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La bitácora personal de Ricardo Martín
Comentando cosas desde 2004
30 de junio de 2009

San Pedro 2009: Fin de fiesta

En el momento de escribir estas líneas están a punto de comenzar los fuegos artificiales que despedirán a las Ferias y Fiestas de San Pedro 2009, unas fiestas que pasan por ser las más deslucidas y escuálidas que recuerdo. Es una pena que la Ciudad del Románico, una de las Ciudades Modernistas Europeas y una referencia del turismo cultural dentro de Castilla y León, cuente con unas fiestas patronales de saldo. Normalmente suelo ser crítico con las festividades de nuestra ciudad, pero este año me he quedado sin calificativos.

Viendo el programa de fiestas, no hay que ser muy listo para darse cuenta de que no hay mucho que sacar en limpio y las pocas actividades con «chicha» que hay dan pena por su poco seguimiento y la poca participación ciudadana. Y ya no hablemos del fomento de las peñas, las charangas y otras hierbas que convierten a nuestra querida urbe en un villorrio de tres al cuarto, en una fiesta de pueblo de dudoso gusto. Y si hablamos de gusto, tenemos que hablar del aspecto musical, uno de mis caballos de batalla de todos los años. Este año ha sido peor que nunca: nada de artistas nacionales de primera línea, ni de segunda. Sólo alguna vieja gloria venida a menos, verbenas y similares. Eso sí, gratis. Para que no se diga…

En fin. Para qué seguir. Los que somos de aquí y hemos visto tiempos mejores, no podemos evitar las comparaciones. ¿Dónde han quedado aquellos pedazo de conciertos en la zona de La Vaguada con gente de primera línea y gratis? Veremos el año que viene…

29 de junio de 2009

Polémica sobre ‘La Rosa de los Vientos’

El otro día cuando iba a descargarme, como todas las semanas, las emisiones del veterano programa de Onda Cero ‘La Rosa de los Vientos’ de la web rosavientos.es me encuentro con un mensaje de su autor comentando el abandono de la página por falta de tiempo y por diferencias con la línea actual del programa después de la desaparición de Juan Antonio Cebrián en octubre de 2007. Evidentemente no voy a criticar a Al, el webmaster, porque gracias a su trabajo semana tras semana desde hace mucho tiempo he podido escuchar uno de mis programas favoritos. Así que le deseo lo mejor y lo mínimo que se puede hacer es agradecerle toda esa dedicación altruista. En los aproximadamente doscientos comentarios del post de despedida se ha formado una animada discusión, con partidarios de la línea actual y aquellos que echan de menos el espíritu de la época de Cebrián.

Haber intentado copiar o mantener el estilo de Juan Antonio hubiera sido, además de patético, muy complicado, así que decisión que se tomó en su día de darle otro aire ha sido a todas luces la más inteligente. La actual etapa de ‘La Rosa de los Vientos’ comenzó hace ya casi dos años con la repentina desaparición de Cebrián. Bruno Cardeñosa, encargado desde 2001 de las ediciones veraniegas del programa, pasó a ocupar el cargo de director y presentador y, como no podía ser de otra manera, le imprimió su propio estilo, más crítico con los altos estamentos y siempre cuestionándose la realidad. Un estilo que a mí particularmente me gusta mucho, independientemente de su limitada capacidad como comunicador. Esta limitación la suple con creces lo interesante y lo variado de la propuesta. Aunque la base y las secciones más emblemáticas del espacio no han variado (la tertulia y los monográficos de la Zona Cero, Materia Reservada y El Callejón del Escribano (grandísimo José Manuel Escribano)), se han añadido nuevos contenidos que aportan interés adicional al programa (la Cara B, Los 32 Rumbos con Josep Guijarro, Curiosidades de la Historia, etc). Se trata, por tanto, de un programa que cuenta lo que otros no dicen, que suministra información útil más allá de lo visible. Y mucha culpa de esto la tiene Bruno Cardeñosa.

Pero también hay cosas que no me gustan. Por ejemplo la omnipresente presencia (valga la redundancia) del poco gracioso Martín Expósito en la tertulia Zona Cero y sobre todo en Materia Reservada, con unas intervenciones que dan vergüenza ajena, rompen la buena ambientación de la sección, y que gracias a las maravillas del mp3 puedo pasar por alto. Ahora ya sólo me queda decir que ojalá que ‘La Rosa de los Vientos’ siga muchos años por esta senda y que nos siga «iluminando».

28 de junio de 2009

Michael Jackson

No creo que mucha gente de nuestra generación pueda presumir de haber visto (algunos medio escondido) todos los grandes estrenos de videoclips de Michael Jackson. Desde su fallecimiento el pasado jueves, muchos medios generalistas y sobre todo las cadenas musicales están recordando la vida y milagros del Rey del Pop. Este fin de semana en VH1, MTV, SOL Música y 40 TV han vuelto a emitir todos sus vídeos. Algunos de ellos no los veía desde hace muchos años.

Como decía, en su día pude ver como en la nochevieja de 1983, Televisión Española estrenaba el videoclip de ‘Thriller’. O cuando en agosto o septiembre, no recuerdo bien, de 1987, se emitió por primera vez en España el vídeo de ‘Bad’. En otoño de 1991 pude ver el estreno de ‘Black or White’ dentro de los informativos de Antena 3 y en 1995, si no recuerdo mal en junio, Canal+ estrenó el clip de ‘Scream’. Recuerdo todos esos momentos. ¿Y quién no lo recordaría? ¿Quién si no, es capaz de concitar tanta atención frente al televisor sin importar la edad ni los gustos culturales? Michael Jackson era sin duda uno de los personajes vivos más populares del planeta y todo un fenómeno social durante por lo menos dos décadas.

En los ochenta fue además uno de los artistas más influyentes en la música y en la forma de entender la industria del espectáculo. A nivel musical, sentó con ‘Thriller’ (1982) parte de las bases de lo que sería el sonido y la imagen de los ochenta, copiado después hasta el infinito. Y para terminar, el videoclip de ‘Thriller’ íntegro (más de 13 minutos):

24 de junio de 2009

Adiós al Kodakchrome: homenaje a la diapositiva

Según leo en Lainformacion.com, Kodak ha decidido dejar de fabricar la película Kodakchrome después de 74 años. Así dicho, Kodakchrome puede que no signifique nada para la mayoría de nosotros, pero fue el primer tipo de film reversible comercial que se puso a la venta. La película reversible es una modalidad que se utiliza sobre todo en el cine y que permite positivar sobre el propio soporte, sin necesidad de negativo. La versión fotográfica de este tipo de film es más conocida como diapositiva. Los carretes de Kodakchrome fueron en su día todo un símbolo y la mayoría de los profesionales de la fotografía los utilizaron. De hecho, hasta la irrupción de la fotografía digital, la diapositiva era el principal soporte gráfico utilizado para la conservación y archivo de fotografías y para las publicaciones impresas y muchas de esas diapositivas fueron tomadas con carretes Kodakchrome.

Desde pequeño, yo siempre estuve familiarizado con el tema, porque desde que tengo uso de razón siempre vi a mi padre tomar sus fotografías en diapositivas (en este caso solía utilizar la película Agfachrome de 36 exposiciones) y en casa la mayoría de nuestro archivo fotográfico familiar está en este soporte. Hace no mucho tiempo pude echar un vistazo a alguna de ellas y conservaban su color como el primer día. Ahora quizás el paso lógico sería digitalizarlas y procesarlas para retirarles las posibles imperfecciones y suciedades que puedan tener. Pero curiosamente, aún no existen escáneres no profesionales que permitan la digitalización de diapositivas a la definición que se merece. Se calcula que las diapositivas tienen una definición que equivale a una imagen digital de entre 12 y 20 megapíxeles dependiendo de la sensibilidad de la película. Con el tiempo, el avance de la técnica superará con creces esta definición, pero aún hoy día la tecnología y la calidad de imagen del film reversible sólo es superada por las cámaras digitales más avanzadas.

23 de junio de 2009

Drogas legales e ilegales

Esta mañana en un informativo han contado la noticia de que el Ayuntamiento de Barcelona ha organizado patrullas de la Guardia Urbana y de los Mossos d’Esquadra para multar a todos aquellos que fumen porros en la vía pública. Más allá de lo anecdótico o no de la noticia, se me ha ocurrido ponerme a pensar sobre cómo son las cosas, y como hay drogas que son perseguidas sin descanso y otras no. Que conste que yo soy el primero que no creo en la legalización de determinadas sustancias, pero también quiero reflejar lo tenue que es la barrera que hay entre la legalidad y la ilegalidad. Esto queda especialmente patente en el caso de la marihuana.

Todo el origen de la legislación contra la droga viene dado a partir de 1961, cuando la ONU establece en su Convención Única sobre Estupefacientes las normas básicas sobre qué sustancias son legales y cuales son ilegales. Este tratado viene además a reunir toda la normativa anterior sobre el tema, especialmente sobre el opio, en un solo texto. España ratificará este tratado en 1966 y formulará su propia legislación con este referente en 1967, mediante la ley 17/1967.

La cuestión que me planteaba es por qué unas drogas se consideraron en su día legales y otras ilegales. Si fueron razones económicas, políticas o de otra índole. El preámbulo de la Convención de la ONU es lo suficientemente ambiguo como para, en el fondo, no decir nada sobre las razones más allá de su «Preocupación por la salud física y moral de la Humanidad». He buscado mucho sobre el tema, pero no he encontrado nada serio y neutral que aclare mis dudas. Si se trata, como se intuye en ese preámbulo, de razones sanitarias, médicas, científicas o de tipo similar, el tabaco, del que se conoce y se ha probado que produce gravísimas enfermedades respiratorias y es la principal causa de cáncer en todo el mundo debería ser al menos tan ilegal como la marihuana, sobre la que los expertos todavía no se ponen de acuerdo sobre sus efectos. Si la razón es esa (y no económica), se debería, por tanto, ilegalizar prácticamente todo tipo de drogas. Me gustaría que alguien me diera alguna pista sobre el asunto.

19 de junio de 2009

El caso de Osel o la libertad de elección

El lama budista más joven del mundo, Osel Hita Torres, un niño español de dos años, fue entronizado y venerado ayer como la reencarnación de un lama tibetano ya fallecido, mientras lloraba y chupaba un caramelo. Osel, natural de Bubión, un pueblo alpujarreño de la provincia de Granada, vestía la típica túnica de color naranja, así como el puntiagudo sombrero amarillo -conocido como sombrero de la sabiduría- que usan todos los lamas tibetanos, mientras era llevado a su trono mordisqueando un juguete de plástico.

Así comenzaba el artículo que el diario El País publicaba el ya lejano 18 de marzo de 1987 bajo el título de «Un niño español de dos años fue entronizado lama budista ayer en la India». La historia de Osel, el «niño lama» español, ocupó muchas páginas en la prensa (en la foto un recorte de La Vanguardia del 29 de enero de 1987), la radio y la televisión de la época. A mí, desde siempre, fue una historia que me interesó por lo inusual. Eso de que un niño de menos de dos años sea proclamado como la reencarnación de un lama (en este caso del lama Yeshe, fallecido en Los Ángeles en 1984) es como para prestarle, por lo menos, un poco de atención. No menos curioso y revelador es el dato de que los padres del, por entonces, pequeño Osel, vivían en una comunidad de orientación budista en La Alpujarra granadina. O sea que no eran precisamente ajenos a la religión asiática. Incluso la madre de Osel conoció al lama Yeshe en Ibiza años antes de su muerte.

Con todos estos antecedentes, resulta lógico que quisieran que uno de sus seis hijos estuviera destinado a cumplir sus deseos (y caprichos, por qué no decirlo). Dicho y hecho. El lama Zopa, discípulo del lama Yeshe, tuvo la visión en sueños de quién era la reencarnación de su maestro, aunque por entonces Osel aún no había nacido. A partir de aquí todos conocemos la historia: el «niño lama» es recluido en un remoto lamasterio de La India para recibir su formación bajo una disciplina férrea que incluía castigos físicos y una vida repleta de privaciones. Volvimos a tener noticias de Osel muchos años después, en 2002, en un reportaje de El País Semanal publicado el 30 de junio de ese año. Las evidencias que el Himalaya no era su sitio quedaban bien patentes. Por entonces tenía 17 años. Al año siguiente lo abandonó todo para volver a España y comenzar estudios de cinematografía.

Y llegamos al día de hoy. Todo este rollo que os he contado viene a cuento porque hace unas semanas se publicó una entrevista exclusiva del diario El Mundo y la revista ¡Hola! (esperemos que no sea carne de «norias» ni de otras telebasuras), reproducida en parte también por el diario gratuito 20 Minutos, que fue hecha en Madrid y donde confiesa su desorientación ante el mundo, ante la vida, y donde se queja amargamente de no haber tenido infancia ni adolescencia. En este punto llego a la reflexión a la que os quiero llevar: ¿Qué derecho tienen los padres a decidir el destino de su hijo, aunque piensen que es lo mejor para él? El caso de Osel, desde mi punto de vista, es uno de tantos que involucran a padres caprichosos, más pendientes de su propia realización personal que de la de sus vástagos. Y también de cómo el fanatismo religioso, en este caso el budismo (una religión que tradicionalmente ha tenido buena prensa en occidente), destroza vidas por ser una creencia impuesta y no elegida libremente de acuerdo con las inquietudes, reflexiones y vivencias de cada cual, independientemente de lo buena o beneficiosa que sea.

18 de junio de 2009

La Fiesta del Cine

Hasta ahora, casi siempre que se hablaba de la crisis del cine y de la disminución de público en las salas se omitía la razón económica. Para mí la principal razón (por supuesto no la única) de la crisis del cine es el coste de la entrada. La subida indiscriminada del precio del ticket ha llegado a niveles insoportables para el cinéfilo medio, optando muchas veces por sesiones de filmoteca, ciclos especializados o, directamente, quedarse en casa y ver cine en DVD o bajado de internet. Desde hace unos días se promociona en los medios la llamada Fiesta del Cine, una buena idea importada de nuestros vecinos franceses.

El próximo domingo, si acudimos a uno de los cines adheridos a la iniciativa (ojo, no están todos), junto con la entrada se nos ofrecerá un documento, llamado pasaporte, que nos permitirá acudir a ver cualquier película durante el lunes y el martes siguiente al precio de dos euros por entrada y sin ninguna limitación. Como digo me parece una buena idea e incide directamente en el precio de la entrada. Si esto es un éxito (todo hace indicar que será así), los resultados tendrán una doble interpretación. Por un lado que el cine interesa y mucho, probablemente más que nunca, pero por otro que no se acude más por culpa del precio de la entrada.

Esperemos que la Fiesta del Cine siente un precedente y que se innove más en el, hasta ahora, monolítico mundo de los exhibidores cinematográficos. Las propuestas pueden ser casi infinitas: ofrecer promociones varias veces al año, reducción de precio para dos o más entradas, sorteos, suscripciones, abonos anuales y un largo etcétera. Pero por algo se empieza y todo lo que sea beneficiar al consumidor final bienvenido sea.



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