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La bitácora personal de Ricardo Martín
Comentando cosas desde 2004
18 de mayo de 2008

‘Las Hurdes, Tierra sin Pan’

Luis Buñuel filmó en 1932 el que posiblemente sea uno de los documentales más conocidos de la historia del cine. ‘Las Hurdes, Tierra sin Pan’ fue el modelo a seguir durante muchas décadas y ha sido estudiado en todas las escuelas de cine del mundo. Fue producido por el anarquista Ramón Acín. Quizás estas influencias provocaron que, tras la apariencia de un documento etnográfico se esconda una realidad en parte manipulada.

Posiblemente nunca sabremos hasta que punto esto es así. Lo que sí se sabe es que al menos un par de escenas fueron recreadas para las cámaras. La primera de ellas es la secuencia del burro atacado por las abejas y la segunda la de la cabra despeñada por los riscos, que no cayó por un resbalón, sino que fue abatida por disparos de escopeta. También se puede sospechar de alguna otra escena, como la chica joven enferma en el balcón, la secuencia exagerada de los enanos o la del enterramiento de la niña.

Muchos críticos acusaron a Buñuel de denigrar a los hurdanos, de utilizarlos para sus postulados políticos y de ahondar en una leyenda negra que ya duraba siglos. En cualquier caso hay que reconocer que ‘Las Hurdes, Tierra sin Pan’ es un viaje alucinante a un mundo aparentemente lejano, pero a la vez es una visión de un tiempo y un lugar cercano en el tiempo y en la distancia. Algunos pasajes del documental son impresionantes, originales y hasta surrealistas. La narración establece interesantes paralelismos con tribus de Oceanía al hablar de los abalorios y colgantes de las mujeres hurdanas.

En definitiva, y como dije antes, se trata de una pieza incontestable de la historia del documental, ya no como fiel reflejo de la realidad, sino como la filmación de un estado de ánimo, de un ambiente, y de lo que eso significa como incalculable legado para que las nuevas generaciones no olvidemos lo que en algún momento fuimos.



17 de mayo de 2008

¡Saluda al coche de Google!

Ayer leí la noticia en el blog de noticias de Google en castellano, que los coches de Google Maps Street View (los mapas de Google a vista de calle) han llegado a España, según la información que el diario Público lanzó también ayer. En esta noticia se dice que el día 16 de mayo los coches que van a fotografíar a nivel de calle algunas ciudades españolas se dieron una pasadita por Madrid. Desconozco si alguien los ha visto, porque no he podido encontrar ni una sola foto en internet sobre estos coches. Después de Madrid le tocará el turno a Barcelona y según algunos rumores, también a Valencia. Casi con toda seguridad sus siguientes objetivos serán otras capitales de provincia, así que en teoría los podríamos encontrar por casi cualquier ciudad. Desde que conocí la noticia me he preguntado una cosa: ¿cómo van a hacer para pasearse por las calles peatonales, que a menudo son las más pintorescas e interesantes de nuestras ciudades? Sería el caso de Zamora, por ejemplo.

Aunque son muy escurridizos, por si acaso estad atentos a cualquier Opel Astra negro con unas pequeñas pegatinas en los laterales con el logo de Google Maps y el muñequito naranja ese (el «caminante») que aparece en los mapas para indicarnos la posición. Por lo que se ve en una de las pocas fotos de los coches tomada en Holanda, las matrículas serán españolas con las letras GCV, pero será suficiente con fijarse en las enormes cámaras fotográficas de 360º que montan en el techo.

Tal y como se cuenta en la información, los coches ya han sido vistos por calles italianas, francesas, holandesas y buscando por Flickr, también en Gales, por lo que intuyo que el Reino Unido fue el primer destino de Google después de terminar con las ciudades de los Estados Unidos.

15 de mayo de 2008

Desclasificación OVNI en el Reino Unido

Al igual que ya ocurriera con la desclasificación francesa del GEIPAN, ahora las autoridades británicas han decidido desclasificar y publicar los expedientes OVNI para que puedan ser consultados a través de internet. Para ello han colgado una sección en la web de The National Archives (el archivo estatal británico) donde, de momento, sólo pueden descargarse ocho de estos expedientes, aunque en las noticias se habla de un total de 200. Supongo que en futuro estarán disponibles muchos más.

Además de los expedientes desclasificados también hay otra mucha información: una guía con todos los datos de la desclasificación, tipos de documentos, la forma en que están organizados, organismos que participan, una pequeña introducción al mundillo y una lista con bibliografía. También cuenta con un videocast y un podcast. El primero es el de Nick Pope, un antiguo investigador del Ministerio de Defensa británico. El segundo está realizado por David Clarke, un historiador del fenómeno OVNI, que además ha redactado la guía de la que hablé antes. Por último también puede consultarse un compendio de algunos de los documentos más interesantes o emblemáticos de cada una de las fases de la investigación OVNI a lo largo de la historia. Lo primero que he buscado es el caso estrella de esta desclasificación. Me refiero al famosísimo y discutidísimo caso del bosque de Rendlesham, en el que se vieron involucradas fuerzas militares británicas y norteamericanas en diciembre de 1980.

En España, desde la cuestionada desclasificación de 1992, las autoridades no han colgado (que yo sepa) ni un solo documento en internet, y no sé si en un futuro cercano se hará. La única posibilidad de ver los expedientes OVNI españoles desclasificados es, bien yendo a la biblioteca del Ejército del Aire o pasarse por la web de Juanjo Benítez, donde están estos casos por si queréis echarles un vistazo curioso.

14 de mayo de 2008

Post sin inspiración

Hace más o menos una hora me he sentado delante del ordenador intentando escribir algo interesante, algo curioso, algo con cierta reflexión de cosecha propia, pero no he sido capaz. Las musas hoy deben estar de vacaciones… Como digo no será por no haberlo intentado. Y eso que los temas que tenía pensados para hoy eran de lo más variopinto:

El asunto del día, desgraciadamente, ha sido el nuevo atentado de ETA con una víctima mortal, varios heridos y muchos destrozos. Tenía intención de escribir sobre ello, sobre si sólo existe la solución policial y si esa solución podría dar alguna vez frutos definitivos. O si quizás en el futuro, se debería plantear otro marco, otro tablero de juego para que el que, por supuesto, no hiciera falta saltarse la legislación vigente… Una negociación «de verdad». Pero me resultaba un tema demasiado polémico y quizás alguien malinterpretaría mis palabras.

Pasé a la segunda opción para hoy. Últimamente estoy viendo unos cuantos blogs con un diseño bastante interesante. Todo fue a partir de haber leído un artículo sobre los 15 mejores ejemplos de uso de la tipografía en sitios web. Todas esas webs se ven perfectas en el Mac, pero no sé si serán tan bonitas en un triste PC… Pero como podéis imaginar, esto tampoco daba para una entrada del blog.

La tercera bala de la recámara era sobre un tipo que colecciona etiquetas de limonada soviética, aunque no es exactamente limonada, sino una bebida llamada tarhun (Тархун). Parece ser que a lo largo y ancho de la extensa Unión Soviética existían muchos fabricantes de este refresco y sus botellas llevaban unas etiquetas como mínimo curiosas que este hombre se ha dedicado a coleccionar. Lo leí en el impagable Papel Continuo, pero me parecía un asunto demasiado friki y poco interesante…

Así que al final se me acabaron los temas y quizás también las ganas de ponerme a escribir sobre algo nuevo… Otro día será.

13 de mayo de 2008

Berlín, mayo de 1945

Estos días he estado viendo unos documentales impresionantes sobre las filmaciones en color de la segunda guerra mundial, muchas de ellas inéditas. De entre todas las secuencias me quedo con las que reflejan el estado de la ciudad de Berlín en mayo de 1945, pocos días después de la rendición nazi, captadas por dos militares norteamericanos desde un avión. Un ejemplo del resultado de la barbarie, el fanatismo y la cerrazón humana (la música no le pega mucho pero bueno…).

9 de mayo de 2008

Las baladas Child

La primera vez que oí hablar de las baladas Child fue leyendo el libro ‘The Drifters’ (1971) (aquí peregrinamente traducido como ‘Hijos de Torremolinos’) de James A. Michener, una de mis novelas de cabecera. En él, una de las chicas protagonistas llevaba siempre una guitarra con la que tocaba estas baladas. Hace ya unos doce años de aquello, y en su día me picó la curiosidad sobre esas baladas, pero no llegué a encontrar nada. Buscando estos días por internet he encontrado algo de información, tampoco mucha, y casi siempre en inglés.

Las baladas Child reciben su nombre del investigador Francis James Child que fue quien, entre 1882 y 1898, se dedicó a recopilar cánticos populares de Escocia e Inglaterra. Estas baladas emigraron junto a los primeros colonos hacia el nuevo mundo, por lo que existen versiones «americanizadas» de muchas de ellas. Todas ellas llegaron a nuestros días a través de viejos documentos que Child recopiló. En total son 305 baladas que abarcan cinco siglos (entre el XIII y el XVIII). Viendo la lista completa de títulos, puede adivinarse que la temática predominante era la fantástica, los cuentos de hadas, las gestas épicas del Rey Arturo, de guerreros, reyes, princesas, elfos y demás personajes del imaginario popular medieval. Unos cincuenta de estos cantos narran las hazañas y aventuras de Robin Hood.

Pero fue durante los años sesenta cuando el movimiento folk (y a veces no tan folk) reivindicó y versionó muchas de estas baladas. Joan Baez o Art Garfunkel están entre ellos. A pesar de su popularidad dentro del mundo anglosajón, apenas son conocidas fuera. De hecho, que yo conozca, ninguna de estas baladas han sido traducidas ni se ha publicado ningún libro sobre ellas en castellano. No hay más que echar un vistazo por la internet en español para darse cuenta de que apenas existe información en nuestro idioma. Así que ahí queda este apunte…

8 de mayo de 2008

Frank J. Tipler y ‘La Física de la Inmortalidad’

Hace unos meses hablé por aquí de Rupert Sheldrake, uno de los científicos más heterodoxos y polémicos que existen en la actualidad, vapuleado y admirado a partes iguales por su teoría de los campos morfogenéticos. No menos polémico es Frank J. Tipler, físico y matemático de la Universidad de Tulane en Nueva Orleans. Tipler es un investigador de reconocido prestigio en todo el mundo y ha publicado sus trabajos es las revistas más importantes del sector. En mi opinión es el vivo ejemplo de cómo usando las leyes de la física se puede teorizar sobre absolutamente cualquier cosa sin que nadie pueda rebatirlo con argumentos. Y es que Tipler utiliza argumentos tan sólidos, como volátiles y difíciles de comprobar.

Su principal obra, y la que provocó todo el revuelo hace unos años es ‘La Física de la Inmortalidad’ (1994), un ensayo donde expone una compleja teoría sobre la posible existencia de una conciencia superior (o más bien una suprainteligencia artificial), creada por las propias especies inteligentes, cuyos avances científicos llegarían a tal nivel que conseguirían controlar el comportamiento del universo y del tiempo. Esta ciencia todopoderosa conseguiría recrear el pasado, el presente y el futuro, de forma que podría simular la vida de todos los seres que han vivido. Sí, suena muy raro. En la Wikipedia creo que lo explican algo mejor:

El científico argumenta que la evolución natural de las especies inteligentes dará como resultado el crecimiento exponencial del progreso científico, posibilitando un control absoluto sobre el universo, incluso a la mayor escala.

Tipler predice que este proceso debe culminar con una inteligencia artificial casi todopoderosa cuya velocidad de computación y capacidad de almacenamiento informático crecerán del mismo modo exponencialmente, y a un ritmo que impedirá el colapso del universo, proporcionando así un infinito «tiempo virtual», el cual será utilizado para desarrollar simulaciones informáticas de toda forma de vida inteligente que alguna vez haya existido en la historia del universo. Dicho ejercicio de realidad virtual es lo que Tipler denomina la «resurrección de los muertos».

Juzgad vosotros si este hombre está para que lo encierren o si tiene razón. Yo no he leído el libro, pero tengo la sensación de que no hubiese servido de nada… Ah, por cierto, en el programa número 170 de ‘Redes’, Eduardo Punset le hizo una entrevista. No he podido verla porque no la he localizado.



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