rmbit - La bitácora personal de Ricardo Martín
La bitácora personal de Ricardo Martín
Comentando cosas desde 2004
14 de julio de 2007

‘Después de Tantos Años’

Podría pensarse que ‘Después de Tantos Años’ (1994) pudiera ser una segunda parte que nunca debió realizarse. Esa fue la primera idea que tuve al ponerme frente a la continuación del documental ‘El Desencanto’ (1976) de Jaime Chávarri. Pronto esos prejuicios se disiparon, pero el temor era justificado. ‘El Desencanto’, que ya comenté hace años por aquí, relata la vida de la familia del poeta Leopoldo Panero, con sus tres hijos Juan Luis, Leopoldo María y Michi retratándose ante la cámara. Un documental asombroso que está sin duda en la cumbre de este género en España.

Pero la verdad es que la continuación filmada por Ricardo Franco casi veinte años después es una segunda parte necesaria e incluso imprescindible para completar el puzzle de los complejos herederos del poeta. Si en ‘El Desencanto’ se podía atisbar cierta candidez e inocencia, en ‘Después de Tantos Años’ se vuelve sordidez y oscurantismo. Ya no hay ingenuidad. Los protagonistas se enfrentan al ocaso de sus vidas con macabro regocijo. Juan Luis Panero, retirado en el Ampurdán, se muestra cínico al hablar de su mala relación con el resto de hermanos, Leopoldo María, internado en un centro psiquiátrico, tiene la expresión del loco clásico, pero quizás con una cabeza privilegiada. Sus paranoias son las paranoias de la sociedad amplificadas por cien mil. Y Michi, consumido por los excesos de todo tipo, vive sus últimos años de vida antes de su muerte en 2004.

El documental es claramente crepuscular no sólo por sus protagonistas, sino también por la fotografía, el tratamiento de la luz, los cielos nubosos, las casonas semiderruidas o cubiertas por la maleza, los recuerdos polvorientos y desordenados que son un contínuo recurso a lo largo de toda la película. En definitiva, se trata de una muy notable segunda parte que resulta interesante y desasosegante a partes iguales.

13 de julio de 2007

Juana de Arco, un símbolo del nacionalismo francés

No pretendo ponerme ahora a escribir sobre historia. Es una materia que me gusta mucho, pero sobre la cual no tengo tantos conocimientos como quisiera. El tema es que anoche estuve viendo ‘Santa Juana’ (1957) de Otto Preminger con la siempre increíble Jean Seberg en el papel de Juana de Arco. La película está basada en la obra que Bernard Shaw escribió en 1923 y en la que cuenta la historia clásica de la heroína católica francesa desde un punto de vista humano.

No voy a contar aquí la historia de Juana de Arco. Apenas unos pocos apuntes. Vivió en el siglo XV, una época muy convulsa para Francia. Juana de Arco aparece en escena en plena guerra de los Cien Años. Los ingleses mantienen parte los territorios franceses bajo su dominio y aprovechan con maestría la debilidad del rey galo Carlos VII. A los 17 años, Juana recibe el «encargo divino» de dirigir las tropas contra el enemigo y expulsarlos de territorio francés. Se le atribuyen varios milagros que favorecieron el fin de la guerra y la huida del ejército inglés. Pero antes del final, Juana es vendida por sus propios compatriotas y acusada de brujería. Es entregada a los ingleses que la queman en la plaza del mercado de Ruán tras un proceso inquisitorial. Póstumamente se anularía este juicio para ser beatificada en 1909 y santificada en 1920.

Muchos consideran, quizás con razón, a Juana de Arco como un símbolo del nacionalismo francés más rancio, católico, monárquico y reaccionario. Incluso hay quien la ha emparentado con todo el tinglado de la Sangre Real. Pero en mi opinión también tiene otra lectura. La de una muchacha campesina que hoy aún no sería mayor de edad que se rebela contra el orden establecido, contra la discriminación de la mujer y contra el poder corrupto de la iglesia católica. Mención aparte merece la faceta más «sobrenatural» de su biografía. Afirmaba oír voces de santas que le indicaban lo que debía hacer y le infundían el valor para enfrentarse a las batallas. Posiblemente padecía alguna enfermedad mental. Tuvo la suerte de aparecer en el momento y en el lugar adecuado. El pueblo y el ejército necesitaban creer en alguien que les indicara como vencer a un enemigo que les tenía asediados. Juana de Arco quizás despertó las conciencias de los pueblos franceses para unirse bajo un símbolo común. Tal vez fuera esta la clave de su éxito.

Volviendo al siglo XXI y a la era de internet, Juana de Arco sigue levantando pasiones. A través de la Wikipedia he encontrado la web de una fanática de este personaje. Se trata de una chica alemana de 18 años que se define como «católica y muy religiosa». En su sitio pueden consultarse poemas, dibujos, libros, películas y otro material relacionado con Juana de Arco. Pero esta web sólo es una más de las muchas que hay dedicadas a la heroína de Orleans, la mayoría de ellas personales, que consideran a Juana de Arco como algo más que un personaje histórico.

12 de julio de 2007

Imprenta a la antigua usanza

Desde siempre me ha llamado la atención el tema de las artes gráficas. Las imprentas, tipografías, la maquetación son un mundo que me resulta muy interesante y a la vez complejo. En los últimos años con la aparición de los ordenadores y las modernas técnicas de impresión, el trabajo se ha simplificado increíblemente. Esa simplificación es buena para quienes trabajan en el sector, pero no para la riqueza cultural. El lenguaje del impresor cuenta con infinidad de vocablos específicos para nombrar cada uno de los elementos y que, con la modernización, desaparecerán.

No hay más que ver estos dos vídeos que he encontrado por Google Video para comprobar lo ingenioso de algunos de estos pesados artilugios empleados en las pequeñas imprentas. Ambos documentos están realizados por la productora oscense Pyrene con la ayuda del Gobierno de Aragón.


11 de julio de 2007

Diseño Fiat

El nuevo logo de Fiat

Fiat es el paradigma de cómo una compañía de éxito puede venirse a menos. En general toda la industria del automóvil italiana ha pasado, en apenas quince años, de tener un éxito notable con, por ejemplo, el Fiat Uno o el Tipo, a desaparecer del mapa. Buscad un coche Fiat en vuestras ciudades. Antes encontraréis un Hyundai o cualquier otra marca «nueva».

Conscientes de su decadencia, el fabricante de Turín se ha echado a los brazos de la renovación radical y ha emprendido la árdua tarea de resucitar y volver a ser quienes fueron. Parte de esta estrategia es el rediseño de toda su imagen. El logo ha pasado, en poco tiempo, de ser horrible (esas cuatro rayitas inclinadas) de los años ochenta y noventa a volver a sus orígenes con el comienzo del siglo. Hace un año nos sorprendieron con un nuevo rediseño, similar al anterior, aunque más refinado.

La actual imagen corporativa de Fiat es obra de la agencia Robilant Associati, que también se ha encargado de devolver la gloria perdida a los grandes símbolos italianos del siglo XX como Martini o Lancia. Me parece un lavado de cara bastante acertado que combina una imagen muy moderna con un aire «retro» que evoca a la estética de los años cincuenta, principalmente por esa tipografía tan característica.

Aprovechando la coyuntura, aprovecho para decir que el pasado día 4 de julio se presentó, 50 años después, el nuevo Fiat 500. Con una línea muy diferente a cualquier otro utilitario, me parece un pequeño milagro del diseño industrial. Mantiene los rasgos que hicieron famoso al modelo original, pero con una puesta al día. Casi podría considerarse una obra de arte.

10 de julio de 2007

Candie Payne

Candie Payne en una foto promocional

Uno de mis últimos descubrimientos musicales viene de Liverpool. Se llama Candie Payne y lo escuché por pura casualidad tras leer una referencia suya en el foro de la web oficial de Broadcast. Candie Payne se ha criado con la música. La afición le viene de familia, sobre todo de sus hermanos, Howie, líder de la desaparecida banda The Stands (una canción suya formó parte de mi recopilatorio Muestra Musical 46) y Sean, batería de The Zutons.

Hasta la fecha, Candie ha publicado desde julio de 2006 cuatro sencillos y un álbum que fue lanzado en mayo de este año. Su carta de presentación oficial ha sido ‘I wish I could have loved you more’, un tema que recuerda un poco a la música de las bandas sonoras de Morricone. Su primer larga duración deja buen sabor de boca, pero da la impresión de que las canciones podrían haberse aprovechado un poco más. Quizás en futuros trabajos podamos ver a Candie en todo su esplendor. De momento aquí tenemos este debut que es más que apreciable. Ojalá todos los debuts fueran como este.

9 de julio de 2007

21 de Messidor de CCXV

Una de las mayores curiosidades (por llamarlo de alguna manera) de la Revolución Francesa fue sin duda la del Calendario Revolucionario. Fue implantado en 1793, aunque su fecha de inicio como tal hay que remontarlo al 22 de septiembre de 1792. Por tanto se comenzó a usar un año después de su implantación. Su principal objetivo era prescindir de todas las referencias religiosas que contenía el calendario gregoriano y que no eran acordes con los nuevos valores de la Razón y la Revolución. En su elaboración participaron eminentes intelectuales (matemáticos, literatos, políticos).

La distribución de los días era peculiar. Al igual que nuestro calendario, contaba con 12 meses, pero todos eran de 30 días y comenzaban dependiendo de las estaciones. Así el primer mes de cada estación comenzaba un 22, 23 o 24, coincidiendo siempre con un solsticio o un equinoccio. Los nombres de los meses hacían referencia al clima o las características de cada uno de ellos (vendimiario, brumario, frimario, nivoso, pluvioso, ventoso, germinal, floreal, pradeal, mesidor, termidor y fructidor). Otra peculiaridad es que el primer mes del año no era en invierno, sino en septiembre, coincidiendo con el equinoccio de otoño. La primera parte del mes de julio sería Messidor. Los cinco días restantes para completar el año se usaban para fiestas y solían ser a final de los meses. Las semanas pasaban de tener 7 días a tener 10.

Otra cosa muy curiosa es que cada día del año tenía su propio nombre, al igual que los santos del calendario gregoriano. La diferencia es que en el Calendario Revolucionario, cada día se bautizaba con el nombre de un objeto. En cada estación del año los días de los tres meses correspondientes tenían nombres de frutos, plantas, animales y otros conceptos relacionados con esa estación. Sin ir más lejos, hoy 9 de julio, es «menta».

Por supuesto, los años comenzaban a contabilizarse a partir de la implantación del calendario. Con lo que 1792 era el año 1, 1793 el año 2 y así sucesivamente, con lo que se cayó en el mismo error que en calendario juliano, porque no se incluyó el año 0. En cualquier caso, el Calendario Revolucionario no fue todo lo longevo que sus creadores hubieran deseado. El 31 de diciembre de 1805, el emperador Napoleón Bonaparte abolió el uso del calendario, retornando al antiguo calendario gregoriano. Aún volvería a utilizarse fugazmente para perderse en el olvido hace ya más de un siglo y medio.

8 de julio de 2007

‘Código Desconocido’, buscando la armonía del mundo

Michael Haneke (Múnich, 1942) es uno de los realizadores más personales dentro del cine europeo, ya de por sí muy heterogéneo. Por aquí ya comenté obras suyas como la inquietante ‘El Tiempo del Lobo’ (2004) o ‘Escondido’ (2006) y ninguna de ellas me ha defraudado. Haneke utilizó en todas estas películas la misma técnica que en ‘Código Desconocido’ (2000). El cine del realizador alemán odia lo obvio y se mueve entre la sugerencia, la elipsis y la urdimbre implícita de los argumentos con resultados más que atractivos.

‘Código Desconocido’ es una película aparentemente deshilachada, con cortes radicales entre un fragmento y otro, pero que en conjunto cobra sentido y consigue transmitir una idea básica. La idea de la complejidad de la sociedad europea actual sirve de punto de partida para contar una historia principal, la de una actriz (interpretada por Juliette Binoche) y sus relaciones con un fotógrafo de guerra y su padre granjero. Los tentáculos argumentales nos llevan muy lejos: hacia Rumanía y hacia el África negra para relatar el drama de la inmigración en crudo, sin compadecerse, sin mártires ni héroes. ‘Código Desconocido’ es prácticamente una obra coral, donde los personajes tienen un protagonismo compartido y extienden sus lazos hacia miles de kilómetros en un mundo globalizado. Haneke utiliza varios idiomas, en realidad códigos desconocidos para la mayoría de nosotros, incluido el lenguaje de los sordos, que enfatizan la sensación de falta de comunicación.

La incomprensión, el choque de culturas, de formas de ver la vida, de clases, la incomunicación y otros factores forman una amalgama caótica que el propio espectador debe interpretar y descifrar. El otro pilar de la película quizás sea, a mi modo de ver, el de lo real y lo falso, muy evidente en la doble vida real y simulada de la actriz y que es un símil de la vida occidental europea. A la vez ella busca, sin saberlo, un sentido a ese caos, una armonía que rija un mundo extremadamente complejo.

Formalmente ‘Código Desconocido’ tal vez sea algo más difícil que ‘El Tiempo del Lobo’ y similar en su factura a ‘Escondido’. Durante todo el metraje hay algo enigmático que flota en el aire, acentuado por la utilización de una cámara neutra, prácticamente sin connotaciones subjetivas.



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