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La bitácora personal de Ricardo Martín
Comentando cosas desde 2004
9 de marzo de 2013

General Motors, distintos países, distintas marcas y modelos

Aunque el tema ya lo traté hace unos años, llevaba bastante tiempo queriendo escribir una entrada un poco más amplia sobre un asunto que siempre me ha llamado la atención.

La globalización ha hecho que casi todas las compañías automovilísticas sean grandes conglomerados de marcas locales que funcionan y son conocidas en países o regiones del mundo. El caso más paradigmático –y al que ya hice referencia entonces– es el de General Motors. Inicialmente norteamericana, hacia los años setenta comenzó a extenderse por el planeta comprando empresas. A las norteamericanas Buick, Cadillac, Pontiac o Chevrolet se le unieron pronto Opel, Vauxhall, Bedford, Holden, Saturn, Daewoo, Isuzu y parte de Saab y de Suzuki. Cuando eran independiente, esas marcas fabricaban sus propios modelos, pero eso se terminó cuando se unificaron las plataformas. Bajo nombres como Alpha, Delta, Epsilon, Gamma, etc se esconden plataformas comunes a todos los modelos de todas esas marcas. Comparten en casi todos los casos motor, estructura, chasis y, muchas veces, hasta la misma carrocería.

La prueba es que aquí en España a finales de los noventa vimos como el Daewoo Nexia se parecía sospechosamente al Opel Kadett. Años después Daewoo cambió de nombre en España y pasó a llamarse Chevrolet. Todos estos movimientos tácticos de General Motors buscan cubrir todos los resquicios del mercado español de la mejor manera posible.

Se pueden poner muchos y sorprendentes ejemplos. El anteriormente mencionado Opel Corsa, sobre todo en sus dos primeras generaciones, se comercializó en todo el mundo bajo distintas marcas. Para Europa era Corsa, pero para Reino Unido era el Vauxhall Nova, para México era el Chevrolet Chevy, para China era el Opel/Buick/Chevrolet Sail, en Sudamérica se llamó Chevrolet Corsa, Opel/Chevrolet Celta, Suzuki Fun o Chevrolet Prisma dependiendo del país, en Australia y Nueva Zelanda fue Holden Barina y en Japón Opel Vita.

Volviendo al Opel Kadett, un modelo muy conocido y vendido en España en los años ochenta, tenía múltiples nombres en todo el mundo. Por no aburrir, sólo unos pocos: Vauxhall Astra (curiosamente Astra fue el nombre que Opel adoptó para su sucesor), Chevrolet Kadett, Chevrolet Ipanema, Daewoo LeMans, Daewoo Racer, Daewoo Nexia, Daewoo Heaven/Cielo, Passport Optima, Vauxhall/Holden Belmont, Pontiac LeMans, y un largo etcétera.

Esto por supuesto sigue hoy día. Así que si vais a Estados Unidos o a China no encontraréis un Opel Insignia, sino un Buick Regal. Aunque sea exactamente el mismo coche…

6 de marzo de 2013

Spotters, los aviones como afición

Los aviones son uno de los símbolos más inequívocos del progreso de la humanidad. Ha acortado distancias y, en los últimos años, lo ha hecho accesible a todos gracias a las polémicas líneas de bajo coste. Pero como símbolo que es –y no un simple medio de transporte– tiene sus aficionados. Se cuentan por miles en todos los países occidentales y sus lugares de reunión son los aeropuertos. Se llaman spotters y son fácilmente reconocibles por llevar prismáticos, cámaras fotográficas y casi siempre radios de banda aérea.

El origen del spotting hay que buscarlo en el Reino Unido allá por los años veinte del siglo pasado. Desde entonces han ido evolucionando, creando asociaciones y, con el desarrollo de la tecnología, las han aplicado para sus cometidos. En España la principal es Aire, que agrupa a unos tres centenares de aficionados, aunque existen en castellano muchos y buenos sitios para compartir impresiones y experiencias sobre el tema. Su interés por todo lo relacionado con el mundo aeronaútico hacen que con el tiempo se conviertan en auténticos expertos no solo en modelos de aeronaves, sino también en líneas aéreas, matrículas, distintivos, colores, horarios de vuelo, etc.

La afición a la fotografía suele ir también asociada a la observación de los aviones, intentando conseguir cada vez mejores y más espectaculares imágenes. Las autoridades aeroportuarias no siempre los ven con buenos ojos, sobre todo por la paranoia sobre la seguridad surgida después de los atentados del 11-S. En otros simplemente se permite y los menos tienen zonas habilitadas para los spotters. Lo tendrá, por ejemplo, el futuro nuevo aeropuerto de Berlin-Brandenburg. Alemania en ese sentido es uno de los países más tolerantes con los aficionados y muchas veces incluso lo fomentan.

3 de marzo de 2013

‘Real Racing 3’

No hace tanto tiempo, los videojuegos que incorporaban nuestros teléfonos móviles no pasaban de una humilde serpiente cuadrada o de un «rompeladrillos» de lo más básico. Hacia 2002 o 2003, cuando llegaron las primeras pantallas en color con una definición razonable, el mercado de los juegos para móvil comenzó a despegar. Pocos imaginaríamos que hoy, en 2013, los teléfonos inteligentes desbancarían a las videoconsolas portátiles. Juegos como ‘Real Racing 3’, que se ha presentado hace poco, tienen mucha culpa de ellos.

Aún parece increíble que en el reducido tamaño de un iPhone 5 quepa esa capacidad de procesamiento, sobre todo gráfico. ‘Real Racing 3’ posiblemente sea uno de los cinco mejores videojuegos para móvil que existen actualmente. Se trata de un simulador de conducción, un clásico «juego de coches» donde podemos elegir de entre más de un centenar de automóviles y numerosos campeonatos con variadas pruebas (aceleración, eliminatoria, cronometrados, carrera tradicional, etc). Casi siempre competiremos con otros jugadores, lo que aporta el componente «social» que hoy día toda aplicación requiere. Permite compartir los logros tanto con Facebook como con Twitter.

Pero si he traído este videojuego al blog es por su realismo, su jugabilidad y por sus gráficos increíbles. Poco a poco se va logrando alcanzar la calidad de cualquier ordenador de sobremesa. Todavía no llega, pero tiempo al tiempo. El artífice de la saga ‘Real Racing’ es la compañía Firemonkeys Studio, antigua Firemint, una empresa independiente australiana que ha sido comprada recientemente por Electronic Arts. Tan sólo vamos a ponerle una pega: Aunque el juego es completamente gratuito, la compra «in-app» de monedas está muy presente y es casi imposible mantenerse sólo con las monedas ganadas con el propio juego.

1 de marzo de 2013

La próxima revolución de los materiales

Me he dado cuenta de que a lo largo de los últimos meses he recopilado casi sin querer un montón de enlaces a noticias relacionadas con nuevos materiales que podrían cambiarnos la vida, ya sea a pequeña escala o a nivel industrial. Posiblemente en los próximos años veremos una revolución en los materiales. La nanotecnología, el reciclaje, o la democratización de la fabricación de objetos serán conceptos familiares en breve.

El sugru, un humilde comienzo

Empezó siendo un proyecto universitario de una estudiante irlandesa y se ha convertido en un pequeño fenómeno. Bajo el extraño nombre de sugru se esconde una pasta sintética basada en silicona que tiene propiedades asombrosas. Durante las primeras 24 horas podemos moldearlo como si fuera plastilina y adosarlo a todo tipo de material sin peligro de que se despegue. Cuando se solidifica adopta una textura gomosa muy flexible y a la vez tremendamente resistente, tanto al calor como al frío o al agua. Puede parecer una tontería, pero se trata de una mini revolución de los materiales que hace, pongamos, diez años sería impensable.

Impresoras de objetos, una realidad

La segunda revolución material, que ya está aquí, es la de las impresoras tridimensionales o impresoras de objetos. Hace años, en este blog, dediqué una entrada a este tema. Desde entonces he venido siguiendo la pista a todos los avances en este campo. En la actualidad se están empezando a comercializar algunas a precios todavía altos (unos 1500 euros la más barata) pero ya lejos del amateurismo de antaño. El sector está comenzando a bullir en técnicas, ideas, materiales a usar, etc. Como bien aciertan a decir en este artículo dentro de poco tiempo las patentes que se desarrollan ahora serán adquiridas por las grandes de la impresión (Epson, HP, etc) para construir sus modelos en masa y abaratarlos. Tal vez en el futuro todos tendremos una en nuestra casa donde «imprimiremos» nuestros objetos cotidianos.

El grafeno, material del futuro.

Varias noticias me hacen pensar que el grafeno será al siglo XXI lo que fue el aluminio y el plástico al XX. Por un lado, la inversión de mil millones de euros que la Unión Europea dedicará a investigar este material no son una noticia baladí. Es el futuro. Otra de las informaciones que tenía guadada en mis marcadores es la del asombroso descubrimiento de que el grafeno tiene la propiedad de convertir la luz solar en electricidad.

26 de febrero de 2013

Cine y más cine

El pasado fin de semana tuve la oportunidad de ver unas cuantas películas que tenía ganas de ver. Hay un poco de todo: cine europeo, de Hollywood, español… Este es el resultado de tan maratoniana sesión de visionado.

‘Grupo 7’

Una de las cintas españolas del año (pasado). Dirigida por Alberto Rodríguez narra la historia de un grupo de policías que reciben el encargo de «limpiar» de yonquis y camellos las calles de la Sevilla pre-Expo 92. Trabajo de actores correcto, guión algo confuso… y la parte técnica en general bastante buena. Aunque la idea de la película es interesante y original, creo que no se ha aprovechado todo su potencial. Resulta bastante monótona y previsible. En algunos momentos (en los mejores) recuerda a la ‘Gomorra’ de Matteo Garrone y en otras a ‘Brigada Central’. A pesar de todo se deja ver.

‘Super 8’

La nostalgia de aquellos que hicieron sus primeros pinitos cinematográficos con el super 8 sirve a J. J. Abrams como excusa para realizar este pastiche ochentero que intenta en vano recuperar el espíritu de películas como ‘Los Goonies‘ o ‘Exploradores’. Sin pies ni cabeza, la película parece más un homenaje personal a ese cine que un verdadero y nuevo largometraje. La recreación de ese ambiente es perfecta, pero los personajes –típicos hasta decir basta– carecen de la empatía del espectador. Si viste en su día las «originales», te la puedes ahorrar.

‘Prometheus’

Parece que Ridley Scott lleva mucho tiempo sin levantar cabeza. ‘Prometheus’ pretende ser la película predecente a ‘Alien’. Esa sola idea, treinta y cuatro años después de su estreno, ya parece un sacrilegio. A lo largo del metraje vemos unos cuantos guiños –cuando no directamente autoplagios– al clásico de la ciencia-ficción. De hecho, exceptuando la escena inicial, la estructura del guión es muy similar. Y tampoco aporta nada significativamente nuevo. Scott tiene mucho oficio, y por eso la cinta es entretenida y divertida.

‘Habemus Papam’

Sin duda la mejor de la sesión es esta producción italiana de Nanni Moretti. No es una obra maestra, pero su originalidad, su sobriedad, su fino sentido del humor y su desarrollo hacen que la película sea notable. El que un Papa se cuestione su propio puesto, y por extensión, la de la institución que representa nada más ser elegido puede parecer a priori provocativa. Pero Moretti –ateo confeso– se encarga de que todo transcurra sin exabruptos anticlericales, dotando a todo el conjunto de una sólida pátina de verosimilitud. Se cuida mucho de no caer en la crítica fácil, lo que quizás sea uno de los grandes aciertos de la película. Recomendable para católicos y no católicos.

23 de febrero de 2013

Hanns Heinz Ewers

Cuando el estudiante de medicina Richard Bracquemont decidió ocupar la habitación número siete del pequeño hotel Stevens, situado en el número 6 de la rue Alfred Stevens, tres personas se habían ahorcado en esa misma habitación colgándose del dintel de la ventana en tres viernes sucesivos.

Así comienza el relato ‘La Araña’ (1908) del escritor alemán Hanns Heinz Ewers. Cuando lo leí, hace ahora casi veinte años, se convirtió de inmediato en uno de mis textos favoritos. Esa mezcla de suspense, terror (horror quizás) y rutina cotidiana me pareció en su momento muy original. Sobre su autor apenas supe nada, pero ha resultado ser un personaje bastante interesante. Vivió en una de las más turbulentas etapas que ha vivido Europa, concretamente entre 1871 y 1943. Su estilo sigue la corriente del terror romántico gótico, ya muy tardío, junto con otros autores como H. P. Lovecraft.

Aparte de los clásicos componentes de todo relato gótico, Ewers incluyó ciertos elementos ocultistas tan de moda en la época de la Golden Dawn de Aleister Crowley. No llegó a conocer en persona al mago británico pero sí mantuvieron cierto contacto epistolar. La polémica siempre acompañó a Ewers. Su relación con la Sociedad Thule, una de las oscuras bases ideológicas del nazismo, hizo que muchos lo acusaran de apoyar el movimiento nacionalsocialista alemán. Lo cierto es que fueron los propios nazis quienes calificaron al autor y a su obra de «decadente» y «depravada». Para colmo estudió los ritos ocultistas judíos e incluso su mujer era judía. Aún así nunca renunció a sus ideales arios, aunque entendidos de manera un tanto peculiar. Nadie sabe a ciencia cierta si Ewers realmente apoyó al movimiento nazi hasta el final o fue un nazi descarriado que al final no comulgaba totalmente con esas ideas. Murió sumido en la pobreza en Berlín en 1943.

La naturaleza extraordinariamente compleja del personaje y sus poliédrica personalidad hacen que siga despertando polémicas. Su gusto por la vida bohemia y decadente, por el ocultismo, por los ritos judíos y a la vez, por la defensa de la raza aria y de la Gran Alemania, tienen difícil casamiento. Quizás eso hace de Ewers un autor tan atractivo para los estudiosos.

21 de febrero de 2013

La Femme, la nueva promesa musical francesa

Durante la segunda mitad de los años noventa y los primeros del siglo XXI, el pop independiente francés experimentó una explosión casi sin precedentes. Decenas de bandas interesantes empezaron a publicar discos frescos. Gente como Diabologum, Experience, Dominique A, Katerine, Benjamin Biolay, Keren Ann, Françoiz Breut, Coralie Clement, Bertrand Betsch, A.S Dragon y muchos otros llegaron a España gracias al sello sevillano Green Ufos. Durante los años siguientes –salvo algunas y muy buenas excepciones (Françoiz Breut o Dominique A)– sólo hubo silencio. Hasta hoy.

Probablemente desde aquellos tiempos no había escuchado un nuevo grupo de más allá de los Pirineos realmente bueno. La Femme, que así se llaman, lo tienen todo: juventud, buenas –aunque todavía pocas– canciones, actitud, ideas y ganas. Tal y como dicen en la crítica de su primer EP homónimo en Les Inrockuptibles, la banda ha sentado la cabeza después de algunos temas algo extravagantes. De algún modo han sabido encauzar toda la creatividad desbordante en cuatro temas vibrantes y hacen que la promesa que fueron durante los dos últimos años se concrete en algo.

Ahora sólo nos queda esperar que los de Biarritz publiquen su primer larga duración. Esperemos que sea pronto. Mientras tanto, os dejo con unos videoclips para que os hagáis una idea de por dónde va su sonido y su estética:



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