rmbit - La bitácora personal de Ricardo Martín
La bitácora personal de Ricardo Martín
Comentando cosas desde 2004
10 de julio de 2007

Candie Payne

Candie Payne en una foto promocional

Uno de mis últimos descubrimientos musicales viene de Liverpool. Se llama Candie Payne y lo escuché por pura casualidad tras leer una referencia suya en el foro de la web oficial de Broadcast. Candie Payne se ha criado con la música. La afición le viene de familia, sobre todo de sus hermanos, Howie, líder de la desaparecida banda The Stands (una canción suya formó parte de mi recopilatorio Muestra Musical 46) y Sean, batería de The Zutons.

Hasta la fecha, Candie ha publicado desde julio de 2006 cuatro sencillos y un álbum que fue lanzado en mayo de este año. Su carta de presentación oficial ha sido ‘I wish I could have loved you more’, un tema que recuerda un poco a la música de las bandas sonoras de Morricone. Su primer larga duración deja buen sabor de boca, pero da la impresión de que las canciones podrían haberse aprovechado un poco más. Quizás en futuros trabajos podamos ver a Candie en todo su esplendor. De momento aquí tenemos este debut que es más que apreciable. Ojalá todos los debuts fueran como este.

9 de julio de 2007

21 de Messidor de CCXV

Una de las mayores curiosidades (por llamarlo de alguna manera) de la Revolución Francesa fue sin duda la del Calendario Revolucionario. Fue implantado en 1793, aunque su fecha de inicio como tal hay que remontarlo al 22 de septiembre de 1792. Por tanto se comenzó a usar un año después de su implantación. Su principal objetivo era prescindir de todas las referencias religiosas que contenía el calendario gregoriano y que no eran acordes con los nuevos valores de la Razón y la Revolución. En su elaboración participaron eminentes intelectuales (matemáticos, literatos, políticos).

La distribución de los días era peculiar. Al igual que nuestro calendario, contaba con 12 meses, pero todos eran de 30 días y comenzaban dependiendo de las estaciones. Así el primer mes de cada estación comenzaba un 22, 23 o 24, coincidiendo siempre con un solsticio o un equinoccio. Los nombres de los meses hacían referencia al clima o las características de cada uno de ellos (vendimiario, brumario, frimario, nivoso, pluvioso, ventoso, germinal, floreal, pradeal, mesidor, termidor y fructidor). Otra peculiaridad es que el primer mes del año no era en invierno, sino en septiembre, coincidiendo con el equinoccio de otoño. La primera parte del mes de julio sería Messidor. Los cinco días restantes para completar el año se usaban para fiestas y solían ser a final de los meses. Las semanas pasaban de tener 7 días a tener 10.

Otra cosa muy curiosa es que cada día del año tenía su propio nombre, al igual que los santos del calendario gregoriano. La diferencia es que en el Calendario Revolucionario, cada día se bautizaba con el nombre de un objeto. En cada estación del año los días de los tres meses correspondientes tenían nombres de frutos, plantas, animales y otros conceptos relacionados con esa estación. Sin ir más lejos, hoy 9 de julio, es «menta».

Por supuesto, los años comenzaban a contabilizarse a partir de la implantación del calendario. Con lo que 1792 era el año 1, 1793 el año 2 y así sucesivamente, con lo que se cayó en el mismo error que en calendario juliano, porque no se incluyó el año 0. En cualquier caso, el Calendario Revolucionario no fue todo lo longevo que sus creadores hubieran deseado. El 31 de diciembre de 1805, el emperador Napoleón Bonaparte abolió el uso del calendario, retornando al antiguo calendario gregoriano. Aún volvería a utilizarse fugazmente para perderse en el olvido hace ya más de un siglo y medio.

8 de julio de 2007

‘Código Desconocido’, buscando la armonía del mundo

Michael Haneke (Múnich, 1942) es uno de los realizadores más personales dentro del cine europeo, ya de por sí muy heterogéneo. Por aquí ya comenté obras suyas como la inquietante ‘El Tiempo del Lobo’ (2004) o ‘Escondido’ (2006) y ninguna de ellas me ha defraudado. Haneke utilizó en todas estas películas la misma técnica que en ‘Código Desconocido’ (2000). El cine del realizador alemán odia lo obvio y se mueve entre la sugerencia, la elipsis y la urdimbre implícita de los argumentos con resultados más que atractivos.

‘Código Desconocido’ es una película aparentemente deshilachada, con cortes radicales entre un fragmento y otro, pero que en conjunto cobra sentido y consigue transmitir una idea básica. La idea de la complejidad de la sociedad europea actual sirve de punto de partida para contar una historia principal, la de una actriz (interpretada por Juliette Binoche) y sus relaciones con un fotógrafo de guerra y su padre granjero. Los tentáculos argumentales nos llevan muy lejos: hacia Rumanía y hacia el África negra para relatar el drama de la inmigración en crudo, sin compadecerse, sin mártires ni héroes. ‘Código Desconocido’ es prácticamente una obra coral, donde los personajes tienen un protagonismo compartido y extienden sus lazos hacia miles de kilómetros en un mundo globalizado. Haneke utiliza varios idiomas, en realidad códigos desconocidos para la mayoría de nosotros, incluido el lenguaje de los sordos, que enfatizan la sensación de falta de comunicación.

La incomprensión, el choque de culturas, de formas de ver la vida, de clases, la incomunicación y otros factores forman una amalgama caótica que el propio espectador debe interpretar y descifrar. El otro pilar de la película quizás sea, a mi modo de ver, el de lo real y lo falso, muy evidente en la doble vida real y simulada de la actriz y que es un símil de la vida occidental europea. A la vez ella busca, sin saberlo, un sentido a ese caos, una armonía que rija un mundo extremadamente complejo.

Formalmente ‘Código Desconocido’ tal vez sea algo más difícil que ‘El Tiempo del Lobo’ y similar en su factura a ‘Escondido’. Durante todo el metraje hay algo enigmático que flota en el aire, acentuado por la utilización de una cámara neutra, prácticamente sin connotaciones subjetivas.

7 de julio de 2007

Dos años después: conclusiones y consejos

Justo hoy hace dos años que me reenganché a esto del mundo de las bitácoras tras el intento de la primera versión de rmbit, que tuvo una vida bastante azarosa e irregular. Aquella web se mantuvo actualizada algunos meses entre septiembre de 2004 y enero de 2005, después la abandoné. Pero fue el 7 de julio de 2005 cuando me tomé esto más en serio con el propósito de no dejar de actualizarlo mientras me fuera posible.

Voy a aprovechar este aniversario para contar un poco mi experiencia hasta la fecha al frente de rmbit. Sé que es mirarse un poco al ombligo, pero tal vez sirva para otras personas que quieran comenzar un blog.

Lo primero, como en todo, es establecer unas líneas generales sobre el tema o temas que queremos tratar y cómo lo queremos hacer. En mi caso lo tenía fácil, porque por suerte soy curioso, hay multitud de asuntos diferentes que me interesan y tengo muchas aficiones. No me importa tratar temas rebuscados o farragosos si se cuentan bien. Precisamente mi intención inicial era escribir sobre asuntos de los que no hubiera mucha información, justo lo contrario de lo que hacen la mayoría de bitácoras, que se copian entre ellos. No busco tener X visitas porque el alojamiento lo pago yo, no la publicidad. Lo importante es estar satisfecho con lo que se escribe cada día, y si dejáis comentarios, mucho mejor.

En segundo lugar hay que considerar la forma en que vamos a contarlo. Esta parte es quizás la que peor se me dé, pero la experiencia y la constancia va corrigiendo los errores. Lo de las cinco preguntas del periodismo (qué, cuándo, dónde, cómo y por qué) son muy útiles para estructurar un artículo y que no se quede «cojo». Personalmente me gusta empezar una entrada dando una visión general para entrar después en materia. Finalmente un último párrafo de conclusiones. Si os dáis cuenta, normalmente las entradas cortas tienen dos o tres párrafos como mínimo, uno a modo de introducción, un nudo y un desenlace con las conclusiones.

Tercero: la frecuencia de actualización. Es de lo más importante para mí. Una bitácora está diseñada para albergar texto clasificado cronológicamente, como un diario de papel. Pierde todo su sentido cuando se escribe una o dos veces al mes. Los blogs que más leo son los que me ofrecen cosas diferentes cada día. Si no es así, da la impresión de estar abandonado. Quizás sea el punto más complicado de seguir. Estoy convencido de que la inmensa mayoría de los blogs que existen en estos momentos llevan un mes o más sin actualizar. No hay más que darse una vuelta por Blogger para comprobarlo. Yo intento imponerme la disciplina de escribir todos los días. Algunas veces es fácil, porque tengo una lista de ideas para entradas, pero también hay otras de sequía, donde hay que mirar hasta debajo de las piedras para encontrar un tema convincente. Otras veces sencillamente no tengo ganas de escribir o estoy muy ocupado y no tengo tiempo. Por suerte casi siempre he podido superar estos obstáculos y mantener rmbit con cosas nuevas todos los días.

Por supuesto puedo estar equivocado con estos consejos y conclusiones, pero son los que he seguido yo para mantener una bitácora «decente», una más de los miles o millones que pueblan la red.

6 de julio de 2007

¿Peruanos de hace mil años en Noruega?

Me ha llamado mucho la atención la noticia que escuché la semana pasada en la tertulia de la ‘Zona Cero’ en el programa ‘La Rosa de los Vientos’ de Onda Cero. Se dijo que arqueólogos noruegos habían encontrado restos de indígenas peruanos durante unas excavaciones en una iglesia de una localidad de ese país. El problema es que los trabajos se realizan en una zona con una antigüedad de aproximadamente un milenio.

Hoy me he puesto a intentar contrastar esta información y buscar más datos sobre esta noticia que, de ser cierta, cambiaría bastante de nuestro pasado. Lo cierto es que prácticamente no he encontrado ninguna referencia en castellano, aunque sí en inglés. En ‘Bits of News’ se hacen eco de este descubrimiento que a su vez hace referencia a la fuente primigenia, que es la televisión pública noruega NRK. Ocurrió en la ciudad de Sarpsborg y la iglesia en cuestión son las ruinas del templo de San Nicolás, en el barrio de Borgarsyssel.

Lo primero que me pregunté es ¿cómo saben que se trata de peruanos?. Por lo que he leído, los esqueletos tienen unas peculiaridades morfológicas que los diferencian de otras razas. La prueba definitiva sería la realización de un análisis de ADN a los restos óseos, algo que creo que todavía no se ha hecho. Por tanto todo que puedo hacer aquí es teorizar.

¿Tiene algún fundamento histórico este descubrimiento? Las leyendas nórdicas cuentan que Erik Leifsson, hijo de Erik «el Rojo», llegó a las costas del norte de América hacia el año 1000 y bautizó esa tierra como Vinland o «Tierra de las Viñas». No sé si las supuestas pruebas que se han encontrado en Canadá demuestran, como dicen algunos, las visitas de los barbudos vikingos a esas zonas. En cualquier caso Canadá no es Perú, igual que Rusia no es Marruecos. La distancia entre los dos lugares es considerable y casi terreno para la ficción científica. Pero como dije antes, tiempo al tiempo y veremos si se confirma o no.

5 de julio de 2007

El internet que no se ve

Hace unos meses, varias bitácoras recogían el «descubrimiento» o más bien «redescubrimiento» de un dominio hasta el momento desconocido. .root es un dominio de primer nivel (igual que .info o .com) que tiene dos dominios de segundo nivel conocidos (vrsn-end-of-zone-marker-dummy-record.root y orsn-end-of-zone-marker-dummy-record.root). El primero de ellos puede traducirse libremente como como «marcador de fin de zona – registro vacío». vrsn se supone que es la abreviatura de VeriSign, a quien se le atribuye la gestión de este extraño dominio. Cuando pedimos información sobre los nombres de dominio con nslookup en Windows, en vez de aparecernos los nombres de los servidores DNS y sus direcciones IP aparece text = "plenus". Plenus significa lleno o completo en latín. En el segundo caso, se sabe que orsn es el acrónimo de Open Root Server Network, es decir, los 13 servidores raíz de dominios que son «la madre del cordero» en cuanto a dominios de internet se refiere.

Esta curiosidad me ha hecho reflexionar sobre todas las interioridades que un entorno tan aparentemente conocido como internet están ocultas. Muchas veces me he preguntado cuanta parte de internet es «visible» para los «mortales» y cuanta no lo es. Buscando información sobre el tema, los expertos dicen que la internet a la que podemos acceder a través de los buscadores más usuales es como mínimo la mitad de todos los recursos con que cuenta la red de redes, aunque algunos apuntan que se trata tan sólo de 1/50 parte del total. Lo que parece cierto es que es difícil de cuantificar.

En la mayoría de estos casos, esta «invisibilidad» no es intencionada. Muchos de los documentos que se alojan en los servidores de internet no son indexables. Pienso por ejemplo en las bases de datos y en todos los documentos que se alimentan de esa información. Es una masa de datos muy valiosa, sobre todo para investigadores, que permanece inaccesible si no se conoce el «punto de entrada» a esos datos. Por este motivo existen varios directorios de bases de datos como el de la UNED, donde podemos encontrar información sobre todas las disciplinas del conocimiento.

La «internet oculta» o «internet profunda» tiene también un reverso menos claro. Cualquiera que diseñe y cuelgue un sitio web está expuesto a que los robots o «arañas» (programas que recorren internet indexando («tomando nota» de la información) estas páginas para luego compilarlas y servir como material para los buscadores como Google. Existe una forma para que la «araña» pase de largo de nuestro sitio y, por tanto, siga siendo desconocido e inaccesible desde los buscadores. robots.txt es un pequeño archivo de texto que se coloca en el directorio raíz de nuestra web y que contiene instrucciones especiales para dirigir las «arañas» hacia las zonas de la web que nos interese indexar. Para que pase de largo, basta con incluir un par de líneas de texto en este archivo:

User-agent: *
Disallow: /

Traducido a lenguaje comprensible sería algo así como «para todos los robots (*), desactivar todo (/ o directorio raíz)». Todos podemos imaginar que esta zona ignota de internet podemos encontrar todo aquello que en la internet visible no está permitido. O quizás todo esto sea una leyenda. Lo cierto es que las fuerzas de seguridad tienen muy en cuenta todos estos parámetros. Delitos como la pornografía infantil a menudo tienen estas zonas de sombra de internet como un espacio impune para la comisión de sus actividades.

4 de julio de 2007

Alfabetos minoritarios (IV): khmer

Un párrafo escrito en khmer

El alfabeto khmer (o jémer), llamado localmente âkkhârâkrâm khémâraphéasa, es quizás uno lo más mayoritarios de entre los minoritarios que tratamos en esta serie. Se calcula que es hablado por unos 20 millones de personas en Camboya, donde es la lengua oficial. También se utiliza en los países vecinos Tailandia y Vietnam. Su origen hay que buscarlo en un tipo de escritura importada del sur de la India y Ceilán llamado vatteluttu (literalmente «escritura redondeada») debido a los trazos circulares de la mayoría de sus caracteres. Las primeras inscripciones genuinamente jemeres datan del año 611 de nuestra era y fueron grabadas en piedra.

No voy a entrar en muchos detalles sobre cómo se aplica el alfabeto a la lengua camboyana, porque es bastante complejo de explicar. Baste decir que se trata de uno de los abecedarios más extensos que se conocen, ya que cuenta con 35 consonantes y 23 vocales o combinaciones de símbolos (consonante + vocal) que funcionan como vocales. Por tanto la transcripción fonética de los caracteres es una tarea más que complicada. Por si esto no fuera poco, el alfabeto cuenta con 13 diferentes signos de puntuación que modifican la pronunciación y varias ligaduras para unir los caracteres.

En cuanto a la aplicación del alfabeto khmer a la informática, desde principios de los noventa se ha llevado a cabo iniciativas, normalmente gubernamentales y de la UNESCO, para establecer los estándares Unicode que representen unitariamente la lengua y el alfabeto propios de Camboya. Finalmente la ISO aceptó la propuesta de codificación Unicode en 1998. En general la cantidad de información sobre el correcto uso del khmer en la sociedad de la información es muy abundante y supone un salto cuantitativo y cualitativo con respecto a los otros alfabetos minoritarios vistos en otras ocasiones.



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