No estoy teniendo suerte últimamente con los libros que elijo. En este caso he leído ‘El Secreto de la Lejía’ (Planeta, 2001). Un título extraño el de esta novela escrita por la lucense Luisa Castro. Es una pena, porque prometía mucho en el resumen de la contraportada. Lamentablemente, y tras unas buenas primeras setenta u ochenta páginas las cosas comienzan a torcerse. A nivel técnico he de decir que el libro es impecable, pero narrativamente deja de interesar, se vuelve confuso.
África es una joven poeta gallega que recibe la invitación para participar en un programa de radio en Madrid. Tras vencer su timidez y sus reticencias ante el mundo exterior, decide emprender el viaje que cambiará su vida de una manera radicalmente diferente a como ella hubiera imaginado. A lo largo de su estancia en la capital se cruzarán en su vida personajes estrambóticos y se moverá en ambientes extraños. Tras unos primeros días de estupor e incluso de alegría, comenzará una pesadilla que la llevará hasta el límite.
Tal y como ha confesado en alguna entrevista, África, la protagonista de ‘El Secreto de la Lejía’, es un alter ego de la propia autora e incorporó algunas de sus experiencias personales a las del personaje principal del libro. En el trasfondo de la novela encontramos los temas universales de siempre: el amor, las relaciones personales, el odio o la decadencia y la locura. Una novela pasable, aunque algo extenuante.
Las noticias son cada vez más insistentes y frecuentes: la TDT de pago estará aquí muy pronto. De hecho países como Suecia, Países Bajos, Gran Bretaña, Francia o Italia ya la tienen hace tiempo. En España quien ha abierto el melón ha sido Mediapro con su famoso canal Gol TV. La productora de Jaume Roures quiene convertir el canal de fútbol en el principal aliciente de su hipotética oferta de pago. A esto habría que unir las retransmisiones de Fórmula 1. La plataforma tendría también otros dos canales de entretenimiento, pero no se ha especificado demasiado. Sólo se ha dicho que uno corresponderá a producciones nacionales y otra a internacionales. En total la cuota mensual será de 19 euros más los gastos que se realicen en concepto de pago por visión. Para llevar a cabo este proyecto, es necesario primero que el Parlamento apruebe la nueva Ley Audiovisual o en su defecto alguna norma que regule la posibilidad de las emisiones digitales terrestres de pago.
De producirse esta regulación, la parte técnica la pondría la empresa Dahlia TV, que controla el sistema de TDT de pago en países como Italia. El sistema es muy sencillo, pero necesita un descodificador de TDT especial en la que se inserta una tarjeta prepago previamente cargada con una cantidad de dinero y recargable en cajeros automáticos. Al seleccionar un programa, una película o un evento, se descuenta el importe de la tarjeta. Aquí hay un gráfico que lo explica [PDF].
Yo no tengo dudas de que la TDT de pago es la evolución lógica y que los modelos basados en cable o satélite comenzarán a ceder terreno, quizás dentro de todavía mucho tiempo. El principal perjudicado de esta nueva tecnología es PRISA. El lastre de Digital+ le sigue pasando factura y, hasta que no consiga vender la plataforma (cosa que es cada vez más complicada) no podrá abrirse a nuevas aventuras empresariales. Y es una pena, porque con la experiencia que han ido acumulando a lo largo de casi dos décadas hubieran podido hacer un buen papel dentro de este nuevo mercado. De hecho, en Francia, Canal+ tiene su plataforma de TDT de pago donde pueden verse contenidos en alta definición. De momento en España estamos a la espera de los acontecimientos.
Al terminar de ver ‘La Clase’ (‘Entre les Murs’) (2008) no he podido evitar recordar ‘Hoy Empieza Todo’ (1999) del gran Bertrand Tavernier. En cierto modo se trata de obras gemelas, hermanas, separadas por diez años. Pero al contrario de esta, ‘La Clase’ es un retrato con afán documentalista, una herramienta de comunicación y de denuncia más que una obra del séptimo arte. Esta producción francesa realizada por Laurent Cantet (el mismo de la estupenda ‘Recursos Humanos’ (1999)) ha cosechado a lo largo y ancho de los festivales multitud de galardones, de entre los cuales sobresale por encima de todos la Palma de Oro del Festival de Cannes de 2008.
‘La Clase’ es la historia de un instituto público de una zona conflictiva del extrarradio de París. En una de las clases conviven chicos y chicas de 13, 14 y 15 años de varias razas y culturas. Por tanto, a la dificultad de la edad adolescente hay que sumarle las diferencias de origen y el entorno social en el que se mueven. Y en medio de todo esto está François, el profesor de lengua, que entrega toda su energía, su inventiva y su buen hacer a unos chicos que, por lo general, odian la clase y la consideran una pérdida de tiempo. A partir de un conflicto mínimo con uno de los alumnos se desencadenará una serie de acontecimientos desagradables que pondrán de manifiesto lo frágil de los planteamientos del sistema educativo, la falta de herramientas eficaces y la impotencia de los profesores para realizar su trabajo correctamente.
Cantet nos plantea la cuestión sin rodeos ni artificios. La película es muy directa y desde las primeras escenas consigue enredarnos en su dinámica, seguir las explicaciones del profesor, el comportamiento de los chicos, los incidentes… Todo dentro de un realismo que me parece muy difícil de conseguir cuando hay una cámara delante y un grupo de actores no profesionales que hacen de sus propios personajes. Como dije al principio, cine-comunicación de una eficacia apabullante que aquí en España entenderemos muy bien.
Ubuntu se está convirtiendo ya en todo un fenómeno social a gran escala. Su gran cantidad de aplicaciones listas para instalar, la gran comunidad de usuarios y técnicos que generan documentación sobre cualquier problema y aspecto del sistema operativo, su creciente atractivo visual facilidad de uso está haciendo de GNU/Linux una alternativa ya absolutamente real. A finales de abril se liberó la última gran versión estable, la 9.04 apodadaJaunty Jackalope. Así que, cuando apenas habían pasado 24 horas desde su publicación, me decidí a actualizar el Intrepid Ibex de mi portátil.
La primera gran mejora es el tiempo de arranque. En mi caso han sido en torno a 18 o 20 segundos, que no está nada mal. Otro cambio que es de agradecer son los retoques estéticos. Es verdad que son pequeños detalles, pero que mejoran mucho el aspecto general. En primer lugar, la pantalla de arranque se vuelve más elegante, igual que algunos de los temas de ventanas que se incluyen. Esos tonos marrones de los que tanto me quejaba en versiones anteriores cambian ligeramente para hacerlos un poco más atractivos. Mi tema favorito es Dust, que podéis ver cómo queda en la captura de pantalla que tenéis arriba. La última gran mejora es el sistema de notificaciones que nos aparece en forma de ventanita en la esquina superior derecha de nuestro escritorio. Aquí nos aparecerán notificaciones como la conexión a redes inalámbricas, descargas de archivos, alertas de batería baja y muchas otras. Para quienes conozcáis Growl para Mac OS X, es algo similar.
En cuanto a hardware soportado, he tenido algunos problemillas con el Mighty Mouse Wireless, pero instalando una aplicación llamada Blueman se ha solucionado. Lo que parece que no tiene solución de momento es el soporte de mi tarjeta gráfica integrada, la Intel GM965. Al parecer se trata de una cuestión temporal y posiblemente dentro de poco se solucione. El principal problema es no poder activar Compiz Fusion (los efectos visuales de escritorio). Espero la actualización que corrija este problema.
Hace más o menos un año hablé en el blog sobre Duffy, la cantante galesa de soul-pop que rompió en las listas de ventas y en las radiofórmulas y que además gustaba a indie kids y a amas de casa. Ese fenómeno que creíamos extraño y reservado a los clásicos intocables del pop-rock de alguna manera se ha vuelto a producir este año. El nuevo milagro se llama Amy Macdonald. Esta joven escocesa nos ha cautivado a todos con esa mezcla folkie con toques de country que ha dado resultado y por supuesto con esa voz de acento tan particular. Su primer disco ‘This is the Life’ (Vertigo Records) no es nuevo. En Reino Unido fue lanzado en 2007 y en Europa en 2008, pero ha sido ahora cuando ha comenzado a sonar en España. No tengo ni idea del por qué de tanto retraso.
Como digo ‘This is the Life’ es un folk-country dulcificado, pero sin duda auténtico. La producción no le hace mucha justicia en algunos de los temas. Lejos de ser un álbum de un sólo tema, el disco puede escucharse de una tirada sin esa desagradable sensación de que sobra algo. Vale que la chica no descubre nada nuevo, pero siempre es interesante encontrar cosas así en los 40 Principales o en cualquier otra emisora comercial de música. También es un gusto leer que sus referencias son Oasis, The Libertines, The Beach Boys, The Verve o Travis. Ah, y ojo a las letras, que son bastante buenas también. Con algún tópico pero interesantes. Como digo siempre, la calidad no está reñida con la rentabilidad. A ver si a algunos medios (y a algunos sellos discográficos) les entra en la cabeza…
Y ahora el video de ‘This is the Life’, que nunca me canso de escuchar:
Muchas veces me he preguntado cómo era la informática, o si se conocían los ordenadores a nivel masivo a finales de los setenta y comienzos de los ochenta, justo antes de la auténtica explosión de las nuevas tecnologías. Buscando por el archivo de la web de RTVE, me he encontrado con dos reportajes muy curiosos. Uno es de 1979 y habla sobre las repercusiones que ya en aquella época estaban teniendo los computadores y los que se le auguraban para el futuro. Se trata de un documento realizado por el equipo de Informe Semanal y llevado a cabo por Ramón Colom y Antonio Gasset. Visto a día de hoy no deja de ser interesante. El segundo de ellos es de 1980 y en él se comentan algunas novedades de la feria SIMO y de paso enumerar algunos de los avances en lo que a informática aplicada a la sociedad se refiere. Para no perdérselos…
Los vídeos están incrustados de aquella manera, porque RTVE no permite oficialmente insertar vídeos en otras páginas que no sean la suya. Me ha costado, pero aquí están.
Vivimos en una sociedad tan acomodada como sensible a cualquier intrusión de elementos extraños. Hipersensible diría yo. A veces son los inmigrantes, que para muchos traen la delincuencia, la intranquilidad, nos quitan los trabajos y hasta amenazan nuestro estilo de vida. Otras veces son las costumbres importadas. Eso ocurrió sobre todo al final del franquismo, cuando los turistas nos traían nuevas costumbres que contravenían en muchas ocasiones la rancia moral católica. Y ahora es la gripe porcina procedente de México. En cierto modo son comparables.
Muchos informativos de televisión se apresuraban a repetir como papagayos la nota de la agencia Reuters de que la Organización Mundial de la Salud advertía que hay riesgo de pandemia de nivel 5 (el más alto posible), lo que significa millones de infectados en todo el planeta. No digo que esto no pueda ocurrir, pero todos los inviernos pasa con la gripe común. Y de momento, mientras no se demuestre otra cosa, la mortandad fuera de México es prácticamente nula. Habrá muertes, pero tal y como vino se irá.
Parece que estamos deseosos de una gran catástrofe de dimensiones cinematográficas. Necesitamos un Síndrome de Andrómeda o una Peste Negra para sentirnos vivos, para darnos cuenta de que, en nuestro mundo de comodidades, siempre hay alguna amenaza con la que entretener nuestro instinto apocalíptico. No sé si es un sentimiento inherente al ser humano, pero lo que sí sé es que nos hacemos un flaco favor alimentándolo. Y mientras tanto, las mascarillas se agotan e incluso hay gente que ya hace acopio de provisiones por si es necesario encerrarse en su casa y precintar todas las rendijas hasta crear un habitáculo inmune a virus…
La realidad es que a día de hoy todos los nuevos infectados en España y Europa evolucionan sin problemas, como si padecieran cualquier gripe normal. Además, desde los tiempos de la gripe aviar hemos acumulado un total de 10 millones de vacunas a todas luces efectivas contra este nuevo mal animal. Quizás si alguien tiene que preocuparse es el habitante de la parte pobre del mundo, pero claro, ese tiene otras cosas más importantes que hacer que fijarse en un virus de lo más fotogénico y televisivo. Me refiero a buscar algo que llevarse a la boca para no morir de hambre. Ese es el verdadero virus que mata cada día a miles de personas.
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