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La bitácora personal de Ricardo Martín
Comentando cosas desde 2004
21 de octubre de 2008

Nueva versión de ‘La Guerra de los Mundos’ radiofónica

Me acabo de enterar de que el próximo día 30 de octubre, prácticamente todas las grandes emisoras de radio (Radio Nacional de España, la Cadena Ser, Cadena COPE, Onda Cero, Onda Rambla, Punto Radio, Radio Intereconomía y Onda Madrid) colaborarán en la realización y posterior emisión de una versión de ‘La Guerra de los Mundos’ de H.G. Wells. Este programa especial conmemorará el 70 aniversario del original con el que Orson Welles conmocionó a todo un país en unos tiempos que se preveían difíciles.

Para quien no lo sepa, ‘La Guerra de los Mundos’ narra la llegada «en directo» de seres procedentes de Marte que tienen los siniestros planes de destruir nuestro planeta. El realismo de la emisión que ideó Welles demostró el gran poder que ya en 1938 tenía la radio y la influencia sobre los cuidadanos de toda condición. De hecho, para muchos, ese día comenzó la radio moderna, la radio de masas que hoy conocemos. Por eso, con la emisión del próximo día 30 se pretende reivindicar también la instauración de un Día Mundial de la Radio por parte de la UNESCO.

No es la primera ver que en la radio española se reproduce el legendario espacio radiofónico. Cuando ‘La Guerra de los Mundos’ cumplió 50 años, el 30 de octubre de 1988, la Cadena SER emitió un programa especial con Constantino Romero como locutor de lujo. Yo recuerdo haberlo escuchado en su día. Y también espero escuchar el que se realice dentro de un par de semanas…

20 de octubre de 2008

La polémica iniciativa Clean Feed

Leo el apunte sobre el gran firewall australiano en el blog de David de Ugarte y me quedo de piedra. Parece increíble que poco a poco, las democracias occidentales más consolidadas opten por controlar el acceso a internet, o como en el caso de Australia, de limitarlo. Sí, limitarlo. El proyecto que se puso en marcha a comienzos de año por el gobierno del país oceánico ha desatado las críticas entre las organizaciones defensoras de los derechos civiles australianas.

Bajo el nombre de «clean feed», el organismo estatal encargado de la regulación de las telecomunicaciones ACMA ha desarrollado un sistema de filtrado de direcciones de internet a modo de cortafuegos que eliminará de los monitores del país cualquier contenido de violencia y pornografía, ciberterrorismo, así como cualquier otro contenido «no adecuado». En la práctica esta iniciativa es un modo de censura, ya que no existe la opción de librarse de él. Al menos de momento. Me surgen varias preguntas sin respuesta que básicamente se resumen en una: ¿Quién decide lo que es contenido adecuado y lo que no?

El ACMA cuenta con una «lista negra» de direcciones prohibidas que, según fuentes no oficiales, se inició con unas dos mil webs, pero que según los expertos sería necesaria una lista de varias decenas de millones (noticia publicada en febrero por ITNews Australia). De nuevo es poner puertas al campo, como tantas veces se ha intentado. Pero, ¿técnicamente es posible que funcione un sistema así?. Parece bastante dudoso. Internet es una red muy activa que muta cada segundo. Lo que hoy está aquí mañana está allá y con otro nombre. La cantidad de medios por los que fluye la información es muy numerosa: correos electrónicos, paquetes p2p, web, etc. A mi me parece que va a ser muy complicado poder controlarlo.

Por eso ya hay una iniciativa popular llamada No Clean Feed que sirve como plataforma para todos aquellos que quieren protestar contra esta controvertida medida estatal, que costará mucho dinero al estado australiano y que tendrá dudosa efectividad.

19 de octubre de 2008

‘Aleksandra’

De nuevo Alexandr Sokurov. He visto la última película del realizador ruso de ‘Madre e Hijo’ o ‘Moloch’. Precisamente ‘Aleksandra’ (2007) tiene mucho de ambas. De la primera recoge la peculiar relación familiar, aunque esta vez es de nieto a abuela y de la segunda hereda la estética sofocante de tonos ocres y viviendas ruinosas y sombrías. El maestro Sokurov sabe como muy pocos expresarse a través de los gestos y miradas de sus personajes, obviando lo que es obvio. Consigue montar una historia sobre guerra donde sólo aparecen sus aspectos colaterales: la destrucción, los soldados, las armas… pero no aparece la violencia. Es más, el supuesto país enemigo (referencia implícita a Chechenia) no es más que un cúmulo de ancianos y niños amigables y hospitalarios que viven en condiciones infrahumanas.

Aleksandra es la abuela de un capitán del ejército ruso destacado en zona de guerra. Esta extraña visita le servirá para conocer el modo de vida en un campamento militar. Poco a poco adquirirá la conciencia de lo absurdo de la violencia y el confrontamiento. A la vez se dará cuenta de que su nieto no es como ella pensaba, es ruin, miserable y desorientado, tanto como los jóvenes soldados que tiene a cargo. A veces parece que el enemigo no está fuera, sino que la desconfianza larvada entre ellos podría desencadenar una desgracia.

Uno de los aciertos de ‘Aleksandra’ es mostrar un aparente estado de calma, una tranquilidad casi absoluta, una rutina sórdida y silenciosa. Sólo de vez en cuando se ve un helicóptero lejano o una ametralladora lejana. La apología del pacifismo que hace Sokurov es bastante evidente a lo largo de toda la película. Las figuras de la abuela y el nieto militar son gigantescas metáforas de la conciencia del pasado irremediablemente condenado a repetirse y de la sinrazón de la guerra.

18 de octubre de 2008

La banda sonora de ‘Los Años Desnudos’

‘Los Años Desnudos’ es la última película de ese peculiar tándem de realizadores que son Félix Sabroso y Dunia Ayaso. En realidad tampoco me interesa demasiado verla, pero me ha parecido que la época en la que está ambientada ha sido muy poco tratada en nuestro cine. La historia transcurre en ese lustro que cubre prácticamente toda la transición (entre 1975 y 1980), en la época del destape y de las películas pseudoeróticas que se filmaron por entonces. Es ahora cuando se están recuperando todos aquellos temas que triunfaban en las discotecas, al margen de los primeros compases de La Movida.

Después de ver el trailer de la película me quedé sobre todo con la banda sonora. En la web oficial viene una lista con los temas musicales que aparecen en ‘Los Años Desnudos’. Si no recuerdo mal, hasta uno de ellos (‘Aún vivo para el amor’ interpretado por Fernando Fernán Gómez) apareció en una de esas recopilaciones frikis de ‘Spanish Bizarro’. Otra de las habituales de esas recopilaciones «retrocutres» es Susana Estrada, la «actriz» y «cantante», que aquí incluye ‘Acariciame’. El repertorio lo completan otros intérpretes rescatados de las catacumbas más oscuras del sonido «disco»: ‘Macho’ de Celi Bee, ‘Soul Dracula’ de Hot Blood (os recomiendo que veáis los vídeos en YouTube), ‘Yo también necesito amar’ de Ana y Johnny, ‘Lay love on you’ de Luisa Fernández y ‘Estoy bailando’ de las Hermanas Goggi (de actualidad por una reciente versión).

Bienvenidas sean estas películas si nos ayudan a recuperar la memoria musical de una época que hoy sólo se recuerda por ser el germen de La Movida y de la que muchos como apenas habíamos oído nada. Las canciones «menos buenas» también tienen derecho a ser recordadas, sobre todo con la distancia que dan treinta y tantos años.

17 de octubre de 2008

Auto contra el franquismo

En España cada vez que se habla de franquismo y dictadura se monta la polémica. Eso es claramente un síntoma de que algo no funciona bien o no se hizo bien en el pasado. Quedan aún muchas heridas en forma de fosas repartidas por todo el país esperando a ser excavadas y en forma de gerifaltes del régimen de Franco impunes. La última ha sido el auto [PDF] que ayer dictó el juez de la Audiencia Nacional Baltasar Garzón. Unos hablaron de reticencias jurídicas que pueden ser discutidas ampliamente, otros, el PP principalmente, de mirar atrás con ira en tiempos de crisis económica y, por último, los más ultras acusan directamente a Garzón y al Gobierno de revanchismo.

He estado leyendo el auto y es verdad que existen ciertos escollos legales respecto a la retroactividad, a la prescripción o no de los delitos y a la competencia de la Audiencia Nacional sobre los hechos. El enfoque que Garzón ha dado al asunto es, por un lado, el de la violación de la legalidad constitucional vigente, y por otro el de genocidio, o sea de exterminio sistemático de población indefensa, que son unos delitos que no prescriben (Convención de Ginebra de 1864 y Convenciones de La Haya de 1899 y 1907). Existen precedentes, como los juicios de Nüremberg contra los nazis o los tribunales constituidos para juzgar los crímenes de la antigua Yugoslavia o de Ruanda:

[…] la acción desplegada por las personas sublevadas y que contribuyeron a la insurrección armada del 18 de Julio de 1936, estuvo fuera de toda legalidad y atentaron contra la forma de Gobierno (delitos contra la Constitución, del Título Segundo del Código Penal de 1932, vigente cuando se produjo la sublevación), en forma coordinada y consciente, determinados a acabar por las vías de hecho con la República mediante el derrocamiento del Gobierno legítimo de España, y dar paso con ello a un plan preconcebido que incluía el uso de la violencia, como instrumento básico para su ejecución.

La parte más escalofriante del auto es la que se refiere a las declaraciones de los jefes militares sublevados. Leyendo esto se le ponen a uno los pelos de punta. Se trata de un fragmento de alocución radiofónica del general Mola en Radio Sevilla en el año 1936:

«Yo os autorizo a matar, como a un perro, a cualquiera que se atreva a ejercer coacción ante vosotros: Que si lo hiciereis así, quedaréis exentos de toda responsabilidad.»
«¿Qué haré?. Pues imponer un durísimo castigo para callar a esos idiotas congéneres de Azaña. Por ello faculto a todos los ciudadanos a que, cuando se tropiecen a uno de esos sujetos, lo callen de un tiro. O me lo traigan a mi, que yo se lo pegaré.»
«Nuestros valientes legionarios y regulares han enseñado a los rojos lo que es ser hombre. De paso también a las mujeres de los rojos que ahora, por fin, han conocido hombre de verdad y no castrados milicianos. Dar patadas y berrear no las salvará.»
«Ya conocerán mi sistema: por cada uno de orden que caiga, yo mataré a diez extremistas por lo menos, y a los dirigentes que huyan, no crean que se librarán con ello; les sacaré de debajo de la tierra si hace falta, y si están muertos, los volveré a matar.»

Y que este tipo aún tenga calles dedicadas en ciudades y pueblos de España me parece como mínimo aberrante. Garzón compara estas alocuciones y órdenes con las que dictaron los dirigentes de la Alemania nazi. Podemos acusar al juez de la Audiencia Nacional de protagonismo, de estrella, de acaparador, de lo que queramos, pero ha sido el único que se ha atrevido a poner en marcha una causa contra el franquismo y sus perpetradores y, sobre todo, de restitución de las víctimas, invisibles, tapadas bajo paladas de tierra durante décadas.

16 de octubre de 2008

‘Kanji para Recordar’

El otro día comentaba, entre otras cosas, una web que nos ayudaba a una tarea por la que todo aquel que quiera aprender japonés tiene que pasar: saberse los tres mil kanjis o ideogramas «básicos». A través del grandísimo blog de Kirai he encontrado un montón de información sobre libros para aprender esta difícil lengua. He ojeado algunos de ellos y los hay para todos los gustos: gramática, expresiones, tablas con los alfabetos silábicos (o kana) hiragana y katakana y, lo que a mi más me llama la atención, los kanji.

Dentro de los libros para aprender los kanji elementales me ha gustado uno. Se trata de ‘Kanji para Recordar’ de James W. Heisig. Es una muy cuidada edición en castellano (y un tocho de 536 páginas) realizada por Marc Bernabé y Verònica Calafell con el original ‘Remembering the Kanji’ como referencia. La diferencia de este libro con otros es que no se trata de una mera tabla de ideogramas con sus significados, sino que de muchos de ellos nos cuenta su origen. Muchos de ellos son una estilización de una idea que se plasmó inicialmente como un pictograma que evolucionó con los siglos en China y luego fueron exportados a Japón a través de Corea. En otros de estos kanji se ofrecen reglas mnemotécnicas para recordarlos a través de algún rasgo o una historia.

Recomiendo este libro a todos aquellos curiosos de los alfabetos, de los idiomas o simplemente como una lectura para mentes inquietas…

15 de octubre de 2008

La parte física del mundo virtual

Ayer leí un artículo en el diario argentino La Nación que me llamó la atención. Aunque parezca mentira, casi nunca uno se para a pensar dónde demonios se guarda la cantidad ingente de información, en forma de fotos, vídeos y demás datos que se produce día tras día. No me refiero a las máquinas, sino a dónde se almacenan la cantidad de servidores necesarios para soportal todos esos servicios como YouTube o las decenas de webs que existen de vídeos y fotos. Tengamos en cuenta que a diario, sólo en YouTube, se generan cientos de horas de vídeos que ocupan terabytes de memoria. Cada módulo de servidor se guarda en un rack o «armario». Cada rack suele tener una capacidad de diez módulos y su tamaño es bastante notable.

Centrándonos en el caso de YouTube, propiedad de Google, en el artículo que leí se dan algunas pistas. Dicen invertir anualmente unos mil millones de dólares en datacenters (lugares con condiciones especiales donde se almacenan los racks de servidores) sólo para YouTube. Este gasto no es sólo en equipamiento informático, sino en sistemas de ventilación y acondicionamiento, personal, etc. Se supone que esto tendrá un límite y que llegará un momento en el que ya no sea rentable mantener el servicio ¿o no?. Es cierto que la tecnología de almacenamiento sigue mejorando y que los servidores tienen cada vez más capacidad y son más baratos ¿pero compensa lo suficiente?. Los lugares físicos donde se encuentran estos datacenters son uno de los secretos mejor guardados de estas empresas. Según se dice, la mayoría de los centros de datos se encuentran en los Estados Unidos, pero ya hay algunos fuera, ¿en China? ¿en Europa?.

Dentro de no mucho tiempo (o ya hoy mismo), las fuentes de donde beben los grandes servicios de internet pueden ser un objetivo terrorista de primer orden, bien para su destrucción o para distorsionar la información que almacenan. Imaginemos que YouTube se llena de vídeos con proclamas terroristas o se bloquea su acceso con mensajes de algún grupo armado…



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