El de la lluvia roja de Kerala es un asunto extraño, no ya por el hecho en sí, sino porque no es muy normal que periódicamente aparezcan en los medios de comunicación datos sobre un mismo hecho. Ocurrió en 2001, pero nuevas informaciones fruto de las investigaciones realizadas han ido desvelándose en 2003, 2006 y hace poco, en 2010. Como digo, el fenómeno tuvo lugar entre el 25 de julio y el 23 de septiembre de 2001 en la región suroccidental india de Kerala y consistió en una lluvia de un color rojo ligeramente oscuro.
Esto se quedaría en una anécdota extraña si no fuera porque el científico Godfrey Louis, físico de la Universidad de Ciencia y Tecnología de Cochin, se interesó por el asunto y tomó muestras del líquido rojizo. En un principio se pensó que podía ser agua de lluvia teñida con polvo desértico u otro tipo de agente ambiental. Pero visto al microscopio, la sustancia parecía contener células sin ADN, similares a los glóbulos rojos. El hecho de que coincidiera con la supuesta caída de un meteorito abrió la hipótesis de la panspermia. Louis formuló junto a Santhosh Kumar en 2003 una controvertida hipótesis que abogaba por el origen extraterrestre de aquellas pseudocélulas. Y lo publicó en 2006 en la revista científica Astrophysics and Space en 2006, pasando los rigurosos controles requeridos para aparecer en la publicación.
De nuevo, en 2010, la lluvia roja de Kerala fue noticia. En esta ocasión la investigación publicada en la revista Cosmology and Extragalactic Astrophysics y realizada por Louis junto a Kumar, Rajkumar Gangappa (Universidad de Clamorgan, Reino Unido), Chandra Wickramasinghe (Universidad de Cardiff, Reino Unido) y Milton Wainwright (Universidad de Sheffield, Reino Unido) revelaba interesantes novedades sobre la replicación de las «células» a altas temperaturas. Según el estudio, a partir de los 121º centígrados comienzan a reproducirse, haciéndolo incluso a temperaturas elevadas, tanto como 300º.
Por supuesto estas teorías, a pesar de su rigurosidad, son calificadas como fantasiosas por no pocos colegas de Godfrey Louis. Incluso la hipótesis «oficial» habla de esporas o de algas microscópicas arrastradas desde el mar hasta los cielos quizás por un tornado. Es probable que también tengan razón. Por eso el asunto de la lluvia de Kerala aún sigue siendo un misterio para la ciencia.
De vez en cuando hago un repaso de todo aquello que voy añadiendo a los marcadores de mi navegador y que me parece curioso, útil o interesante para compartirlo con vosotros. A ver qué os parece:
‘Fabricados para no Durar’ es el título de un documental que emitió hace poco La 2 de Televisión Española. Trata el tema de la obsolescencia programada, un asunto que ya comenté aquí hace no mucho tiempo. El vídeo es muy recomendable. Además, para completar, en la web de TVE hay un micrositio dedicado a la obsolescencia programada. De nuevo TVE dando en el clavo. Aquí tenéis el vídeo:
Zamora forma parte desde hace tiempo de la ruta europea de ciudades modernistas. Hasta hace poco era complicado encontrar un censo fiable de los edificios de este estilo que podían verse en la ciudad del Duero. En la web del ayuntamiento podemos consultar una lista. Aunque se echa de menos un poco más de información, es un punto de partida para seguir investigando.
Durante nuestra visita a la exposición dedicada a José Val del Omar en el Museo Centro de Arte Reina Sofía de Madrid vimos la proyección de la impresionante y vanguardista ‘Fuego en Castilla’ en una instalación especial con imágenes envolventes. El cortometraje del granadino se adentra, con una estética que rompe todos los cánones y todos los estándares, en la expresión plástica de la imaginería religiosa. Para ello utiliza secuencias filmadas en la semana santa de Valladolid de 1960 y las manipula a su antojo. Fue presentada en el Festival de Cannes de 1961. Aquí la tenéis:
‘Los Verdaderos Nombres de España’ es un curioso gráfico interactivo que los chicos de lainformación.com han elaborado y en el figuran los nombres de las provincias según los significados literales de los topónimos. Aunque muchos están un poco forzados o son como mínimo dudosos, no deja de ser interesante echarle un vistazo.
Ya no hay duda que el asunto de Wikileaks está revolucionando el panorama de las relaciones diplomáticas internacionales y cómo los ciudadanos reciben una información –aunque sea seleccionada por un medio de comunicación– que de otro modo nunca conocerían y que tienen derecho a saber. Desde que Julian Assange fuera detenido el pasado mes de diciembre, muchos tenemos en mente un nombre, casi como si fuera un código: insurance.aes256. Como indica su nombre, se trata de un seguro de vida, el de Assange. Siguiendo sus indicaciones, si algo le ocurriera al fundador de Wikileaks se proporcionaría la llave (una clave pública) que descifraría el archivo.
A ciencia cierta muy poca gente sabe lo que contiene ese documento de casi 1 GB y medio, así que todo son especulaciones. Según unos alberga unos 200 000 documentos filtrados por la diplomacia entre 2004 y 2010 y según otros trata temas concretos, como información no conocida por el gran público sobre los hechos que tuvieron lugar en la explosión de la plataforma petrolífera de BP en el golfo de México o confidenciales sobre la base norteamericana de Guantánamo y la guerra de Afganistán. Pero realmente todo podría ser un farol. Quizás la inteligencia norteamericana ya haya conseguido romper el cifrado AES de 256 bits –el más avanzado e inexpugnable del momento–… o tal vez no.
Lo interesante del archivo insurance.aes256 es que cualquiera con conexión a internet puede descargárselo libremente a través de varios métodos. Basta con buscar el nombre del fichero en cualquier buscador y seguir las instrucciones. Pero recordad que si no se libera la clave no se puede mirar su contenido. A muchos todo esto nos puede parecer digno de una películas de espías, pero es el mundo real… ¿Si no le ocurre nada a Assange se terminará publicando la clave?
Por fin alguna alma caritativa ha colgado un vídeo que llevaba años buscando. Se trata del clip en el que aparecen en un mismo escenario –aunque no todos juntos– el recientemente fallecido Enrique Morente, el coro de Voces Búlgaras que se hizo famoso en todo el mundo hace unos años y la banda Lagartija Nick. Parece ser (aunque yo no estoy muy seguro) que tuvo lugar en un especial sobre el cantaor en 1999. La memoria me traicionó porque pensaba que los tres habían tocado a la vez. Aún así, merece la pena ver la actuación de más de trece minutos:
Rebuscando por internet como tantas veces uno se encuentra con cosas curiosas. Una de ellas es la que os presento hoy. Probablemente la mayoría de vosotros, como yo hasta hace poco, nunca había oído hablar de la palabra guilloché o guilloche sin tilde, pero muchos sabréis de que se trata. Estoy convencido de que algunos habéis utilizado un espirógrafo, esas rueditas dentadas llenas de agujeros que giraban en torno a un eje descentrado sobre un tope circular también dentados. En esas perforaciones se introducía la punta de un bolígrafo o un rotulador y haciendo girar la ruedita conseguíamos dibujos increíbles y a veces muy complicados.
Pues bien, estas figuras geométricas generadas mecánicamente basadas en la rotación de ejes descentrados es lo que se denomina guilloche. Aunque aquellas herramientas eran una forma muy rudimentaria de lo que puede llegar a conseguirse, en su versión más compleja fue durante mucho tiempo la base de los billetes de banco y otros documentos oficiales susceptibles de ser falsificados. En los tiempos en que no existían métodos de reproducción automáticos, los guillochés eran el más eficaz modo de luchar contra los hábiles copistas manuales.
En la actualidad, los billetes de banco han simplificado enormemente su diseño. Son más minimalistas precisamente porque las medidas de seguridad ya no pasan en su mayoría por lo que se ve, sino por lo que está oculto (filamentos fluorescentes, motivos de coincidencia, relieves, etc). Por ejemplo, en los modernos billetes de euro ya no encontramos guillochés, tal y como ya ocurrió con la última serie emitida de billetes de pesetas. Tampoco en el actual documento nacional de identidad (pero sí en el anterior). El pasaporte en cambio aún lo lleva en sus páginas.
Si queréis introduciros en el mundo de los guillochés con vuestro ordenador, existen varios programas que permiten la confección de estos dibujos, llegando incluso a poder realizar formas de gran complejidad. Para los que tengáis un Mac existe Excentro, un completísimo software de pago (hay una versión gratuita de prueba) con el que se consiguen resultados profesionales. También SecuriDesign, un complemento para Corel Draw, realiza esta misma función. Si sólo queréis juguetear un poco, probad el sencillo generador de guillochés de SubBlue directamente sobre la web.
Esta madrugada han quedado ultimados los preparativos para la solemnidad que habrá de verificarse esta mañana a las once. Ha sido acotado un gran rectángulo de terreno en la confluencia de la calle de Caballero de Gracia con la de Alcalá hasta frente á la iglesia de San José y, cercado con altos mástiles, adornados entre sí con guirnaldas y gallardetes de colores. […] Delante del chaflán de la casa en construcción de la Unión y el Fénix Español, y dando frente á la Cibeles, se ha levantado una artística tribuna para los Reyes. A los lados, y en segundo término, hay otras para el Gobierno y el Cuerpo diplomático.
Así reflejaba el diario ABC el 4 de abril de 1910 los preparativos para una de las transformaciones más brutales que haya sufrido nunca una ciudad española. Por casualidad di con un hilo en el foro de Urbanity.es y con un par de posts (1 y 2) del magnífico blog Historias Matritenses con muchísima información, sobre todo gráfica (planos y fotografías), de la construcción de la Gran Vía. Completar todos y cada uno de los grandes y majestuosos edificios que flanquean la calle llevó más de veinte años. Hacia comienzos de los años treinta, el proyecto pudo darse por finalizado.
Lo que realmente me chocó de todo esto es ver las imágenes. Al fin y al cabo es el único testimonio visual que nos queda de aquello. Grandes solares, explanadas tremendas en medio de la ciudad con algunas fachadas andamiadas, carros tirados por mulas con el material de construcción y obreros trabajando en (supongo) penosas condiciones. Se puede decir que la calle surgió de la nada. Bueno, o casi de la nada. El trazado de la Gran Vía está superpuesto en su primer tramo, desde la calle de Alcalá hasta el cruce con la calle Montera, al de las antiguas calles de Caballero de Gracia y San Miguel, esta última desaparecida. El segundo tramo desde aquí hasta la Plaza del Callao, en parte sobre el antiguo trazado de la calle Jacometrezo. La última parte imagino que fue la más complicada, ya que se abría paso entre bloques de viviendas y callejones sin seguir trazado alguno anterior hasta Plaza de España.
Aunque ya han tenido lugar muchas reformas en los edificios colindantes a la Gran Vía que se salvaron de ser demolidos, todavía hoy puede verse por ejemplo a través de Google Maps la cicatriz en medio de los tejados rojizos del Madrid antiguo y las nuevas construcciones con tejados modernos, adivinándose incluso las calles interrumpidas a un lado y a otro.
Me gusta mucho buscar lo que yo llamo «rarezas geográfico-históricas». Hace no mucho comenté aquí los casos de Llívia y del Principado de Seborga. Dos casos de lagunas en los tratados de adhesión que se firmaron en su día que no se subsanaron posteriormente. En el caso de Goust es más discreto, ya que apenas es una aldea de pocas familias repartidas en una 2,5 kilómetros cuadrados, pero no por ello menos interesante. Lo he descubierto a través del magnífico blog friki-geográfico Fronteras, con muchos posts sobre estos asuntos que tanta curiosidad me despiertan.
Goust está situado en plenos Pirineos occidentales franceses y ocupa parte de un amplio valle a medio camino entre Jaca (Huesca, España) y Pau (Francia) y no muy lejos de Lourdes. Su centenar de habitantes originariamente hablaban (supongo que aún lo hablarán) el bearnés, un peculiar dialecto del gascón (variante occitana con algunas influencias del euskera). A lo largo de toda su historia, Goust ha sido una territorio independiente y, por tanto autogobernado más o menos democráticamente por una asamblea de ancianos o consejo que elegía a un regidor para cinco años. Incluso en 1648 Francia y España la reconocieron como estado soberano. Hoy día sigue habiendo un vacío legal sobre esta soberanía, aunque está comunmente aceptada la pertenencia al país galo.
Hay dos datos que hacen de este pequeño territorio un lugar aún más pintoresco. El primero, aunque no sé si esto será cierto, que sus habitantes llegan a edades centenarias. Y el segundo sus costumbres funerarias. Los habitantes «lanzan» los féretros por la ladera hasta el pueblo de Laruns, ya que en Goust no hay cementerio ni iglesia. Curiosamente, buscando información por internet no he encontrado absolutamente ningún vídeo sobre Goust, lo cual no deja de extrañarme.
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