El otro día vi la película que el realizador Joann Sfar dirigió en 2010 sobre la figura del compositor e intérprete galo Serge Gainsbourg. Su título ‘Gainsbourg, Vie Héroïque’ no es más que una ironía más de todas las que contiene la película. Con un particular y surrealista sentido del humor se narra la vida y obra de uno de los –sin lugar a dudas– más importantes compositores de música popular del siglo XX. Escandalizó a medio mundo con su aspecto, su estilo de vida libertino y con sus composiciones, especialmente aquellas junto a Jane Birkin. Para la posteridad queda quizás su obra maestra, ‘Je t’aime… moi non plus’…
Después del visionado me picó la curiosidad y recuperé sus discos y eché un vistazo a los vídeos suyos que hay en YouTube. Interesantes son sus primeras actuaciones televisivas, y también las últimas, en magazines musicales de la televisión francesa, decrépito y alcoholizado a finales de los ochenta. En medio, temas inolvidables y algunos incidentes, como el ocurrido en Estrasburgo en 1980, cuando tuvo que suspender un concierto por presiones de la extrema derecha. El año anterior había publicado una versión reggae de ‘La Marsellesa’. También volví a leer la entrada que dedique al «incidente» con France Gall a cuenta de la canción ‘Les Sucettes’. En realidad, la relación con sus cantantes/amantes fue siempre tormentosa. Lo fue con Brigitte Bardot y con Jane Birkin.
Quizás la faceta más desconocida –para algunos afortunadamente– de Gainsbourg es la cinematográfica. En 1976 dirigió ‘Je t’Aime… Moi non Plus’, un film que las críticas califican hoy día como aceptable. Al final de su vida dirigió otros tres largometrajes que habrían pasado desapercibidos si no hubiera sido por el escándalo que supusieron. La trilogía formada por ‘Equateur’ (1983), ‘Charlotte for Ever’ (1986) y ‘Stan the Flasher’ (1990) son hoy día casi inencontrables. Probablemente lo mejor sean sus bandas sonoras, por supuesto compuestas por él.
El mundo de la fotografía es tan amplio y ha tenido un desarrollo tan grande con internet que abarca campos de lo más variado. Una de las ramas más espectaculares y que lleva ya algunos años de moda son las panorámicas gigantes o «gigapans». Se trata de imágenes compuestas de decenas, cientos o incluso miles de fotografías tomadas sistemáticamente a través de una plataforma motorizada que dirige el enfoque y el disparo de forma automática. Se suelen utilizar focales grandes para conseguir ese efecto tan increíble de llegar a los detalles más minúsculos de, por ejemplo, la panorámica de una ciudad.
Hasta la fecha, la imagen más grande realizada mediante este método es una panorámica de Shangai, que tiene un tamaño de –ni más ni menos– 272 gigapíxeles (o sea 272.000 megapíxeles). Para haceros una idea de sus dimensiones, partiendo de una vista general de la ciudad puede llegar a verse sin problemas un pequeño papel en el suelo o el reloj de pulsera de los transeúntes. Me parece muy interesante ver los detalles que normalmente no se ven en una ciudad, escondida siempre detrás de sus monumentos, que se llevan siempre toda la atención.
En la red existe muchísima información en castellano y en inglés sobre este tema, sobre los aparatos en los que acoplar nuestra cámara, sobre cómo hacer una panorámica gigante y, por supuesto, cientos de estas panorámicas. Por limitarnos al producto nacional, las más espectaculares son quizás la de Sevilla, de 111 gigapíxeles o las de Madrid y Barcelona (de unos 40-60 gigapíxeles), creadas por los chicos de lainformación.com. En la web oficial de Gigapan podéis ver muchas más.
A los que nos gusta bucear por la historia de la televisión, internet se ha convertido en nuestro principal aliado. Allí hemos podido volver a ver numerosos programas, series o incluso publicidad que casi creíamos olvidados. Esta faceta nostálgica es posiblemente una de las más explotadas por los usuarios de la red de redes. Y si hablamos de historia de la televisión en España, tenemos que hablar obligatoriamente de uno de sus programas clave, ‘Un, Dos, Tres… Responda otra Vez’. Ideado y realizado por Narciso «Chicho» Ibáñez Serrador, se constituyó desde un principio en un clásico absoluto. Cuando se estrenó, el 24 de abril de 1972, era pura vanguardia, mezclando el concurso de preguntas con actuaciones cómicas, musicales, de magia e incluso visita de personajes ilustres. En realidad se involucraba a los concursantes en la temática de cada programa, formando parte del guión de una función muy bien ideada.
La trayectoria del ‘Un, Dos, Tres’ abarcó más de tres décadas, unas con más éxito que otras, y con años de ausencia entre etapa y etapa hasta que llegó su final ¿definitivo? el 11 de junio de 2004. 411 programas de los cuales algunos entusiastas y fans van rescatando emisiones completas o fragmentos. La web de RTVE también aporta su granito de arena con algunos programas completos y fragmentos. Especialmente, el trabajo de los chicos de lawebdelundostres.es es increíble, recuperando y digitalizando ¡cientos! de clips con programas enteros y trocitos en su canal de YouTube. Personalmente prefiero las emisiones completas.
Hasta la fecha, esta es la lista de entregas del ‘Un, Dos, Tres’ que pueden verse completas:
La producción de series dramáticas en el Reino Unido es ingente. Cada año surgen nuevas creaciones de las que muy pocas traspasan el Canal de la Mancha. Y ya no digamos llegar a España. Buscando información acerca de las mejores series de las islas en el 2012 di con ‘White Heat’, una desconocida producción de la BBC en colaboración con la ITV que acabo ver. Consta de tan solo seis capítulos de una hora cada uno en los que se narra las aventuras y desventuras de siete estudiantes, compañeros de piso, que a lo largo de 25 años sufren los avatares de la historia británica.
Cada uno de estos episodios transcurre en una fecha emblemática: 1965 (la muerte de Winston Churchill), 1967 (la guerra de Vietnam), 1973 (la crisis del petróleo), 1979 (la llegada de Margaret Tatcher al poder), 1982 (la guerra de Las Malvinas) y 1990 (la caída del Telón de Acero). La trama de cada una de las entregas está, por tanto, fuertemente influenciado por la historia. Cada personaje, con sus propias circunstancias, representa de algún modo un sector de la sociedad inglesa, por lo que podemos contemplar su evolución en esas dos décadas y media. Otro de los temas troncales es el fin de los idealismos, del peso de la realidad y del pragmatismo por encima de todo.
Al contrario que otras series de relumbrón de la BBC, ‘White Heat’ es más bien discreta. Su ambientación es perfecta pero no brilla, ni en actores ni en guión, como otras. De alguna manera, las tramas son tópicas y previsibles. No aburre, pero arrastra una languidez en la puesta en escena que puede hacerse pesada en algunos momentos. Recomendada para aficionados a la historia británica de la segunda mitad del siglo XX.
Comenzamos el año con la presentación de la nueva serie de billetes de euro. Aunque se anunció a principios del pasado mes de noviembre, ha sido ayer cuando Mario Draghi, presidente del Banco Central Europeo, ha desvelado el diseño del nuevo billete de 5 euros. Aunque ha sido completamente rediseñado, la sensación es de que el billete es totalmente reconocible. Los motivos sobre arquitectura en las diversas épocas se ha mantenido, el color a grandes rasgos también. Según el BCE se han reforzado los elementos de seguridad.
Como ya he comentado, el diseño es totalmente nuevo. Nos damos cuenta en seguida cuando miramos el billete detenidamente. Las tipografías han cambiado para hacerlas algo más gruesas. La imagen de Europa también es nueva. Se ha incorporado como nuevo elemento de seguridad junto a la banda holográfica. El encargado de llevar a cabo el rediseño ha sido el diseñador gráfico independiente alemán Reinhold Gerstetter. Se trata de un viejo conocido en el diseño de billetes de banco. Ha realizado los billetes de la última serie de billetes de marcos alemanes y –sorpresa– también la de las pesetas de 1992.
En mi opinión el trabajo es bastante bueno y mejora el diseño inicial del euro de papel, que nunca me pareció el mejor de los presentados. La incorporación de tonos como el naranja realza el diseño y le da otra dimensión. El reto de conseguir un billete nuevo pero que a la vez sea reconocible parece fácil, pero no lo es. Gerstetter lo ha conseguido. El nuevo billete, el primero de la segunda serie, será lanzado el 2 de mayo.
Dos películas del año que hoy termina han dividido tanto a la crítica especializada como al público. Bueno, es posible que existan mucho más, pero el poder tanto positivo como negativo que ejerce Woody Allen entre los cinéfilos hace que cada estreno suyo de los últimos tiempos sea una nueva polémica. ‘To Rome With Love’ no es una excepción. En el lado europeo tenemos a Leos Carax y a ‘Holy Motors’, una extraña película sobre lo real de la realidad que no ha dejado indiferente a nadie.
Desde que Allen comenzó con su «etapa europea» –recordemos ‘Vicky Cristina Barcelona’ y ‘Midnight in Paris’— muchos de sus admiradores se sintieron estafados. Otros sin embargo no. Se le acusó de venderse al turismo y de trabajar prácticamente para las autoridades locales creando postales idílicas de determinadas ciudades con tramas argumentales insulsas, elitistas y poco ingeniosas, muy alejadas del universo alleniano de tiempos pasados. No seré yo quien desmienta esto. De hecho me parece uno de los aspectos más reprochables de su último cine. Pero también hay que reconocerle la capacidad de reinvención dentro de sus temáticas más clásicas, su gusto por una estética camp, vintage o como queramos llamarlo, la agilidad de los guiones, siempre con engranajes muy bien engrasados (Allen domina como pocos la comedia clásica en el cine) y situaciones que siempre son de interés para el espectador y a menudo alimenta su fantasía. Merece la pena sólo por ver a un Roberto Begnini en un papel hecho a su medida y a un Woody Allen productor musical y obsesionado con la muerte, pero fascinado con las capacidades operísticas de la voz de su futuro cuñado, que para más inri es dueño de una funeraria.
Sobre ‘Holy Motors’, ese artefacto cinematográfico inclasificable, las opiniones ya no tienen término medio. El realizador galo Leos Carax nos ofrece un planteamiento tan enigmático como filosófico, sobre el significado de realidad y ficción a través de un misterioso Señor Oscar que viaja en limusina y se dedica a pasarse el día interpretando papeles en lo que se supone que es la vida real de la ciudad de París. Para ello se caracteriza de diferentes personajes, algunos extremadamente extraños y otros de lo más cotidiano. Lo arriesgado de la propuesta, y ese final tan raro hacen que entre los críticos no haya unanimidad ni mucho menos. Unos lo consideran una experimentación vacía de significado y otros una metáfora de lo falsa que es la realidad. Yo más me inclino por esto último. Por eso me parece una película valiente que rema a contracorriente y sale airoso gracias a actores convincentes, un guión sólido e inteligente y una realización de primera clase.
Lo siento si amargo a alguien las fiestas navideñas, pero a veces viene bien conocer la realidad española con una perspectiva internacional. En este caso, el documental ‘The Great Spanish Crash’, realizado por la BBC, es un ejemplo perfectamente resumido de por qué estamos donde estamos teniendo en cuenta de que está pensado para ser visto por ojos británicos. Eso significa que lo que dice no son verdades absolutas, pero tampoco creo que mienta en nada. Simplemente es un punto de vista algo diferente a lo que estamos acostumbrados. Y es que nunca está de más comprobar como nos ven actualmente fuera.
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