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La bitácora personal de Ricardo Martín
Comentando cosas desde 2004
9 de noviembre de 2015

‘Deutschland 83’: ¿Qué harías tú en un ataque preventivo de la URSS?

Lo del ataque preventivo no es gratuito. El título de la famosa canción de Polanski y el Ardor, publicada en 1983, es fiel reflejo del pulso de unos tiempos convulsos. Y es precisamente ese tiempo confuso el que refleja la serie que nos ocupa hoy. Pocas veces la televisión ofrece un enfoque diferente ante un hecho histórico. Mucho más si este es reciente. La producción alemana de la RTL y AMC ‘Deutschland 83’ plantea una versión a la vez pop y marcial, formalmente de una elegancia «vintage» pocas veces vista y un guión tal vez muchas veces visto pero efectivo y bien ejecutado. Una visión ligera pero a la vez trascendental de una de las épocas más peligrosas del siglo XX.

Corre el año 1983. Martin Rauch, un militar de la Alemania Oriental es captado por los servicios de inteligencia para infiltrarse en el ejército germano-occidental para conocer los planes nucleares de la OTAN. Aunque es reacio, la contraprestación de conseguir un transplante para su madre enferma le convence. Una vez en occidente se sentirá confundido y vivirá entre el dilema de trabajar por la paz y contra la escalada armamentística y el deber con su país y con la salud de su madre.

La banda sonora de la serie está plagado de éxitos de los ochenta (del 83 concretamente) que reconoceremos de inmediatos. Desde el himno de Nena ’99 luftballons’ hasta el ‘Boys don’t cry’ de The Cure o ‘Blue Monday’ de New Order entre muchos otros. Es una pena que tan sólo sean ocho episodios. Saben a muy poco. 7,5/10.

Y una lista de las canciones que aparecen en la serie:

25 de octubre de 2015

‘Borgen’

Vivimos unos tiempos de renovado interés por la política. Si hace cinco años un debate entre políticos no hubiera tenido ningún tirón, el surgimiento de nuevos líderes con discursos más o menos diferentes y de nuevos partidos (es lo que se ha llamado «la nueva política») ha hecho que, a pesar de todo, las cosas hayan cambiado un poco. No sabemos si uno de los frutos de ese tirón, que se vive también en otros países de nuestro entorno, es el éxito de la serie danesa ‘Borgen’.

Hasta la fecha cuenta con tres temporadas, emitidas en la televisión pública danesa en 2010, 2011 y 2013 respectivamente. A pesar de que esos tiempos nos suenan ya casi lejanos, los temas que trata la serie son de increíble actualidad en toda Europa. La historia nos cuenta la trayectoria política y personal de Brigitte Nyborg, líder del Partido Moderado, formación centrista que tras un escándalo del principal partido rival en el poder se ve con mayoría de votos, pero obligada a pactar con otras fuerzas para llegar al gobierno danés. Se convertirá así en la primera mujer que se hace cargo del timón del país. Paralelamente tendrá que lidiar con su cada vez más deteriorado entorno familiar y con los medios de comunicación, cada vez más ávidos de noticias exclusivas y que a veces no jugarán del todo limpio.

De toda esta mezcla compleja sale el éxito de ‘Borgen’. También de sus buenos actores –muchos son veteranos que proceden de los tiempos del Dogma 95— y de un guión verosímil y perfectamente ensamblado que convierte en adictivo lo que inicialmente podría ser aburrido. Es inevitable hacer comparaciones con otras producciones similares, como ‘House of Cards’. En realidad es justo la otra cara de la moneda. 8,5/10.

Borgen / Government – title sequence from Benny Box on Vimeo.

8 de septiembre de 2015

‘The Game’

‘The Game’ es, más que una serie, un revival, un ejercicio de estilismo y un homenaje a las clásicas películas de espías de los sesenta y los setenta. Se trata de una producción de seis episodios dirigida por Niall MacCormick y Daniel O’Hara bajo la idea de Toby Whithouse y emitida por la BBC en 2014. Como siempre que hablamos de la cadena estatal británica, sabemos que estamos ante un producto de calidad, bien acabado, con grandes interpretaciones y con guiones sólidos. Pero como hablamos de homenaje a lo clásico, también cuenta –intencionadamente supongo– con todos los tópicos del género.

La serie transcurre en 1972. El MI5 –servicio secreto interior británico– recibe la información de que la URSS está preparando una operación secreta a gran escala llamada ‘Cristal’. Al mismo tiempo descubren que, entre el grupo de élite que se dedica a investigar el asunto, hay un topo que filtra los movimientos al enemigo. Este grupo, un tanto heterodoxo, está compuesto por agentes de todo tipo, cada uno con su vida privada y sus pasados, a veces un tanto turbios.

Es fácil disfrutar de ‘The Game’ una vez que se ubica en la maraña de nombres (avalancha diría yo) con los que empieza. El guión escrito por Whithouse, Sarah Dollard y Debbie O’Malley se resuelve con eficacia milimétrica, dosificando los momentos de suspense, de tensión y de acción. Poco a poco las piezas –sin dejar cabos sueltos– van encajando una a una hasta que el capítulo final colocamos la última y vemos el resultado: un final interesante y sorprendente con giros de guión que descolocan pero que tienen sentido. 7,5/10.

25 de agosto de 2015

‘1992’

‘1992’, además del título de la serie que voy a reseñar, es un año clave en la historia reciente de Italia. Fue el año en que el proceso Manos Limpias, llevado a cabo por el fiscal de Milán Antonio Di Pietro, desmontó una amplia red de conexiones turbias entre la política, la empresa y el crimen organizado. Fue el año del asesinato de Giovanni Falcone y de Paolo Borsellino, por enfrentarse a las familias mafiosas. Y también fue el comienzo de cambio de la política italiana. De los viejos y acartonados partidos surgidos de la dinámica posterior a la segunda guerra mundial –la Democracia Cristiana, el Partido Socialista o el Partido Comunista prácticamente desaparecieron o redujeron en gran medida su representación en las elecciones de 1993– se pasó al triunfo de los nuevos partidos, principalmente Forza Italia (con Berlusconi a la cabeza) y la Liga Norte. Comenzaba la era de la política televisiva…

Y este es precisamente el trasfondo real del complejo argumento de la serie ‘1992’. En ella se desgranan y se solapan las historias personales de sus protagonistas, cada uno con sus secretos y sus ambiciones. Luca Pastore, policía de la fiscalía de Milán, está embarcado contra una farmaceútica que comercializó ilegalmente plasma infectado de VIH con la connivencia del Estado. Leonardo Notte es un publicista de élite en nómina de Publitalia. Cínico y narcisista, luchará para que sus ideas de considerar la política como un producto vendible más le traerá más de un problema. Su pasado también le persigue. Pietro Bosco es un soldado y exjugador de rugby que acaba de volver de la primera guerra de Iraq. Por un hecho fortuito es propuesto por la Liga Norte para engrosar sus filas y llegar al parlamento italiano. Sin estudios y de carácter rudo y simple, chocará con sus colegas de profesión. Junto al elenco protagonista masculino, está el femenino: Bibi Mainaghi, heredera inexperta del imperio farmaceútico que investiga Luca. Veronica Castello, una antigua prostituta de lujo que hará lo que sea para triunfar en el mundo de la televisión, pero con enormes contradicciones. Todos ellos, más los muchos secundarios –algunos casi protagonistas– que aparecen en el reparto, entrecruzarán sus destinos en esos momentos convulsos.

Aunque no he podido verla en versión original, y estoy seguro de que el doblaje no le hace justicia, todo en ‘1992’ es creíble. La recreación de la época, el trabajo estupendo de los actores, las situaciones –salvo algunos detalles que no terminan de encajar–, la creación de Stefano Accorsi, Alessandro Fabbri, Ludovica Rampoldi y Stefano Sardo funciona muy bien en la difícil tarea de aunar hechos históricos con las historias personales sin que parezca forzado. En conclusión, esta serie de Sky Atlantic ha sido un buen descubrimiento. 7,5/10.

5 de agosto de 2015

‘Jonathan Strange & Mr. Norrell’

Suena a tópico, pero cuando uno ve una producción de la BBC tiene una cosa asegurada: el excelente trabajo de los actores. ‘Jonathan Strange & Mr. Norrell’ no es una excepción. Emitida por la BBC hace un par de meses, consta de siete episodios donde la magia es la protagonista, en el contexto siempre vistoso y resultón de la Inglaterra georgiana. Siendo cruel, podría decirse que el argumento podría resumirse en respetables nobles británicos jugando a ser Harry Potter. Pero, por supuesto, hay mucho más. La historia está basada en la novela homónima de Susanna Clarke, publicada en 2004.

Mr. Norrell es un respetado teórico de la magia inglesa que intenta renovar para darle su antiguo esplendor. Un alumno aventajado, Jonathan Strange, tiene una visión algo diferente, defendiendo la vieja magia del legendario Rey Cuervo. Es contratado por el gobierno británico para ser el «mago oficial» del ejército en la guerra contra los franceses en España. Bien movido por el rencor o bien por la envidia, Norrell cometerá actos de los que pronto se arrepentirá.

‘Jonathan Strange & Mr. Norrell’ tiene una puesta en escena correcta y humilde, lejos de las grandes superproducciones a las que nos estamos malacostumbrando. Se puede decir que es una producción al viejo estilo pero puesta al día. El duo protagonista –personajes interpretados por Bertie Carvel y Eddie Marsan— es, con diferencia, lo mejor de una historia que no acaba de convencerme. Quizás demasiado dispersa y con un final previsible. En cualquier caso una curiosidad digna de ser vista, aunque sólo sea por ver a Jonathan Strange haciendo su magia junto a Wellington contra el ejército de Napoleón en medio de los secarrales españoles. 6/10

26 de julio de 2015

‘Penny Dreadful’

Acabo de terminar de ver las dos primeras temporadas de ‘Penny Dreadful’, una curiosa serie de producción norteamericana para el canal Showtime. Digo curiosa porque su argumento es, como mínimo, atrevido. Su artífice es John Logan, creador, productor y guionista de la serie. Su principal mérito es conseguir que tal variedad de personajes, cada uno con su tradición literaria, amalgame en una historia más o menos coherente y además no perder el aroma especial de los «penny dreadfuls», publicaciones baratas de terror de finales del siglo XIX con cuentos a menudo rocambolescos.

Pero ¿de qué va ‘Penny Dreadful’? Básicamente, en coger a los principales personajes y conceptos de la literatura victoriana de terror (Frankenstein, Dorian Gray, el espiritismo, las maldiciones del antiguo Egipto, el hombre lobo, Drácula o Jack el Destripador) y unirlos bajo un mismo argumento. Ese argumento se basa en la búsqueda por parte de Sir Malcom Murray (Timothy Dalton) de su hija Mina, desaparecida bajo extrañas circunstancias. La amiga y vecina de Mina, Vanessa Ives (Eva Green) se une a la búsqueda junto con Ethan Chandler (Josh Harnett) y Victor Frankenstein (Harry Treadaway). A lo largo de los episodios varios personajes secundarios, pero también interesantes, irán apareciendo. Por ejemplo, Ferdinand Lyle (Simon Russell Beale) en el papel de un excéntrico e irónico estudioso de las maldiciones egipcias, Rory Kinnear como criatura de Frankenstein o Reeve Carney como Dorian Gray.

La factura de la serie es espectacular en todos los sentidos: decorados, iluminación, fotografía, vestuario… y cuenta con algunos hallazgos estilísticos interesantes. El trabajo de los actores es, en general, bastante bueno, aunque no todos están a la misma altura. Frente a una grandísima Eva Green nos encontramos a un flojo Reeve Carney o un mediocre Josh Harnett. Otro inconveniente importante es el diluido argumento principal, que no se sostendría si no fuera por las numerosas historias paralelas que se resuelven en uno o varios capítulos y que son realmente el alma de ‘Penny Dreadful’.

En definitiva si buscáis una serie de terror con regusto clásico, pero de factura moderna, no sois remilgados con la sangre, los bichos o los poseídos por el diablo, esta puede ser vuestra serie. 6,5/10.

20 de junio de 2015

‘House of Cards’

He terminado de ver las tres primeras temporadas de ‘House of Cards’, una de las series más comentadas y seguidas de los últimos años. Y posiblemente de las mejores. A pesar de no ser una idea original –está basada en una miniserie homónima de la BBC emitida en 1990, que a su vez se basa en una novela de Michael Dobbs— el argumento se adapta como un guante al entorno de la política estadounidense. Quizás porque el arquetipo que ya se describió en ‘El Príncipe’ de Maquiavelo es universal.

‘House of Cards’ cuenta la historia de Frank Underwood, un ambicioso senador de Carolina de Sur por el Partido Demócrata que intentará por todos los medios escalar en la pirámide del poder a costa de lo que sea (sí, de lo que sea). No es el dinero lo que le mueve, sino el puro ansia de poder. Su alianza con su mujer Claire es más una asociación de intereses que un matrimonio convencional. Todo está diseñado para apartar silenciosamente a cada uno de sus adversarios. A lo largo de los diferentes episodios, la trama, siempre sombría, va sustituyendo unos escenarios por otros, al tiempo que su protagonista sube en su posición.

Kevin Spacey (Frank Underwood) y Robin Wright (Claire Underwood) forman la pareja protagonista de actores. Un trabajo que posiblemente sea de los mejores de su ya larga carrera. Los secundarios también tienen gran peso en la serie y son dibujados en el impecable guión como personajes complejos repletos de contradicciones. Mis dos favoritos son Freddy (interpretado por Reg Cathey), el servicial y fiel (servil diría yo) dueño de la mugrienta y destartalada barbacoa donde Frank se retira a meditar y comer costillas y Douglas Stamper (Michael Kelly), el inseparable ayudante de Frank, el «chicho para todo», analista y «conseguidor» de votos y favores dentro y fuera del Congreso así como el «mamporrero» para los llevar a cabo los trabajos sucios de su amo.

La puesta en escena es una de las mejores que he visto nunca, detallista hasta el extremo. Se dice que la producción ha invertido unos 5 millones de dólares por capítulo, una cantidad considerable para una serie ambientada en los tiempos actuales. Todo ese dinero se nota en cada cosa que se ve en pantalla.

Así que si os interesa adentraros en las alcantarillas del poder, en el despiadado nihilismo que implica estar en lo más alto y, también, en la política norteamericana (lo que a mí menos me interesa), esta es vuestra serie… 7,5/10



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