La Rockdelux de este mes dedica un artículo entero a la que es una de las series de moda, ‘Mad Men’. Producida por el canal televisivo estadounidense AMC y estrenada en 2007, recrea la vida y milagros de una agencia de publicidad, Sterling Cooper, en la Nueva York de principios de los años sesenta. La teleserie está repleta de personajes sin escrúpulos: ejecutivos con un ego descomunal que intentan acaparar todo el poder de la empresa, jóvenes y guapas secretarias que se plegarán a los deseos de sus jefes con tal de ascender en el escalafón y un entorno tan hostil y competitivo como corrupto. Así contado ‘Mad Men’ apetece.
Lo que en mi humilde opinión falla es la puesta en práctica de esta teoría tan interesante. Me explicaré. El episodio piloto, que de momento es el único que he visto, aburre. Apenas se cuenta nada, apenas hay trama más allá de la presentación de los personajes. Da la impresión de que Alan Taylor, el director de la serie, está más preocupado en las formas que en el fondo. Y es que estéticamente ‘Mad Men’ se merece un sobresaliente, tanto por lo refinado de la puesta en escena y de la detallista recreación de una época como por la bonita cabecera. De hecho, creo que si vi el capítulo completo fue porque me quedé literalmente clavado contemplando el perfecto diseño de producción, mucho más si se ve, como es mi caso, en alta definición.
A pesar de todo les daré una segunda oportunidad. Tengo preparados ya los seis episodios siguientes de la primera temporada, aunque es difícil que cambie de opinión. Si tenéis Digital+ podéis ver la segunda temporada en Canal+… y si no, pues en nuestra querida «mula».
Hoy, día de San Valentín, en el que por todas partes no están dando la murga con el (falso) romanticismo, los estereotipos y demás sentimientos impostados, voy a aprovechar la coyuntura para hablar de Edgar Allan Poe, uno de los exponentes más populares del romanticismo literario. Este año se cumple el 200 aniversario del nacimiento y el 160 del fallecimiento del autor estadounidense. ¿Quién no recuerda la primera vez que se acercó a algún relato de Poe? En mi caso fue cuando tenía 15 años y, aunque no recuerdo cual fue aquel primer texto que leí, sí que me acuerdo que era un libro de una de esas colecciones de literatura juvenil con las escalofriantes y barrocas ilustraciones a tinta china de Harry Clarke. Unas ilustraciones que recogen a la perfección el espíritu de cada uno de los relatos.
Si alguien que esté leyendo esto aún no conoce la obra de Poe, le recomiendo que empiece por ‘El Gato Negro’, ‘El Corazón Delator’, ‘La Verdad sobre el Caso del Señor Valdemar’ o ‘Ligeia’. Y ya puestos a recomendar, que vea las películas de bajo presupuesto que Roger Corman realizó en los años sesenta adaptando algunas de estas piezas con un inolvidable Vincent Price como protagonista de todas ellas: ‘La Caída de la Casa Usher‘ (1960), ‘El Péndulo de la Muerte’ (1961), ‘El Cuervo’ (1963) y ‘La Máscara de la Muerte Roja’ (1964). A nivel patrio también es muy recomendable echar un vistazo a las versiones de Chicho Ibáñez Serrador que hizo para sus ‘Historias para no Dormir’: ‘El Tonel’ (basado el ‘El Barril de Amontillado’), ‘El Pacto’ (basado en ‘La Verdad sobre el Caso del Señor Valdemar’) o la biografía dramatizada del mismo Poe en ‘El Cuervo’.
Está costando, pero poco a poco están surgiendo asociaciones culturales, etnográficas y de otra índole dedicadas a la conservación, recuperación y promoción de la cultura tradicional. Y como pilar fundamental de esa cultura de nuestros antepasados está la lengua. Vocablos y gramática que nos recuerdan quiénes somos, de dónde venimos y con quién estamos entroncados.
Hasta la fecha conocía a El Fueyu, pero el otro día descubrí otra de esas asociaciones, Furmientu. Llevan ya unos cuantos años defendiendo el patrimonio lingüistico, concretamente del asturleonés, una lengua que cubre una amplia franja desde Asturias hasta el norte de Extremadura a lo largo de la frontera hispano-portuguesa. En su web puede encontrarse una gran cantidad de información sobre las peculiaridades y variantes asturleonesas. Entre toda esa información está El Llumbeiru, el boletín de la asociación, con artículos sobre el idioma y curiosidades, y El Filandare, o el foro donde se comentan noticias sobre el asturleonés. Otra sección con gran cantidad de datos es la de documentos, con decenas y decenas de archivos PDF sobre el tema. A todo esto hemos de unirle un blog, una nutrida página de enlaces y bibliografía sobre el tema.
En definitiva, una página a tener en cuenta para todos los curiosos y para aquellos que no quieren perder sus raíces lingüísticas o que al menos quieren conocerlas. Es una lástima que las instituciones no se impliquen más en este tipo de tareas.
Desde hace unos días, cuando se entra en Google para buscar algo puede verse una línea de texto donde puede leerse lo siguiente: «¡Nuevo! Explora el océano con Google Earth 5.0″. Lo cierto es que me bajé la última versión de Google Earth para probar esa nueva característica. Después de echarle algunos minutos cacharreando y activando y desactivando las capas, puedo decir que me ha decepcionado. Lo único interesante es navegar por la superficie y activar las capas sobre fauna marina, naufragios y otros datos sobre los océanos. Pero a la hora de sumergirse, la cosa se vuelve confusa. Moverse por las profundidades marinas es complicado y los controles son difíciles de manejar.
Personalmente creo que sería mejor que se centraran en la superficie terrestre (sobre todo en Google Street View y en mejorar la resolución de las fotos de satélite) y se olvidaran de otros inventos como Google Sky, Moon y demás… Quizás sólo se salva Google Mars, que nos permite darnos una vuelta por Marte e incluso hablar con un marciano (o marciana) llamada Meliza que podremos encontrar si nos acercamos por las llanuras de Cydonia y nos explicará curiosidades sobre el planeta rojo. En cualquier caso, lo mejor es que cada uno saque sus conclusiones sobre la nueva versión de Google Earth.
Ayer, tanto La 1 de TVE (con ’23-F, el Día Más Difícil del Rey’) como Antena 3 (con ’23-F, Historia de una Traición’) emitieron los primeros episodios de sus respectivas miniseries sobre el golpe de Estado del 23 de febrero de 1981. ¿Casualidad? Pues no lo sé, pero el caso es que coincidieron. Y eso que todavía faltan casi quince días para que se cumpla el 28 aniversario del evento.
La verdad es que esta fiebre televisiva por recrear uno de los episodios más importantes de nuestra historia reciente ha dado buenos resultados a ambas cadenas, aunque a mí, sin haber visto ninguna de las dos, me suenan a más de lo mismo, a repetir otra vez los mismos tópicos, con alguna dramatización de más y un poquito de ficción para amenizar el asunto, pero en el fondo todo muy «oficial».
Lo que sí he visto es la recuperación del programa especial que Informe Semanal emitió originalmente el 28 de febrero de 1981, cinco días después de asalto al Congreso. Me ha parecido una idea muy buena. El documento no tiene desperdicio y aporta algún dato que no conocía. En la mayoría de los casos, los acontecimientos se devalúan y se idealizan con el tiempo. Aquí tenemos la narración todavía en caliente, con testimonios a los diputados, detalles curiosos e imágenes que no recuerdo haber visto después. Si queréis, podéis verlo en la web de Televisión Española.
Hace sólo unas pocas semanas vi la versión restaurada de ‘Ama Lur’ (Madre Tierra), un documental dirigido por el escultor y cineasta Néstor Basterretxea y Fernando Larruquert hace ni más ni menos que 41 años. Fue el 10 de julio de 1968 cuando, en un ambiente de cierta tensión, se estrenó la cinta en el Festival de San Sebastián. El motivo era que, por primera vez los vascos, con su lengua y sus costumbres, podían verse retratados con fidelidad en la gran pantalla. Para ello se hubo que ceder en algunos puntos, cambiar y añadir determinadas frases e imágenes que la dictadura no podía permitir. La palabra «España» tuvo que incorporarse al menos tres veces a lo largo del metraje. La película fue financiada a través de donativos populares.
Lo que está claro después de verla es que se trata de una pieza de gran valor documental, antropológico y por supuesto artístico, utilizando recursos muy modernos para la España de la época, con un diseño de rotulación muy bueno y original y un hilo narrativo que va enlazando conceptos (tierra, mar, agua, etc) para contar las tradiciones y costumbres vascas a un lado y otro de la frontera. A parte de los impresionantes paisajes (gran fotografía), una de las cosas que más me han gustado es el reflejo de la idiosincrasia vasca a través de las esculturas de Oteiza y Chillida y también los dedicados al euskera, una lengua muy gráfica que se presta a este tipo de experimentos audiovisuales.
Quizás hoy día ya no nos sorprenda nada de lo que cuenta ‘Ama Lur’, pero imaginemos lo que fue para, por ejemplo, un madrileño que tuvo la oportunidad de verla en los años sesenta…
Miedo. ¿Qué es el miedo? ¿Qué factores nos inducen a sentirlo? ¿Hasta qué punto nos manipula y nos hace cambiar rutinas? ¿Cómo nos influye en la vida cotidiana? ‘El País del Miedo’ (Seix-Barral, 2008) es la última novela de Isaac Rosa. En su día ya leí ‘El Vano Ayer’, una dura crónica sobre el franquismo y la tortura. Si entonces el miedo y el dolor físico ya era uno de los protagonistas, ahora se convierte en el auténico hilo conductor del libro. El formato que ha elegido Isaac Rosa es el de la ficción, pero bien podía haber sido un ensayo. Su prosa es cada vez más precisa y detallista: enumera, define, analiza…
El argumento se estructura en torno a una familia normal de clase media de una gran ciudad. Carlos y Sara son un joven matrimonio con un hijo, Pablo. Pronto descubrirán que éste está siendo extorsionado en el colegio por otro niño de su edad, al que amenaza continuamente. El padre sabe que es su responsabilidad proteger al pequeño, y lo hará, pero siempre evitando el contacto con el prematuro delincuente. A partir de aquí se desatarán en Carlos todo tipo de miedos comunes a todos, a menudo irracionales, pero que irán creciendo hasta que la situación se vuelve insostenible. Paralelamente a esta narración, el autor estudia los temores del día a día y los explora hasta llevarlos al límite. Miedo al extranjero, al delincuente, al mendigo, a los viajes a países exóticos, a nuestro compañero de piso, a salir a la calle de noche y así hasta el infinito.
Rosa analiza cómo un sentimiento tan humano puede desembocar en una obsesión que nos anula por completo si no sabemos controlarla. Y de hecho, desde algunos estamentos de poder se utiliza para mantener la calma… En definitiva, una buena y recomendable novela que nos hace reflexionar sobre el mundo en el que vivimos.
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