rmbit - La bitácora personal de Ricardo Martín
La bitácora personal de Ricardo Martín
Comentando cosas desde 2004
21 de noviembre de 2009

Los vídeos de Muestra ’82

Justo ayer he terminado de hacer mi último recopilatorio. Puede que Muestra Musical 82 sea la última del año, la última de la década y también la que cierra el año del décimo aniversario de Muestra Musical. Hacía mucho tiempo que no diseñaba la portada a la vez que hacía la recopilación. Pronto hablaré sobre las portadas de Muestra y algunas curiosidades sobre ellas. Mientras, nos quedamos con la música, y más concretamente con los vídeos de este edición número 82. Sólo son cuatro, pero son buena muestra (valga la redundancia) de lo que se cuece en el mundo del pop-rock independiente y, sobre todo, de lo que se cuece en mi cabeza:

20 de noviembre de 2009

Michio Kaku

Michio Kaku es probablemente el divulgador científico más popular desde Carl Sagan. No en vano ha aparecido en multitud de documentales sobre ciencia y física de vanguardia. Sus explicaciones sencillas y con ejemplos han acercado el árido mundo de la ciencia límite a cualquier ciudadano de a pie. Nos ha mostrado qué es el tiempo, la misteriosa cuarta dimensión, qué es la teoría de cuerdas, qué conocemos del universo y otros muchos aspectos que a todos nos interesan de un modo u otro (o por lo menos a mí). Kaku ha editado también unos cuantos libros hasta la fecha, de los cuales hay traducidos al castellano cuatro que espero tener ocasión de leer pronto. Son ‘El Universo de Einstein’, ‘Hiperespacio’, ‘Universos Paralelos’ y ‘La Física de lo Imposible’.

Es verdad que las imágenes que acompañan a esos documentales son, por lo general, accesorias y que a menudo distraen la atención del espectador. En este sentido nada tienen que ver con ‘Cosmos’ de Carl Sagan, donde cada escena, cada secuencia servía de apoyo a la narración de una forma asombrosamente eficaz. Pero esto no es culpa de Kaku, sino de casi cualquier documental moderno sobre ciencia. En cualquier caso, su infatigable pasión por la divulgación científica es digna de alabanza. Ojalá hubiera otros muchos personajes como él que nos acercara ese oscuro mundo y arrojara un poco de luz sobre él. Por cierto, si eres fan suyo, también lo puedes ser en Facebook

Ahora, un fragmento del documental ‘Time’ de la BBC:

19 de noviembre de 2009

25 años de Rockdelux con lo mejor de la década

En mi cita mensual con la Rockdelux en mi kiosko favorito me encuentro con que noviembre era el mes en que celebraban los 25 años de su primer número. Y evidentemente, tan magno evento necesitaba una edición especial. Un edición que por otra parte no trae su CD correspondiente, pero sin embargo cuesta 9,50 euros. Cuestiones económicas aparte, buena parte de sus 200 páginas a todo color se dedican a las listas. Y no precisamente a las de 1984 hasta 2009, sino a las de la década que ahora concluye. Eso ya lo hicieron en otros especiales anteriores. Por tanto, aunque suene paradójico, el especial vigésimo quinto aniversario trata sobre los últimos diez años.

La revista cuenta con varios artículos interesantes donde reflexiona sobre asuntos que ya he tratado aquí alguna vez: la evidente decadencia de la industria del disco y el creciente auge de la red como nuevo negocio y fenómeno social, un mapa con los nuevos sonidos que nos dejan estos años, otro artículo sobre la industria musical española, sobre el fenómeno de las series de televisión, con ranking de las mejores de la década y alguna cosa más. Todo ello salpicado por las consabidas listas con las que nadie estará de acuerdo. En esta ocasión han sido de los mejores libros, los mejores cómics, las mejores películas, los mejores sencillos (con ilustraciones a toda página para cada uno de ellos) y los mejores discos internacionales y nacionales.

En realidad, para tanta revista, tampoco tiene mucha chicha, pero abre la veda de las listas de lo mejor del año y la década con que vamos a ser bombardeados (y os bombardearé) a lo largo del mes de diciembre. De hecho, ya han salido las primeras, las de los medios clásicos de la prensa musical. Pero eso será objeto de otro artículo…

18 de noviembre de 2009

Herramientas para desarrollar aventuras conversacionales

El año pasado más o menos a estas alturas, me volvió a entrar el gusanillo de diseñar aventuras conversacionales. Ya sabéis de mis gusto por este tipo de videojuegos. Todo partió de la noticia que llegó a mi ordenador con los resultados de la IFComp 2008, un concurso de aventuras cortas. En la edición de 2009, el podio de ganadores ha estado ocupado por ‘Rover’s Day Out’, ‘Broken Legs’ y ‘Snowquest’ en el primer, segundo y tercer puesto respectivamente. El hecho de que para crear estas piezas de software sea necesaria una dosis extra de creatividad (ya que todo el peso recae sobre las palabras), una parte evidente de técnica de programación y, por supuesto, organizar bien la historia, siempre me llamó mucho la atención. Pero esta fiebre se me fue pasando.

En estos últimos días me estoy empezando a familiarizar con algunas herramientas de creación de aventuras conversacionales como InformATE. Se trata de la versión traducida al castellano de Inform, que es un lenguaje de programación orientado a objetos, un conjunto de librerías y un compilador especializados en el desarrollo de juegos de ficción interactiva. La historia de Inform es ya muy dilatada. Su autor, Graham Nelson, lo creó en 1993 y desde entonces ha sufrido numerosas evoluciones. Después de compilar un videojuego con Inform o InformATE, no nos genera un ejecutable, sino un código intermedio que ha de ser ejecutado o interpretado por una máquina virtual. En este mundillo, los dos intérpretes más utilizados son Máquina-Z y Glulx. La primera de ellas fue diseñada ni más ni menos que en 1979 y fue creada para desarrollar ‘Zork’, una de las primeras aventuras conversacionales de la historia. Glulx es un sistema mucho más evolucionado y con más posibilidades, ya que permite incluso la incorporación de gráficos.

Actualmente existen intérpretes de Máquina-Z, de Glulx y de otros para cualquier plataforma, ya sea Windows, Mac o Linux. En mi caso, con Mac utilizo Spatterlight, que puede leer archivos para todas esas máquinas virtuales. Del mismo modo, también existen compiladores de Inform/InformATE para cualquier sistema operativo. En todos los casos las herramientas son rigurosamente gratuitas. No hay más que darse una vuelta por el repositorio que los chicos de CAAD mantienen en su sitio web y elegir el que mejor se ajuste a nuestras necesidades. También podemos encontrar abundante documentación y ejemplos para aprender este lenguaje.

Inform/InformATE es bastante complejo. Si bien su estructura es similar a la de cualquier lenguaje de programación, es necesario un ejercicio de abstracción para no dejar atrás ninguna de las posibilidades que nos permite. Buena parte de la culpa de esa complejidad se debe a la cantidad de acciones (muchas de ellas combinadas), de tipos de objetos, de situaciones, etc. En cualquier caso es una potente herramienta que nos ahorrará mucho trabajo si queremos programar una buena aventura con un buen vocabulario admitido (recordemos que las acciones se introducen libremente mediante lenguaje natural con el teclado).

17 de noviembre de 2009

Bloqueo concertado de un servidor: ¿Manifestación o mala fe?

Leo antentamente un artículo en el Diario de Burgos (encontrado a través de Barrapunto.com). En él se plantea un asunto interesante. A saber: la Asociación para el Avance de la Informática y la Computación (AAIC) ha convocado la que es la primera (supuesta) «manifestación virtual», que tendrá lugar en el «ciberespacio» español el próximo jueves día 19. Esta protesta consistirá en la descarga simultánea por aquellos internautas que deseen participar del archivo de un documento determinado a una hora determinada y de una web determinada con el objetivo de bloquear o «tirar» el servidor que lo aloja. En concreto, en el comunicado se alude a tres sitios web oficiales: el Ministerio de Educación, el de Industria y el de Economía y Hacienda. Lo que esta asociación pretende conseguir con esta protesta es, básicamente, promover una mayor regulación de la profesión de informático y evitar el intrusismo.

Después de la preceptiva comunicación a la Delegación o Subdelegación del Gobierno correspondiente (en este caso fue a la Delegación del Gobierno en Madrid), la contestación que obtuvieron ha sido bastante discutida, aunque desde mi punto de vista lógica. En el escrito [PDF] se explica que el acto comunicado no entra dentro de los supuestos contemplados en la Ley Orgánica que regula el derecho de reunión (la 9/1983 de 15 de julio, modificada por la 9/1999), no teniendo esta ni ninguna otra Delegación o Subdelegación competencia sobre el tema. Por contra, considera que puede existir mala fe bajo el derecho fundamental de reunión al pretender cobijar un «bloqueo» encubierto de servidores oficiales con el objeto de provocar un perjuicio al usuario de este servicio público. Eso significa que estos actos concertados y planificados pueden ser objeto de responsabilidades penales. A su vez, la respuesta de la AAIC hace referencia al símil entre un bloqueo de una vía pública y de un servidor, ya que ambos provocan trastornos al ciudadano, sin que exista mala fe en esa obstrucción.

Desde luego el asunto no es sencillo, ya que ambas partes tienen razón. Si tuviera que decantarme por un lado, lo haría en favor de los argumentos de la Delegación del Gobierno. No creo que pueda considerarse como un acto de protesta sin más el convocar actos concertados para provocar la caída de un servidor. Además de ser una medida de dudosa eficacia (aún cuando se consiga el objetivo), ya que los usuarios que intenten acceder al servidor caído no serán conscientes del motivo que lo provocó. No existen «pancartas virtuales», ni «pasquines virtuales» con los que informar al perjudicado y quizás unirse a su causa. Por otra parte, evitar el sabotaje sería sencillo, retirando esos enlaces por tiempo limitado que durara la protesta o modificando la página ofreciendo cinco o seis enlaces alternativos al servidor principal, distribuyendo así la carga y evitando su bloqueo.

Para concluir sólo puedo decir que, aunque comparto los motivos de la protesta de mis colegas de profesión, no creo que sea la forma más adecuada ni la más efectiva… Quizás por eso, la AAIC también ha convocado dos concentraciones «físicas» en Madrid y Salamanca para ese mismo día.

16 de noviembre de 2009

‘Chill Out’: Joe Crepúsculo vuelve a las andadas

Joe Crepúsculo es posiblemente uno de los personajes del pop independiente nacional más discutibles y discutidos. La forma de interpretar sus temas con esa voz rasposa y susurrante, las letras a veces tan absurdas y naïf y esa mezcla de estilos sin complejos hacen que no puedas ser indiferente a su música. Yo no lo fui y coroné a su anterior trabajo ‘Supercrepus’ al primer lugar de los mejores discos nacionales de 2008, un disco de ni más ni menos que veinte temas. Y es que Joe Crepúsculo es uno de los artistas más prolíficos del panorama nacional. Si el año pasado lanzó ‘Escuela de Zebras’ y el mencionado ‘Supercrepus’, este año también tenemos un disco suyo. Se llama ‘Chill Out’ y llevo cosa de un mes escuchándolo con atención y con esa misma sensación apabullante que tuve en la ocasión anterior.

No sabemos si Joel Iriarte fagocita toda la música posible y la transforma, la procesa, la deconstruye o la reinterpreta a su manera, poniendo algo de armonía y orden en el revoltijo resultante, pero es la impresión que da al escuchar los doce temas de este nuevo álbum. Su producción es mejor, pero sigue sin separarse de esas cajas de ritmos y esos sintetizadores en plan amateur, algo cutres y como de verbena de barrio. Nunca sabemos si el Crepus va en serio o no. Esta sensación aumenta cuando vemos sus descolocantes videoclips. Hasta la fecha ha grabado dos. Ambos inclasificables y absolutamente originales. Aquí os los dejo:

‘Toda esta energía’:

‘Siento que muero’, un «megamix» de escenas televisivas ochenteras con estribillo que recuerda a ‘Clavado en un bar’ de… ¡Maná!:

15 de noviembre de 2009

‘La Belle Personne’

La cinematografía de cada país tiene que aguantar una cruz, justa o injustamente asignada. La del cine español todos la sabemos, también hablamos de «americanada» y, por supuesto, un cine típica e inconfundiblemente francés. Quizás sea algo más sutil, pero los franceses han sabido explotar hasta la saciedad la herencia de la nouvelle vague, algunas veces con fortuna y otras no tanto. El caso que nos ocupa es ‘La Belle Personne’, una producción de 2008 realizada por Christophe Honoré. Es el clásico ejemplo de cómo una buena película puede llegar a estropearse (por poco, eso sí) por culpa de un exceso de «pretenciosidad intelectual» tan corriente en el cine galo de los sesenta, los setenta e incluso los primeros ochenta. Pero no hay que quitarle el mérito a Honoré al adaptar una novela de época (ni más ni menos que el hito de la literatura francesa ‘La Princesse de Clèves’ de Madame de La Fayette) a un instituto de hoy día.

La historia no es nueva. Junie es una chica que por circunstancias personales llega a un nuevo instituto. En un principio sólo conoce a su primo, pero su extraordinaria belleza revolucionará a sus alumnos masculinos e incluso a su profesor de italiano. A medida que avance la trama, las envidias, los celos y las intrigas conformarán un fresco de las miserias y los sentimientos humanos, tanto de los más bajos como de los más altos.

Pero como dije, el aire intelectualoide (esos alumnos de peinados imposibles con cara de póker o ese profesor de aspecto atractivamente taciturno…) y la pretenciosidad de lo que se adivina en algunas secuencias hace de esta una película un ejercicio de estilo que roza la pedantería en algunos momentos (no muchos, es verdad). Un aspecto que no parece culpa de los actores, cuyo trabajo es bastante bueno en general, con unas interpretaciones comedidas e incluso austeras. Esto ocurre en el caso de la chica protagonista (Léa Seydoux), que llena la pantalla con esa blanquísima belleza aunque aparezca en una esquina del plano. No necesita nada más para hacerse notar. Honoré lo sabe y ella siempre es el centro de la acción mientras esté en pantalla. En definitiva, una película interesante con alguna pega y en la que el espectador ha de poner bastante de su parte para sacarle todo el jugo.



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