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La bitácora personal de Ricardo Martín
Comentando cosas desde 2004
17 de octubre de 2011

‘Monasterio de Moreruela’

Situada en plena Ruta de la Plata, las ruinas del monasterio de Santa María de Moreruela es uno de los lugares más desconocidos e interesantes que pueden visitarse en la provincia de Zamora. Abandonado tras la desamortización de Mendizábal en la primera mitad del siglo XIX, este edificio es uno de los ejemplos más puros de románico cisterciense. A pesar de su estado, aún puede observarse la magnitud de la construcción. En 1931 fue declarado Monumento Nacional y en los últimos años ha intentado recuperarse con un centro de interpretación que, lamentablemente, ahora se ha descuidado.

En cuanto al vídeo, poco hay que comentar. Fue grabado la primera semana de agosto. Es un clip con tomas bastante dinámicas. Estaba aburrido de secuencias fijas que luego tendría que estabilizar, puesto que en ese momento no contaba con mi trípode. A pesar de todo le da un toque diferente. También la música que he usado, que es es tema ‘January’ del último disco de Thurston Moore (Sonic Youth) ‘Demolished Thoughts’, aporta su granito de arena bucólico y psicodélico a la vez. Espero que os guste.

12 de octubre de 2011

Grabados románticos de Zamora

Desde hace mucho siempre me ha rondado en la cabeza un antiguo grabado que vi en alguna parte en el que podía verse el Palacio de los Momos de Zamora con un entorno poco reconocible. Aquel curioso dibujo volvió a mí cada cierto tiempo hasta que, por obra de internet, descubrí otras obras de ese mismo autor, con otros monumentos zamoranos y de otras ciudades. Aquel autor era Jenaro Pérez Villaamil, un artista que publicó en la casa londinense Hauser entre 1842 y 1850 treinta y seis cuadernos con el nombre conjunto de ‘España artística y monumental. Vistas y descripción de los sitios y monumentos más notables de España.’ donde recopilaba todos esos paisajes, algunos de ellos ruinosos o idealizados al gusto de los románticos. Villaamil viajó por toda España junto al también paisajista escocés David Roberts, del que aprendió buena parte de la técnica. Roberts había publicado en 1837 sus interesantes grabados en el libro ‘Picturesque Sketches in Spain’, centrándose en el sur de España.

Villaamil y Roberts pasaron por Zamora y dejaron testimonio en sus grabados. Además del ya citado sobre el Palacio de los Momos, existen al menos dos más referidos a exteriores de monumentos de la ciudad, como son el de la iglesia de La Magdalena y el de la fachada sur de la Catedral. También realizó algunos grabados de interiores, por ejemplo el ya referido de la iglesia de La Magdalena. En ‘España Artística y Monumental’ los dibujos estaban coloreados en tonos cálidos (también existen copias en blanco y negro) y está lejos de crear ese ambiente inquietante y tormentoso de los pintores y dibujantes del romanticismo. Aunque no sabemos hasta que punto los paisajes son fieles a la realidad de la época, es de suponer que Villaamil aplicó los gustos de la corriente artística de moda a cada uno de los monumentos retratados.

Aquí os muestro los tres grabados que realizó Villaamil de monumentos zamoranos. Empezamos por el más conocido de todos. Se trata del Palacio de los Momos, hoy situado en la Plaza de Zorrilla, en los primeros metros de la calle de San Torcuato. Como curiosidad puede verse la calle que partía de una de las esquinas del edificio, hoy inexistente, y que la comunicaba con la iglesia de San Vicente (la torre que se ve al fondo):

Continuamos con la Catedral. La fachada sur con la famosa Puerta del Obispo ha sido desde siempre objeto de retrato por parte de fotógrafos y dibujantes. Ya lo vimos en el caso del pionero de la fotografía Charles Clifford. En este caso se trata evidentemente de una idealización, ya que el espacio entre la fachada de la Catedral y el palacio del Obispo es mucho más angosto que lo que se muestra en el grabado:

La iglesia de La Magdalena puede considerarse como uno de los mejores ejemplos del románico zamorano, especialmente su impresionante pórtico. Sin duda Villaamil se dio cuenta de ello y no pudo evitar inmortalizarlo. Mi mirada va directamente al campanario, casi ruinoso, y que hoy se encuentra reconstruido con dudoso gusto:

Todos los grabados de paisajes y monumentos españoles de Villaamil pueden verse a gran resolución en esta página web.

6 de octubre de 2011

Patrimonio Nacional y la prohibición de fotografiar

Hace ya más de dos años escribí un artículo motivado por mis experiencias «antifotográficas» en el Monasterio de Guadalupe de Cáceres. En él defendí y defiendo que no es ilegal fotografiar en lugares públicos. Retomo aquel polémico tema a raíz de una nueva experiencia en el Monasterio de El Escorial. Pero esto no es exclusivo de este lugar, todos los gestionados por el organismo público Patrimonio Nacional impide hacer fotografías en su interior, ni siquiera sin flash. Me ocurrió, por ejemplo, en 2005 en el Palacio de la Granja de San Ildefonso.

Como no concibo las razones que han llevado a Patrimonio Nacional a establecer esta medida me dirigí vía correo electrónico al organismo, comentándoles lo siguiente:

Me pongo en contacto con ustedes para expresarles mi queja y mi reflexión sobre algunos asuntos acerca de la política de prohibición de realizar fotografías que sigue Patrimonio Nacional, al menos en el caso del Monasterio de San Lorenzo de El Escorial.

En una reciente visita he podido comprobar como en ninguna de las estancias cerradas, incluyendo la Basílica, se permitía la realización de fotografías incluso sin flash. Como fotógrafo aficionado desde hace ya bastantes años, estoy interesado en conocer las razones que han conducido a tales restricciones, máxime habiendo pagado una entrada, a mi juicio y al de otros visitantes consultados, de tarifa excesiva.

Esta opinión que expreso es compartida por muchas otras personas que también han visitado el lugar con sus cámaras. Están generando lenta pero inexorablemente malestar y un cierto resquemor, sobre todo si tenemos en cuenta de que es un patrimonio de todos los españoles.

En la época que vivimos, las fotografías que «colgamos» en la red sobre un paraje son uno de los reclamos más poderosos que existen a la hora de atraer nuevos visitantes y de potenciar una imagen positiva del lugar. Es una campaña gratuita de publicidad.

Para terminar decirles que es mi segunda visita al Monasterio. La anterior tuvo lugar en 1991 y por entonces no observé ninguna restricción a la hora de ejercer mi afición.

Esperando su respuesta, me despido dándoles las gracias por adelantado.

Una semana después recibo una respuesta del Jefe de Servicios de Coordinación de Museos de Patrimonio Nacional invitándome a interponer una queja formal según indica la legislación vigente, pero de mi pregunta sobre las razones de la prohibición de fotografiar, nada de nada. Ninguna respuesta. He removido medio internet a la búsqueda de alguna circular, Decreto, Reglamento, Orden u otras instrucciones donde se refleje esa prohibición. Eso suponiendo que exista. Quiero pensar que sí. Lo que sí he encontrado es un formulario [PDF] para solicitar la realización de filmaciones o fotografías en un recinto pertenenciente a Patrimonio Nacional. Entiendo que se trata de trabajos profesionales que requieren la necesidad de un uso exclusivo y no de las fotos de un triste turista que sólo quiere llevarse un recuerdo o, como mucho, practicar una afición y colgar el resultado en internet.

4 de octubre de 2011

‘Nómadas’, viajando con la radio

De vez en cuando uno se encuentra con cosas que merecen mucho la pena y reflexiono sobre qué haríamos sin internet. Tal es el caso de los podcast de programas de radio, de los que soy un incondicional. Estoy suscrito a unos cuantos desde hace años. Mi último descubrimiento viene de la radio pública, Radio Nacional de España, y de un espacio dedicado a los viajes llamado ‘Nómadas’. Pero no se trata de un programa al uso, sino que su razón de ser es que el oyente sea cómplice de cada uno de los destinos, acompañando las explicaciones y curiosidades de cada lugar con sus sonidos. La idea me ha parecido muy buena y consigue transportarme a esa ciudad, región o país que probablemente nunca visite.

‘Nómadas’ comenzó a emitirse en Radio 1 en 2008 y hasta la fecha han viajado a más de 100 destinos diferentes de los cinco continentes. El equipo de Álvaro Soto se acompaña en cada uno de ellos de un indígena que, de un modo u otro, tiene relación con España, y que además hace de guía por las calles de las ciudades visitadas. Algunas de las secciones que nos hacen entrar en ambiente son ‘Una Vuelta por el Dial’ en la que se hace «zapping» por las emisoras de radio locales, ‘Viaje en 35mm‘ sobre las películas relacionadas o rodadas en el destino o ‘Negro sobre Blanco’, acerca de la literatura que ha generado. Cada programa incluye abundante información práctica sobre transportes, servicios y otros datos de interés para el viajero.

En definitiva, si os gustan los viajes, conocer lugares y sus costumbres o simplemente sois curiosos, éste es vuestro programa. Aquí os dejo la web del programa donde están todos los podcasts y otra información de interés, como vídeos de los destinos visitados o un blog.

3 de octubre de 2011

Los vídeos de Muestra Musical 91

Quizás este sea el mejor Muestra Musical de lo que llevamos de año. Si en un principio parecía que las grandes novedades musicales de la temporada se iban a concentrar en los primeros meses, una avalancha de discos interesantes nos ha llegado de improviso a finales de agosto y septiembre. Ganan por goleada los grupos de chicas: Vivian Girls, Ladytron, Dum Dum Girls, Veronica Falls, I Break Horses, Sleep Over, Lana del Rey o el gran descubrimiento de Eleanor Friedberger. A esto hay que unirle Los Pilotos, el proyecto electrónico e instrumental de Banin y compañía de Los Planetas, Gepe, como representante del nuevo pop chileno, el debut del otro hermano Gallagher con su banda High Flying Birds, Copiloto o la que es una de las canciones del año, ‘Vomit’ de Girls, confirmando que su primer disco no fue sólo un espejismo.

Es agradable encontrarse con todas estas sorpresas cuando uno piensa que a estas alturas del año ya no hay nada (o casi nada) que pueda interesarme. En mi sitio personal rmweb ya he colgado la página de Muestra Musical 91. Espero que sea de vuestro gusto.

14 de septiembre de 2011

Visita fallida a las Cuevas de Hércules de Toledo

Uno de los problemas de no ir bien informado a un viaje es que nos podemos dejar lugares interesantes por visitar. Algo así ocurrió en nuestra reciente visita a Toledo. Mi intención era ver aquellos lugares más típicos. A saber, la Catedral, el Alcázar, la Casa del Greco, la sinagoga de El Tránsito y un larguísimo etcétera. Como era un viaje relámpago de un solo día, era materialmente imposible verlo todo, así que dedicamos las tres últimas horas a vagar por esas callejuelas menos típicas del casco antiguo, donde no hay turistas y el silencio es casi total.

En cada una de esas calles encontramos algo curioso o al menos digno de ser recordado. Caminamos entre edificios ruinosos, en obras, con ropa tendida bajo las ventanas y las puertas de las casas abiertas de par en par. También bonitos patios absolutamente ocultos y supongo que casi vírgenes para los objetivos de las cámaras fotográficas. Recordé que existe una leyenda (¡hay tantas!) en Toledo acerca de las Cuevas de Hércules. Aunque con casi toda seguridad se trate precisamente de eso, de una leyenda, pensé que merecería la pena acercarse hasta el entorno de la calle de San Ginés, en pleno corazón del montículo sobre el que sitúa la Ciudad Imperial.

Dicha leyenda se entronca con lo más antiguo de la historia de España. Un relato en el que se mezclan cristianos, moros, romanos, visigodos, arqueología bíbllica, tesoros ocultos y maldiciones entre otros ingredientes. Según la entrada que dedica la Wikipedia:

Según la leyenda, Hércules edificó un palacio encantado cerca de Toledo, construido con jade y mármol, y ocultó en su interior las desgracias que amenazaban a España. Puso un candado en la puerta y ordenó que cada nuevo rey añadiera uno, ya que las amenazas se cumplirían el día en que uno de ellos fuera curioso y entrara. Según la leyenda, Don Rodrigo fue ese rey, y del palacio sólo queda la actual cueva que ocultaría maravillosos tesoros, entre ellos la famosa Mesa de Salomón.
En los últimos años, buscadores de tesoros investigan por las cuevas y subterráneos de Toledo, dando por hecho que el verdadero tesoro de los reyes visigodos nunca fue encontrado ni abandonó la capital.

Pero lo cierto es que se desconoce qué parte de realidad contiene dicho relato e, incluso, su ubicación real. Aunque la tradición lo sitúa en el subsuelo del ya citado callejón de San Ginés, nada hace suponer que las cuevas rehabilitadas en 2009 lo sean. Lo único cierto es que el lugar fue habitado desde al menos los tiempos romanos, que construyeron allí un depósito de agua. Con posterioridad, en época visigoda se construyó un templo cristiano, que sirvió de base para erigir otras iglesias en los siglos sucesivos. En 1841 fue demolida debido a su estado de ruina.

Tras pasar por San Ginés y no encontrar rastro de la cueva, comenzamos a caminar por los alrededores, visitamos unas termas romanas en la cercana plaza de Amador de los Ríos y a la salida dimos con la entrada a las cuevas, en el callejón de San Ginés número 3, pero por desgracia ya estaba cerrado. Habíamos pasado cerquísima y no dimos con su ubicación…

Y para terminar, una crónica publicada en el Semanario Pintoresco Español en 1840 sobre las Cuevas de Hércules. Recordemos que hasta el año siguiente no se derribaron los restos de la iglesia de San Ginés. El artículo, firmado por M. Magán, cuenta entre otras cosas lo siguiente:

[…] Su existencia es segura e indubitable. Tiene su entrada y principio en la iglesia parroquial de san Ginés, situada casi en lo más alto de la ciudad. El arco o puerta por donde se entra está en una bóveda de la misma iglesia, que llena de escombros y cadáveres, le encubre casi todo, advirtiéndose tan solo la estremidad de la clave, y un poco del muro o tabique que cierra la entrada.

Camina esta cueva, según dicen los que hablan de ella, por bajo de tierra hasta el espacio de tres leguas, y aunque en su principio no fuese tan grande, los usos para que en lo antiguo la aplicasen, serían causa de su engrandecimiento y latitud. Su fábrica y adorno interior aseguran que es raro, por la compostura de arcos, pilares y labradas piedras de que está adornada, y para prueba de la longitud de la cueva refieren que un muchacho despaborido, huyendo del justo castigo que le iba a imponer su amo, se entró sin reparar por ella adentro, y andubo tanto espacio, que vino a salir a tres leguas de la ciudad, camino de Añover de Tajo.

3 de septiembre de 2011

‘Werckmeister Harmóniák’

Enfrentarse a la obra de Béla Tarr es adentrarse en un mundo de excesos formales y algunos convencionalismos excesivamente ingenuos y tópicos en un cine «de autor». Con fama de difícil, el realizador húngaro ha sido –en mi opinión justamente– criticado por un uso gratuito de largas secuencias en sus películas que le restan dinamismo a la par que no aportan nada a cambio. Uno de sus trabajos más destacados es ‘Werckmeister Harmóniák’ (2000).

Fotografiada en riguroso blanco y negro, la película está plagada, como hemos comentado, de largas secuencias, a veces planos fijos o a veces con prodigiosos movimientos de cámara. Se nota un afán de Tarr por el movimiento de los actores, observar como se desenvuelven por la escena. En ocasiones la cámara parece querer leer los pensamientos de los personajes a los que enfoca con certeza y sin piedad, siempre de manera bastante neutral. Quizás precisamente el trabajo de los actores sea lo más destacable del film, sobre todo de su protagonista, Lars Rudolph en el papel de János Valushka.

Sobre el etéreo y esquemático argumento de ‘Werckmeister Harmóniák’ poco se puede decir. Un enigmático feriante llega a un pueblo de la estepa húngara hacia los años sesenta o setenta para mostrar una enorme ballena disecada y un hombrecillo deforme al que llama «El Príncipe». Sus discursos parecen encender a las masas e inducirlas a la destrucción y la revuelta. János es un muchacho sin muchas luces, pero servicial y sincero. Se dedicará a informar a algunos miembros de su familia del estado de la situación. Paralelamente no podrá ocultar su fascinación por la ballena…

Pero la película hace aguas sobre todo en un aspecto: las manidas metáforas. Aquí son casi mostradas con torpeza (no sabemos si pretendida o no), que hacen de esta una cinta modelo que recopila todos los peores vicios del cine de autor de la Europa del este y da argumentos a aquellos espectadores convencionales para arremeter contra cualquier cine que no sea el de Hollywood o el de los estándares de cualquier industria masiva alejada del auténtico arte. A los que nos gusta el cine que se sale de los moldes nos parece que este tipo de películas se aprovecha de la credulidad más esnobista del espectador entregado a cualquier cosa que llegue del este. ¿Estafa? El tiempo lo dirá.



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