rmbit - La bitácora personal de Ricardo Martín
La bitácora personal de Ricardo Martín
Comentando cosas desde 2004
19 de febrero de 2009

‘Al Galope’, de Las Escarlatinas

Han tenido que pasar casi cuatro meses desde el lanzamiento del disco para que, por fin, haya caído en mis manos. Y es que el nuevo trabajo de Las Escarlatinas ‘Al Galope’ (Siesta, 2008) ha pasado sin pena ni gloria (ni publicidad) por el mercado discográfico. Ni siquiera su página web personal en el sello Siesta está actualizado. A día de hoy aún siguen promocionando ‘A Todo Color’ (2005), su anterior álbum. Y es una pena, porque ‘Al Galope’ es una pequeña (gran) maravilla. Si alguien quiere saber cómo suena el pop independiente que se hace en nuestro suelo en 2009, que lo escuchen.

Esta vez cuentan con la producción de Guille Milkyway. Se nota mucho, porque algunos arreglos suenan a La Casa Azul que tiran para atrás. Las Escarlatinas abandonan el sonido algo cutre de ‘A Todo Color’ y mejoran mucho las letras. La variedad y calidad de las melodías es apabullante y hacen de la escucha algo muy agradable y entretenido. Aunque no consiguen escapar de los tópicos del imaginario pop que persiguen a algunas de estas bandas (referencias a Japón, temas en plan bossa, etc) lo hacen siempre con una gracia especial. Otra cosa que es de agradecer es no caer en el «pasteleo»… Lo único que lamento es que la lista de lo mejor de 2008 quedó atrás hace dos meses.

18 de febrero de 2009

Mantener los formatos digitales obsoletos

Hace más de un año escribí uno de mis artículos favoritos de rmbit. Era el producto de haber visto el documental ‘La Oscura Era Digital’ en el que se planteaba un inquietante futuro donde quizás toda la información que se genera en esta época digital sea ilegible por culpa del deterioro de los soportes físicos o por que los formatos de archivos sean irreconocibles por los nuevos sistemas informáticos. Es algo que siempre me ha preocupado. Y parece que no soy el único.

El otro día leí la noticia de que la Unión Europea ha destinado más de tres millones de euros para el desarrollo de un emulador (o más bien un «metaemulador») que nos permita recuperar la información de formatos ya no soportados por los equipos actuales, bien por ser obsoletos o simplemente por incompatibilidad con los sistemas operativos de hoy en día. El proyecto se llama KEEP (Keeping Emulation Environments Portable o, en castellano, Preservación de la Portabilidad en los Entornos de Emulación) y en él participan varios países europeos (Francia, Alemania, Reino Unido, Países Bajos y República Checa). Por lo que he leído en la web del proyecto, sólo el mantenimiento y la protección de los formatos digitales obsoletos suponen anualmente un gasto de tres mil millones de euros para las empresas e instituciones.

La particularidad que hace de esta iniciativa algo diferente a un emulador convencional es que lo que se va a desarrollar es un entorno que permita actualizar constantemente su capacidad de emular, de forma que se evite que el propio emulador quede obsoleto. Entre todo aquello que podrá ser recuperado están formatos gráficos, textuales, audio, ejecutables de aplicaciones o videojuegos y aquellos otros archivos susceptibles de ser leídos e interpretados mediante la informática. Yo tengo en mente uno de esos formatos imposibles de abrir en un ordenador moderno: las imágenes .PIC realizadas con un ordenador MSX, aunque seguro que si me pongo a rebuscar por los viejos discos de 3,5 pulgadas encontraría muchos más. Esperemos tener pronto noticias sobre este interesante proyecto.

17 de febrero de 2009

lainformación.com

Es bueno y malo. El llamado nuevo periodismo, periodismo digital o periodismo «dospuntocero» está despuntando y consiguiendo cada vez más lectores. Con la crisis de los medios escritos en papel, estas nuevas plataformas informativas encuentran un hueco en el siempre competitivo mundo de los medios de comunicación. Es bueno porque siempre aporta nuevos puntos de vista de ver las noticias, tanto en las formas como en el fondo. Ahí tenemos el gran ejemplo de Soitu.es, que ha sido todo un éxito. Pero también es malo porque hay mucho impostor suelto, mucho aficionado y muchos malintencionados que hacen de su sitio de información un ariete contra los intereses del adversario, aun a riesgo de contar lo que no está suficientemente contrastado o hacerlo de una manera escandalosamente sesgada. De hecho los medios tradicionales en papel (y sus versiones casi clónicas en internet) recelan generalmente de los nuevos medios digitales y viceversa, cuando lo realmente interesante es combinar ambos.

Todo esto lo cuento porque me he enterado hace poco de que se está preparando un nuevo diario digital que llevará por título lainformación.com. Detrás de este proyecto está Dixired, una factoría de medios digitales. Lo que sería un grupo editorial para la prensa tradicional. El artífice de esta organización es Mario Tascón, viejo conocido de internet, ya que estuvo desde 2000 dirigiendo Prisacom y ya antes puso en marcha la edición de internet del diario El Mundo. Junto a él también otros profesionales digitales de pura cepa como Vanessa Jiménez, que proviene de ElPaís.com o Jorge Martín-Luego (responsable de CincoDías.com y de coordinar las webs de PRISA).

En un principio, con estos mimbres la cosa pinta bien, aunque habrá que esperar. De momento han creado 233grados.com, un blog sobre el futuro de los medios de comunicación y también, como dicen ellos mismos, la temperatura a la que arde el papel. Desde allí puede seguirse todas las novedades de lainformación.com en ‘El Proyecto i’. De momento os dejo con un vídeo del logo:

16 de febrero de 2009

‘Una Cuestión Personal’

Reconozco que me daba mucho respeto enfrentarme a una novela del premio Nobel japonés Kenzaburō Ōe. Había oído hablar mucho sobre este autor y también había leído algunos artículos bastante farragosos. Aquí en occidente se le conoció masivamente a partir de 1994, que fue cuando se le otorgó el galardón. Buena parte de su obra comenzó a traducirse a partir de entonces. Pero ese respeto inicial se transformó en curiosidad y después en interés cuando cogí por primera vez ‘Una Cuestión Personal’ (1964). Se trata de una de las primeras novelas de Ōe y tiene mucho de autobiográfico. De hecho fue escrita después del traumático nacimiento de su primer hijo, cuya enfermedad devino en una minusvalía psíquica.

Bird es un apocado profesor que da clase en una academia preuniversitaria. Una noche recibe la mala noticia: su hijo recién nacido tiene una deformidad en la cabeza y peligra gravemente su vida. A partir de ese momento, Bird intentará huir del bebé enfermo y no lo aceptará, deseando su pronta muerte. Mientras se refugiará en la casa de una antigua compañera, Himiko. Juntos se abandonarán al alcohol y al sexo con la esperanza de lograr olvidarlo. Pero dentro de Bird nacerá una repugnancia hacia sí mismo y hacia su comportamiento cobarde, iniciándose así una lucha moral interior…

Como siempre digo en estas ocasiones, la mitad del mérito del libro se la lleva el traductor (en este caso los traductores Yoonah Kim y Roberto Fernández Sastre). Porque traducir del japonés no es como hacerlo del inglés o del francés. A la dificultad del idioma hay que sumar la peculiar idiosincrasia del país asiático. Pero el resultado es tan bueno y la novela me ha gustado bastante, lo suficiente como para que se me quite ese miedo al «libro-ladrillo». Ahora espero leer pronto otra novela suya.

15 de febrero de 2009

La decepción de ‘Mad Men’

La Rockdelux de este mes dedica un artículo entero a la que es una de las series de moda, ‘Mad Men’. Producida por el canal televisivo estadounidense AMC y estrenada en 2007, recrea la vida y milagros de una agencia de publicidad, Sterling Cooper, en la Nueva York de principios de los años sesenta. La teleserie está repleta de personajes sin escrúpulos: ejecutivos con un ego descomunal que intentan acaparar todo el poder de la empresa, jóvenes y guapas secretarias que se plegarán a los deseos de sus jefes con tal de ascender en el escalafón y un entorno tan hostil y competitivo como corrupto. Así contado ‘Mad Men’ apetece.

Lo que en mi humilde opinión falla es la puesta en práctica de esta teoría tan interesante. Me explicaré. El episodio piloto, que de momento es el único que he visto, aburre. Apenas se cuenta nada, apenas hay trama más allá de la presentación de los personajes. Da la impresión de que Alan Taylor, el director de la serie, está más preocupado en las formas que en el fondo. Y es que estéticamente ‘Mad Men’ se merece un sobresaliente, tanto por lo refinado de la puesta en escena y de la detallista recreación de una época como por la bonita cabecera. De hecho, creo que si vi el capítulo completo fue porque me quedé literalmente clavado contemplando el perfecto diseño de producción, mucho más si se ve, como es mi caso, en alta definición.

A pesar de todo les daré una segunda oportunidad. Tengo preparados ya los seis episodios siguientes de la primera temporada, aunque es difícil que cambie de opinión. Si tenéis Digital+ podéis ver la segunda temporada en Canal+… y si no, pues en nuestra querida «mula».

14 de febrero de 2009

200 años del nacimiento de Edgar Allan Poe

Hoy, día de San Valentín, en el que por todas partes no están dando la murga con el (falso) romanticismo, los estereotipos y demás sentimientos impostados, voy a aprovechar la coyuntura para hablar de Edgar Allan Poe, uno de los exponentes más populares del romanticismo literario. Este año se cumple el 200 aniversario del nacimiento y el 160 del fallecimiento del autor estadounidense. ¿Quién no recuerda la primera vez que se acercó a algún relato de Poe? En mi caso fue cuando tenía 15 años y, aunque no recuerdo cual fue aquel primer texto que leí, sí que me acuerdo que era un libro de una de esas colecciones de literatura juvenil con las escalofriantes y barrocas ilustraciones a tinta china de Harry Clarke. Unas ilustraciones que recogen a la perfección el espíritu de cada uno de los relatos.

Si alguien que esté leyendo esto aún no conoce la obra de Poe, le recomiendo que empiece por ‘El Gato Negro’, ‘El Corazón Delator’, ‘La Verdad sobre el Caso del Señor Valdemar’ o ‘Ligeia’. Y ya puestos a recomendar, que vea las películas de bajo presupuesto que Roger Corman realizó en los años sesenta adaptando algunas de estas piezas con un inolvidable Vincent Price como protagonista de todas ellas: ‘La Caída de la Casa Usher‘ (1960), ‘El Péndulo de la Muerte’ (1961), ‘El Cuervo’ (1963) y ‘La Máscara de la Muerte Roja’ (1964). A nivel patrio también es muy recomendable echar un vistazo a las versiones de Chicho Ibáñez Serrador que hizo para sus ‘Historias para no Dormir’: ‘El Tonel’ (basado el ‘El Barril de Amontillado’), ‘El Pacto’ (basado en ‘La Verdad sobre el Caso del Señor Valdemar’) o la biografía dramatizada del mismo Poe en ‘El Cuervo’.

13 de febrero de 2009

Furmientu: conservando las hablas tradicionales zamoranas

Está costando, pero poco a poco están surgiendo asociaciones culturales, etnográficas y de otra índole dedicadas a la conservación, recuperación y promoción de la cultura tradicional. Y como pilar fundamental de esa cultura de nuestros antepasados está la lengua. Vocablos y gramática que nos recuerdan quiénes somos, de dónde venimos y con quién estamos entroncados.

Hasta la fecha conocía a El Fueyu, pero el otro día descubrí otra de esas asociaciones, Furmientu. Llevan ya unos cuantos años defendiendo el patrimonio lingüistico, concretamente del asturleonés, una lengua que cubre una amplia franja desde Asturias hasta el norte de Extremadura a lo largo de la frontera hispano-portuguesa. En su web puede encontrarse una gran cantidad de información sobre las peculiaridades y variantes asturleonesas. Entre toda esa información está El Llumbeiru, el boletín de la asociación, con artículos sobre el idioma y curiosidades, y El Filandare, o el foro donde se comentan noticias sobre el asturleonés. Otra sección con gran cantidad de datos es la de documentos, con decenas y decenas de archivos PDF sobre el tema. A todo esto hemos de unirle un blog, una nutrida página de enlaces y bibliografía sobre el tema.

En definitiva, una página a tener en cuenta para todos los curiosos y para aquellos que no quieren perder sus raíces lingüísticas o que al menos quieren conocerlas. Es una lástima que las instituciones no se impliquen más en este tipo de tareas.



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