Parece cada vez más claro que el cine genuinamente del siglo XXI no provendrá de Europa occidental ni de los Estados Unidos, sino de los países emergentes. Los casos de Europa oriental y de Asia (sobre todo Corea del Sur y China) nos muestran las nuevas sensibilidades de unas sociedades en plena expansión económica y cultural, demostrando inquietudes que quizás en nuestros adocenados países ya no podemos experimentar.
Un ejemplo paradigmático de estas nuevas miradas cinematográficas es la obra de Jia Zhang-Ke (Fanyang, 1970), un desconocido y joven realizador chino, pero ya con cinco largometrajes en su haber desde su debut en 1998. Su última película es quizás la que le ha lanzado a la fama en occidente. ‘Naturaleza Muerta’ (2006) es innovadora en muchos aspectos dentro del propio cine de su país. Aunque no abandona el lirismo y la poesía de otros realizadores de la zona, en el caso de Zhang-Ke está muy atenuado y se decanta claramente por unos paisajes casi apocalípticos: edificios derruidos, bloques impersonales de pisos, sociedades desestructuradas y trabajadores desplazados buscando ganarse la vida en cualquier parte. Una estética fría y casi documental que se ve acentuada por el uso de cámaras de vídeo digital y no de cine. Paradójicamente, la desolación de la destrucción contrasta con la construcción de la nueva China, aquí simbolizada en la faraónica obra de la presa de las Tres Gargantas y también con los bonitos paisajes naturales, metáfora quizás de la «China eterna».
Los personajes de ‘Naturaleza Muerta’ comparten y «flotan» sobre esa desolación de un futuro incierto, un presente que vive entre la demolición de las viejas costumbres y el alumbramiento doloroso de un nuevo país con todos los defectos y virtudes de las sociedades occidentales. Una vez más la incomunicación entre las personas, a pesar de que todos los protagonistas tienen teléfono móvil, se convierte en el tema central. La película obtuvo el León de Oro a la mejor película en el Festival de Venecia de 2006.
Recuerdo que en tiempos del instituto, en las clases de ética, se nos proponían los típicos dilemas sin aparente solución. Los temas estrella y también los más polémicos son, por un lado la eutanasia o el derecho a morir dignamente y por otro el aborto. Este último ha sido noticia las últimas semanas a raíz de las irregularidades detectadas en algunas clínicas españolas y el posterior acoso de determinados sectores conservadores de la sociedad. La Ley Orgánica 9/1985, de 5 de julio, de Despenalización del Aborto en Determinados Supuestos se ha demostrado como una herramienta que funcionó en su momento, pero que hoy día quizás se haya quedado obsoleta.
Lo que establece son supuestos en los que se permite la interrupción del embarazo: «para evitar un grave peligro para la vida o la salud física o psíquica de la embarazada», «que el embarazo sea consecuencia de un hecho constitutivo de delito de violación […] siempre que el aborto se practique dentro de las doce primeras semanas de gestación» y por último «Que se presuma que el feto habrá de nacer con graves taras físicas o psíquicas, siempre que el aborto se practique dentro de las veintidós primeras semanas de gestación». Para resumir, es necesario aducir una razón para poder abortar. Si por contrario existiera una ley de plazos, el único límite para interrumpir el embarazo sería el tiempo de gestación. Creo que sería una buena solución, aunque supondría un cambio más profundo de lo que en un principio pudiera parecer. La filosofía de la actual legislación es la de despenalizar, lo cual presupone que el aborto es delito salvo en unos determinados supuestos. Una ley de plazos tendría que «dar la vuelta a la tortilla» y que abortar en España fuera legal según el Código Penal, siempre que se cumplieran los plazos establecidos.
Pero esta propuesta de una ley de plazos, que incluyó el partido socialista en su programa electoral, no se ha llevado a cabo. En mi opinión el Gobierno ha tenido miedo, se ha arrugado ante los sectores más conservadores que cuestionan incluso la actual ley más de dos décadas después de su promulgación. Ante esta involución (minoritaria, pero real y muy mediatizada), el Ejecutivo de Zapatero ha postpuesto la iniciativa.
Mi opinión sobre el tema ha sido siempre más o menos la misma. Mientras exista la humanidad, existirá el aborto. En tiempos pasados, los abortos eran clandestinos, pero abortaban mujeres de todas las clases sociales e ideologías sin excepción. La ventaja de estos últimos años es que ahora es posible hacerlo de forma segura. En cualquier caso, la interrupción del embarazo es una herramienta necesaria, imprescindible en una sociedad occidental moderna y también terrible y desagradable. Pero ante la realidad, no podemos mirar para otro lado. El aborto sólo se puede abolir cuando no exista ninguna mujer necesite abortar. Obviamente esto nunca va a ocurrir, así que facilitemos los medios todo lo posible.
A ratos y poquito a poco me he leído ‘La Naúsea’ de Jean Paul Sartre. Como sabéis, Sartre es uno de los padres de eso que se ha llamado existencialismo. Desde hace ya un tiempo sentía curiosidad por saber exactamente en qué consistía la doctrina de este filósofo, uno de los más influyentes del siglo XX. No recuerdo haberlo dado en el instituto, así que me decidí por ‘La Naúsea’, una de sus obras más conocidas y que contiene bastante bien la idea de lo que es la doctrina existencialista.
Seguramente, y como digo siempre, el pensamiento de Sartre es fruto de su tiempo. ‘La Naúsea’ fue publicada en 1938, en una época de crisis de valores en Europa. El nazismo amenazaba todo el continente y los extremismos políticos estaban produciendo gravísimos conflictos armados. Este ensayo-novela hay que entenderlo dentro de este contexto. Al menos esa es mi lectura.
Quizás lo que más me ha sorprendido del libro es su lenguaje. Me gusta mucho cómo está escrito, porque a la vez de certero, analítico y descriptivo (a veces hasta la extenuación) también es muy visual, y en ese sentido me parece muy moderno. El mérito es tanto del autor como de su traductor al castellano. Se narra la historia de un personaje solitario llamado Antonie Roquentin (alter ego de Sartre) y de su reclusión voluntaria en París para realizar unas investigaciones históricas. Pero a la vez se convertirá en un testigo y observador despiadado de las personas que le rodean, analizando hasta su último detalle. Su vida aislada del mundo le lleva a su vez a proclamar la soledad humana, su existencia vacía y sin posible salvación. Cada uno existe por sí mismo y no gracias a ninguna fuerza sobrenatural, lo que supone que el ser humano es tremendamente vulnerable y débil ante la cruda realidad. En definitiva, una lectura no muy alegre pero que da bastante que pensar…
Uno ya no se sorprende de lo que puede encontrar buceando un poco por la red de redes. Lo último a lo que me he enganchado es a los vídeos sobre vuelos aéreos. Así, a primera vista puede sonar raro, pero para la gente curiosona como yo son unos vídeos interesantes. La mayoría de ellos están grabados desde la cabina de multitud de modelos de avión, de líneas aéreas o de aeropuertos de origen y destino. A mí siempre me llamó la atención el tema de pilotar aviones, y parece que lo mismo le ocurre a mucha gente.
A tal punto llegan estas aficiones que he descubierto tres webs que comercializan vídeos incluso en alta definición con mucha variedad. Algunos de ellos llegan a una duración de más de tres horas. Por ejemplo, World Air Routes ofrece DVDs de dos o tres horas por 25 o 30 dólares. En Pilot’s Eye podemos encontrar vídeos en HD por 44 euros. Los frikis de la aviación tienen por último una web con vídeos gratis de muchos modelos de aeronaves en FlightLevel350. Para aquellos que quieran verlos sin pasar por caja, en el eMule hay un gran surtido de todos estos DVDs.
Aquí os presento tres de los documentales más interesantes que he visto últimamente:
‘Solos’, episodio de ‘Crónicas’ (TVE). Estupenda radiografía de un tema que se trata poco en los medios. Me refiero a las personas que viven (vivimos) solos:
‘Inteligencias Singulares: El Mundo de Millás’ (Canal+). Juan José Millás reflexiona junto a Juan Carlos Ortega, Gonzo Suárez (creador del videojuego ‘Commandos’), Pablo Motos y Enrique San Francisco sobre la inteligencia diferente y lo díficil que es potenciar las habilidades particulares en el colegio:
‘Papi, Cómprame un Kalashnikov‘ (Cuatro). Un reportaje para Noticias Cuatro de Jon Sistiaga donde se analiza la pasión por las armas del pueblo estadounidense:
Anoche, y casi improvisadamente, La 1 de Televisión Española emitió los 16 episodios de ‘Enigmas’ en un sólo programa especial de dos horas. El espacio sobre misterios y temas paranormales presentado por Javier Sierra estaba inicialmente previsto para las noches de los miércoles. Desconozco cuales son las razones de este cambio, pero la verdad es que el programa pintaba bien a priori, aunque tratara los mismos temas clásicos de siempre sin aportar ningún punto de vista nuevo. A saber, OVNIs, reencarnación, la Sábana Santa, casas encantadas, sociedades secretas y un largo etcétera. Son asuntos de lo más interesantes, pero ya tan repetidos que cansan un poco.
No sé si la idea era hacer una especie de ‘Cuarto Milenio’, pero desde luego, y después de ver algunos de los reportajes emitidos anoche, no creo que funcionara bien. Aunque el tratamiento fue bastante correcto y no demasiado sensacionalista, había muchas cosas que no me encajaban. Quizás un escenario con bombillitas y pantallas de leds en plan ‘Noche de Fiesta’ no era lo más indicado para un espacio sobre misterios, pero sobre todo daba la sensación de que ‘Enigmas’ era un programa rutinario, como para completar un contrato con alguna productora (por cierto, la de ‘Enigmas’ era Gestmusic).
No comprendo como una persona como Javier Sierra puede prestarse a semejante experimento ramplón. Y eso que ya tenía tablas delante de las cámaras, porque fue presentador hace unos años del programa ‘Al Otro Lado de la Realidad’ en Telemadrid junto a Carmen Porter. No hay duda de que los temas del misterio tienen mucho tirón, pero también hay que ganárselo semana a semana, ofrecer nueva información y reportajes interesantes. Al final me he convencido de que emitir todos los capítulos de ‘Enigmas’ en un sólo especial ha sido lo mejor.
El otro día me puse a ver ‘Holocausto Caníbal’, una de las películas que tenía pendientes y sobre la que se ha dicho de todo. Esta producción italiana dirigida por Ruggero Deodato en 1980 ha dado mucho que hablar y se han dicho tantas cosas que no podía pasar más tiempo sin verla. Supongo que todos conocéis más o menos que ‘Holocausto Caníbal’ pasa por ser una de las películas de cine «comercial» más polémicas de la historia debido a sus crudas escenas de violencia extrema. A grandes rasgos el argumento viene a contar el contenido de unas cintas encontradas en la selva amazónica por unos antropólogos que acuden al rescate de unos colegas desaparecidos misteriosamente tiempo atrás. En esas cintas, que originalmente deberían contener un documental sobre una tribu de nativos, se revela el destino cruel del equipo de científicos, mostrando todo tipo de mutilaciones, rebanamientos y abundante material cárnico. Yo antes que filmar el descuartizamiento de mis colegas hubiera corrido selva a través como alma que lleva el diablo… pero bueno, cuestión de licencias cinematográficas…
Hay muchos elementos en esta película que son de lo más interesante y otros que lo son mucho menos. En primer lugar, el planteamiento general del argumento (las cintas perdidas) me parece impecable y de lo más original en aquella época. Después fue bastante copiado (véase si no ‘El Proyecto de la Bruja de Blair‘). Otro asunto interesante es el tratamiento realista que tiene la película. Si la producción hubiera sido más espléndida, el resultado hubiese sido más falso. Usar cámaras baratas (nada de Panavision) y escenarios selváticos y nativos auténticos le dan una pátina de verosimilitud. El tercer punto a favor es la sabia combinación de maquillaje y vísceras reales (se supone que de animales), aunque seguramente un cirujano o un forense encontraría los desmembramientos de la película como un puro disparate. Debieron dejar todas las carnicerías de la región sin existencias. De todos modos algunas de las escenas no son tan realistas como se ha querido hacer ver (por ejemplo, la chica empalada se nota demasiado que es un muñeco).
Pero ‘Holocausto Caníbal’ también tiene algunas cosas que se le vuelven en contra. Lo principal es que los actores son un poco malos, con interpretaciones ramplonas y poco creíbles en determinados momentos. Lo segundo, el maltrato animal. Aquí no hay muñecos ni maquillaje que valga. Las muertes y descuartizamientos de animales son tal cual, reales como la vida misma. Tercero: las connotaciones racistas hacia los indígenas, dando a entender que realmente existe una tribu tan sanguinaria como la que aparece en la película, cuando es evidente que en el Amazonas la inmensa mayoría de los nativos llevan ya camisetas de Ronaldinho. Quizás si la ambientación se hubiera localizado en las selvas de Nueva Guinea…
En definitiva, ‘Holocausto Caníbal’ ha tenido la suerte de haber sido prohibida en multitud de países europeos tales como Reino Unido, Finlandia o Noruega. Ha sido una publicidad tremenda y una forma de aumentar el mito que la rodea. Pero no deja de ser un ejercicio cinematográfico mediocre que, eso sí, ha sabido jugar muy bien con sus limitaciones. Y ese es su gran mérito.
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