He estado buscando por toda la bitácora para comprobar si había hablado ya o no de Tilly and the Wall. Me parece sorprendente que todavía no lo haya hecho porque poquito a poco se ha convertido en uno de mis grupos favoritos. Oriundos de Omaha, Nebraska, Tilly and the Wall lo forman dos chicos y tres chicas con la peculiaridad de que no cuentan con un batería, sino que el ritmo lo marca una tap dancer, o sea una chica que «zapatea» sobre una superficie especial.
Peculiaridades aparte, la banda factura un pop dulce, sencillo y con un toque naïf, lo que no quita para que algunos de sus temas tengan una gran fuerza. Hasta la fecha han publicado tres álbumes interesantísimos (‘Wild like Children’ en 2004, ‘Bottoms of Barrels’ en 2006 y ‘O’ este mismo año) y ocho sencillos. También es sorprendente la cantidad de videoclips que han rodado teniendo en cuenta que se trata de un grupo de indie pop con (desgraciadamente) poco predicamento.
Ahora os dejo con mis clips favoritos de la banda:
Muchos piensan que la vanguardia audiovisual es reciente y que es fruto de la cultura de la imagen en la que vivimos. Uno tiene que replantearse algunas de estas creencias cuando descubre trabajos como el ‘Poème électronique’ que realizaron conjuntamente el compositor de música contemporánea Edgar Varèse y el archiconocido arquitecto Le Corbusier en 1958.
Sí, 1958, cuando aquí en España nadie tenía televisor y el color, más que para experimentar, era para usarlo en las superproducciones de Hollywood. Esta pieza fue ideada para el pabellón Philips (por cierto, impresionante edificio diseñado por Le Corbusier y Iannis Xenakis) de la Exposición Mundial de Bruselas de aquel año. Durante su exhibición en el evento se colocaron 425 altavoces por todo el pabellón que acompañaban a la proyección.
La temática de ‘Poème électronique’ combina elementos de todas las épocas, símbolos, imágenes impactantes e icónicas de forma que generan en el espectador diferentes sensaciones. La pieza está dividida en siete partes claramente diferenciadas. Es una síntesis del arte, de la historia, de la tecnología que funciona como una máquina de ritmo perfecto. Como algunos expertos han dicho, puede considerarse como un precedente del pop art, de la psicodelia y, por supuesto, del videoarte.
Me he enterado a través de Barrapunto que este mes se está celebrando (bueno, no sé si realmente alguien lo celebra) el 25 aniversario de la primera versión de Turbo Pascal. Para quien no lo sepa, se trata de un lenguaje de programación muy sencillo de la compañía Borland y con el que mucha gente aprendió a programar. Este no fue mi caso, porque yo empecé con Basic en 1986. No fue hasta 1995 cuando me adentré (o me adentraron) en el apasionante mundo del Turbo Pascal. Hasta la popularización de los IDE gráficos en Windows (sobre todo con Visual Basic), Turbo Pascal era el rey de los primerizos, los que querían tener un entorno integrado para programar, compilar, enlazar, depurar y ejecutar nuestras pequeñas aplicaciones.
En la carrera dimos a fondo Turbo Pascal y me di cuenta de la cantidad de posibilidades que puede tener. De hecho una de sus principales bazas era su potencia y su sencillez con capacidad para programación orientada a objetos. La herencia de Turbo Pascal la encontramos en Delphi, la versión con IDE para Windows, aunque la verdad es que hoy prácticamente ya no se utiliza.
En un ejercicio de nostalgia me he bajado el Turbo Pascal 5.5 y he programado un pequeñísimo ejemplo. El código fuente en el entorno integrado tenía un aspecto tal que así:
Que Europa camina con paso firme hacia una cada vez mayor interculturalidad no es ningún secreto. Gentes de todo el mundo acuden al viejo continente para ganarse la vida, trayendo consigo sus culturas de origen. Muchas veces esa convivencia en el país de acogida no es fácil y en otras produce historias como la que trata Fatih Akın en ‘Al Otro Lado’, una producción germano-turca realizada en 2007. El propio origen de Akın está, al igual que el de otros muchos alemanes, en Turquía.
La historia de ‘Al Otro Lado’ es una historia que se narra a partir de las muertes que sufren los personajes protagonistas y entre las que pivota todo el argumento. Un profesor de universidad alemana de origen turco, su padre, una prostituta turca, su hija activista que lucha por los derechos humanos en Turquía, la amiga alemana de ésta y su madre. Todas estas vidas se entretejerán hasta componer un puzzle con el denominador común de la integración, tanto de los turcos en Alemania como de los alemanes en Turquía.
A Fatih Akın se le pueden reprochar algunos aspectos. Me ha resultado una película algo fría, con una puesta en escena excesivamente aséptica y encorsetada, bien desarrollada, pero con un argumento forzado y difícil de creer. El tema de los saltos temporales y de las vidas cruzadas me ha parecido poco original y previsible. Aún así el resultado es entretenido y sus dos horas de duración se hacen amenas. ‘Al Otro Lado’ obtuvo el galardón al mejor guión en el Festival de Cannes de 2007.
Tenía muchas ganas de ver algunos episodios del ‘Monty Python Flying Circus’, el programa de la BBC que dio a conocer a los Monty Python, uno de los más geniales y disparatados grupos de humoristas que ha dado la historia. Su mérito, aparte de colarse en una cadena pública con fama «seria» y revolucionar de paso el lenguaje televisivo, consiste en que fueron capaces de reinventar el humor del absurdo y llevarlo hasta el límite. Muchos de vosotros habréis visto sus legendarias películas. Yo las he visto varias veces y nunca me canso.
‘Monty Python Flying Circus’ comenzó a emitirse en la televisión británica en 1969 y finalizó en 1974. El programa consistía en un conjunto de sketches independientes, aunque cada capítulo recibía un nombre, normalmente disparatado y que poco tenía que ver con su contenido. Ningún tema se salvaba de su humor surrealista y sin duda fue un terreno para la experimentación de lo que después serían sus películas.
La influencia de esta serie ha sido enorme. Aquí en España puede verse claramente en humoristas como Faemino y Cansado. Pero lo que me ha parecido más curiosa es la relación entre los Monty Python y los actuales frikis. Dos ejemplos: el lenguaje de programación Python les debe su nombre y la palabra «spam», maldita para muchos, se popularizó gracias a uno de sus gags en el que los personajes repetían «spam» (carne de cerdo enlatada) hasta el absurdo… Por último decir que hace unos días, los Monty Python abrieron su propio canal en YouTube con muchos de los pasajes del ‘Flying Circus’.
Canal+ siempre ha sido un referente para los que nos ha gustado la buena televisión… aunque fuera de pago. El buen gusto estético unido a la variedad y calidad de sus programas se traslada ahora a internet. Esta semana, Canal+ ha presentado su web de vídeos, bautizada como PlusTV. En ella pueden verse tanto programas recientes de la cadena como otros emitidos a lo largo de la historia de la cadena en la sección Canal+ Retro. Se han cumplido ya tres años desde que el canal de pago dejó de emitir en analógico para pasar a Digital+ y ser sustituido por Cuatro, un canal más comercial, más convencional, aunque conserva algo de su espíritu.
Brujuleando por la web, lo primero en lo que me fijo es en lo bien diseñada que está la web sin perder un ápice de la clásica estética que ha caracterizado a la cadena a lo largo de toda su historia. Lo mejor de todo es que, entre los vídeos de programas que podemos ver encontramos espacios actuales de producción propia como ‘Boyero y Cía’, ‘Telepatrulla’, ‘Cinexprés’, ‘De Par en Par’ o ‘Así Somos’ que hasta ahora sólo podían verse si teníamos Digital+.
Otra cosa que me gusta es que se hayan recuperado los viejos programas de las etapas antiguas de Canal+. De momento no hay muchos vídeos, pero ya pueden verse los especiales de nochevieja de los Guiñoles, El Día Después o Lo + Plus, probablemente el programa más exitoso de la historia de la cadena. La verdad es que a veces echo de menos ver una televisión diferente y bien hecha. Me gustaría que, si finalmente Digital+ se vende al mejor postor, Canal+ se pasara a TDT, aunque fuera de pago… Algo que, lamentablemente, es poco probable.
Me ha sorprendido y me ha gustado leer una entrada en el blog Boing Boing sobre las interative fiction (juegos de ficción interactiva). Siempre me interesa leer cosas nuevas sobre el tema de las aventuras conversacionales clásicas. Mucho más hoy día donde priman los videojuegos complejos y espectaculares (que también me gustan). Pero creo que los juegos de ficción interactiva tienen ese halo literario y alternativo, lleno de matices, que no tienen ni las aventuras gráficas, ni los simuladores, ni los arcades.
En concreto, el artículo de Boing Boing hace referencia a un concurso de este tipo de videojuegos, el IFComp 2008. Se trata de la decimocuarta edición. En su página web se puede leer mucha información sobre este evento, sus participantes, una guía para novatos, para jugadores y para desarrolladores de aventuras de texto. También pueden descargarse todos los juegos y los intérpretes compatibles para poder ejecutarlos en Windows, Mac OS X y Linux.
Por falta de tiempo sólo he podido echarle una ojeada a ‘Everybody dies’ de Jim Munroe, que obtuvo el bronce. Es uno de los que pueden jugarse desde la web. También la aventura ganadora, ‘Violet’, puede jugarse online en su propio sitio.
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