rmbit - La bitácora personal de Ricardo Martín
La bitácora personal de Ricardo Martín
Comentando cosas desde 2004
20 de agosto de 2008

Vuelo de un MD-82 desde la cabina

Hoy he estado fuera y me he enterado tarde del accidente aéreo del aeropuerto de Barajas. No quería extenderme mucho, pero recuerdo haber visto algún vídeo grabado desde la cabina de un aparato como el siniestrado, un McDonnell-Douglas MD-82. Aquí está:

19 de agosto de 2008

¿Es el pop independiente de derechas?

No sé si alguna vez os habéis hecho esta pregunta. Ya sé que no tiene mucha lógica, y que lo importante ante todo es la música. El tema es más complejo de lo que parece y al menos en España nunca se ha planteado así, tan crudamente. Todos sabemos que en el mundo anglosajón, el pop, el rock, el punk, el rap y en general todos los movimientos juveniles que se les ha asociado han supuesto una ruptura con las reglas establecidas, una reivindicación que muchas veces era de índole política, aunque es verdad que en otras se pedían cuestiones mucho más prosaicas y hedonistas. Estos movimientos, por definición, huían del conservadurismo de la sociedad de la época.

Desde mucho antes de la aparición del rock and roll, los cantautores enrraizados en la América profunda como Pete Seeger, componían canciones de denuncia sobre las injusticias en los Estados Unidos de los años cuarenta y cincuenta, declarándose abiertamente de izquierdas. El hippismo, con el pop-folk y su flower power siempre fueron unidos al pacifismo, el pop-rock de la working class con los mods y sus derivaciones defendían el derecho a que la clase trabajadora tuviera su sitio, y ya no digamos el rap y las reivindicaciones raciales, a veces radicales, siempre han sido de izquierdas.

De lo que me he dado cuenta leyendo algunos artículos sobre el tema, es la confusión entre ser apolítico y ser de derechas. Es obvio que una banda, por el mero hecho de no llevar en sus letras una denuncia social o un llamamiento a la insurrección, no es conservadora. De todos es conocido que grupos británicos como Belle & Sebastian, Primal Scream, Blur u Oasis (con coqueteos de los hermanos Gallagher hacia el Tony Blair pre-guerra de Irak) se han declarado en algún momento abiertamente de izquierdas y en sus letras apenas reflejan esta ideología. También encontramos el caso contrario. Otras bandas «progresistas» como The Smiths o Manic Street Preachers llevan o han llevado en varias ocasiones sus ideas a sus canciones.

¿Y en España? Como pasa siempre, aquí somos diferentes. Las significaciones políticas de los músicos (estoy hablando siempre del pop-rock independiente) han brillado por su ausencia, quizás para evitar que sus ideas puedan contaminar su producción musical. Quizá el caso más claro haya sido el de Garzón, ahora Grande-Marlaska, que han tomado su posición izquierdista como una actitud que llevar a su banda. También hace poco comenté el disco de Martín, ‘La Vida en General’, y su filiación política. Que yo conozca, no hay más casos destacados de grupos de indie pop comprometidos con la causa.

Como conclusión, creo que ni mucho menos el pop independiente es de derechas, aunqué quizás sí un poco descreído y hasta conservador en algunos aspectos. Y lo que creo haber demostrado es que, si hay bandas indies que militan en algún ideario político, ese es el de la izquierda. Por si os interesa, he encontrado un par de pequeños artículos nadando por internet sobre el tema. El primero de ellos es ‘Pop de Derechas’ y está escrito por Diego Sanz para el diario Diagonal. El segundo se titula ‘¿Es el Pop de Izquierdas?’ y forma parte del blog de Javier Becerra en La Voz de Galicia.

18 de agosto de 2008

El cierre de la Red Voltaire

El pasado 4 de agosto muchos medios de información de los llamados «alternativos» recogían la noticia del cierre de la web de la Red Voltaire. Aunque los motivos de este cierre son en principio desconocidos, muchos lo achacan a la mano negra del gobierno francés, país donde tiene su sede esta red de información. Según se cuenta en algunas webs como Rebelión o Kaos en la Red, el artículo que ha provocado su fin vinculaba al presidente Sarkozy con la CIA y cómo ésta orquestó una operación para colocar a uno de sus hombres al frente del Elíseo. Este texto está firmado por Thierry Meyssan, director de la Red Voltaire y conocido por sus investigaciones sobre el 11-S y la implicación de la Casa Blanca en su ejecución.

Tras leer el artículo en cuestión y echar un vistazo a las informaciones que la suspensión de la Red Voltaire ha generado, no he sacado gran cosa en claro. Aunque me han interesado, nunca he creído demasiado en conspiraciones a gran escala, aunque a veces da que pensar. Solía visitar de vez en cuando la Red Voltaire por pura curiosidad, ya que solía traer informaciones interesantes que no aparecían o aparecían sesgadas en otros medios. De hecho, ellos se autodefinían como periodistas no alineados, independientes de cualquier poder político, económico o religioso. Muchas de las noticias se centraban en los conflictos de oriente próximo o de América latina desde un prisma distinto al que estamos acostumbrados. Otro de sus puntos positivos eran las denuncias sobre los abusos de las multinacionales. Era una buena forma de ver el otro lado de la realidad.

Pero esta red también tenía un punto débil y más que discutible que hizo que incluso en el seno de la propia red se produjeran tensiones. Me refiero a la creciente ¿paranoia? conspirativa que explicaba, quizás con excesiva facilidad, algunos hechos de nuestra historia reciente como el anteriormente mencionado atentado del 11 de septiembre. Otro punto negativo de la Red Voltaire es su excesiva animadversión hacia los Estados Unidos. Bien está que se critique a la hiperpotencia mundial, en eso yo seré el primero, pero me parece un ejercicio de simplismo achacarle a ellos o a sus aliados todos los males que suceden en el planeta.

En cualquier caso me parece que, si se confirma la desaparición definitiva de la Red Voltaire, internet perderá una importante voz a la hora de denunciar aquello que otros medios no se atreven.

17 de agosto de 2008

El futuro de Digital+

No es ningún secreto que Digital+, la plataforma de televisión de pago de Sogecable, está pasando por serios apuros financieros. La absorción en 2003 de Vía Digital por parte de la operadora conllevaba también absorber las millonarias deudas que la operadora de Telefónica había acumulado desde su lanzamiento en 1998.

Pero también hay otros factores a tener en cuenta. El principal de ellos es que el modelo de negocio de la actual televisión de pago vía satélite se ha quedado anticuada. Hoy día las ofertas entre las que podemos elegir son múltiples: a través de cable (ONO) o de ADSL (Imagenio, Jazztelia TV, Orange TV y otras). Todas tienen sus ventajas e inconvenientes, pero su coste en general es inferior a Digital+. Son una competencia real. A excepción de Canal+, Digital+ no ofrece ningún canal con contenido «original» que no posean otras plataformas.

Otro de los factores que, en mi opinión, está perjudicando a Digital+ y a las otras televisiones de pago, es la TDT. Muchos dirán que los canales que nos ofrece la nueva televisión digital terrestre no tienen la calidad de los de pago. Cierto, pero para una inmensa mayoría son suficientes y satisface sus necesidades televisivas.

El tercero de los factores es el cambio de hábitos. Internet y especialmente el p2p está desplazando a la televisión tradicional. Cualquier película, serie o documental está al alcance con tan sólo unos pocos clics. Es sin duda la mayor amenaza para los operadores de pago.

En definitiva, tal y como están planteadas ahora las cosas, el modelo de televisión de pago que sigue Digital+ no tiene futuro. Quizás yo lo reorientaría hacia las retransmisiones deportivas en exclusiva, ofreciendo contenidos propios, permitir configurar a la carta la plataforma o apostar por los nuevos formatos y por la alta definición. Pero ni aún así lo veo claro.

16 de agosto de 2008

‘A las Cinco de la Tarde’

El cine afgano (o sobre temática afgana) no es precisamente de los más conocidos ni de los más prolíficos de Asia, pero poco a poco y gracias sobre todo a la financiación extranjera, está comenzando a dar títulos notables. Hace unos años nos sorprendió ‘Osama’ (2003), una producción afgano-japonesa-irlandesa dirigida por Siddiq Barmak. El segundo título del país centroasiático (aunque técnicamente la película es mayoritariamente iraní y está rodada en farsi) que veo es ‘A las Cinco de la Tarde’ (2003). Quizás lo que más sorprenda es la juventud de su directora, Samira Majmalbaf, que con tan sólo 24 años ha conseguido hacerse un hueco en el difícil mundo del cine, mucho más en los países islámicos.

Majmalbaf, que ha vivido en Kabul, conoce bien las atrocidades que durante años han sufrido las mujeres bajo el yugo de los talibán. Y así lo refleja en ‘A las Cinco de la Tarde’, su penúltima película. Se cuenta la historia de Nogreh, una joven que sueña con cambiar el futuro de su país después del final de una etapa oscura. A pesar de sus sueños, mantendrá los pies en la tierra a sabiendas de que su intención de convertirse algún día en presidenta de Afganistán es eso, sólo un sueño. Viajará junto con su padre y su hermana viuda por un Kabul en ruinas, buscando algo para comer.

Majmalbaf pinta en su película un fresco repleto de contrastes. Por un lado los más tradicionalistas que añoran a los talibán, y por otro los que buscan el cambio para convertirse en un país moderno. Dos caras que, sin bien sólo quedan reflejadas tangencialmente, en realidad está implícito en muchas de las escenas del film. El otro leitmotiv es el de la hipocresía internacional, tratada con cierta ironía en una de las secuencias clave de la película, cuando Nogreh conversa en un torpe inglés con un soldado francés de la ISAF sobre política.

‘A las Cinco de la Tarde’ puede resultar algo árida para las miradas poco entrenadas y recuerda algo a las producciones de Jafar Panahi o de Abbas Kiarostami. Por eso lo mejor es olvidarnos de los prejuicios y dejarnos llevar por la historia. Al final merece la pena.

15 de agosto de 2008

Expresiones odiosas

Uno, como todo el mundo, tiene manías. A mí a veces me da por el lenguaje. Lo digo porque a veces escucho expresiones o palabras que se ponen «de moda» y locutores de radio y televisión se ponen a decir a todas horas. Con esto no quiero decir que estén mal dichas (veremos que alguna de ellas está admitida por la Real Academia Española), pero que a mí no me acaban de sonar bien. Para no alargar mucho la cosa he seleccionado tres muy oídas en los medios:

  • Decir entreno en lugar de entrenamiento. La RAE dice que son sinónimas, pero a mí me suena fatal. Si a esto le unimos que en los medios de comunicación deportivos están todo el día con la palabrita (ya nadie dice entrenamiento), me ha sido imposible no odiarla.
  • Decir «han habido» en vez de «ha habido». La forma impersonal de verbo haber es eso, impersonal. Por tanto usar el plural en frases como «Este año han habido muchos incendios» no tiene sentido. Siempre se usa la tercera personal del singular. Desgraciadamente hay muchos «hanhabidistas» en nuestros medios de comunicación.
  • Si no y sino. Me sorprende que hasta en los medios más prestigiosos me he encontrado esta confusión entre la conjunción adversativa «sino» y la conjunción junto con el adverbio de negación «si no». No creo que necesite ninguna explicación más.
  • Muy mucho. Otra expresión admitida por la RAE que a mí me parece antinatural y que nunca usaré, pero que también, al igual que alguna de las anteriores, se ha puesto inexplicablemente de moda en vez del «muchísimo» de toda la vida.

En fin, maniático que es uno…

13 de agosto de 2008

La batería del MacBook

Desde que tengo el MacBook, el ordenador me ha proporcionado más alegrías que tristezas. Más bien se puede decir que sólo le he encontrado una pega: la batería. Los que tengáis uno quizás lo habréis sufrido como yo. No es que no funcione, o dure poco, o se caliente mucho o tarde mucho en cargar. Nada de eso. Simplemente a veces se «vuelve loca». Ahora en vacaciones, que estoy haciendo uso intensivo del portátil, me estoy dando cuenta. Cuando digo que se vuelve loca es que literalmente es así. Sin motivo aparente aparece el indicador de batería estropeada (la fatídica «X» en el recuadro del indicador de carga). En el peor de los casos, el ordenador entra en suspensión de repente.

Dicen que el mal de muchos es el consuelo de los tontos. La verdad es que me he tranquilizado al encontrar, buscando por foros, que no soy ni mucho menos el único con este problema. Tras muchos experimentos he llegado a dos conclusiones provisionales: la primera es que la batería del MacBook es extremadamente sensible a las variaciones de tensión eléctrica mientras carga. Es la única explicación que tengo a que el cargador «le guste» o «no le guste» determinados enchufes de casa. En algunos la carga es defectuosa, alternando los colores rojo (cargando) con el verde (batería cargada) en el indicador sin razón aparente, cuando, mientras está en el proceso de cargado sólo debería iluminarse el led rojo. En otros, sin embargo, la carga sigue el proceso normal.

La segunda conclusión, también provisional, es que el software también cuenta. Cuando sufrí este problema en su máxima gravedad decidí reinstalar el Leopard. Sin descartar la casualidad, tras hacerlo la batería comenzó a funcionar perfectamente, como si nada hubiera ocurrido. En un principio achaqué al Onyx, una aplicación para el mantenimiento del sistema, todo el problema porque justo antes de que empezara a fallar había pasado a fondo el programa. Aunque no lo descarto, en principio no creo que exista una causa efecto.

Durante este tiempo, en más de una ocasión he tenido ya la mano en el teléfono para llamar al servicio técnico de Apple, aunque al final no ha hecho falta. Como he dicho, el problema con las baterías es un asunto conocido desde hace tiempo por la marca de la manzana y ante problemas siempre la cambian sin coste para el cliente. Todavía queda mucho tiempo para que mi MacBook cumpla un año, que es cuando termina la garantía, así que aún tengo margen para experimentar. Ahora mismo, el ordenador funciona a la perfección y la batería tiene ahora más capacidad que cuando lo compré… Veremos que ocurre en el futuro…



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