Reconozco que me cuesta mucho leer a autores latinoamericanos porque, a pesar de que los libros que nos llegan suelen estar muy bien escritos, utilizan un lenguaje repleto de localismos que hacen que la lectura sea a veces complicada. Este es el caso de ‘Recursos Humanos’ (Anagrama, 2007) del autor mexicano Antonio Ortuño. Ortuño dibuja una historia casi apocalíptica sobre el mundo de la oficina. Una sátira muy ocurrente acerca de las relaciones entre jefes y empleados, que son a su vez relaciones sociales entre clases.
Gabriel Lynch es un empleado de una empresa de artes gráficas. Siente una aversión irreprimible por su jefe y por algunos de sus compañeros. Ese resentimiento se amplia después de sufrir un desengaño sentimental. Gabriel lucha contra el mundo que le rodea, despachándose sin ambages con la empresa, los otros empleados (y empleadas), y en general con el mundo, los ridiculiza, los critica sin piedad y se venga contra ellos.
Ortuño habla por boca de Gabriel y diseña una obra mordaz y deslenguada repleta de expresiones coloquiales, recursos imaginativos y metáforas ingeniosas, bajo la que se trasluce una denuncia social, aunque sería mucho simplificar describir a ‘Recursos Humanos’ como una mera novela social. Por cierto, a pesar de titularse igual, este libro no tiene nada que ver (o casi nada) con la magnífica película de Laurent Cantet. ‘Recursos Humanos’ fue finalista del Premio Herralde de Novela 2007.
El pasado mes de octubre comentaba aquí, o más bien criticaba, todo lo que rodeaba al estreno de la película ‘Tiro en la Cabeza’ (2008) del realizador Jaime Rosales. Ahora es el momento de meterse a fondo con la película. Lo primero de todo es reconocer el valor de Rosales como narrador diferente, como desafiador de las reglas clásicas del cine. Ya lo vimos con la descarnada ‘La Soledad’ (2007), que hasta se llevó por sorpresa el Goya a la mejor película. ‘Tiro en la Cabeza’ supone un giro de tuerca más en este peculiar estilo de hacer cine. El espectador se convierte en un voyeur. En un principio podría pensarse que el punto de vista de la cámara es quizás el de un equipo de vigilancia que sigue los pasos al protagonista. Un protagonista que, si no supiéramos que es un terrorista, podría pasar por un ciudadano normal y corriente, que hace vida normal, que tiene amigos, novia… Sólo cuando llega el desenlace final conocemos el verdadero rostro del personaje.
La película está intencionadamente descuidada. La cámara siempre está fija, lejana, usando teleobjetivo y montada sobre trípode, por lo que se meten en el plano autobuses y camionetas de reparto, señores mayores, empleados de banca, que aparecen desenfocados y que a veces cubren la pantalla por completo. Otras tomas se ven completamente negras hasta que descubrimos una ventana que se enciende. También es curioso que hemos de seguir la narración sin saber en ningún caso lo que dicen los personajes. Los vemos hablar, gesticular, discutir, pero no los oímos. En su lugar se ha preservado el sonido ambiente de la ciudad o simplemente un silencio absoluto.
A pesar de todas estas limitaciones autoimpuestas, podemos seguir el transcurrir de la historia sin mayor problema y al no tener ni música incidental ni diálogos audibles, neutraliza el posible dramatismo artificioso, dando paso a un final de una naturalidad aterradora por lo realista. Mucho más impresionante que si se hubieran utilizado las reglas clásicas del drama. En definitiva, una película diferente que no todo el mundo comprenderá ni soportará, pero que se convertirá en un pequeño clásico del cine español más heterodoxo. Recomendable sólo para ojos entrenados. Por cierto, curioso trailer también, porque no tiene nada que ver con las imágenes de la película.
Tenía muchas ganas de remangarme, ponerme manos a la obra y cacharrear un poco con la cosa esta de los vídeos. Encontré la excusa perfecta después de instalar ScreenFlow, una aplicación que permite hacer capturas en vídeo del escritorio del Mac de forma fácil y rápida. Era justo lo que llevaba tiempo buscando. Además era también el momento de experimentar con un servicio de vídeo que no fuera el horrible YouTube o Google Vídeo. Leyendo por ahí algunas comparativas, elegí Vimeo. Y creo que he acertado. Se trata de una web de vídeos extremadamente sencilla de usar, muy intuitiva y muy bien diseñada. Además permite insertar un vídeo en alta definición (a 1280×720 píxeles) a la semana para la versión gratuita. ScreenFlow es un software de apariencia simple, pero que esconde una potencia impresionante. Nos permite hacer casi cualquier cosa con nuestras capturas en unos pocos clics de ratón y después exportar el resultado a un montón de formatos diferentes.
Pero vamos al grano. Mi intención con esta entrada es que sea el primer «episodio» de una futura serie sobre lo que se puede hacer con un Mac. Pensaréis que ya hay un montón de vídeos por ahí sobre el Mac OS X, lo bonito que es y tal y cual. Es verdad. Pero yo quería darles un enfoque personal, comentar las cosas que realmente me parecen importantes para los usuarios de Windows que tienen miedo a cambiarse o para los que piensan que determinadas cosas no se pueden hacer. Y también, por qué no, los aspectos del Mac OS X que más me han sorprendido a lo largo de este año y medio de switcher.
En esta primera entrega os voy a mostrar tres cosas. En el primer vídeo veremos dos de ellas: la primera es cómo controlar un ordenador equipado con Windows XP de manera remota conectado a una red local. Para realizar esta tarea usaré Conexión a Escritorio Remoto para Mac, una aplicación diseñada por Microsoft para Mac OS X. La segunda es emulación pura y dura de Windows XP y Ubuntu a través de VMWare Fusion, un software muy potente que nos permite también integrar las aplicaciones Windows en nuestro entorno Mac, algo muy sorprendente.
El segundo vídeo es algo más personal y a lo que soy aficionado desde hace años: emular la plataforma MSX para poder jugar a aquellos videojuegos con los que pasaba las horas muertas en los viejos tiempos. Para ello he usado fMSX, uno de tantos emuladores de MSX que existen para Mac.
El pasado día 9 de marzo empezó una nueva etapa para la televisión autonómica de Castilla y León. Es el fruto de la fusión de Canal 4 y Televisión Castilla y León y contará con dos canales digitales que emitirán bajo los nombres de cyl7 y cyl8. En teoría, el primero de ellos tendrá contenidos comunes a todas las provincias, mientras que el segundo emitirá contenidos dirigidos a las provincias con desconexiones locales. Este ente autómico lo dirigirá Óscar Campillo, un periodista leonés ligado al diario El Mundo (es director de la edición castellanoleonesa del periódico) y colaborador de la COPE. Como hace siglos que no veo ninguna televisión local o autonómica, tampoco puedo opinar sobre la línea editorial actual, anterior o la que tendrá a partir de ahora. Lo que me interesa realmente es el aspecto visual y estético. Así que vamos con ello.
La imagen corporativa se ha organizado en cuatro entidades: rtvcyl (Radio Televisión de Castilla y León), cyltv (Castilla y León Televisión) y los dos canales de los que hablaba antes (cyl7 y cyl8). Los logos son idénticos en los cuatro casos, con mínimas variaciones. Aunque lo he visto de todas las maneras posibles, todavía no sé si me gusta o no. Por un lado me parece muy diferente (y mucho mejor) que cualquier otro diseño que se haya hecho en el tema audiovisual regional. Si antes se solía decir la frase «para ser español no está mal», yo tengo el mismo pensamiento para nuestra querida autonomía. Le daremos un aprobado.
Lo que ya no me ha gustado tanto es que en la mosca de ambas cadenas se conserve el logo completo. En mi humilde opinión, la mosca ha de ser un identificativo simple del canal, lo más escueto posible. Incluir el «balón de playa» (como ya lo han bautizado en los foros) está de más. Hablando de las cortinillas, he podido ver las autopromociones en unos vídeos y también las cabeceras de los informativos. Y en general me han gustado. No son un alarde de originalidad, pero están bien hechas. En el caso de las noticias, tanto las regionales como las locales, me he llevado una grata sorpresa. Son cortas, elegantes y nada pretenciosas (los de Cuatro deberían tomar nota).
En definitiva, se ha dado un paso de gigante en cuanto al envoltorio se refiere. Ahora falta que los contenidos y la profesionalidad de los trabajadores de la cadena estén a la altura… Y ahora unos vídeos que he encontrado por YouTube:
Y para rematar una curiosidad para «maqueros»: un MacBook en un informativo local de cyl8:
Desde que se conoció la intención del gobierno francés de regular, controlar, frenar o como queramos llamarlo, las descargas de ficheros mediante p2p, no he dejado de seguir las noticias que se iban produciendo. En los últimos días, las informaciones sobre el tema se han ido sucediendo cada vez con más intensidad y cada vez más cerca. La Comisión y el Parlamento Europeo ya ha comenzado a debatir sobre esta cuestión y aquí en España, el Gobierno ha prometido hacer algo antes de que termine el año.
Según lo que cuenta Público en un artículo de hace un par de días, en el caso de que todo esto salga adelante, las medidas serían mucho menos radicales que en Francia y prácticamente se descarta llegar a las desconexiones. Una de las propuestas que se ha puesto sobre la mesa es más bien disuasoria. Se trata de un mecanismo de avisos y de pequeñas multas dirigidas a los usuarios más activos. Siempre según este artículo, este sistema sería controlado por funcionarios dependientes del Ministerio de Justicia. Todo esto en el supuesto de que finalmente se llevara a cabo, cosa que sigo dudando, por mucho que se publicite.
Como ya dije en su día, la base legal para llevar a cabo estas medidas es inexistente y no se me ocurre qué norma se puede infringir cuando uno se descarga un archivo con la «mula» para ser multados como si aparcara el coche en doble fila. Máxime cuando el uso de p2p no tiene por qué ser para bajar contenidos protegidos mediante derechos de autor. Ya ha surgido software, como el OneSwarm, que cifra y «dispersa» el tráfico p2p de forma que cualquier observador podría saber el volumen de lo que descargamos, pero no su contenido ni de qué fuentes. Seguramente en el futuro nos topemos con mecanismos más complejos que hagan imposible la identificación del contenido descargado ni la identidad del internauta. Además existen ya medios alternativos, como la descarga directa mediante servidores tipo Rapidshare… Vamos, que las descargas no hay quien las pare y la industria tiene que cambiar y hacerse a la idea. Esto se llama cambio de modelo… o más prosaicamente hablando, renovarse o morir.
Esto de vender a un módico precio o «regalar» un DVD con la prensa está siendo una moda a todas luces rentable. El fuego lo abrió Público hace un año y medio los viernes con Cine Público, películas en su mayoría bastante interesantes. Sobre estas entregas ya he hablado aquí alguna vez. Después vinieron otros. El País, por un euro, incorporaba un DVD con una película de Hollywood de «serie media» los viernes y los sábados. El diario de PRISA vuelve ahora con una nueva colección que lleva anunciando desde hace unas semanas.
Bajo el título de «Que Vuelve el Erotismo», El País presenta diez películas de calidad muy desigual con el denominador común de la temática sexual. De hecho casi todas ellas estuvieron prohibidas en España durante los últimos años de la dictadura. Tal es el caso de las polémicas ‘Portero de Noche’, ‘Historia de O’, ‘Calígula’ o ‘El Imperio de los Sentidos’. Otras son menos conocidas, como es el caso de una de las primeras obras de Russ Meyer, ‘Vixen!’ o la del holandés Paul Verhoeven ‘Delicias Turcas’. La colección se completa con el ‘Casanova’ de Fellini, ‘2046’, la obra maestra de Wong Kar-wai, ‘Bolero’ y ‘Tamaño Natural’, la única obra española de la lista.
Mi opinión es que, habiendo visto la mayoría de ellas, hay un poco de todo. Las hay malas sin paliativos, mediocres (la mayoría) y algunas bastante buenas. Os recomiendo ‘Portero de Noche’, ‘El Imperio de los Sentidos’, ‘Casanova’ y, a años luz por encima de todas, ‘2046’, la mejor sin duda alguna. Tengo muchas ganas de tenerla en DVD porque en cualquier gran almacén la tienen por más de 10 euros, así que merece la pena…
Una de las cosas que más me llama la atención de la informática es su capacidad para la paradoja. Me explico: mientras en algunos campos como el hardware se ha avanzado una barbaridad en los últimos cinco años con el lanzamiento de los famosos ultraportátiles o netbooks, móviles que son en realidad ordenadores, algunos con pantalla táctil, dispositivos con GPS cada vez más baratos, media centers que enchufamos a nuestros televisores, en otros otros aspectos no hemos cambiado nada. Esos ultraportátiles modernísimos siguen llevando Windows XP o Vista (en su mayoría), con virus, tiempos interminables de arranque, errores y baterías con capacidad limitada. Y esta limitación física se nota a la hora de desarrollar un sistema operativo. El caso de Apple y Mac OS X es ejemplar, porque han coseguido con Leopard un entorno verdaderamente amigable, potente, rápido, con la estabilidad de Unix y más intuitivo que Windows, además de una perfecta integración hardware-software. Ahí es donde los ingenieros de Microsoft y los de la comunidad GNU/Linux tienen un espejo en el que mirarse.
Al hilo de este asunto, me ha interesado la noticia que leí ayer sobre el lanzamiento de un sistema operativo «instantáneo» por parte del fabricante de componentes MSI y que han llamado Winki. Se trata de un pequeño dispositivo que se enchufa directamente al conector USB de la placa base del ordenador y que contiene un mini sistema basado en Linux con algunas aplicaciones incluidas para navegar por internet, chatear… El asunto del arranque instantáneo se está poniendo de moda entre los fabricantes y ensambladores. Algunos ya han desarrollado sistemas de suspensión y apagado que permiten arrancar rápido el sistema.
Al igual que los teléfonos móviles cada vez se complican más, los ordenadores han de simplificar su uso con nuevas ideas de interfaz más sencillas y usables. Unas ideas de interfaz que, en parte, provienen del mundo móvil. No pasará mucho tiempo antes de que ambos conceptos, ambas plataformas, lleguen a fundirse. Ahí están ya los rumores sobre un «mini-tablet» fabricado por Apple, a medio camino entre el iPhone/iPod Touch y un netbook, con pantalla táctil de 10 u 11 pulgadas. Si se confirma sería una revolución. Ese es el futuro de la informática que esperamos ansiosos y que está cada vez más cerca. El esquema «monitor-torre-teclado-ratón» tiene ya los años contados.
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