital+ o algún operador de cable) seguirlo. Yo espero poder descargármelo de internet con cierta frecuencia. Seguro que es interesante.
Sigo sin comprender como cadenas del tipo de La 2 no emite más programas musicales así. RTVE, tanto televisión como radio, tiene grandes profesionales capaces de sobra de elaborar un programa que presente los clásicos de la música a las nuevas generaciones en un formato moderno y atractivo… Ojalá alguna vez lo hagan. Mientras, tenemos esta interesante propuesta de 40 TV…
Facebook, como red social más representativa y multitudinaria del mundo, se ha convertido en un reflejo de lo que es la propia sociedad. El día 19 pasado saltaba la noticia de que el Grupo Intereconomía había denunciado a un grupo de Facebook de nombre ‘Muerte a Intereconomía’ por contener amenazas. Probablemente este asunto se zanje con el cambio de nombre del grupo y listo. De hecho los responsables de la red social ya se han ofrecido a sustituir el actual por otro que los responsables elijan. Voy a ser muy claro con este asunto: me parece fatal y de un mal gusto extraordinario que en este grupo, más allá de su nombre, se lancen exabruptos de alto calibre que los descalifica por sí mismos. Con la denuncia su popularidad ha aumentado notablemente, ya que ha pasado de unos 8000 miembros el día 20 a más de 11000 en el momento de escribir estas palabras.
Una vez dicho esto, creo que ya conocéis mi postura sobre la cadena Intereconomía, tanto de radio como de televisión. Se ha convertido en una de las principales fuentes de falsedades y basura informativa de la historia de la televisión en España. La cadena está sembrando deliberadamente el odio y azuzando a aquellos ciudadanos desencantados con argumentos engañosos y tergiversados. Pero eso no significa que personalmente desee la muerte o cosas similares a sus «periodistas», tertulianos o demás personal que trabaja allí. Creo que no debemos confundir las cosas. Por mi salud mental he borrado del televisor Intereconomía. Todos aquellos que no están de acuerdo deberían hacer lo mismo. La peor publicidad no es hablar mal, sino no hablar.
El lado curioso de este tema viene por la guerra de grupos que se ha montado en Facebook. Los grupos en contra de Intereconomía ganan por abrumadora mayoría con grupos como ‘MUERTE A INTERECONOMÍA’ con 11571 fans, ‘…NO SOPORTO EL CANAL INTERECONOMÍA!!!’ con 4079 fans, ‘El Gran Wyoming, el azote de Intereconomía TV’ con 1096 fans, ‘Me dan ganas de vomitar cuando veo INTERECONOMIA’ con 276 fans, ‘TODOS CONTRA INTERECONOMÍA’ con 206 fans, ‘BOICOT A LA CADENA INTERECONOMIA’ con 2066 fans, ‘100000 personas que detesten intereconomia TV’ con 2520 fans, ‘Intereconomia TV me da asco.’ con 373 fans, ‘yo no veo intereconomia ni pienso hacerlo’ con 1107 fans y así hasta llegar a los grupúsculos menores de nombres repletos de ironía como ‘MUERTE AL GRUPO ‘Por el cierre del grupo «Muerte a Intereconomia»» con 103 fans. Nunca jamás en democracia un medio de comunicación se había ganado tantos odios en tan poco tiempo…
Jamás la televisión gratuita (la que recibimos todos por la antena) ha tenido tanta calidad de imagen ni más canales como ahora. Tampoco tecnológicamente nos ha proporcionado más posibilidades. Y al mismo tiempo no recuerdo una televisión más escandalosamente vacía, cutre, previsible y carente de interés. Parece que el aumento de medios técnicos y canales es inversamente proporcional a la calidad de los contenidos que se emiten. La fusión de Cuatro y Telecinco (mejor dicho la compra de Cuatro por parte de Telecinco) terminará de destruir la oferta que nos brindan las cadenas privadas por TDT. Digo privadas porque la única que se salva es Televisión Española. Es la única que ofrece una televisión a la altura de las circunstancias, con una variedad de canales mejorables, con algunas deficiencias, pero que apuntan a buenas maneras y sobre todo, a buenas ideas e intenciones.
El último episodio de este fin de la televisión privada de calidad es el anuncio de que 40 Latino va a desaparecer de la TDT. No es que fuera un canal para tirar cohetes, pero era el único dedicado a la música que nos quedaba tras el fin del canal musical includo en el multiplex de La Sexta. Lo que sí proliferan como hongos son los llamados call shows, esos programas absurdos que rozan la ilegalidad y que se han convertido en una plaga. El mero hecho de incorporar canales de este tipo me parece un insulto y una falta de respeto a los espectadores. Aunque el respeto es de las primeras cosas en caer cuando hay un buen negocio entre manos. Yo por mi parte sólo pongo algunos canales de TVE y quizás algo de Cuatro y de CNN+. Si el resto desapareciera ni siquiera me daría cuenta…
Esta sensación de degeneración de la televisión es generalizada entre la gente. Resulta escandaloso. Desconozco la situación en otros países que tomamos como modelo, como el Reino Unido, Francia o Alemania, pero dudo mucho que la situación sea como en España. En cualquier caso, está claro que la televisión es un medio en declive. Está cediendo cada vez más terreno ante internet. Y como sigamos así mucho más.
Decía el otro día que desmontar las mentiras que se vienen contando por ahí (bulos populares alentados o generados en medios conservadores por ser suaves) era una tarea ingrata. Hoy nos ocuparemos de uno de los más extendidos: el coste de las vallas del Plan E. Estoy covencido de que habéis escuchado bien en algún medio de comunicación o de boca de algún amigo o compañero de trabajo que la cartelería indicativa de una obra del Plan E costaban 2000, 2500 o 3000 euros, según las fuentes.. Os prometo que he escuchado a gente decir que cuestan hasta ¡4000 euros!. Para muestra aquí unos cuantos artículos:
En cualquier caso, más allá de todo esto, no puedo decir que no existan empresas que «inflen» los precios de estas vallas, ni que existan ayuntamientos que falseen los presupuestos, asignando costes mayores a los reales. Pero eso sería aventurarse demasiado y no me quiero meter en berenjenales mayores… Además, ¿Por qué han de estar excluidos de estas ayudas los fabricantes de paneles metálicos, las empresas de rotulación, los montadores y los transportistas? ¿No se trata de echar una mano a las empresas?
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