La francesa es una de las industrias audiovisuales (tanto de televisión como de cine) más potentes del mundo. Por eso, en el campo de las series sus producciones son muchas, aunque no tantas salen de sus fronteras. Por aquí hemos visto ‘Lupin’, por ejemplo. ‘Dérapages’ (aquí traducido malamente como ‘Recursos Inhumanos’) es un ejemplo bastante paradigmático. Se trata de una miniserie de seis episodios con un inusual protagonista, el exfutbolista Eric Cantona que se revela como un actor bastante potable, creíble en su papel de padre de familia agobiado por la falta de trabajo y de esperanzas en conseguir uno.
‘Dérapages’ cuenta la historia de Alain Delambre, un trabajador de éxito al que despiden. Para continuar pagando la hipoteca y las facturas acepta todo tipo de trabajos, algunos poco cualificados. Hasta el día que se presenta la oportunidad de presentarse a una peculiar selección de personal que pondrá a prueba los conocimientos y las técnicas de resistencia de sus candidatos. En el fondo, nada es lo que parece y Delambre se guardará una última carta.
Ziad Doueiri, ya veterano director galo de origen libanés (que ya se puso detrás de la cámara en algunos capítulos de ‘Baron Noir’) dirige con soltura y solvencia una historia compleja, enrevesada y con un guión no siempre claro y verosímil, con trampas, trucos y giros variados. En general mantiene el pulso y la tensión llevando al espectador en cada capítulo hacia donde quiere, alimentando ese amor-odio por el personaje protagonista según le conviene. Tal vez sea eso lo mejor de la serie, ese dilema entre lo justo, lo moral y lo legal. En conclusión, una producción bastante aceptable que gustará a un público generalista cansado de producciones norteamericanas estandarizadas. 7/10.
Lo que tienen las miniseries es que permite ver gran variedad de producciones sin invertir mucho tiempo. Esto tiene sus contras, y es a hora de escribir estas pequeñas reseñas. Por eso este post es un «dos en uno». Dos series que no tienen nada que ver entre sí más allá de estar distribuidas en España por Netflix y ser producciones de enredo, casi de todo bodevilesco.
‘Pera Palas’ta Gece Yarısı’ (aquí traducida como ‘Medianoche en el Pera Palace’) es una producción turca muy reciente –estrenada apenas hace un mes– en la que una periodista visita para hacer una entrevista el famoso hotel de Estambul Pera Palace, pero pronto se verá inmersa en una serie de fenómenos que la llevará al pasado donde conocerá al mismísimo Atatürk. Está bien producida y tiene una factura moderna. Quizá falla el guión en muchas ocasiones con paradojas e inconsistencias que empañan la historia. Tengo la impresión de que los actores están siempre al borde de la sobreactuación, algo que me pone un poco nervioso. Una curiosidad. 6/10.
‘Incastrati’ (aquí bajo el título aparatoso de ‘¡Menuda Encerrona! Misterioso Asesinato en Sicilia’) es la clásica obra italiana de comedia donde el gusto por la gesticulación, el enredo argumental clásico y los personajes estrambóticos se convierte en sublime arte y harán las delicias de aquellos que nos gustan mucho estas movidas. Los protagonistas, Salvatore Ficarra y Valentino Picone (algo así como los Martes y Trece o los Cruz y Raya italianos) también dirigen este artefacto pensado para entretener sin pretensiones. Pero, al menos para los no italianos, nos deja ver las costuras de un microcosmos, el del sur del país, con su picaresca, su tráfico de influencias y su mafia (el gran protagonista). Todo ello tratado con ligereza pero sin evitar la crítica. Disfrutable, especialmente para italófilos. 7/10.
Dos intentos y prácticamente tres años después, finalmente he terminado esta novela que abandoné por circunstancias ajenas a mí hace un tiempo. Tras retomar mi afición lectora este ha sido uno de los primeros títutlos que quería comentar. Al comenzarla ignoraba completamente el argumento de ‘Nuestra Parte de Noche’ y ha sido bien entrado el centenar de páginas cuando realmente me he dado cuenta de que se trata de una obra de género de terror con todo lo que debe tener: suspense, violencia, mucho de fenómenos paranormales y también, por supuesto, humanidad. La condición humana y su interacción con las supuestas fuerzas de lo oculto. Se trata de la cuarta novela (sin contar recopilaciones de cuentos ni ensayos) de su autora, la argentina Mariana Enríquez.
Argentina, 1981. Juan y Gaspar son un padre y un hijo que realizan un largo viaje desde Buenos Aires hasta la frontera norte con Paraguay y Brasil. La madre de Gaspar ha fallecido recientemente en un extraño accidente. Durante ese viaje Juan comprobará como su hijo tiene los mismos poderes que él para servir de médium con los muertos. Descubriremos que su familia es, desde hace varias generaciones atrás en su originaria Inglaterra, parte de una orden secreta ocultista de adoración del mal.
No sé si lo que Enríquez nos muestra en ‘Nuestra Parte de Noche’ es habitual en las novelas del género fantástico o terror, pero lo cierto es que el manejo magistral del idioma para describir con crudeza las más horribles situaciones es muy notable. También hay que destacar la capacidad que tiene para describir personajes, situaciones y sensaciones sin acudir a artificios innecesarios. Por contra, para un lector hispanohablante de España, requiere de un esfuerzo adicional abstraerse del español argentino en el que está escrito y que la forma no sea un obstáculo para el fondo. En cualquier caso una buena novela (algo larga para mis gustos) que no va a dejar indiferente a nadie. 7/10.
Si yo digo que acabo de ver una serie de ciencia-ficción distópica brasileña, quizá los que buceáis a menudo por el catálogo de Netflix sabéis de qué os hablo. ‘3%’ es, más que nada, una curiosidad que no he podido evitar ver. Al parece, según explica la Wikipedia, está basada en una web serie publicada en 2011 en YouTube. Su creador, Pedro Aguilera, está también detrás de esta, la primera producción de Brasil para la plataforma. Resulta curioso que, al menos la primera temporada (son cuatro en total), recuerda mucho a ‘El Juego del Calamar’. Evidentemente, ‘3%’ se adelantó casi una década a la idea original.
La serie cuenta la historia de un futuro cercano en el que la población común malvive en ciudades infectas, inseguras y pobres. A todos sus habitantes se les ofrece la posibilidad una vez en la vida –al cumplir los veinte años– de participar en «el proceso». Se trata de una serie de pruebas físicas y de ingenio que sirven para seleccionar al 3% que conseguirá pasar al «otro lado», un paraíso donde nunca más tendrán que preocuparse por las necesidades mundanas. Al contrario que en ‘El Juego del Calamar’, los perdedores no son asesinados, sino que regresan humillados al mundo del que habían salido.
Siendo sinceros, la serie consiguió engancharme la primera temporada. La cosa cambia mucho en la segunda, convirtiéndose más en un culebrón que en otra cosa. Por lo menos a mí dejó de interesarme. Desconozco si se reconduce en siguientes episodios y temporadas, pero creo que no lo comprobaré nunca. En cualquier caso, si sólo nos centramos en esa primera entrega, ‘3%’ ofrece una visión alternativa de la ciencia-ficción que desconocíamos por este lado del mundo. Es evidente que, a lo largo de la trama, los personajes reflejan la riqueza cultural y étnica de un país tan enorme como es Brasil. Es por ello que condensa la idiosincrasia del país sudamericano y puede considerarse una fábula, una metáfora de su situación social. 6,5/10.
Cuando uno habla de «marcianadas» nunca se espera que la expresión sea tomada de forma tan literal como aquí. En el poderoso panorama audiovisual francés cabe de todo, y por supuesto series del tipo de ‘OVNI(s)’. Se trata de una producción de 2021 emitida por el Canal+ galo compuesta por doce episodios de treinta minutos cada uno. Está vagamente inspirada en hechos reales, los del organismo GEPAN, encargado de investigar los fenómenos aéreos anómalos en el país vecino y que fue fundado en los años setenta como una división del CNES (la NASA francesa).
Concretamente, la serie transcurre en el año 1978 y se centra en la vida de Didier Mathure, un hombre de mediana edad recién divorciado, quien se encargará de dirigir «como castigo» el GEPAN tras un fracaso en el lanzamiento de un satélite. La oficina, un nido de frikis de los OVNIs a cada cual más estrambótico, han comenzado a investigar unos hechos bastante extraños que les llevará a vivir sorprendentes experiencias.
La vis cómica de los actores (excelentes todos ellos) es notable, sobre todo cuando el peso del humor se carga sobre las situaciones rocambolescas y absurdas que se van presentando. Cabe destacar la humanidad y el respeto con que se trata a todos los personajes, más allá de su posible locura u obsesión. El gusto por la estética (muy cuidada), lo retro y la nostalgia se hacen patentes desde el primer momento. Desde los modelos de vehículos hasta la música (sí, suena hasta Jean Michel Jarre), y pasando por la informática primitiva. En definitiva, ‘OVNI(s)’ es una serie extraña y muy disfrutable para los que les gustó por ejemplo ‘Au Service de la France’ con la que tiene algunas semejanzas y que buscan algo diferente y entretenido. 8/10.
Fue un día bastante caluroso de 1995, un 22 de agosto. Guardé mi Sony HB-F700S en una caja junto con los discos de tres pulgadas y media, las casetes de juegos y algún cable. Tres días después su lugar lo ocupó un PC, un 486. Era necesario porque en unos meses comenzaba la carrera de informática y con un MSX uno no iba a ninguna parte ya. Nunca podría imaginar que transcurridos dieciséis años y unos meses, a finales de noviembre de 2021, rescataría el ordenador para ponerlo de nuevo en funcionamiento, ahora que dispongo de mucho sitio para ponerlo dignamente.
El proyecto de rescate de mi MSX es una idea que llevaba mucho tiempo queriendo llevar a cabo. Estéticamente estaba perfecto, con una carcasa algo amarilla pero sin grandes marcas ni rayones. La disquetera negra fue un reemplazo de la original allá por 1989. Al conectarlo por primera vez vi que funcionaba, se encendía, pero la imagen se mantenía en negro. Invertí en un nuevo cable RGB-Euroconector pero nada. Gracias a la buena gente de Vaj Lehenak, me orientaron hacia dónde podía estar el problema. En la placa de vídeo había un componente, el tiristor, que estaba cortocircuitado. Así que, hace unas semanas y partiendo de ningún conocimiento me puse a desoldarlo y soldar uno nuevo por otro con poca esperanza de que funcionara. Pero los dioses de la informática se aliaron conmigo y funcionó.
A día de hoy aún tengo pendiente limpiar los contactos de algunas teclas que no funcionan (la I y los cursores derecho y superior). A priori son problemas menores que espero solucionar. Afortunadamente, la fiebre de los 8 bits lleva unos años creciendo y en internet hay una comunidad cada vez más amplia y entusiasta dispuesta a prestar ayuda, a desarrollar nuevos videojuegos y aplicaciones, así como utilidades para facilitarnos la vida. Sin duda un mundo que está muy de moda y que pretendo disfrutar.
El reciente premio Princesa de Asturias Emmanuel Carrère es sin lugar a dudas uno de los mejores exponentes de la actual literatura contemporánea. Por aquí he comentado algunas de sus anteriores obras, ‘El Reino’ y ‘Limónov’. ‘Yoga’ es su última novela publicada hasta el momento y en ella se mantienen las constantes de sus predecesoras: El carácter autobiográfico, su relación con lo trascendente, con el mundo y con la actualidad. Tal vez esta vez sea incluso más introspectivo. El argumento principal de la novela desde luego lo reclama.
‘Yoga’ es una obra en tres partes bien diferenciadas. La primera es la experiencia del autor en un refugio aislado para la sola práctica de la meditación. La segunda, su internamiento en una institución psiquiátrica para el tratamiento de sus múltiples afecciones mentales. Y la tercera, su inmersión en el voluntariado, ayudando a refugiados sirios en la isla griega de Leros junto a una profesora canadiense jubilada. Tres partes interconectadas pero que en sí mismo podrían haber sido novelas independientes.
No se puede decir que sea su mejor obra, precisamente la coherencia magistral que tuvieron las anteriormente mencionadas aquí se pierde. El débil lazo de unión entre los bloques que la componen no es suficiente para justificar una unidad. En cualquier caso siempre es un gusto disfrutar de uno de los mejores narradores del momento, de su humanidad y también de sus obsesiones, que se repiten una y otra vez a lo largo de su trayectoria literaria. Es por eso que quizá no sea la mejor puerta de entrada para quien quiera iniciarse en el mundo Carrère. 6,5/10.
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