Los funcionarios de la Administración de Justicia, como sabréis, están de huelga desde el 4 de febrero. Bueno, no todos. Sólo aquellos que pertenecen a comunidades con esta competencia no transferida (a saber: Extremadura, Asturias, Castilla y León, Castilla-La Mancha, La Rioja, Baleares, Murcia, Ceuta y Melilla). No conozco demasiado bien su problemática ni sus reivindicaciones, así que adelanto que es posible que me equivoque. Por lo que he podido leer en los medios, reclaman un aumento salarial de unos 200 euros para equipararse con sus compañeros de Madrid, Comunidad Valenciana, Cataluña, Canarias, Aragón, Cantabria, País Vasco, Galicia, Andalucía y Navarra que sí la tienen transferida.
Así, a bote pronto, me surge una duda. ¿Las Comunidades con la Justicia transferida tienen autonomía presupuestaria para con sus empleados? Si es así, no le encontraría mucho sentido a la huelga. El Estado paga lo mismo a todo aquel que cumple la misma función dentro de su competencia (complementos aparte, claro) pero no a quienes están fuera de su ámbito. Evidentemente no puede estar al albur de los movimientos en temas de retribuciones de las Comunidades Autonómas.
Pero este asunto de Estado versus Autonomías no es nuevo. Desde siempre los funcionarios dependientes de las Comunidades Autonómas han cobrado más que los estatales. Para algunos puede ser un agravio comparativo, aunque para mí no lo es. Yo acepto esa diferencia. Además, en el caso concreto de la Justicia, las Comunidades que aún dependen del Estado son las que menos volumen de trabajo tienen y en cualquier caso ¿no deben dirigir sus reivindicaciones hacia sus Gobiernos Autonómicos para que negocien la transferencia?
Esta entrada viene a cuento de la muerte de Joseph Weizenbaum, el creador de Eliza. ¿Y qué es Eliza? Pues posiblemente la abuela de todas las aventuras conversacionales y los primeros intentos de crear un interlocutor virtual medianamente creíble. Aunque aquella aplicación primigenia diseñada en 1966 carecía de todo mecanismo de inteligencia artificial, conseguía engañar en cierta medida al conversador humano. Evidentemente no pasaría el test de Turing, pero la idea era de lo más innovadora.
Eliza simulaba (o casi parodiaba) a un psicólogo al que el operador que manejaba el terminar respondía a las preguntas que formulaba el ordenador a la vez que éste contestaba a los comentarios del operador. Tal y como se cuenta en la Wikipedia, el modo en que funcionaba era muy simple, porque se limitaba a cambiar palabras dentro de un puñado de frases preestablecidas a partir de la entrada que el usuario introducía por teclado.
Como dije antes, todas las aventuras conversacionales heredan de Eliza muchas de sus características, perfeccionándolo notablemente a lo largo de los años. Las pioneras fueron ‘Dungeon’ y ‘Adventure’ en 1975. Alguna vez he dicho que este tipo de videojuegos son y han sido siempre mi debilidad y servidor también hizo en su momento sus pinitos con ‘Castle’ (1995), una aventura programada en Pascal y que quedó bastante bien. Hoy día cualquier programador dispone de herramientas como analizadores léxicos y sintácticos o las expresiones regulares que permiten una mayor flexibilidad a la hora de crear «computadoras parlanchinas». En la red se pueden encontrar muchos de estos ejemplos.
Aunque todavía no se ha publicado (queda algo más de un mes), leí la noticia de que se había filtrado lo que será ‘Third’, el nuevo trabajo de Portishead. Así que me puse a rastrear por ahí y, tras descargarme varios fakes, di con él. Aún no sé si es una versión definitiva o si está pendiente de retoques o cambios de importancia, pero la verdad es que a pesar de haberse producido una notable evolución del sonido de la banda, que prácticamente mata el trip-hop (nada de scratches), sigue sonando a Portishead y la voz de Beth Gibbons aporta el más necesario que nunca lado humano.
A la primera escucha simplemente me pareció una salida inteligente para no defraudar a los fans, que tantas esperanzas y expectación habíamos puesto tras estos once años de sequía. A la segunda escucha detecté que la mayoría de los nuevos temas son mucho más complejos de lo que a simple oído podría parecer. Los desarrollos son algo más largos de lo que nos tienen acostumbrados, con muchos giros inesperados. Y desde luego, salvo algún guiño, los Portishead de ‘Third’ se han olvidado del pasado y son valientes en su apuesta por lo nuevo, por la vanguardia de 2008 y no por la de 1997. Eso demuestra que todo este tiempo no han estado precisamente dormidos.
Cortes como ‘Machine gun’ o ‘Small’ son como lobos con pieles de cordero y dejan ver una estructura electrónica descarnada y casi industrial tras un manto cálido y engañoso. Prácticamente todas las piezas de ‘Third’ sorprenden gratamente, impresionan, provocan tensión y a veces casi miedo. Las bases rítmicas, seña de identidad de la banda, se llevan aquí hasta el extremo, jugando con ellas y siendo en ocasiones las grandes protagonistas.
Sólo Portishead nos podían ofrecer once años después un disco por lo menos tan bueno como sus predecesores, más oscuro, diferente, pero en la línea deslumbrante de toda su carrera. Al final ‘Third’ (si queda tal cual se ha filtrado) ha colmado con creces mis expectativas y ahora no hago más que ponerlo una y otra vez a la espera de poder tener la versión definitiva. Todavía no se sabe cual será el primer sencillo. Mi apuesta es por ‘Plastic’, porque reúne el sonido más reconocible de la banda junto con algunas de las novedades que ‘Third’ trae debajo del brazo.
Actualización de 16 de marzo: El primer sencillo será ‘Machine gun’ y será publicado el 14 de abril según se cuenta en la web del New Musical Express.
Aún no se sabe las puertas que se abrirán o se cerrarán tras los resultados de las elecciones de ayer. La noche electoral fue bastante interesante, aunque desde un primer momento los sondeos a pie de urna ya indicaban cual iba a ser la tendencia. Todas las encuestas daban al PSOE como claro ganador (no tomaremos la de la COPE que daba prácticamente un empate). Vale que no acertaron del todo, pero anticipaban lo que luego sucedería.
Lo cierto es que Zapatero aguantó bastante bien la embestida del Partido Popular más duro, que había puesto todas sus fuerzas y medios afines en poder derrotar al PSOE. Mi impresión es que el electorado de izquierdas acudió a la llamada por el voto útil y vació a otros partidos como Izquierda Unida, Esquerra Republicana en Cataluña o la Chunta Aragonesista en Aragón para frenar el tirón populista. Aquellos con quienes no iba la película (fuerzas de centro como CiU) obtuvieron unos resultados similares a los de los anteriores comicios.
Al final el escenario de la batalla dejó a Zapatero como claro ganador con 169 escaños y 11.064.524 votos, el récord de la formación socialista en toda su historia y a un Partido Popular crecido, pero con 153 escaños y 10.169.973 votos. Falta el escrutinio del voto por correo que quizás modifique algo estas cifras, aunque carecerá de mayor trascendencia. Las dos principales fuerzas políticas lo son aún más después del 9-M y fagocitan buena parte del resto.
En último término el triunfo de Zapatero es el triunfo también de la templanza, del saber mantener el tipo en los momentos difíciles, en los momentos de insultos radiofónicos, de manifestaciones callejeras difamatorias y de campañas de inédita dureza y virulencia contra el Gobierno y contra prácticamente todas sus medidas importantes. Eso es un mérito cuando lo fácil hubieran sido las contramanifestaciones o la descalificación mútua. Lo más lamentable de todo es que se ha conseguido inculcar sobre un sector de la población un estado de opinión basado en falsedades y convertirlo en un ejército fanatizado capaz de cualquier cosa por conseguir el triunfo. Y si tenemos en cuenta los resultados, el mensaje ha calado y (ojalá me equivoque) el clima político seguirá caliente otros cuatro años más.
Me parece genial la idea que han tenido en soitu.es. Se han inventado un panel electoral con todos los datos que se puede personalizar y adaptar a cualquier web.
Ayer por la noche estuve viendo la infame gala que seleccionó al candidato que nos representará en Eurovision este año. Como supongo que ya sabréis, Rodolfo Chikilicuatre fue el elegido. Más adelante le dedicaré unas palabras. Debe ser que no estoy demasiado acostumbrado a este tipo de espacios «musicales», pero lo de anoche me pareció cutre, poco original, poco preparado y que rozó la telebasura en algunos momentos. Eso del espectáculo por el espectáculo cuando no se sabe hacer queda forzado. No ayudaron las continuas confusiones lingüísticas de Raffaella Carrá, la terrorífica espontaneidad de Rosa de España o las dotes de showman que demostró el veterano José Luis Uribarri.
Con estos mimbres poco podía esperar. Y estuve tan fuera de lugar que me planteé si estaba perdiendo el tiempo viendo semejante engendro. Lo mismo habrán pensado otros fans de La Casa Azul y de Muchachada Nuí. Joaquín Reyes y los suyos debían tener cuentas pendientes con Televisión Española. De otro modo no me explico cómo se prestaron a aparecer en el programa y en un entorno que no era el suyo. Soltaron alguna pulla sobre D’Nash (los participantes españoles del año pasado en el festival), pero en general sus apariciones fueon olvidables.
El populacho irredento compuesto por seguidores de los distintos participantes en la final dio también mucho juego y llegaron a ser los protagonistas de la noche cuando, después de leer el veredicto de las votaciones, se oyeron gritos bastante insistentes de «¡Tongo!» o «Esto es una farsa» que la Carrá intentó aplacar. No en vano, durante la actuación del Chikilicuatre se profirieron abundantes abucheos.
Entre todo este mar de confusión casi me dio cierta pena ver a Guille intentando defender lo suyo con honestidad, creyendo sinceramente en lo que hacía y en que Eurovision puede cambiar. Pero era evidente que aquel no era ni el momento ni el lugar. Era predicar en el desierto. Y a la hora de las votaciones telefónicas era difícil que quedara algún indie kid ante el televisor, máxime cuando era sábado por la noche. Al final quedó en un decepcionante tercer lugar.
Visto lo visto y ante la perspectiva de que La Casa Azul no iría a Belgrado, casi me alegré de que ganara Rodolfo Chikilicuatre, aunque me produjera vergüenza ajena, tanto como la gala de anoche. Aquí os dejo la actuación de Guille que lo dejó casi sin voz al final. Será una de las pocas oportunidades que tengamos de escuchar esta versión especial de ‘La Revolución Sexual’, más corta y sin el sample del ‘Machine Gun’ de The Commodores:
Sí, son dos palabras que deberían ir bien separadas, porque una es la antítesis de la otra. Es verdad que el terrorismo siempre supone un apoyo armado a unas determinadas ideas políticas, pero esta parte desaparece en momento en que se esgrime un arma. Eso no es un argumento. Y por supuesto el terrorismo no debería contaminar el transcurrir de la vida democrática. Lamentablemente en España las cosas no han sido así.
Los últimos cuatro años hemos asistido a la ruptura de un tabú: el terrorismo como arma política arrojadiza, un juego sucio en el que nunca antes se había entrado. El Gobierno pecó de ingenuo al suponer que una gestión transparente de la última tregua de ETA significaría un ejercicio de democracia. Pero con lo que no contaba es con una oposición del Partido Popular transformada en un animal herido por el 11-M y que estaba (lo ha estado toda la legislatura) fuera de sus cabales.
El espectáculo que el propio PP y todos sus tentáculos mediáticos ha dado ha sido memorable. Digo memorable porque espero que nadie lo olvide. Primero convirtieron el atentado del 11 de marzo de 2004 en una conspiración de a saber quiénes. Después, con premeditación, se alejaron de la unidad parlamentaria necesaria para intentar buscar la paz mediante el diálogo. Ese alejamiento le daría alas para criticar al Gobierno (y de paso a los demás grupos) de negociar con ETA, de haber llegado a acuerdos políticos y de continuar los contactos incluso después de los atentados mortales de la T-4 y de Capbreton. El diario (por llamarlo de alguna manera) de Pedro J Ramírez se encargó de azuzar con la cuestión hasta límites donde las palabras ya se me quedan cortas.
Y ahora es, justo antes del momento de votar, cuando ETA vuelve a asesinar. Y asesina a un militante socialista (por cierto, de origen zamorano) y antiguo concejal de Mondragón. Aquí es cuando en el PP ponen la cara de plañidera y los trajes oscuros y acuden a dar el pésame. Van de buenos como si el pasado no los delatara con las terribles palabras y acusaciones que han salido por sus bocas y que muchos han tenido que sufrir. Se han encontrado con el rechazo de los familiares, como no podía ser de otra manera. Como diría aquel, «de aquellos vientos estas tempestades». Que al menos sirva para la reflexión.
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